por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

1-5-2011 1. Me chismean cercanos a la fuente que el contenido probable del espacio "Bayly" de esta noche, aunque puede ser el siguiente domingo, en América TV, es altamente explosivo. Simplemente, a favor de Keiko; contra Ollanta.

En términos del temido Derecho Penal, me dicen que el aludido huye mariconamente de sus garras, se trataría de delitos a granel, cometidos con arma televisiva, por precio grande cifrado en la coyuntura y el aprovechamiento, disfrazados de periodismo totalmente ayuno de una aconsejable deontología profesional.

Muy propio de Jaime Bayly, carente de código normativo deontológico alguno y sin deberes éticos. Es mucho pedirle ética periodística, a quien públicamente dijo que el pene del gaucho Luis Corbacho motivó su enamoramiento.

2. Motivo y fin congruentes.- El motivo gesta el acto y el fin es lo pretendido y en este caso son altamente correlativos. Están dentro de la ley de la causalidad.

El mayúsculo precio lo motiva seductoramente a Bayly y el fin de la autoría mediata (la que está detrás) es hacerse del poder para Keiko Fujimori, haciendo trizas a Ollanta Humala. Aunque entre el hecho que se consuma y el fin propuesto, que depende de la voluntad de millones de electores, existe una miríada de kilómetros de distancia, por lo que el aborrecido fiasco es altamente probable. Los tiempos son otros.

Por intermedio de los difusores del presente artículo pido a los que resulten agraviados por la ponzoña televisiva de esta noche, o la del domingo que viene, graben el espacio BAYLY.

El agraviado es el único que puede ejercer una acción penal privada según el tipo de delito, salvo que el caso amerite y faculte la intervención de cualquier ciudadano si es que se trata de ilícitos de acción penal pública.

3. Tampoco hay seguridad si el programa se transmite en vivo desde el propio canal o es grabado en Miami, pues el instituto del impedimento de salida del país de que trata una nota anterior está en atenta y necesaria consideración.

No sólo las penas intimidan, sino también las medidas cautelares, muchas de corte veloz, con mayor razón cuando hay maricones de por medio.