Se haga público o no, el gobierno federal a cargo de Felipe Calderón, como todos los presidentes salientes, meterá las manos en las campañas para tratar de influir en la elección de su sustituto en la Presidencia de la República.Los próximos tres meses se caracterizarán por la inyección de dinero en la economía vía recursos del gobierno federal, pero también a través del gasto privado dirigido a las actividades políticas previas a los comicios de julio próximo. Dichos recursos serán un impulso para una economía que ha padecido el subejercicio de recursos, pero sobre todo el direccionamiento de ellos para beneficiar a causas políticas, estrategia que ha dañado el bienestar de millones de mexicanos y que ha generado la polarización del ingreso.

Calderón decidió adelantar su informe de cierre de gobierno en medio del arranque oficial de las campañas políticas para la Presidencia de la República, con el cual se inicia de manera formal el ciclo político de la economía mexicana, el cual reaparece ininterrumpidamente cada seis años de elecciones.

Con la información sesgada, manipulada y mentirosa que ofreció el presidente respecto a los supuestos logros de su gobierno, algunos electores –que registran el efecto de la coyuntural inyección de recursos– pensarán, al menos durante los próximos tres meses, que ese bienestar empaquetado políticamente es real y existe porque se siente en sus bolsillos. Perverso desde cualquier ángulo que se le mire, pero así es la política en el mundo, y en el caso mexicano peor, en donde se utilizan los recursos públicos para desviarlos a campañas políticas, manipular el voto y engañar a la población.

Así inicia el ciclo expansivo de la economía mexicana, estimulado por los efectos multiplicadores de los gastos de campaña y del proceso electoral, así como también de la aceleración del presupuesto federal en programas sociales e infraestructura. No es gratuito, por lo tanto, que en las últimas semanas las entidades financieras del gobierno federal como Infonacot o el propio gobierno federal se apresuraran a realizar emisiones de deuda que les prmita contar con recursos para apuntalar la estrategia del próximo trimestre. Tocará, por lo tanto, a los auditores del Congreso, vía Auditoría Superior de la Federación, vigilar bajo qué condiciones se obtuvieron dichos recursos o, en su caso, cómo se establecieron compromisos con proveedores improvisados o creados al amparo del estímulo de algún gobernador, como fue la estrategia de Fidel Herrera en Veracruz, en donde la danza de los millones estuvo a la orden del día y provocará una intensa investigación.

De esta forma la economía empezará a desafiar los pronósticos de crecimiento tanto del mismo gobierno como el de los mercados, los cuales en conjunto apostaron a un crecimiento menor al 3.9 por ciento el año pasado.

La derrama económica que se inicia con el arranque de las campañas políticas desde finales de marzo, va a generar un efecto expansivo en actividades altamente ligadas al proceso electoral, como son la industria de la impresión y papelería, plásticos y derivados, textiles y ropa, prensa y comunicaciones, transportes, hospedaje y alimentos, entretenimiento y hasta servicios personales como seguridad y pinta de bardas. Todo ello se reflejará en un crecimiento económico mucho mayor desde el primer trimestre, aunque mucho más significativo en el segundo y tercer trimestres del año.

Por esa razón, por la cercanía de la decisión final del voto, se dice que un presidente saliente y su partido no pierden una elección, a menos, como en el caso del priista Ernesto Zedillo Ponce de León, que así lo decida. Entonces Felipe Calderón y el PAN, por supuesto, no están dispuestos a perder estas elecciones, y menos cuando se avisora la apertura de expedientes en contra del actual gabinete por el desvío de recursos públicos, abuso de poder, tráfico de influencias, peculado, contratos de bienes y servicios públicos amañados y corrupción en general.

El peso, sin embargo, de las equivocaciones presidenciales y su gabinete de seguridad, económico y social es tan fuerte, que la mayoría de los mexicanos tratará de cobrárselos en las urnas, en donde se prevé que la candidata panista Josefina Vázquez Mota se vaya a la tercera posición en las elecciones. Para definir esto faltan tres meses que para algunos no son suficientes para borrar cinco años de zozobra mal planeada y dirigida también por intereses políticos, pero para otros, la población en general, son un exceso ante el hartazgo de los partidos, de los funcionarios y de los políticos.

Cofetel, la TV de Slim y Larry King

Hace casi dos años, el paradigmático presentador estadounidense Larry King, realizó una entrevista a Carlos Slim que inició con un breve recorrido por su casa, una residencia cómoda pero demasiado pequeña – diría King – para el hombre más acaudalado del mundo. En aquella conversación, King le pregunta al presidente del Grupo Carso por qué vive tan modestamente: “No necesito más”, dijo Slim al recordar que tras la partida de su esposa optó por esos espacios más pequeños. A Slim, para recordar a su esposa le basta, en cambio, el majestuoso Museo Soumaya, al estilo de aquellos palacios que construían en medio oriente: El Taj Mahal, por ejemplo.

Acto seguido, King le pregunta a Slim cuál es el objetivo al generar más y más millones. En un inglés fluido y plagado de tecnicismos económicos pero que no releva el acento de aquellos que han sido formados en universidades como Harvard o Yale, Slim dice que el objetivo no es la riqueza en sí misma sino la generación de bienestar y de empleos. Aquella conversación fue en diciembre de 2010, cuando Slim aún no declaraba la guerra a las televisoras por su publicidad cara, su oligopolio en la televisión abierta pero, sobre todo, por su rivalidad en el mercado de las imágenes y su transmisión a través de Internet, sin tomar en cuenta la añeja solicitud de Telmex de modificar su título de concesión para ofrecer servicios de video. En otras palabras, para llegar a la televisión.

