José Suarez Danós

Aparentemente todo habría quedado listo ya, para el que sería el primer fraude electoral del siglo XXI en el Perú, pero siempre a favor del “sistema imperial” y de sus intereses. Eso se trasuntaría de las declaraciones emitidas conjuntamente el 02 de Junio último, por los directores de las cinco principales empresas privadas encuestadoras del Perú, ante corresponsales foráneos en la Asociación de Prensa Extranjera del Perú.

Con miras a los resultados finales del 05 de Junio y estableciendo la que sería “la espiral del silencio” en pro del “sistema”, estas empresas utilizando a su favor la prohibición electoral que las inhibe de emitir cifras sobre resultados de encuestas electorales en territorio peruano –siete días antes a la fecha de los comicios-, han difundido a la prensa extranjera la artesanal y antojadiza versión por demás sospechosa, “que entre los candidatos Humala y Fujimori existe un empate técnico”.

El término “empate técnico” que no aparece considerado académicamente en la disciplina de opinión pública ni en la de estadística -propio de iluminados-, intenta insinuar en sutil manera que “cualesquiera de los dos candidatos puede ser el electo”, pese a que el fervor popular dice lo contrario –se orienta a Humala-. Se induce con ello a la vez, que un triunfo de la Fujimori “sería posible, válido, legítimo y electoralmente legal”.

Este mismo supuesto –el sospechoso “empate técnico”-, es aquél que ha venido difundiendo la “Falsimedia” peruana en las campañas de demolición mediática contra Humala, desde inicios de la segunda ronda electoral hasta cuando eran permitidos resultados de encuestas, coincidente con la versión difundida a los medios de prensa extranjera que buscarían darle un marco de validez, de legitimidad y de legalidad a un presunto fraude en pro de la candidata Fujimori.

Estas cinco empresas peruanas dedicadas a los estudios de opinión, que persisten en expresar que su tarea es “orientar a la opinión pública peruana” –siendo su función otra realmente-, se han caracterizado desde 1991 por ser la caballería mediática ligera del “sistema” neoliberal en el Perú y por poseer una desprestigiada imagen ante la ciudadanía, a raíz de develarse videos de sus interrelaciones delictivas con el ex presidente Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, a cambio de dinero durante la década dictatorial de éstos –por ese delito tres de ellas tienen juicios pendientes desde el año 2000-,.

Con la premisa implícita “Fujimori ó Humala, cualquiera puede ser, es igual”, lo que estarían haciendo estas encuestadoras es indicarle a la población –electorado- que hacia ese objetivo tiene que encaminar su opinión, puesto que esa es “la espiral del silencio”.

Pero ¿ qué es “la espiral del silencio” y cómo se daría en el proceso electoral peruano ?

Esta es una teoría de ciencias políticas y comunicación, expuesta en 1977 por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Newman. La indicada teoría estudia a la opinión pública, como una forma de control social.

Para Noelle-Newman, “la espiral del silencio” es una especie de modo de persuasión colectiva; en ella, los individuos adaptan su comportamiento, a las actitudes predominantes en el medio, sobre aquello que es aceptable y sobre aquello que no lo es.

La información recibida de los medios de comunicación social y formadores de opinión pública, influye también en ella, pero siempre que esta haya sido proporcionada en forma libre y sin presiones –siempre en verdaderas democracias y a veces en las disfrazadas-.

En el caso de los procesos electorales peruanos, en el 2006 hubo maniobras para asegurar que “la espiral” fluya en favor del “sistema” y ello se logró orientar hacia Alan García –con el lamento posterior de la población-.

Pero en el 2011 a pesar que se vienen dando esas mismas maniobras, y con mucha mayor intensidad que en el proceso anterior, sus resultados vienen arrojando valores de signo contrario para “el sistema” –y para la Fujimori-, en razón a los cambios sufridos por la situación política y psicosocial de la nación –después del 10 de Mayo- y que “el sistema” no alcanza a comprender, e intenta revertir, con saturación propagandística sustentada en el engaño.

Pero todo acto tendiente a forzar “la espiral del silencio” a las conveniencias favorables de un sector -por ejemplo un fraude electoral-, y que este hecho sea conocido antes o después de la emisión de la opinión general, podrían llevar al colectivo a actos de violencia, barbarie y anarquía de magnitud no definida.

