Chile, en primera instancia judicial, apelable (Exp. N° 6334-2011), acaba de ampliar la extradición el 14-9 último a otro caso penal más contra Alberto Fujimori, por delito de peculado (Art. 387°, Código Penal), por haber utilizado ingentes dineros del Estado: más de S/. 122’000,000.00 de nuevos soles, en provecho de terceros con fines protervos en política, como es ser elegido el 2000 presidente del país por tercera vez.

Como la justicia chilena, tal como la peruana, es ciega, y paquidérmica, no le ha importado considerar la 5a. operación de extirpación de un pedazo de lengua de 5 cm2 con neoplasia, ni que la herida no haya cicatrizado aún, sino las viejas fechorías fujimoristas en la compra de los diarios “chicha": La Chuchi, El Chino, La Yuca, etc., para demoler adversarios y pavimentar otra elección más, con la plata de todos los peruanos. Alberto Andrade, fue una de sus víctimas cuando era alcalde de Lima.

Lo malo es que entre hoy y el día del nuevo juicio oral por peculado, la acción penal habría prescrito y ya no se daría el show mediático, que el especializado Fujimori no dudará en apagar, acogiéndose a la “confesión sincera”. Ya se acogió en dos procesos anteriores, para no dañar electoralmente a su hija Keiko el 2010, quien ha heredado de su progenitor la vocación presidencial (¡), sin oposición de alguna anomalía cariotípica. Parece que la herencia fujimorista es archidominante y no recesiva. El fenotipo del opaco Kenyi aún no la aflora, pues su genotipo vidente espera las circunstancias favorables.

La magistrada suprema chilena, María Eugenia Sandoval Gouët, en su país llamada Ministra Instructora, ha accedido a que se amplíe la extradición por este delito de peculado, antes concedida por otros ilícitos, sin tener en cuenta que el extraditado padece de cáncer lingual, que ha sido operado 5 veces por lo mismo y que la herida quirúrgica de su quinta intervención no cicatriza todavía, sangra apenas, produce dolor intenso y no le permite ingerir alimentos sólidos. Vive con dieta líquida.

¿Cuál será el proceder del presidente Humala si es que hubiera una petición de indulto humanitario por supuesta enfermedad terminal, sin que una Junta Médica Penitenciaria imparcial la haya constatado públicamente?

De ser apelada esta decisión, esperemos que la Corte Suprema de Chile tampoco se deje llevar por el sentimiento humanitario, hoy en boga pero en ficción para un posible indulto, afecto que don Alberto careció para con sus víctimas cuando era presidente.

Yo fui una de ellas, selectivamente: el 3-10-1997, 1.30 pm, asaltaron mi oficina de Paseo de la República N° 589-401, Lima, rompieron la reja de fierro y la puerta de madera, microfotografiaron mis documentos privados extraídos de mi escritorio enllavado y de botín se llevaron únicamente el CPU de mi computadora. Creían que su disco duro tenía archivos del procesado Demetrio Chávez Peñaherrera, El Vaticano, pese a que no era su defensor. Sólo tuve en mi poder un Memo del SIN de Montesinos, que contenía toda la fundamentación antelada para condenarlo en el fuero común y en el militar, que el 1-10-1997 entregué a la prensa en una conferencia pública. ¡Uno solo lo difundió!

¿Confirmará la Corte Suprema chilena la ampliación de la extradición contra Fujimori, acordada en primera instancia, por el delito de peculado de marras? En un futuro mediato lo sabremos, si es que el cáncer lingual del paciente no le ha jugado una mala pasada.

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