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Sra. Valerie Amos, Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios

El Presidente Sr. Osorio (Colombia): De conformidad con lo dispuesto en el artículo 37 del reglamento provisional del Consejo, invito al representante de Côte d’Ivoire a participar en esta sesión.

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 del reglamento provisional del Consejo, invito al Sr. Choi Young-Jin, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire, a participar en esta sesión.

En nombre del Consejo, deseo dar la bienvenida al Sr. Choi, quien participa en la sesión de hoy por vídeoconferencia desde Abidján. Agradezco mucho al Sr. Choi su presencia y le ruego que permanezca con nosotros durante toda la sesión del Consejo, pues ya he recibido la información de que muchos miembros del Consejo quisieran tener un diálogo con él.

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 del reglamento provisional del Consejo, invito a la Sra. Valerie Amos, Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios, y a la Sra. Navanethem Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a participar en esta sesión.

El Consejo de Seguridad iniciará ahora el examen del tema del orden del día.

Deseo señalar a la atención de los miembros del Consejo el documento S/2011/211, que contiene el vigésimo séptimo informe del Secretario General sobre la marcha de los trabajos de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire.

Tiene ahora la palabra el Sr. Choi Young-Jin.

Sr. Choi (habla en inglés): Una de las elecciones más abiertas, libres, justas y transparentes del mundo, que tuvieron lugar en Côte d’Ivoire el 28 de noviembre de 2010, han estado sujetas a la codicia del Presidente saliente, Sr. Laurent Gbagbo. Así pues, estalló una crisis posterior a las elecciones totalmente innecesaria, que duró más de cuatro meses. Ahora que las fuerzas partidarias de Ouattara detuvieron al Sr. Gbagbo el 11 de abril, hemos presenciado el fin de un capítulo de la historia de Côte d’Ivoire.

A diferencia de algunas crisis en las que ha sido necesaria una intervención militar internacional masiva, los propios habitantes del país han gestionado en buena parte la crisis de Côte d’Ivoire. La Comunidad Económica de los Estados del África Occidental, la Unión Africana y el Consejo de Seguridad han proporcionado el marco necesario en el que la propia población de ese país ha afrontado su propio destino. Desde esa perspectiva, se podría afirmar que Côte d’Ivoire representa el éxito de un pueblo que gestiona sus propios asuntos con el respaldo internacional. No obstante, el mayor reconocimiento por haber puesto fin a la crisis posterior a las elecciones corresponde al pueblo de Côte d’Ivoire. Ese pueblo logró que su voluntad, expresada durante las elecciones presidenciales, prevaleciera en gran medida por sus propios esfuerzos. Por consiguiente, se debe recordar la fecha del 11 de abril como el fin de la perversión demagógica y orwelliana de un régimen que ha tratado de aferrarse al poder por medios militares, causando serios daños y sufrimientos a Côte d’Ivoire.

Antes de proseguir, permítaseme rendir homenaje a las fuerzas francesas de la Operación Licorne por su cooperación valiosísima, incluida la protección crucial que prestaron a la sede de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire (ONUCI) en varios momentos de la crisis, así como por la oportuna restauración del funcionamiento del sistema de suministro de agua en Abidján, que alivió a la sede asediada de la ONUCI durante 10 días de falta de agua.

Permítaseme centrarme ahora en los retos que se presentan para Côte d’Ivoire. Mencionaría cuatro retos importantes que requieren la atención urgente de la Administración del Presidente Ouattara, con la asistencia de la comunidad internacional. Se refieren a la protección de la población civil y a la reconstrucción nacional.

El primer reto es la restauración de la paz y del orden público en todo el país, especialmente en Abidján. El segundo reto es la prevención de más prácticas abusivas y de violaciones de los derechos humanos, así como la prestación de asistencia humanitaria, especialmente en la parte occidental del país, donde ya hay noticias de diversos problemas graves. El tercer reto es la reconciliación nacional. En ese aspecto, el Presidente Ouattara ha mantenido una posición muy clara en favor de la reconciliación en lugar del castigo. El cuarto reto, tal vez el de mayor envergadura, que le aguarda al pueblo de Côte d’Ivoire parece ser la reconstrucción nacional, en especial en relación con el fomento de la educación, la creación de empleo para los jóvenes, las medidas para encarar las cuestiones de la propiedad de la tierra, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico.

Entre otras medidas concretas, hay cuatro que deben adoptarse urgentemente. La primera es la investidura del Presidente Ouattara y la finalización de la organización de su Gobierno. Durante la crisis, el Presidente Ouattara pudo nombrar solamente a 13 de los alrededor de 30 ministros. Es preciso también que numerosos cargos del Gobierno se ocupen a la mayor brevedad.

