Varias manifestaciones se han producido al paso de los observadores de la Liga Árabe. Según los periodistas presentes en el lugar de los hechos, 3 500 personas desfilaron contra el régimen en Homs y más de 100 000 manifestaron a favor de este. Desde Londres, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos contó 250 000 manifestantes contra el régimen y ninguno a su favor.

Numerosos medios de prensa hacen un “balance” árabe, en ocasión del año nuevo. Si en agosto los diarios occidentales celebraban la naciente democracia en Túnez y Egipto, muchos de ellos deploran hoy que la caída de los dictadores haya favorecido el totalitarismo de la Hermandad Musulmana y de los salafistas.

Una lectura minuciosa revela que quienes desarrollan ese tema son los periodistas más cercanos a Israel que a Estados Unidos. Sugieren así que una intervención internacional destinada a derrocar al presidente Bachar al-Assad –a quien meten en el mismo saco que Ben Alí, Mubarak y Kadhafi– sería un error. Se trata, en realidad, de la posición tradicional de Tel Aviv ante Siria, posición que Ariel Sharon resumió en su momento con la frase: «Prefiero el diablo que ya conocemos antes que el ángel desconocido».

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