Hace dos años muy pocos imaginarían que Slim y Larry King terminarían asociándose en un proyecto de televisión. El periodista estadunidense será la punta de lanza del proyecto Ora, una plataforma de contenidos vía internet, en donde la inversión estimada se ubica en 69 millones de dólares.

Pero Slim no es nuevo en este mercado. La transmisión de justas deportivas como los Juegos Panamericanos demostraron que para el dueño de Telmex no ha resultado un obstáculo haber sido considerado una y otra vez un jugador dominante que no debería participar en el mercado de la transmisión de video: en la televisión. Fue Ricardo Salinas Pliego, del Grupo Salinas, quien se quejó ante la Cofetel de la huella que Carlos Slim comenzaba a extender en la televisión, sin que las autoridades se manifestaran.

En octubre de 2011 se presentó esa queja y ahora Slim anuncia que destinará 69 millones de dólares a hacerlo mejor y con las grandes cartas de la televisión estadounidense. King en el proyecto Ora entrevistará a los políticos, empresarios, intelectuales y artistas por los que suspiraría cualquier cadena de televisión. Si ya las audiencias están distribuidas en bloques de cuatro horas entre la televisión abierta, la de paga, el radio y por su puesto el Internet con el impulso de las redes sociales, ahora los contenidos Premium son los que determinarán quién gana más espacio.

Por eso resulta muy interesante que apenas el 21 de marzo en la Cofetel, el director general de Verificación “B” y encargado del despacho de la Dirección General de Verificación, Carlos Bermúdez Pérez, recibiera del director de Inspección, Arturo Omar Solano González, un oficio en el que prácticamente da por concluido con una resolución favorable para Carlos Slim, el proceso de investigación respecto a la incursión de Telmex en el mercado de la televisión.

Para el funcionario de la Cofetel, Telmex, simplemente, no violó su título de concesión ni la prohibición de participar en el mercado del video al transmitir en sus portales los Juegos Panamericanos. Solano González solicita, sin más, archivar el expediente como un asunto concluido. Simplemente el asunto más controversial en el sexenio de Felipe Calderón en materia de telecomunicaciones se recomendó cerrarlo.

Slim, sin embargo, aprovecha el espectacular ascenso de las telecomunicaciones para avanzar rápidamente en la consolidación de Telmex; en un momento en que los jugadores en el sector de las telecomunicaciones definen su regulación y sobrepasan a los organismos reguladores, Carlos Slim prefiere aprovechar su tiempo en los negocios y no en la política, al menos no abiertamente.

El presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, tendrá que explicar sí la sugerencia del director de Inspección de esa comisión podrá prosperar; si estaba al tanto de que el asunto estuvo a punto de enviarse al archivo para allanar el camino a Ora y a Larry King.

Así, mientras las televisoras está muy preocupadas por los procesos electorales y por afinar sus apuestas luego de que las encuestas revelan que Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota enfrentan problemas frente al candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, Slim avanza en sus planes de integrar los mejores contenidos para la televisión, sin importarle el tiempo que tome llegar a ella. Su alianza con Dish de Multivisión ya está sobre la mesa y en el terreno político su relación con Andrés Manuel López Obrador se construyó hace mucho tiempo, cuando apuntaló el proyecto para rescatar el centro histórico de la ciudad de México. Así, la batalla por el espectro corre a la par de los tiempos políticos. Y es cierto, las elecciones se decidirán en los medios y no en el terreno de las propuestas.

La lista Forbes y los subsidios

Recursos públicos por más de 1 mil 400 millones de pesos se distribuyeron a 10 trasnacionales agroalimentarias, dominantes del mercado nacional y de la economía global. Sus dueños y marcas aparecen en las listas de la revista estadunidense Forbes (especializada en negocios y finanzas) como los más ricos de México y el mundo. Listados de la Secretaría de Agricultura Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) muestran los nombres Maseca, Cargill, Bachoco, Minsa, Gamesa, Sukarne, Gradesa y Gruma, Bunge y Sabritas, entre otras.

Los padrones de beneficiarios de la Sagarpa revelan que tan sólo una decena de multinacionales recibieron 1 mil 410 millones 727 mil 997 pesos en 2011. Los subsidios equivalen a 1.4 millones de veces más que la “cuota normal”, correspondiente a los beneficios del Programa de Apoyos Directos al Campo (Procampo) −principal subsidio “en apoyo de la economía de los productores rurales”–, que asciende a 963 pesos por hectárea.

Datos del portal Subsidios al campo en México revelan que el municipio de Cochoapa el Grande, en Guerrero, recibió 17 millones 556 mil 874 pesos, durante el periodo de 1994 a 2009. Esto significa que el municipio más pobre del país obtuvo 80 veces menos, en 15 años, que lo entregado en un sólo periodo fiscal a 10 multinacionales.

El reportaje de Erika Ramírez publicado en Contralínea, revista que cumple 10 años de haberse fundado, revela que Grupo Maseca (Gruma), propiedad de uno de los hombres más ricos del mundo, obtuvo 454 millones 54 mil 501 pesos, a través de los apoyos que proporciona la Sagarpa. Los recursos fueron entregados a dos de sus subsidiarias, la Compañía Nacional Almacenadora (292 millones 367 mil 772 pesos) y Molinera de México (161 millones 686 mil 729 pesos), indica el padrón de Componente de Apoyo al Ingreso Objetivo y a la Comercialización.

Su dueño, Roberto González Barrera, exsocio de Raúl Salinas de Gortari, ocupa el sitio 683 de los hombres más ricos del mundo en la lista de Forbes. En México, es el séptimo hombre más acaudalado. Su fortuna (calculada en 1 millón 900 mil millones de dólares) la ha obtenido a través de sus compañías Gruma y Grupo Financiero Banorte.

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