La noticia aparecida ayer en El Comercio bajo el título Encuentran títulos falsos en servicio parlamentario http://elcomercio.pe/impresa/notas/... dice así:

“El presidente del Congreso, Daniel Abugattas, confirmó anoche que en lo que va de su gestión se detectaron a 18 trabajadores que ingresaron a trabajar en el Parlamento anterior con títulos falsos.

Informó que de los 18 casos, cinco de ellos ya se han verificado con las universidades correspondientes. Indicó que en breve serán dados a conocer los nombres de los infractores, quienes serán denunciados por la procuraduría del Parlamento ante el Ministerio Público por el delito de falsedad genérica, que se castiga hasta con cuatro años de prisión.”

La circunstancia nos lleva a preguntar, con muy justificada razón, si los diplomas universitarios son seguros, es decir infalsificables o cualquier hijo de vecina puede montar su negocio y echarlo a andar con pingues ganancias.

Vayamos con cuidado. ¿De dónde han salido esos 18 diplomas que otorgan falsas credenciales a supuestos graduados universitarios?

Como se sabe la Asamblea Nacional de Rectores, ANR, compra, cada 12-18 meses, la cantidad aproximada de 200 mil diplomas.

¿Qué tan riguroso es el proceso de fabricación de los diplomas que sigue los siguientes pasos: impresión perla-mate; tinta invisible; numeración alfa-numérica; impresión de elemento de difracción óptica y personalización. La inspección técnica de los materiales de fabricación está a cargo de la Universidad Nacional de Ingeniería por encargo de la ANR.

El material con que se expide el diploma universitario es el polyart que NO es un elemento de seguridad y que tiene, además, una situación particular: ¡una sola empresa en el mundo lo fabrica! Con el polyart se puede hacer etiquetas autoadhesivas, IML (etiquetaje en el molde), anti-manipulación, señales, edición y manuales, mapas. ¿Qué, verifica en torno al sustrato poylart, entonces, la Universidad de Ingeniería?

Según la ley 25064 en el Registro Nacional de Grados y Títulos debe existir un formato único para los diplomas de grados y títulos que reúnan características de seguridad que impidan su adulteración y/o falsificación.

Resulta más que evidente que los falsos profesionales que estuvieron prestando servicios en el Congreso, tal cual ha declarado su presidente, Daniel Abugattás, poseían documentos con datos trucados en diplomas genuinos no se sabe a ciencia cierta si guardan relación o no con el lote de la ANR (los 200 mil) o, los adquirieron delincuentes por una vulgar suma monetaria en Azángaro que vio en esta ocasión –por la carencia de seguridad—una oportunidad. Nos preguntamos si la ANR verifica exhaustivamente ¿cómo se realiza el proceso de producción del diploma que adquiere? ¿Consta a la ANR que no se fabrican más diplomas de los que solicita? ¿En qué parte del proceso de selección evalúa o exige la ANR una infraestructura de seguridad? ¡Evidentemente esto no hace!

Inevitable inferir que el diploma no es seguro. Peor aún cuando el impresor no cuenta con la infraestructura adecuada es decir segura, que garantice y demuestre que no se produce más de lo solicitado, con monitoreo al detalle, destrucción de las planchas y archivos generados al finalizar el proceso productivo, etc.

Este redactor, simple periodista, ha descrito los pasos que sirven para hacer un diploma universitario. Más aún. La fabricación del actual diploma conlleva la realización de 15-20 pasos largos, dilatorios, engorrosos, absurdos y, sobre todo, inseguros. ¡Sólo la personalización demora 30 días!

Una simple operación matemática de multiplicación de los diplomas adquiridos por profesionales graduados nos convertiría en un lustro en un país con ¡cientos de miles de universitarios graduados a la altura de las grandes potencias, ya no solo de Latinoamérica, sino del mundo entero!

¿Hay tantos graduados en el Perú por año? O ¿hay una acumulación de diplomas que por descontrol, caos en inventarios, descuidos, robos o extravíos, van a hacia la industria paralela que compra títulos universitarios como los de esos 18 que trabajaban en el Congreso?

No todas las universidades le compran a la ANR los diplomas.

Como en los carnés ¿con esa inseguridad manifiesta, insolentemente en boga estos días, pretende la Asamblea Nacional de Rectores, ANR, convocar a licitación para diplomas universitarios?

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