La segunda, o tal vez concomitante, tarea urgente sería la ejecución de los programas de desarme, desmovilización y reinserción, y de reforma del sector de la seguridad.

La tercera medida, estrechamente ligada a los programas de desarme, desmovilización y reinserción y de reforma del sector de la seguridad, es la cuestión de la reunificación, incluida la ampliación de la autoridad del Estado a la parte septentrional del país y la centralización del Tesoro.

La cuarta medida se refiere a la organización de las elecciones legislativas que, en cierto modo, representaría el verdadero fin de la crisis posterior a las elecciones mediante la creación de un parlamento democrático cuya actividad abarcaría todo el país.

En relación con esas tareas, la ONUCI hará todo lo posible para aportar su apoyo y asistencia al pueblo y las autoridades Côte d’Ivoire. Entre tanto, en estos momentos la ONUCI está ayudando en los esfuerzos por restablecer un entorno seguro e impedir que se cree un vacío de seguridad; recoger las armas y desarmar a las ex fuerzas partidarias de Gbagbo que se rinden; asegurar los medios de subsistencia y brindar protección en las instalaciones estratégicas, como el aeropuerto, el puerto marítimo, los puentes, el palacio y la residencia presidenciales; proteger a los civiles, incluido el entorno del Sr. Gbagbo, contra las represalias; continuar documentando las violaciones de los derechos humanos cometidas y facilitar la prestación de asistencia humanitaria.

Sin embargo, en última instancia, tienen que ser los habitantes de Côte d’Ivoire quienes forjen su destino. Sigo siendo optimista. El pueblo de Côte d’Ivoire organizó unas elecciones notables; logró en gran medida resolver por sí solo la crisis posterior a las elecciones, lo que permitió que prevaleciera la voluntad del pueblo, y ahora se encaminará hacia la reconciliación y la reconstrucción nacionales, con la asistencia de la comunidad internacional.

El Presidente: Doy las gracias al Sr. Choi por su exposición informativa.

Doy ahora la palabra a la Sra. Amos.

Sra. Amos (habla en inglés): Agradezco esta oportunidad de informar al Consejo de Seguridad sobre la situación humanitaria en Côte d’Ivoire, incluidos los resultados de la misión que realicé la semana pasada a Man y Duékoué en Côte d’Ivoire, así como a Monrovia y al condado de Grand Gedeh en Liberia.

A pesar de la detención de Laurent Gbagbo, la situación humanitaria en Côte d’Ivoire sigue siendo sumamente alarmante. La crisis que se produjo tras las elecciones de noviembre y la escalada que hemos visto en las últimas semanas han tenido consecuencias humanitarias de gran alcance para el ciudadano corriente en todo el país y en los países vecinos. Esas consecuencias no disminuirán sin el esfuerzo considerable y sostenido de la comunidad humanitaria y los esfuerzos combinados de todo el sistema de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire para contribuir a la estabilización y a la reconciliación.

En Duékoué por lo menos 255 personas resultaron muertas en una matanza que se produjo entre los días 28 y 29 de marzo, en la que se cometieron graves violaciones del derecho internacional. La gente me contó terribles historias sobre las ejecuciones y los secuestros que ocurrieron. Más de 27.000 personas se han visto obligadas a refugiarse en la misión católica en Duékoué, y hay otras 1.000 personas desplazadas en otro lugar de la ciudad. Algunas de ellas habían caminado 200 kilómetros o más por los montes para llegar a un lugar relativamente seguro. El campamento existe gracias al heroísmo del pastor de la misión. El campamento es protegido por el personal de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, cuyo compromiso con la misión de las Naciones Unidas es encomiable. Su atención a la protección de los civiles ha salvado muchas vidas.

El Consejo escuchará a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien informará de que se han cometido asesinatos en masa en algunos otros pueblos y aldeas en la parte occidental del país. Ello se suma a los ataques generalizados e indiscriminados contra civiles que han tenido lugar en Abidján desde que estalló la violencia en diciembre pasado, incluidas ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Se han cometido actos de violencia sexual en particular contra mujeres y niños. Se están realizando investigaciones en materia de derechos humanos, y pronto se desplegará la comisión de investigación solicitada por el Consejo de Derechos Humanos. Es fundamental que los responsables rindan cuentas por los crímenes cometidos. No puede haber una cultura de impunidad.

