por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

20-5-2012

La dicotomía del bien y del mal, en la firma del Acta de Sujeción del 13-3-1999 por generales y coroneles de diversa laya, entre ellos el redimido ministro Wilver Calle Girón, no me pertenece sino al impredecible presidente Humala.

Desconozco cómo nuestro espeluznante mandatario ha investigado y discernido entre los muchos que sí firmaron esta sujeción, y que los hemos visto en vídeo, quiénes fueron los ángeles buenos y quiénes los devotos de Mefistófeles con la adicional locura moral que estudió César Lombroso en 1876 en su famoso libro "L’uomo delinquente” que obra en mi biblioteca.

¿Cuál fue el enigmático método de trabajo ollantista para preferir a unos y preterir a otros si en la campaña electoral del año 2011 dijo sin ambages que todos los firmantes eran indignos que vejaron y humillaron a las Fuerzas Armadas peruanas? ¿Cuándo, cómo y con quiénes hizo este deslinde o discernimiento y si fue un escudriñamiento pagado o ad honorem? ¿Estuvo cerca de él Nadine Heredia coparticipando en el sesgo indagatorio?

Si todos los que firmaron escucharon, sin oídos taponeados, la altisonante lectura de esta Acta de Sujeción que hizo un oficial montesinista, aquel 13-3-99, en las propias narices del mismísimo Montesinos, quien ya para él entonces era archiconocido; si todos los militares que suscribieron dócilmente esa erizante Acta eran de alta graduación y experiencia y conocían perfectamente que los compromisos adoptados que firmaron tenían la calidad de acuerdos, tal como reza el documento; si todos con su firma decían que el golpe de Estado tramado por Fujimori y Montesinos del 5-4-1992 era un acto lícito, institucional y unánime; si todos aceptaron encubrir delictivamente a los matones miembros del Grupo Colina a quienes a priori consideraban inocentes y más bien firmaron vengarse (dizque establecer "responsabilidad") de sus delatores; si los propios mandos militares han aceptado que esta Acta y lo que encierra es una página negra o baldón de la historia castrense: ¿cómo, entonces, y por qué vía, el presidente Humala ha llegado a establecer la calidad de bueno de algunos y la de malo de otros?

¡Fueron acuerdos y no lista de asistencia!.- Aquel 13-3-1999 se firmó esta famosa Acta de Sujeción que contiene los acuerdos que fueron leídos a viva voz –los firmantes estaban conscientes de lo que suscribieron- adoptados en tal reunión oficial. Estos acuerdos son:

“1. La participación de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional del Perú y de los estamentos del Sistema de Inteligencia Nacional en la decisión adoptada por el gobierno del señor Presidente de la República, el 5 de abril de 1992, fue un acto consciente y serenamente meditado, por lo que el respaldo y apoyo brindado a tal decisión fue la expresión de la voluntad institucional unánime.

3. Las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú y los estamentos del Servicio de Inteligencia Nacional conjunta e institucionalmente defenderán y protegerán a sus miembros en el caso de que se pretendiera responsabilizarlos individualmente por el apoyo institucional otorgado a la decisión del 5 de abril de 1992, lo cual se consideraría como una ofensa contra las instituciones tutelares, que obligará a los respectivos comandos en el futuro a defender irrestrictamente al miembro comprometido de manera institucional.

4. Rechazo institucional a la actitud de algunos oficiales en situación de retiro que están emitiendo juicios y opiniones interesadas y que demuestran una conducta infraterna con sus camaradas y deslealtad con sus instituciones.

7. Precisar que la Nación ha dictado leyes de amnistía general que están en plena vigencia, en las cuales queda establecido muy claramente que no le corresponde responsabilidad alguna, institucional o individual, al personal militar, policial y de la comunidad de inteligencia que participaron en la lucha contraterrorista.

8. Asumir el compromiso institucional, sin límite en el tiempo, de defender, proteger y solidarizarse con los integrantes de las organizaciones, a las cuales se pretende responsabilizar, encausar o ejercer algún tipo de represalia contra ellos por su participación en la lucha contra el terrorismo.

Este acuerdo -el número 8-, al igual que el consignado en el punto 3, constituyen un compromiso de honor y como tal es una obligación con carácter imperativo de cuyo fiel y cabal cumplimiento ningún mando podrá sustraerse bajo las responsabilidades a que se refiere la parte in fine del tercer acuerdo de la presente acta”.

Se trata, pues, del compromiso delictivo de encubrir crímenes, de exculpación antojadiza de los integrantes del Grupo Colina que la justicia penal ordinaria ha condenado, sin ninguna posibilidad de diferenciación entre buenos y malos, pues todos son reputados delincuentes, autores de variados delitos, probados con su firma y sello del Acta de Sujeción.

¡El Perú se debe una explicación sin la añeja locura moral lombrosiana que nítidamente distinguió en Munich, Alemania, Kurt Schneider en Las Personalidades Psicopáticas!

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