Para mis adentros siempre tuve por cierto que debía llegar a viejo para espectar gimoteos y rogativas de un abogado, pero la vida, maestra de los tiempos, me dio ayer una lección sumamente cómica y que no resisto narrarla porque es real y hay numerosos testigos.

En uno de los múltiples juicios a que me tiene constreñido la empresa perseguidora de periodistas, Lima Airport Partners, LAP, la concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez y cuyo informe oral debía haber ocurrido ayer martes en la 2da Sala Penal Superior, se frustró por inasistencia de los vocales.

Mi abogado, el notable y batallador penalista Guillermo Olivera Díaz y quien esto escribe, estuvimos puntualmente al mediodía para la cita. Lo propio Róger Yon Ruesta en nombre del Dr. Prescripción Luis Vargas Valdivia y de LAP.

Es interesante denotar que otro abogado más joven, de hablar petulante y aires de pontífice del derecho, fue reemplazado por Yon Ruesta a quien se reputa como un estudioso con algún talento para su quehacer cotidiano. No sé qué tanto, hasta hoy no he tenido la dicha de escuchar cualquiera de sus peroratas judiciales.

Como no llegaron del penal los vocales integrantes de la Sala, el correcto juez Julio Biaggi Gómez, notició a los abogados para una nueva fecha y aquí ardió la Troya de la comicidad porque Yon Ruesta solicitó impetuoso que se notificase al toque y en ese mismo instante a la parte contraria en circunstancias que con voz serena a la par que rotunda el doctor Guillermo Olivera Díaz subrayó: “Que se notifique formalmente la nueva fecha, ustedes conocen mejor que yo, las formalidades”.

Bueno es recordar que en la posposición pasada, un mes atrás, de la misma audiencia oral, Yon Ruesta pidió a voz en cuello que la citación se hiciera “lo más pronto posible y así evitar la prescripción”. De suerte que el jurista confesó con patética inocencia que el encargo del Dr. Prescripción Vargas Valdivia y de LAP era eludir, a cualquier costo, un reiterado y ridículo revés acontecido en otro juicio al que han apelado ante el Superior en grado y cuya prescripción es incontestable. ¡He allí la madre del cordero!

¿Cuántos miles de dólares ha pagado Lima Airport Partners, encargando al Dr. Prescripción Luis Vargas Valdivia, los juicios contra quien esto escribe para perder por prescripción, por torpeza, por falta de agilidad e inteligencia? La insolencia de creer que la tenían fácil, no les hizo colegir la certeza monumental de la participación de un penalista de fuste y látigo en la oratoria como Guillermo Olivera Díaz que meses atrás le dio una paliza, como padre a hijo y en el suelo, al doctor Prescripción Vargas Valdivia. No puedo contener la risa al recordar la sentencia de un abogado muy cerca del lugar de los acontecimientos que dijo: “qué feo le han pegado al Negro Valdivia”.

El presente juicio en la 2da Sala Penal ya tiene dos absoluciones del periodista Mujica de primera instancia. Y a pesar de los esfuerzos o lloriqueos cuanto que vivezas criollas de Yon Ruesta, el caso debe bajar –jerga judicial- a un juzgado para su estudio y nueva sentencia o tercera absolución. ¡A tercos de hipertrofiada crematofilia no les gana nadie a los del estudio del doctor Prescripción!

Las carcajadas que al alimón compartimos desde el quinto piso a la primera planta con el doctor Olivera casi me desbarrancan de la escalera, habría sido un precio divertido ante tamaña incompetencia y cundería irrespetuosa, la de Yon Ruesta, para con un magistrado de larga experiencia como Biaggi Gómez.

Pero de todo hay en la viña del Señor, desde empresas perseguidoras de periodistas, hasta gimoteadores profesionales que cobrando miles de dólares lloriquean a mares por cursilerías procesales.

Y aún no llego a viejo para ver tanta ridiculez con saco y corbata. Amén.

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