En Abidján, gran parte de los 5 millones de habitantes se encuentra en una situación de crisis. Aún cuando ha cesado el conflicto abierto, se sigue informando acerca de casos de violencia esporádica. Muchas familias en la ciudad no tienen alimentos y están atrapadas en sus casas, demasiado temerosas de las milicias y de los enfrentamientos como para marcharse. Algunas se han visto obligadas a huir a causa de la violencia. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ya ha registrado a más de 130.000 desplazados en Abidján. Barrios enteros se han quedado sin electricidad y sin agua durante semanas, lo que suscita la preocupación de que el cólera, que ya ha brotado en Côte d’Ivoire, se propague aún más.

Resulta difícil encontrar alimentos en los mercados y las tiendas, y los precios han aumentado muchísimo. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) nos ha advertido de que están aumentando los niveles de desnutrición en Abidján y en todo el país. Muchos hospitales y centros de salud no han podido funcionar adecuadamente. Los que se han mantenido abiertos no cuentan con suficientes médicos, medicamentos ni otros equipos básicos para satisfacer las necesidades. Se han cerrado las escuelas durante meses, dejando a más de 800.000 niños sin acceso a la educación.

Fuera de Abidján, las comunidades en el centro y el norte, incluida Bouaké, han tenido que hacer frente a la entrada de por lo menos 800.000 personas que, según el ACNUR, han resultado internamente desplazadas. Muchas han sido aceptadas por familias que las han acogido; otras se han reunido en asentamientos espontáneos. Los intensos combates en otras ciudades han tenido también graves consecuencias humanitarias. En Daloa y Duékoué, en la parte occidental; en la ciudad portuaria de San Pedro, al suroeste; en Abengourou y en Bondoukou, en la parte oriental; en Tiébissou y en la capital, Yamoussoukro, los centros médicos han tratado a numerosas personas que han sufrido heridas de bala o de machete. En todos esos lugares, la distribución de alimentos, agua, materiales de saneamiento y otros artículos de socorro sigue siendo necesaria con carácter urgente.

Tampoco podemos pasar por alto el grave efecto psicológico que han tenido esas semanas de violencia. Las personas están muy traumatizadas. Han sido testigos de la terrible violencia y muchas han sido directamente blanco de esa violencia.

La respuesta humanitaria a la crisis hasta el momento se ha visto gravemente obstaculizada por la situación de seguridad en el país, que ha impedido a los organismos de asistencia intensificar sus operaciones y llegar a los más necesitados. Parte del personal internacional de las Naciones Unidas permaneció en Abidján durante la crisis; la mayoría se reubicó en Man y Bouaké en los últimos días. Incluso para los miembros del personal que se quedaron, su desplazamiento fue muy limitado debido a la falta de seguridad. Inmediatamente después de la detención del Sr. Gbagbo, el UNICEF pudo entregar suministros médicos en Abidján. Distribuyó medicamentos esenciales, frazadas, tiendas de campaña y suplementos de nutrición a un centro de salud y a un hospital en el barrio de Treichville de Abidján.

Tan pronto como lo permita la situación de seguridad, es fundamental que más personal de asistencia humanitaria pueda entrar a todas las zonas de Abidján y que las organizaciones de asistencia humanitaria refuercen su presencia donde más se necesite. Acaba de llegar a Côte d’Ivoire un equipo de las Naciones Unidas para la evaluación y la coordinación en casos de desastre a fin de reforzar la evaluación humanitaria, las operaciones y la coordinación de los esfuerzos de socorro en curso.

Fuera de Abidján, el PMA tiene previsto tender más puentes aéreos en los próximos días para brindar asistencia alimentaria a decenas de miles de desplazados internos. El PMA, que gestiona los servicios aéreos humanitarios en nombre de toda la comunidad de asistencia, prevé iniciar vuelos humanitarios a localidades situadas al norte, como Bouaké y Man, donde se han reubicado las operaciones de los organismos de socorro. La Organización Mundial de la Salud ha enviado más botiquines para tratar traumatismos, malaria y enfermedades infecciosas, a fin de apoyar a la población que huyó de Abidján. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación está ayudando a la población a recuperar sus medios de sustento con semillas y herramientas. Muchas otras organizaciones de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales también están trabajando sobre el terreno.

En enero la comunidad humanitaria puso en marcha dos planes de acción de emergencia para recaudar fondos destinados a la respuesta humanitaria en Côte d’Ivoire y Liberia. Ambos llamamientos se han revisado para reflejar las necesidades mucho más extensas que existen ahora sobre el terreno. En total, calculamos que para cubrir las necesidades humanitarias prioritarias hacen falta alrededor de 300 millones de dólares. A día de hoy, los donantes se han comprometido a proporcionar 57 millones de dólares, lo que supone sólo el 15% de la cantidad que hace falta. Debemos actuar de inmediato para proporcionar más alimentos, ofrecer alojamiento y dispensar mejor tratamiento médico a los enfermos. No debemos abandonar a la población de Côte d’Ivoire y de la región. Espero que los Estados Miembros redoblen sus esfuerzos para responder a las necesidades de Côte d’Ivoire y la región.

