por Javier Lajo Lazo; [email protected]

4-6-2011

Ayer fueron los Awajún en Bagua, hoy son los Aymaras en Puno… mañana serán los Quechuas, en todo el Perú. Decimos esto para explicar, el insurgir de los pueblos o ‘naciones’ oprimidas que por mas de 500 años han permanecido “cercados” (en el hablar de José María Arguedas), y que hoy están siendo acosados y provocados por empresas mineras que son apoyados desde el Estado criollo, que ha “concesionado” por “lotes” mineros la mayor parte del país, dentro de los linderos del territorio propiedad de “los indígenas”, con el consiguiente proceso de contaminación (en la mayoría de los casos) de sus aguas y condiciones ambientales en general.

Esto no solo no trae a colación los “derechos de propiedad de la tierra” de los comuneros indígenas, (a la manera de J.C. Mariátegui o de Hernando de Soto) no, ésta es la peor forma actual de tratar este conflicto, porque es obvio que estos derechos no se respetan al interior de un Estado de colonialismo interno; tampoco es bueno y efectivo ya, tratarlo como lo hacen algunos dirigentes indígenas (de AIDESEP, CONACAMI, etc.) que hablan de la “defensa de sus derechos territoriales” por lo que señala el Convenio 169-OIT, esa etapa de la lucha está dejando ya de ser efectiva, pues el colonialismo en el Perú es demasiado fuerte y poderoso y a criollos como Alan García le provoca risa y responde: “que no ladren los perros del hortelano”. Por las dimensiones que está tomando el problema (Tambo Grande, Moquegua, Bagua, Islay, Puno…) todos estos enfrentamientos que suceden hoy en el Perú, no hacen sino poner en evidencia las difíciles condiciones en las que supervive la “institucionalidad estatal peruana” por su precario “Contrato Social” que fue producto de un contubernio en las constituyentes de 1822 y 1828, en donde un grupo minoritario criollo, secuestra el Estado peruano, forma “su” república, y la viene manejando como su ‘chacra’ hasta la actualidad.

Este análisis étnico, lejos de asustar a los grupos minoritarios de empresarios mercantilistas beneficiarios del Régimen constitucional peruano en general y de esta Constitución -la fujimorista del 93 en particular- debería servirles a estos sectores de criollos y de mestizos “aculturados”, para comprender que es hora de “renegociar” las condiciones del colonialismo interno implantado desde la creación de la república peruana…(lo cual obviamente NO significa negociar simples “papelitos” o “títulos de propiedad” como dice el comerciante Hernando de Soto) … Sí señor, los indígenas del Perú deberemos mas temprano que tarde PARTICIPAR DEL PACTO SOCIAL PERUANO en el marco de un poder constituyente de todos los pueblos del Perú, y que acabe con esa exclusión secular de nuestros pueblos en nuestro propio país, esta también es la verdadera democracia que los criollos y verdaderos liberales deben defender. Y pronto así será, así tendrá que ser, para lo cual nuestros ancestrales pueblos o naciones Awajún, Ashaninka, Shipibo, Aymara, etc. pero sobre todo los mayoritarias pueblos Quechuas cuya población sobrepasa fácilmente los 10 millones que escasamente señala el Banco Mundial, vienen tomando consciencia y sobre todo organizándose, y de seguro que pronto marcharán como PUEBLOS, como ya lo demostraron los Aymara de Puno.

