por Jesús Guzmán Gallardo; [email protected]

12-5-2011

Acabo de leer la respuesta de la c. Rosa Salgado al ataque artero, desesperado y miserable, de una señora de apellido Gamarra, al c. Luis Alberto Salgado.

Amparándose esta persona en una trayectoria que dice tener pero que no reconozco por la sencilla razón que soy testigo de excepción ya que nunca me alejé del Partido, pero sí de los traidores y corrompidos que han manejado la organización y que son únicos culpables de la debacle.

La réplica es digna, directa, valiente y trasluce una honestidad y limpieza que la hace contundente, diferenciándola, total y absolutamente, de aquella otra cuyo contenido esconde una actitud subalterna, cómplice y falta de sindéresis.

Quiero reiterar a la compañera Rosa mi admiración y el orgullo de considerarme su compañero y amigo, a la vez que expresarle mi plena solidaridad frente a la felonía con la que se quiere agraviar a su esposo en un vano intento de ocultar la verdad.

Además, debo decir que suscribo cada una de las palabras y argumentos vertidos en su nota, sin excepción alguna, porque puedo dar fe, como muchos, de su consecuencia aprista y decencia sin mácula, amén de mejor madre y excelente compañera de Luis Alberto.

Por lo demás, este hecho me permite definitivamente, por única y última vez, denunciar y desenmascarar a los falsos militantes apristas e intonsos que coquetean con la traición peligrosamente desde hace mucho tiempo.

Esperábamos que se dieran cuenta por sí solos de la gravedad de lo que sucede con el Partido; esperanza cifrada en que, no siendo dirigentes y lideres de nada, su formación doctrinaria, y en muchos de ellos universitaria, les permitiera constatar la destrucción de nuestro movimiento. En algunos reconocíamos a compañeros que militaron en la juventud universitaria y escucharon a Víctor Raúl en muchas oportunidades. Al parecer nada de eso sirvió, aguardamos con paciencia pedagógica en espera de una reacción positiva, pero nada de eso sucedió. Unos son como aquellos que se les avisa con anticipación que se les va a caer el techo y no se sienten aludidos, y cuando éste se desploma sólo atinan a decir: no me di cuenta… no sabía…; otros por la prebenda camuflada, el puestecito ofrecido en la administración pública o por cobardía, terminan hipotecando sus conciencias y prestos se colocan cualquier grupete.

¿Qué esperan? ¿Recién reflexionar frente a los funerales del Partido Aprista?

Cuando se reconstruya el Partido, empeño irrenunciable, ni los unos ni los otros tendrán cabida y harán camada con los corruptos, traidores y miserables alanistas. Algunos, como las viejas cucufatas, se rasgarán las vestiduras y abrirán los ojos de horror por los adjetivos calificativos, me importa un bledo, porque se merecen eso y mucho más.

Al Rescate del Aprismo expresa su solidaridad con el c. Luis Alberto Salgado y comparte su indignación frente a tanta traición y también su postura política en esta hora crucial para el país. Los que lo atacan, son los mismos que avalaron su expulsión por acción prevaricadora o por omisión pusilánime. Son los que auspician el voto por Keiko Fujimori, hija del ladrón y asesino. ¿Por qué no atacan al secretario de juventudes de apellido Cabrera, que fue detectado en una reunión de juventudes en el local partidario de Fuerza 2011 aplaudiendo a su candidata?. Son los que quieren blindarse de acusaciones futuras, haciendo un pacto infame con el fujimorismo siguiendo la consigna del Anti-Haya Alan García Pérez. Son los que derechizaron al partido y lo vendieron al imperio. Son los que nunca criticaron a tanto sinvergüenza o reacccionario nombrado como ministro o funcionario de García en su gobierno neoliberal. Son los que miraron al otro lado ante tanta corrupción.

El informe de Salgado no expresa sino la verdad ineluctable, los verdaderos apristas de todo el Perú van a votar por Ollanta Humala pese a quien le pese, cansados de ser estigmatizados por culpa de una banda mafiosa enquistados en la dirección del Partido.

Aunque, tercos como mulas, no quieran aceptar, por su mercenarismo político, el programa de Gana Perú está más cerca de nuestros planteamientos doctrinarios. No olvidemos que nuestra propuesta es revolucionaria, razón por la cual el Partido fue perseguido por la plutocracia, hoy renovada, y encarnada en las dictaduras y gobiernos conservadores.

Sólo los tontos útiles o ignorantes que no han leído ¡siquiera un libro de Haya de la Torre! se ponen del lado del cargamontón derechista contra Humala.

¡Qué pronto olvidaron, los que condenan a Salgado, que ya no existe democracia interna en el Partido! Que al que se atreve a realizar una crítica es expulsado o borrado de los padrones. Que el que roba es bendecido y premiado por la cúpula entreguista. Que han destrozado a la organización política que en los peores momentos fue el tercio del electorado.

¡No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír! El aprismo de Luis Alberto Salgado está intacto y damos fe de su honestidad, integridad e independencia, protegido y cubierto por la bandera jamás arriada del APRA sacrosanta.

Al rescate del Aprismo reitera su decisión de apoyo crítico y útil a Ollanta Humala, porque somos conscientes que está de por medio el futuro del Perú. No hay sino dos alternativas: votar por el continuismo y la corrupción o votar por el cambio y la decencia, nosotros hemos escogido la segunda. Los que miran desde el balcón o propugnan el voto en blanco o viciado en acto de pureza vestal o de virgen casamentera, le hacen un gran favor a la reacción, y por lo cual tendrán que rendir cuentas más temprano que tarde.

“Contra el imperialismo, por la unidad de Indoamérica, para alcanzar la justicia social”