Los países vecinos de Côte d’Ivoire —Liberia, Guinea, Ghana, Malí y Burkina Faso— han acogido entre todos ellos a más de 140.000 personas desde que estalló la crisis. En Liberia hay más de 130.000 refugiados. Visité un centro de tránsito de refugiados en Toe Town, en el condado de Grand Gedeh, situado en la frontera entre Liberia y Côte d’Ivoire. La mayoría de los refugiados son mujeres y niños. Huyeron de sus hogares sin prácticamente nada. Hay que reconocer al Gobierno y al pueblo de Liberia por la acogida y el apoyo que han dispensado a los refugiados. La mayoría de los refugiados se quedan en comunidades de acogida, que también necesitan asistencia. La población comparte su hogar y las limitadas provisiones de que disponen. La mayoría de las personas con las que hablé necesitaban más alimentos y otros productos no alimentarios, alojamiento, agua y saneamiento así como insumos agrícolas. La crisis en curso obligó a muchos ciudadanos de Côte d’Ivoire a desplazarse hacia los condados meridionales de Grand Gedeh y Maryland, que son más pobres. Las dificultades de acceso relacionadas con la inminente temporada de las lluvias son algunos de los factores que empeoran la actual situación humanitaria en Liberia.

No obstante, aunque todavía podemos contar con que Liberia acogerá a los refugiados de Côte d’Ivoire, el Gobierno está obviamente preocupado por la seguridad así como por otras repercusiones económicas y sociales que la crisis de refugiados procedentes de Côte d’Ivoire pueda provocar en Liberia. Las autoridades liberianas, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales asociadas están haciendo todo lo posible por asegurarse de que la respuesta sea adecuada. Sin embargo, todavía nos queda mucho camino que recorrer.

De las conversaciones que mantuve en Côte d’Ivoire, me quedó claro que todavía quedan muchos desafíos políticos por delante. Es probable que estos desafíos y las actuales tensiones sociales, que también pueden incidir sobre los civiles, persistan durante algún tiempo. En este contexto tan militarizado, me preocupa el vacío de seguridad en determinadas partes del país. Es importante que la ONUCI continúe trabajando enérgicamente en la aplicación de su mandato de protección de los civiles, en particular desplegándose en zonas en las que los civiles continúan corriendo peligro, y que adopte medidas apropiadas para eliminar las amenazas.

Es crucial que recordemos al Presidente Ouattara que él, como Presidente, y su Gobierno deben tomarse en serio su responsabilidad de acatar el derecho internacional y adoptar las medidas necesarias para garantizar la protección de todos los civiles. Todos los grupos armados también siguen teniendo una responsabilidad en ese sentido. Igualmente importante es la necesidad de evitar las represalias, poner fin a la impunidad y centrarse en la reconciliación y la cohesión social.

Últimamente he hablado con los organismos humanitarios y nuestros asociados sobre la urgencia de intensificar nuestras actividades en Côte d’Ivoire y Liberia para responder de inmediato a las necesidades de toda la población afectada. Debemos continuar esforzándonos al máximo por que la asistencia se coordine y se proporcione de la manera más coherente posible. La población de Côte d’Ivoire merece nuestro apoyo.

El Presidente: Doy las gracias a la Sra. Amos por su exposición informativa.

Doy ahora la palabra a la Sra. Navanethem Pillay.

Sra. Pillay (habla en inglés): Agradezco esta oportunidad de dirigirme al Consejo de Seguridad para tratar la situación de derechos humanos en Côte d’Ivoire.

Para empezar quisiera decir que acojo con agrado el hecho de que cada vez se reconozca más que las cuestiones relativas a los derechos humanos son fundamentales para la paz y la seguridad. En Côte d’Ivoire existe una historia de violaciones de los derechos humanos —sin que se hayan rendido cuentas ni se haya compensado a las víctimas— que incluyen la discriminación, en particular de la población del norte. Côte d’Ivoire estuvo afectada por años de violencia, que se vio atizada por el hecho de que se hizo caso omiso del derecho de la población a elegir a sus propios dirigentes.

La reciente detención del ex Presidente Laurent Gbagbo ofrece la perspectiva de un final del conflicto. No obstante, deben abordarse las graves violaciones de las normas de derechos humanos y el derecho internacional humanitario que se produjeron, de lo contrario podrían llegar a provocar más desestabilización en una situación ya de por sí frágil. Ahora hace falta una acción inmediata y decidida, no sólo para responder a las necesidades humanitarias acuciantes a las que mi colega se ha referido, sino también para forjar la confianza de la población en el estado de derecho y garantizar que se haga justicia.

