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El contralmirante Philippe Coindreau y el almirante Claudio Gaudiosi durante un ejercicio de la OTAN.
©Mer et Marine/Jean-Louis Venne

Después de haber rechazado participar en la guerra contra Libia, el gobierno alemán está corrigiendo el tiro. Alemania –según anunció el ministro alemán de Relaciones Exteriores Guido Westerwelle– está dispuesta a enviar tropas para «prestar ayuda humanitaria a los civiles libios». Dichas tropas serán parte de la operación «EUFOR Libia» (Fuerza de la Unión Europea en Libia), que la Unión Europea está preparando. El objetivo oficial es «apoyar a las agencias humanitarias en sus actividades». Los grupos de combate de la Unión Europea realizarían esa tarea, bajo el manto de «cooperantes».

Se trata de grupos paramilitares con dimensiones de batallón, de 1500 soldados cada uno, altamente entrenados para ser desplegados en 15 días en «lejanas zonas de crisis, como las de los Estados fallidos». Los grupos de combates, utilizados generalmente «aunque no exclusivamente» bajo mandato de la ONU, realizan «operaciones de combate en entornos extremadamente hostiles (desierto, jungla, etc.)». La misión de dichos grupos consiste en «preparar el terreno para fuerzas más grandes de mantenimiento de la paz».

El cuartel general de la operación «EUFOR Libia», del que dependerán los grupos de combate de la Unión Europea, se encuentra en Roma, en el aeropuerto «Francesco Baracca» de Centocelle, bajo el mando del contralmirante Claudio Gaudiosi, del Estado Mayor italiano. Forma parte del Comando Operacional de la Cumbre Interfuerzas (COI), que planifica y dirige las operaciones militares en el extranjero, así como las maniobras interfuerzas y multinacionales en el marco de la OTAN. El «mérito» de la constitución del COI, mediante la ley n˚ 25 del 18 de febrero de 1977, es del primer gobierno de Prodi [de centroizquierda. NdT.), que emprendió la reestructuración de las cumbres de las fuerzas armadas aumentando los poderes del jefe del Estado Mayor en materia de operaciones militares en el extranjero. Se implementó justo a tiempo para la guerra contra Yugoslavia y para las siguientes guerras contra Afganistán, Irak y Libia, en las que han participado tropas italianas. El COI obtiene ahora una satisfacción ulterior: la entrega al contralmirante Gaudiosi del comando de los grupos de combate de la Unión Europea para la operación «EUFOR Libia».

Como Estados Unidos no está dispuesto a enviar tropas a Libia, son las de la Unión Europea las que tendrán que entrar en juego. Será este su primer verdadero ensayo en el terreno. Mientras que las principales potencias europeas –sin Alemania– participan individualmente en la operación «Protector Unificado», a las órdenes de la OTAN, o sea de Estados Unidos, atacando desde cielo y mar a las fuerzas gubernamentales libias para abrir el camino a los rebeldes, la Unión Europea como tal se prepara para desembarcar tropas militares en Libia. Oficialmente, para llevar ayuda humanitaria a los civiles. En realidad, para apoyar a los rebeldes y preparar el terreno para la llegada de fuerzas más importantes de «mantenimiento de la paz» con bandera europea, de la OTAN u cualquier otra. Su primer objetivo será ocupar las zonas claves de la industria energética libia, oficialmente para protegerlas de las fuerzas de Kadhafi o para garantizar un cese del fuego, en realidad… para privar a Trípoli de su principal fuente de recursos.

Dos escenarios se vislumbran entonces: la aparición de una Libia «balcanizada», divida en dos o más Estados étnico-tribales, con las mayores reservas energéticas en manos de un gobierno amigo dispuesto a todo tipo de concesiones, o una situación similar a la existente en Irak y Afganistán, con el derrocamiento de Kadhafi y su reemplazo por un administrador a cargo de los intereses coloniales de Estados Unidos y de la Europa unida.

Manlio Dinucci

Fuente
Il Manifesto (Italia)