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La previsible caída del neo-otomanismo

El partido de la justicia y del desarrollo (AKP) de Recep Tayyib Erdogan ha optado por el neo-otomanismo para comunicarse con los árabes. Dicho discurso compendia dos ideas: el simbolismo cultural de los vínculos religiosos entre Turcos y Árabes y la voluntad decidida de Ankara para desempeñar un papel imperial hegemónico en el mundo árabe. La primera idea ha tenido su expresión estos últimos años en el apoyo popular turco a las causas árabes, en particular la de Palestina, y en la emergencia en este país de una auténtica cultura antisionista.

La segunda idea se ha manifestado recientemente en la voluntad de liderazgo turco con miras a lograr la sanción de los Estados Unidos para administrar los expedientes árabes sobre todo luego del vacío dejado por la retirada de las tropas USA de Irak a fines del año 2011. Para vender su proyecto a Washington, la dirección del AKP ha subrayado sus relaciones históricas y privilegiadas con la Cofradía de los Hermanos Musulmanes, proclamando que dicho movimiento está dispuesto a aplicar en los países árabes, teatro de cambios políticos, el modelo islámico turco moderado. Dicha receta turca está sometida a test actualmente en Egipto, pero en Siria ha chocado con la amarga realidad, para Erdogan y su estado mayor. El ejército sirio, cuyo edificio se funda en la idea nacionalista árabe, completamente impermeable a la influencia americana u occidental, al igual que en el mismo Egipto o en Turquía. Es una idea de cohesión capaz de proteger la unidad y la soberanía del país contra todo peligro exterior o interior manipulado por potencias extranjeras,

La permanente ingerencia turca en Siria podría exponer gravemente a Turquía con sus repercusiones, país que pretende ser laico pero que priva de sus libertades culturales y políticas más elementales a sus minorías, la kurda en particular. Si Ankara se obstina en intervenir en Siria en contradicción con los imperativos de asociación estratégica que ha instaurado el presidente sirio Bachar el-Assad, la crisis podría expandirse al mismo país. Además de los problemas mencionados Erdogan cede bajo el peso de las condiciones de Barack Obama. El presidente de los Estados Unidos se ha acomodado totalmente, muy a su pesar, a las posiciones israelíes respecto de la colonización de Cisjordania, la judaización de Jerusalén, el rechazo de la creación de un Estado palestino diableen las fronteras de 1967, y el rechazo de reconocer una PALESTINA proclamada unilateralmente en septiembre con motivo de la Asamblea general de las Naciones Unidas. Dicho de otra forma: el Primer ministro turco reclama de las ramificaciones de los Hermanos Musulmanes en el mundo árabe, en particular en Siria, en Egipto y en Palestina-el Hamas- que consignen la condena de muerte de la causa palestina y reconozcan el carácter judío del Estado de Israel.

Si Estados y partidos árabes y palestinos comprometidos pública y entusiastamente en el proceso de paz los 20 últimos años no han tenido ni el coraje ni la capacidad de tolerar semejantes concesiones como para conducir a la liquidación de la causa palestina, ¿Lo lograrán Ankara y los hermanos musulmanes? La respuesta es negativa, evidentemente. Las ilusiones neo-otomanas van a quebrase contra la solidez y la cohesión del ejército sirio y contra la determinación de los sirios a preservar la unidad de su país. .

Les partidarios de Hariri quieren exportar a Siria la discoordia confesionale

La formación del gobierno libanés ha desmoronado las apuestas de la coalición pro USA del 14 de Marzo por prolongar el vacío en la cabeza del Ejecutivo con el propósito de instrumentalizar a los servicios de seguridad y las capacidades mediáticas y económicas del país con miras a inmiscuirse en los asuntos internos de Siria.

El nuevo gobierno esta constituido de una alianza entre el 8 de Mrzo y los centristas, representados por el presidente de la República Michel Sleiman, el Primer ministro Najib Mikati, y el leader druso Salid Joumblatt. Dicha coalición configura una confortable mayoría del pueblo libanés de todas las tendencias comunitarias y políticas. En lugar de aceptar el principio de la alternancia de poder, que monopolizan desde hace cerca de 20años, la Corriente del Futuro de Saad Hariri y sus aliados han optado por una oposición destructora así como por la escalada militar. Sus partidarios fanáticos han provocado violentos escaramuzas con armas automáticas, con granadas y cohetes anticarro, el viernes 17 y el sábado 18 de junio contra el barrio de Trípoli de mayoría alauita de Jabal Mohsen, ocasionado 7 muertos y 60 heridos entres los cuales varios militares. Najib Mikati no ha dejado de subrayar el timing de esta explosión de violencia que ha golpeado su ciudad natal- dos días después de la formación de gobierno, como lo ha señalado Salid Joumbaltt—, con el propósito de poner astillas en la rueda del gabinete. El otro objetivo sería transformar la segunda ciudad del Líbano en zona de inestabilidad, escenario de enfrentamientos de carácter confesional entre sunitas y shiitas, con el fin de exportar dichos enfrentamientos a las ciudades sirias de Talla Klakh, Homs y Banias, desde el norte del Líbano, cuya capital es Trípoli.

Los últimos incidentes en Trípoli indican que los argumentos de Hariri y de sus partidarios sobre la democracia y la alternancia de poder no son sino palabras vacías destinadas al consumo interno y externo, mientras que sus actos in situ se articulan en la movilización sectaria y confesional y la utilización de la violencia para imponer su voluntad y su programa político, que sirve a los intereses de los Estados Unidos. .

Traducción
Javier Zugarrondo
Fuente
New Orient News