Y también lo vienen haciendo los mestizos dignos que tienen sus raíces en nuestro Perú profundo. Estamos en el siglo XXI, el no darse cuenta de la validez de este nuestro análisis y propuesta es una actitud sino pre-moderna, arcaica, es taparse los ojos a una realidad incontrovertible. Las soluciones que resolvamos, -que a estas alturas- no pueden ya ser transitorias, ni improvisadas, sino soluciones integrales, permanentes y radicales, están a la vista: En los hermanos países vecinos del Ecuador y Bolivia, los grupos criollos se han allanado a debatir con los demás pueblos y juntos han aprobado las nuevas condiciones de la creación de “Estados plurinacionales”, en las flamantes Cartas Constitucionales, esto es, se reconocen ahora como “un solo Estado, pero con múltiples naciones a su interior”, principio básico, real y fundamental que sirve para de-colonizar totalmente nuestros “Estados”. En el Perú siempre desde la creación de las repúblicas, los grupos criollos han sido “atrasaditos” en la adopción de medidas anti-colonialistas para la maduración de los “estados independientes”, baste recordar que San Martín y Bolívar tuvieron que venir a Lima con sus tropas, para definir la independencia. Lo que pasó después fue que los criollos limeños se dieron maña para desacreditar y echar a los “libertadores” San Martín y Bolívar, y es que un grupúsculo de criollos “vivos” encabezados por Francisco Javier de Luna Pizarro y José de La Mar se apoderaron del Estado para usarlo con fines económicos mercantilistas (como lo hacen descaradamente hasta hoy que han generado con la depredación de nuestras riquezas naturales, una situación de ‘bonanza’ macroeconómica que según sus propias declaraciones: “no llega al bolsillo del ciudadano de a pie”) y lograron también manipular la institucionalidad estatal con métodos políticos despóticos, hasta el día de hoy.

Pero, ¿acaso no es también otro síntoma de esta “precariedad constitucional” la terrible polarización que se ha producido en este último proceso electoral?, en donde un grupo le pide al otro “no tocar la sacrosanta Constitución” elaborada por dos reos que purgan condena carcelaria, ¿acaso no fue llamada en algún momento “el reglamento de la dictadura”?; ¿acaso no aparecen ambas fuerzas muy beligerantes en sus expresiones políticas?, ¿de dónde tanto encono y hasta odio?, ¿de dónde nace que la generalidad de la prensa criolla intente ‘deslegitimar’ al contrario por la vía más expeditiva de la denuncia, la diatriba o la calumnia?, ¿acaso no se nota el histórico odio racial hacia el candidato Humala?

Se está llegando a extremos peligrosos, algunas señoras que han llamado a los canales para participar en los programas noticiosos de la TV, llamaron a “salir a las calles” en el caso de que no gane su candidato preferido; otros entrevistados, dos días antes de la “segunda vuelta” electoral, el caso de Hugo Neira, afamado sociólogo y José Luis Cordero, analista internacional, los dos hablaron de peligro de “guerra civil”, y no creo que sean alarmistas o exagerados, porque se está jugando con una polarización extrema: El grupo fujimorista, a vistas claras, no quiere soltar la “mamadera” del sistema neoliberal mercantilista, que han llevado al paroxismo los reos Fujimori-Montesinos.

De verdad da pena el enfrentamiento fratricida, social y político en el que se debate hoy el Perú, y más pena da la calidad moral a que ha sido sometida la inconsciencia del peruano medio como producto del envilecimiento de la política en las últimas décadas; no resultaría raro que sea cierto que la candidata Fujimori tenga la enorme pero increíble “simpatía” que las encuestadoras le han dado. Pero por otra parte la situación política electoral es tan confusa, que se deberían prohibir la encuestas electorales, porque es la forma mas descarada como se induce el voto, y nuevamente las encuestadoras replican a las empresas periodísticas que son una verdadera ‘mafia mediática’, el “control cultural y de la opinión” (que hemos denunciado en otros artículos), en donde el único que tiene libertad para informar es el dueño mayoritario de las acciones de la empresa. Es decir, si la “libertad de prensa” es la libertad de opinión del dueño del canal o del periódico, es peor en las famosas empresas encuestadoras. Estos son algunos de los mecanismos de control colonialista del “criollaje nacional”.

Por todo esto, y valga esta difícil coyuntura electoral que viene mostrando las vergüenzas “nacionales”, para decir una vez más que nuestro país necesita urgentemente un primerizo y verdadero Contrato Social de todas las Naciones o “sangres” del Perú, no podemos seguir viviendo mucho tiempo más en estas condiciones de “bastardismo” o –mas suave- “ilegitimidad” de los peruanos mayoritarios.