La reconciliación no se logrará a menos que realmente se rindan cuentas, algo que no se ha hecho en Côte d’Ivoire en el último decenio. En 2004, una comisión internacional de investigación creada por el Secretario General identificó a los presuntos responsables y recomendó mecanismos de rendición de cuentas, que jamás se llegaron a aplicar. Para lograr la paz y la reconciliación, hay que detener el ciclo de impunidad, hay que lograr que los responsables comparezcan ante la justicia y hay que restituir a las víctimas sus derechos y su dignidad.

En el contexto de la respuesta coordinada de las Naciones Unidas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos llevó a cabo una misión a Côte d’Ivoire del 2 al 9 de abril, dirigida por mi Subsecretario General, Sr. Ivan Šimonović. El objetivo de la misión era evaluar la situación de derechos humanos en el país y recordar a todas las partes su obligación de respetar las normas de derechos humanos y el derecho internacional humanitario y la importancia de llevar a los responsables ante la justicia como requisito indispensable para una paz duradera.

Nuestra misión fue a Abidján y al oeste del país. Los miembros de la misión se reunieron con el Presidente Ouattara, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos y el Ministro de Salud. También se reunieron con víctimas y testigos, así como con el equipo de las Naciones Unidas en el país y agentes humanitarios. Nuestra misión encontró pruebas de violaciones a gran escala de los derechos humanos, como asesinatos extrajudiciales, desapariciones forzosas, tortura y violencia sexual en Abidján y el resto del país en el transcurso del conflicto.

La División de Derechos Humanos de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire (ONUCI) calcula que al menos 400 personas fueron asesinadas en Abidján entre la primera ronda de las elecciones presidenciales y la entrada de las Forces républicaines en la ciudad. La peligrosa situación de seguridad hizo que los ciudadanos de Abidján fueran rehenes, al quedar con escasez de alimentos, agua y medicamentos. Muchos otros fueron atacados directamente por elementos armados descontrolados, que incluso utilizaron armamento pesado. El saqueo y el pillaje generalizados de tiendas y viviendas particulares por parte de las milicias y en algunos casos por parte de las Forces républicaines contribuyeron a un clima de inseguridad y de miedo.

El centro de atención de llamadas sobre derechos humanos creado por la División de Derechos Humanos sigue recibiendo llamadas de socorro de las víctimas. Desde su creación, el centro ha recibido más de 12.000 llamadas, de las cuales el 75% se referían a presuntas violaciones de los derechos humanos. En un clima de seguridad muy restringido, el centro de atención de llamadas sobre derechos humanos ha resultado una herramienta esencial a fin de recopilar información para la Misión y ha servido de vínculo muy necesario con la población civil atrapada en Abidján.

Según se informa, en el oeste del país, ciudades como Duékoué han sido escenario de matanzas en gran escala desde mediados de marzo, que han tenido como resultado un desplazamiento total de por lo menos 28.000 personas sólo de Duékoué. Las investigaciones preliminares llevadas a cabo por la División de Derechos Humanos indican que al menos 500 personas resultaron muertas, incluidas 255 en Duékoué, más de 100 en Guiglo, 79 en Bloléquin y posiblemente 100 en Bangolo. En el barrio de Carrefour de Duékoué, que se conocía como un ex bastión de las milicias partidarias de Gbagbo de la comunidad de Guéré, se hallaron 229 cadáveres, en su mayoría de jóvenes vestidos de civil.

Es preciso realizar más investigaciones para determinar las circunstancias de las matanzas y la identidad de los responsables de esos hechos y las víctimas, pero se sabía que en la zona había una fuerte presencia de miembros de las milicias partidarias de Gbagbo y que allí había tensiones étnicas e intercomunales por la explotación de los recursos de la tierra. En marzo la zona estaba bajo el control de las fuerzas partidarias de Gbagbo, y posteriormente de las fuerzas partidarias de Ouattara a medida que las Forces républicaines avanzaban más al sur hacia Abidján. Se informó de matanzas y actos de represalia de ambas partes, a veces con la participación de la población local.

A medida que el Presidente Ouattara asume el poder efectivo en Côte d’Ivoire, reviste suma importancia que, en la transición, se adopten todas las medidas necesarias para impedir un vacío de seguridad o actos de represalia. Se debe restablecer el orden público cuanto antes en Abidján, incluso reuniendo las armas que abundan en la ciudad.

