La ecuación razonable es: precios caros, excelente retribución o servicio. Si no es así, simplemente el asunto pasa por los vedados caminos de la estafa monda y lironda. Como puede verse en las fotos, la concesionaria del parqueo de vehículos en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez cobra no poco. ¿Hay equivalencia a lo que brinda como producto? Vamos a ver.

No uno, varios viajeros sin conocerse entre sí, provenientes y salientes desde y hacia varios destinos teniendo como plataforma el primer terminal aéreo del país, el Aeropuerto Jorge Chávez concesionado a una empresa que persigue sañudamente a periodistas, Lima Airport Partners, LAP; comentaron múltiples problemas en el parqueo.

Fácil deducir que si una caseta de peaje tiene vista atrás y adelante, entonces debieran haber colas en ambas direcciones para acelerar la atención a los usuarios. Y si las colas son de a dos, cada pocos segundos, recibido el importe del parqueo, se contribuiría a dinamizar el servicio. Pero las fotos dicen otra cosa: un solo dependiente y colas luengas.

Estas semanas por neblinas más o menos espesas y tenaces, los vuelos nocturnos quedaron suspendidos para el turno diario, en buena cuenta el doble o triple de salidas y llegadas. El sol no pide permiso y tampoco paga impuestos como sí lo hacen los usuarios que pueblan esas largas colas. ¿Brinda alguna colación, agua mineral o gaseosa a los usuarios en aquellas Los Portales? Se me dirá que eso no ocurre en ningún país del mundo, pero tampoco podríase argumentar que Los Portales al tener el casi o total monopolio del parqueo en el Jorge Chávez, no gana decenas de miles de soles diarios por un servicio que sólo motiva quejas y más quejas. ¿A cuento de qué tanta cicatería miserable?

Los peruanos que aman al país no pueden erogar alegremente por servicios caros y pésimos y además soportar a dependientes malhumorados o nerviosos, incapaces de lidiar con las aglomeraciones que ellos mismos provocan a atiborrar de gente las colas. ¿No puede contratar Los Portales más empleados para continuar acopiando dinero y más rápido?

¿Por causa de qué hay que perdonar un mal servicio llegando o partiendo del país? La imagen que brota es la de un país de bestias que no entienden de orden, disciplina, rigor y civismo. ¿O qué otra cosa puede pensarse de colas externas, además de las que se producen, inmensas y farragosas en Migraciones, para salir o entrar al Perú?

El periodismo serio debiera contribuir a la construcción de un país ordenado, con eficaces normas de urbanidad, con castigos a los infractores de todas las faltas de tránsito y así perfilar en la retina de los usuarios, lugareños o foráneos, una estancia agradable de cabo a rabo, sin contratiempos enojosos y ¡encima pagando caro! ¡Inaceptable!

¿A ver qué dicen los que brinda pésimo servicio, Los Portales, en el aeropuerto?

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