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¿Blindaje en Ositran?

Pocas semanas atrás tuvimos la suerte de conocer in extenso la hoja de vida de quienes fueron seleccionados como finalistas para ocupar la presidencia del organismo regulador. Por fortuna dimos a conocer aquellas perlas y, como no podía ser de otra forma, se declaró DESIERTA la convocatoria. Es hasta posible que el asunto fuera tan escandaloso que sólo existió una coincidencia con lo que revelamos y con lo que manejaron en Palacio para tomar una determinación de tal calibre.

Por tanto, Ositran y su presidencia, son temas que concitan minúscula atención. Entre la minoría microscópica que sí estudia qué ocurre allí se encuentra este periodista y abundan las razones de fondo: hay miles de millones de dólares, 6, en contratos de inversión bajo la lupa de Ositran, por tanto, sí que es una materia de la más alta importancia.

Además resulta extraño que los otros tres reguladores ya cuenten con sus respectivos titulares, mientras que OSITRAN esté huérfano hasta hoy de un profesional idóneo para dicho cargo.

Una fuente más o menos enterada aventuró la siguiente explicación que tiene mucha lógica: la administración saliente quiere protegerse de probables investigaciones sobre actos ilícitos denunciados en distintas oportunidades por diversos medios de comunicación.

El anterior titular Juan Carlos Zevallos Ugarte habría alentado una especie de círculo alrededor de alguien muy importante en Palacio entre las que están una periodista, una abogada por destaque y un ex gerente de administración de Finanzas de Ositran.

La periodista posee bajo relieve y es casi una desconocida; la abogada sigue recibiendo sueldo de Ositran pero trabaja en el centro de Lima y el ex gerente es viceministro del Interior.

¿Puede causar sorpresa esta naturaleza perversa de conchabos y desmanes? No, para nada. Y lo más dramático es que Ositran tendrá a su cargo como organismo regulador la supervisión de 6 mil millones de dólares en inversiones. No parece poco dinero, no obstante en malas manos pueden caminar los expedientes con sobreprecios, compras amañadas, amigotes favorecidos, es decir, los tradicionales derroteros que culminan engordando haciendas particulares y anemizando al cuerpo social del Perú que todo lo paga, nada goza y vive como el tonto que sufraga al vivo sus facturas y excentricidades.

Estamos procurando comprobar las trabazones y hacia dónde apuntan y con qué fines. Nada más noble que noticiar al pueblo peruano de quiénes son sus posibles estafadores, por muy arriba que estén.