• En el diario francés Le Monde, Christophe Ayad hace lo que seguramente no haría con las declaraciones de ningún otro rehén del mundo: aparenta creer al pie de la letra las confesiones grabadas en video de los 5 ingenieros iraníes secuestrados por el Ejército Libre Sirio. Así que los secuestrados serían en realidad miembros de los Guardianes de la Revolución, lo cual estaría confirmado por la ropa que portan en el video y por un fusil de francotirador que se muestra en esas mismas imágenes. El autor informa de paso a sus lectores, ya con varias semanas de retraso, que la «prueba de vida» de los rehenes se publicó en un reportaje de la revista Paris-Match (ver nuestra investigación titulada «El fiasco de los agentes franceses en Homs», por Boris V.). Christophe Ayad reconoce que los ingenieros iraníes en realidad portaban ropas de paisano, lo cual indica claramente que las ropas que portan en el video son resultado de una puesta en escena. El autor no señala que lo mismo sucede con el fusil Dragonov mostrado en el video, a pesar de que en el mencionado reportaje de Paris-Match ese mismo fusil aparece utilizado por miembros de la brigada que secuestró a los ingenieros iraníes.

• También en Le Monde, Peter Harling, del International Crisis Group (ICG), observa que resulta imposible predecir la futura evolución de las revoluciones árabes. Reconoce sobre todo que, para evitar lo peor, sería conveniente reducir el nivel de tensión. Por lo tanto, no es momento de atacar Siria. Después de la de Gareth Evans, es esta la segunda tribuna libre redactada en 3 días por un miembro del ICG y divulgada por Project Syndicate (2 organizaciones de George Soros) para justificar una posposición de la guerra contra Siria.

• La Tribune de Genève afirma que hay que dar tiempo a los rusos para que acepten un compromiso. Después de la próxima elección presidencial, es posible que Putin se decida a abandonar a al-Assad. Así que lo que realmente urge es… esperar.

• En el Diario de Noticias, Lumena Raposo se hace eco de las imputaciones del diario español El País, que afirma que Siria liberó a Mustafa Setmarian Nasr al-Suri, un teórico de Al-Qaeda, sólo para irritar a Estados Unidos.

• El editorial del National Post lanza una advertencia sobre el mecanismo que inevitablemente se pondría en marcha si se desatara una guerra contra Siria y propone esperar simplemente que el régimen caiga por su propio peso, lo cual supuestamente sucederá dentro de poco. El diario neoconservador canadiense publica además una carta del presidente de una universidad que asegura que Bachar al-Assad no es un tirano sino un reformista prisionero de sus propios generales. Así que exigir su dimisión resultaría contraproducente.

• Mona Amami escribe en USA Today que el respaldo del Hezbollah a la administración al-Assad puede alejarlo de una parte de la opinión pública árabe. La conclusión que se desprende sigue siendo la misma: para Estados Unidos no es conveniente derrocar el régimen sirio de inmediato.

• El responsable de la sección Irán del New York Times, Rick Gladstone, afirma que el derrocamiento del presidente al-Assad tendría graves consecuencias para Irán, a condición de que el cambio de régimen se produzca desde adentro.

• Numerosos medios de prensa, como el diario libanés L’Orient-Le Jour, se hacen eco de algunas frases del informe de los observadores de la Liga Árabe, sacándolas de contexto. Concluyen que los observadores eran incompetentes y que no contaban con los medios necesarios para hacer su trabajo, pero siguen manteniendo en silencio los aspectos substanciales del informe.

• En una declaración al diario libanés L’Orient-Le Jour, el ministro francés de Relaciones Exteriores Alain Juppé exhorta a los cristianos de Siria a no solidarizarse con un régimen que no tiene futuro. No resulta nada elegante amenazar así a una comunidad confesional y llamarla a salvar sus intereses materiales a cambio de renunciar a sus principios.

• En el Daily Star, Michael Young se refiere al veto ruso preguntándose si los rusos miran la misma televisión que nosotros. Ni siquiera se le ocurre pensar que es evidente que los rusos tienen otras fuentes de información y, por lo tanto, otra visión de los hechos.

• La prensa china dedica sus titulares al veto, subrayando que Pekín defiende principios fundamentales (soberanía de los pueblos y no injerencia en los asuntos internos) inscritos en la Carta de las Naciones Unidas y que están muy lejos de ser prioritarios para los países occidentales.

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