La promesa que hizo el Presidente Ouattara el 7 de abril de establecer una comisión de la verdad y la reconciliación y castigar a los que cometieron delitos o actos de venganza es un paso positivo. Naturalmente, los procesos de justicia de transición deben ser integrales, estar relacionados entre sí e incluir una rendición de cuentas significativa, como los enjuiciamientos y la investigación de los antecedentes. Estos compromisos deben cumplirse. Mi Oficina está dispuesta a ayudar al Presidente Ouattara y a su Gobierno en la elaboración de una estrategia de justicia de transición para el país. Los responsables deben ser enjuiciados por los delitos cometidos, independientemente de su afiliación, y se debe tratar a todos con dignidad y respeto de sus derechos humanos, incluido su derecho a un juicio imparcial.

Me preocupa en particular el clima de divisiones y desconfianza arraigadas entre las comunidades tras años de discriminación y violencia, que se ha visto exacerbado aún más por la propagación de mensajes inflamatorios y la oleada de asesinatos de represalia que, según se informa, cometieron ambas partes. La reconstrucción de la cohesión social y el fomento de la reconciliación entre las comunidades habrán de ser unas de las principales prioridades del Gobierno, lo cual exigirá el apoyo de la comunidad internacional.

En respuesta a la crisis de derechos humanos en Côte d’Ivoire, el Consejo de Derechos Humanos creó una comisión independiente de investigación. Se ha conferido a la comisión el mandato de investigar los hechos y las circunstancias relativos a las acusaciones de abusos y violaciones graves de los derechos humanos cometidos tras las elecciones del 28 de noviembre de 2010. Ayer el Presidente del Consejo de Derechos Humanos anunció el nombramiento de tres expertos de alto nivel como miembros de la comisión de investigación. Ellos son el Sr. Vitit Muntabhorn, de Tailandia, quien será el Presidente de la comisión; el Sr. Suliman Baldo, del Sudán; y la Sra. Reine Alapini-Gansou, de Benin. La comisión independiente de investigación deberá informar al Consejo de Derechos Humanos en su próximo período de sesiones, en junio. Esperamos que la comisión de investigación reciba plena cooperación.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para dar las gracias al Representante Especial del Secretario General, Sr. Choi, por su liderazgo y felicitar a la División de Derechos Humanos de la ONUCI por la labor que realiza en condiciones de seguridad difíciles.

Para concluir, quisiera señalar que Côte d’Ivoire es otro ejemplo fehaciente del nexo inextricable que existe entre la paz, la justicia y los derechos humanos. Los derechos, la justicia y la rendición de cuentas mejorarán las perspectivas de lograr una paz sostenible, resultado al que el pueblo de Côte d’Ivoire tiene derecho. Merece todo nuestro apoyo.

El Presidente: Doy las gracias a la Sra. Pillay por su amplia exposición informativa.

Tiene ahora la palabra el Representante Permanente de Côte d’Ivoire.

Sr. Bamba (Côte d’Ivoire) (habla en francés): La crisis posterior a las elecciones en Côte d’Ivoire, que comenzó hace cuatro meses, provocada por la negativa del ex Presidente, Sr. Gbagbo, a aceptar el veredicto de las urnas, llegó a una etapa crucial cuando el Sr. Gbagbo fue detenido por las Forces républicaines de Côte d’Ivoire (FRCI) el lunes 11 de abril. Este hecho es un hito decisivo en la solución de la crisis posterior a las elecciones en Côte d’Ivoire, habida cuenta de que el Presidente de Côte d’Ivoire legítimamente elegido, Excmo. Sr. Alassane Ouattara, ha asumido ahora sus plenos poderes, de conformidad con la resolución 1962 (2010).

Todos los generales, en particular el General Mangou, Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; el General Kassaraté, Comandante de la Gendarmería; el General Detoh Letoh, Comandante de las fuerzas terrestres, y el General Brindou, Director General de la Policía Nacional, han jurado lealtad al Presidente Alassane Ouattara. Además, la población civil de Côte d’Ivoire ha recibido protección efectiva de las matanzas que se llevaban a cabo con armas pesadas tras la destrucción de esas armas por la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire (ONUCI) y la Operación Licorne, de conformidad con la resolución 1975 (2011).

En esta coyuntura, mi delegación quisiera expresar, en nombre del Presidente Ouattara, el Gobierno y el pueblo de Côte d’Ivoire, nuestra más profunda gratitud al Consejo de Seguridad por el enfoque responsable que adoptó para responder a los llamados de socorro de la población civil de Côte d’Ivoire y para acudir en su ayuda. Mi delegación también quisiera rendir homenaje al Secretario General, Sr. Ban Ki-moon por su liderazgo y su compromiso decisivo, que nos permitieron salvar un número incalculable de vidas que podrían haber sido víctimas de la matanza iniciada por el ex Presidente de Côte d’Ivoire. También damos las gracias a los Secretarios Generales Adjuntos del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, así como a sus colegas respectivos, sin olvidar al Representante Especial del Secretario General en Côte d’Ivoire, a su equipo y a todo el personal de la ONUCI sobre el terreno.

