Recordemos que a García, por causas añejas e ignotas de psiquismo, se le moteja como bipolar; añado, con estruendosa "manía de decretismo", pues en su gobierno expidió en tropel Decretos de Urgencia (DU) en forma indiscriminada, muchos de indiscutible carácter ilícito y de contenido penal, tal como los de Fujimori. A partir de ellos tomaba cuerpo el iter criminis.

Si quería honestamente remodelar colegios (DU N° 004-2009); si pretendía mejorar el Estadio Nacional (DU N° 014-2011); si buscaba avanzar unos kilómetros más de tren eléctrico (DU N° 117-2009); si le estorbaba la Isla San Lorenzo y quería concesionarla (DU N° 001-2011); o si anhelaba repavimentar la Av. Néstor Gambetta del Callao, vía Alex Kouri, por S/511’574,273.00 (DU N° 052-2009) (sic), no es al Decreto de Urgencia que tenía que apelar, pero sí lo hizo contra viento y marea.

La Constitución Política (Arts. 118°, 19 y 125°, 2) instituye el DU como una norma con rango y fuerza de ley de naturaleza extraordinaria, excepcional o urgente en materia económica y financiera y nada más, por razones de interés nacional; es decir, provocada por “situaciones de excepción” (Guillermo Oddonne).

Sin embargo, con la firma del presidente, a través de una Resolución Suprema, de un Decreto Supremo, del Decreto Legislativo o de los Decretos de Urgencia, normas éstas que se cocinan en Palacio de Gobierno con la firma adicional de obsecuentes ministros con apego al fajín, se pueden cometer variados delitos de peculado, colusión, corrupción de funcionarios y hasta atentar contra la fe pública y voluntad popular.

¡Que ahora García responda, en consonancia, sin nerviosismo, aunque con locuacidad, sin aspavientos ante la Megacomisión congresal que preside Sergio Tejada Galindo!

Quien, como él, prostituyó el Decreto de Urgencia, creyendo convertirlo, según expresión de Giovanni Sartori, en una “autopista sin obstáculos” para sustraer dinero del fisco debe responder penalmente.

¿No es acaso tremebundo que con el DU 052-2009 hayan tomado con Alex Kouri la inmensa suma de S/. 511’574,273.00 para rehabilitar la Av. Néstor Gambetta del Callao que hasta hoy no se concluye?

¿Dónde está el carácter extraordinario, excepcional, urgente y temporal –propio de los desastres naturales- de los Decretos de Urgencia de García antes reseñados? Por eso he señalado que se trataron de normas con “urgencia delictiva”, por los que merece acompañar a Fujimori.

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