A pesar de todo lo que se puede colegir de lo antes expresado, en el proceso electoral peruano a lo largo de las semanas previas a la segunda ronda electoral, se han venido dando toda una serie de hechos e indicadores que apuntarían a esa intención delictuosa. Estos señalarían la pretensión de un fraude electoral que afecte al candidato Humala y favorezca a su rival la candidata Fujimori.

Uno de esos indicadores, es el complot del gobierno de Alan García apoyando abiertamente a la candidata Keiko Fujimori –a pesar de la imparcialidad que le exige la Ley-.

Otro lo es, la goebbeliana campaña mediática desencadenada por casi todos los medios de comunicación al servicio del sistema neoliberal peruano, en contra del candidato Humala.

También lo es la intervención de grupúsculos foráneos –mafias extranjeras-, en apoyo a la candidatura de la Fujimori, con la complacencia de las autoridades gubernamentales y electorales. Un indicador adicional y trascendente, lo es la casi total dirección y dependencia del proceso comicial a cargo de un organismo de la inteligencia estadounidense –USAID-, que habría absorbido totalmente en su accionar a la responsable del proceso ONPE –la organización electoral peruana-. Es precisamente en este estamento, en donde fuentes bien informadas expertas en informática, señalan se pretendería realizar el “fraude electrónico” vía "programas fuentes", a los cuales tienen acceso solamente los diseñadores fabricantes del programa "enlatado" -término informático-, que es el software que realizaría el cómputo final y cuya preparación habría estado a cargo de la USAID. Estos “programas fuentes”, “cambiarían” algunas "instrucciones" para que el programa de contabilización del sufragio, asigne aleatoriamente votos adicionales a favor de la candidata Fujimori, pero extrayéndolos de aquellos obtenidos en buena lid comicial por su contrincante Humala –disminuyendo a éste-.

Siendo el programa de conteo un "enlatado" –“sellado” en otro argot informático-, se concibe el supuesto inicial, que aparentemente nadie podría haber intervenido para revisar o cambiar algunas de sus "instrucciones" –cosa que sin embargo ya se habría realizado con anticipación-.

El indicador adicional, estaría dado por la extraña “intervención” gubernamental producida en el registro de identificación ciudadana –RENIEC- a partir del 28 del mes pasado, que guardaría estrecha relación con la supuesta alteración pretendida del software de conteo de la votación general de la ONPE –USAID- y con los votantes.

Como indicador mediático, de las sospechosas acciones de una segunda vuelta electoral signada por las intenciones de fraude, el diario abanderado de la “Falsimedia” peruana”-“El Comercio” cual si no mintiera en vez de informar -, trata de darle el marco apropiado a “la espiral del silencio” establecida por los grupos de interés neoliberales, y además delata sus intenciones –por su ponderación en la negación-, con su titular principal del 02 de Junio, “Presidente del JNE descarta fraude en la segunda vuelta”. A este titular se agregan las declaraciones efectuadas en el mismo sentido, por la Jefa de la ONPE Margarita Chu y las del mandatario Alan García –los más acusados personajes en cuanto al presunto fraude-.

Otro indicador mediático, sería la reiterante interrogante hecha por los medios de comunicación en la última semana de la campaña sólo al candidato Humala –no a la Fujimori-, “si es que éste acatará los resultados de la ONPE, sea quien sea el ganador de la segunda vuelta”.

Humala ha satisfecho las inquietudes y preocupaciones del sector neoliberal dadas a conocer través de sus periodistas asalariados -“encuestadores”- contestándoles democráticamente, que si lo hará. Pero nosotros nos preguntamos ¿ será democrático aceptar resultados electorales provenientes de un proceso en donde se evidencie se haya cometido fraude ?

En nuestro concepto, la pregunta debería ser efectuada por estos medios de prensa manipuladores al colectivo peruano dueño de la opción electoral, que es el que tiene depositada su confianza en Humala y en la necesidad de un cambio y a la vez pretende no se le burle.

Sinceramente no creemos que la respuesta de éste, tenga el mismo nivel de ecuanimidad.

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