Hay varias tareas muy importantes que aguardan al Presidente Alassane Ouattara y al Gobierno de Côte d’Ivoire, y todas son de carácter urgente. Ante todo, el Presidente ha dado las instrucciones necesarias a los distintos comandantes de la fuerza para que adopten las medidas apropiadas de inmediato que permitan restablecer el orden público y la seguridad. Por ello, a partir de hoy, todos los corredores de seguridad estarán funcionando nuevamente, y se reactivarán las patrullas que incluirán a elementos de las FRCI, la ONUCI y las fuerzas imparciales. Seis sectores de la policía, entre ellos el escuadrón antimotines y las Companies républicaines de securité 1 y 2, ya están funcionando mientras se espera la reapertura gradual de las estaciones de policía. Las brigadas de gendarmería también se reactivarán gradualmente. Tomamos nota de que ya se ha reactivado la Brigada Sassandra, en el sudoeste del país.

Se ha emitido un llamamiento general a toda la población respecto de las personas que no forman parte de las fuerzas regulares de las FRCI y que aún poseen armas, para que las entreguen en las estaciones de policía o en cualquier otro centro de las fuerzas encargadas de la aplicación de la ley.

Todos los generales y comandantes de las distintas unidades han proclamado oficialmente el fin de las hostilidades. Han instado a la coordinación y la sinergia entre los distintos componentes del ejército, que deberán fortalecerse con bastante rapidez para permitir que las fuerzas encargadas de la aplicación de la ley protejan de manera eficaz a las personas y sus bienes, garanticen la libertad de circulación y pacifiquen las zonas donde impera la anarquía.

Con respecto a la situación humanitaria, el restablecimiento del suministro de agua y electricidad permite ahora el funcionamiento satisfactorio de los centros de salud, que seguirá reforzándose. La reapertura de los puertos de Abidján y San Pedro, así como del Aeropuerto Internacional Félix Houphouët Boigny de Abidján, ha permitido la distribución a gran escala de la asistencia humanitaria necesaria, especialmente de medicamentos.

En el marco del programa presidencial de emergencia, las actividades de salud pública, especialmente la retirada de los cadáveres abandonados a la intemperie, han comenzado. La recolección de los residuos domésticos y la limpieza de las vías públicas se llevarán a cabo sin demora. La alerta sanitaria es alta con respecto al riesgo de epidemias de cólera y meningitis, pero se encuentra bajo una estrecha vigilancia. Algunas personas desplazadas también han empezado a regresar a sus hogares.

Con respecto a la situación de los derechos humanos, la protección de la población civil fue un elemento fundamental de la crisis posterior a las elecciones. Fue en aras de la protección de la población civil que se aprobó la resolución 1975 (2011), a fin de destruir las armas pesadas del Sr. Gbagbo. Fue igualmente en aras de la protección de la población civil que las Forces républicaines de Côte d’Ivoire desataron la ofensiva que condujo al arresto del Sr. Gbagbo.

En efecto, la población civil que vive en Côte d’Ivoire ha sido masacrada en todo el país por las milicias mercenarias y las fuerzas leales al Sr. Gbagbo, en aras de imponer su reino mediante el terror. Esta situación era muy preocupante en la región occidental de Côte d’Ivoire, especialmente en Duékoué, Guiglo, Bloléquin y Bangolo, debido a la presencia de numerosos mercenarios originarios de Liberia y reclutados por los dirigentes políticos de la región partidarios de Gbagbo, quienes perpetraron matanzas a gran escala contra la población no nativa. Esos mercenarios tuvieron vínculos delictivos con milicianos locales armados por políticos locales del partido del Sr. Gbagbo, que han instrumentalizado los recurrentes litigios sobre las tierras en esas zonas para atizar el odio y el conflicto entre comunidades.

Las Forces républicaines de Côte d’Ivoire lucharon con éxito contra los mercenarios y las milicias y salvaron muchas vidas humanas. Sus acciones han permitido el regreso a esas zonas de la ONUCI y de las organizaciones humanitarias, que las habían abandonado debido a la excesiva inseguridad. Se han proferido en esas regiones occidentales de Côte d’Ivoire graves acusaciones de violaciones de los derechos humanos, en las que se ha implicado a las Forces républicaines de Côte d’Ivoire. Mi delegación expresa su profunda preocupación con respecto a esas acusaciones y desea que se esclarezcan esos acontecimientos en el marco de investigaciones, indagaciones y procedimientos judiciales apropiados, incluidos los de carácter internacional. Ningún crimen debe permanecer impune.

