¡Cuándo No!, la prensa que lidera El Comercio ha relievado la pena máxima de 15 años de privación de libertad que un Fiscal Superior ha pedido contra la extremadamente "peligrosa" Aída García Naranjo, por supuestamente coludirse con proveedores del Vaso de Leche, allá por los años 1992 a 1994.

Por razón de tal máximo de pena la acción penal no ha prescrito aún. Prescribiría a los 22 años y medio contados desde el momento consumativo si lo hubo.

Algo sorprendente y estuporizante para la dosimetría penal: Del delito de Colusión del Artículo 384° del Código Penal que contempla una pena mínima de 3 y una máxima de 15 años, se le ha pedido la máxima represión, tal vez porque se la reputa altamente "peligrosa", "proterva" o quizá "desalmada" con los niños (dicho con ironía), sin pericia psicológica que lo demuestre. ¡Qué tal telescopio fiscal tan penetrante para cuantificar la sanción que busca! ¿Por qué no 14, 13, 12 años o menos por algo insignificante?

Convendría que el Ministerio Público informe al país en qué licitación específica, con qué proveedores, por cuántos millones de soles, cuántos millones de litros de leche y kilos de avena y en qué fecha precisa se coludió para consumar el ilícito.

Todo esto está en la brumosa penumbra, tal como la Censura que pide el fujimorismo corrupto hasta la médula, con su capitán hoy encarcelado y castigado por el cáncer. Hasta se cae de la cama y la prensa da cuenta inmediata de tal caída.

Parece que todos estos datos se esconden adrede, ya que son nimios (chiquirriticos) y que la entonces regidora del municipio de Lima, con Belmont de Alcalde y Laura Bozo también de regidora (exluida ya del proceso), no integró el Comité de Adquisiciones de tales insumos y que las compras se realizaron fuera de su mandato y de su acción u omisión.

La Sala Penal juzgadora recién ha pedido que se le informe sobre este particular, pedido que demuestra que no consta en el proceso, pero que, sin embargo, ha sido motivo de la ultrasevera acusación fiscal, magnificada por la solícita prensa.

¿No es que estos olores mefíticos, que acicatean la bascosilagnia o riparofilia mediática, se hacen en nombre de la política y de la cacareada libertad de prensa? La respuesta es suya, amable lector.

Me habría gustado defender a la desventurada Ministra, ad honorem, para conocer al cuadriculado mefistófeles que al acecho la persigue, por dentro.

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