El Presidente de la República, Sr. Alassane Ouattara, es el Presidente de todos los ciudadanos de Côte d’Ivoire; se preocupa por la vida y el bienestar de toda la población de Côte d’Ivoire. El respeto de los derechos humanos y el estado de derecho se encuentran en el centro de su programa de gobierno. Es por ello que ha instruido al Fiscal de Daloa a que inicie una investigación penal para determinar los hechos y enjuiciar a los responsables.

Mi delegación acoge con satisfacción la reciente visita a Côte d’Ivoire del Subsecretario General de Derechos Humanos, Sr. Šimonović, y de la Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios y Coordinadora del Socorro de Emergencia, Sra. Valerie Amos. Esperamos que sus informes contribuyan a esclarecer las violaciones de los derechos humanos ocurridas en Duékoué.

La declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Sra. Navanethem Pillay, fue muy importante y se adecua plenamente a nuestras expectativas. En ese mismo sentido, mi delegación ha acogido con satisfacción el nombramiento de los tres comisionados de la comisión internacional de investigación establecida el 25 de marzo por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

“para que investigara las denuncias de abusos y violaciones graves de los derechos humanos cometidos en Côte d’Ivoire después de las elecciones del 28 de noviembre a fin de determinar los responsables de esos actos y enjuiciarlos” (S/2011/211, párr. 59).

Durante sus diversas declaraciones radiotelevisadas y sus conversaciones telefónicas con el Secretario General, Sr. Ban Ki-moon, y con los Jefes de Estado homólogos el Presidente Ouattara no ha dejado de reiterar sin ambigüedad alguna su voluntad de poner fin a todo acto de violencia e iniciar investigaciones transparentes que conduzcan a procesos judiciales justos y permitan determinar la responsabilidad de todos los autores de los actos de violencia, sea cual fuere su bando. El Presidente Ouattara solicita el establecimiento inmediato de una comisión de la verdad, la justicia y la reconciliación, a fin de reparar el tejido de relaciones humanas en Côte d’Ivoire, que ha quedado enormemente deteriorado tras 10 años de un doloroso conflicto, y restaurar así la cohesión social en el marco de un proceso de introspección colectiva y de búsqueda de la curación interna mediante la verdad, la justicia y el perdón.

Este es el precio que debemos pagar por el reto y el éxito de la reconstrucción nacional. El Presidente de la República, tal como prometió durante la campaña electoral —una promesa que alcanza todo su sentido en estos momentos cruciales que vive nuestro país— constituirá muy pronto un Gobierno de base amplia e inclusivo, que integrará las competencias de todas las fuerzas políticas del país, de modo que todos los hijos e hijas de Côte d’Ivoire asuman como propias las inmensas tareas de la reconstrucción posterior a la crisis, cuya realización efectiva permitirá que nuestro país inicie una era de paz duradera, estabilidad y prosperidad. Para ello, seguiremos contando con la valiosa asistencia de las Naciones Unidas, no sólo en las tareas inmediatas de restablecimiento del orden público y la seguridad, y la prestación de asistencia humanitaria a los refugiados y las personas desplazadas, sino sobre todo en lo que concierne a las tareas a mediano y más largo plazo que requerirán el apoyo de la ONUCI y su transformación de su dimensión actual de mantenimiento de la paz a una dimensión de consolidación de la paz.

Desde esta perspectiva, mi delegación celebra las buenas noticias que se están anunciando con respecto a la reanudación de la asistencia pública a Côte d’Ivoire. A ese respecto, expresamos nuestro agradecimiento a Francia, que prevé aportar con carácter urgente 400 millones de euros; a la Unión Europea, que prevé aportar 180 millones de euros; y al Banco Mundial, cuyo Presidente, Sr. Zoellick, acaba de anunciar que su institución reanudará sus actividades en Côte d’Ivoire. Por tanto mi delegación invita a todos sus asociados tradicionales y a aquellos nuevos o posibles a movilizarse para materializar la esperanza que el resurgimiento de la democracia en Côte d’Ivoire puede suponer para el desarrollo rápido de nuestro continente. El apoyo al respeto de la voluntad del pueblo de Côte d’Ivoire ayudará a consolidar la democracia en el continente africano y el bienestar de nuestros pueblos, y sobre todo de los jóvenes, bien formados, que más que nosotros son un recurso natural y constituyen la verdadera riqueza de nuestro continente.

El Presidente: No hay más oradores inscritos en mi lista. Invito ahora a los miembros del Consejo a celebrar consultas oficiosas a fin de proseguir nuestro examen del tema.

Se levanta la sesión a las 11.00 horas.