Soldados italianos están desplegados en Afganistán desde 2001, en el marco de la ISAF y bajo la bandera de la OTAN. Unos 50 militares italianos han muerto en ese país desde el inicio de las operaciones.

¡Por fin una buena noticia! Italia ha fortalecido su posicionamiento en todos los puntos fundamentales del tablero global, desde el Medio Oriente hasta Asia. Eso anuncia Mario Monti en su agenda-programa, precisando que tal cosa ha sido posible gracias a la presencia de las fuerzas armadas italianas en las operaciones de paz a través del mundo y a un excelente aparato diplomático.

Así que Italia puede «ir por el mundo con la frente en alto». Pero Monti no se duerme en los aureles y tiene intenciones, como presidente de un nuevo gobierno, de actuar más y mejor, ante todo reforzando el vínculo transatlántico con Estados Unidos.

Al mismo tiempo, debido a su estratégica posición en el centro del Mediterráneo, Italia tiene que ver con más valentía y con visión estratégica los grandes cambios de la primavera árabe y apoyar los procesos de verdadera democratización. O sea que ya tiene trazado el programa de gobierno. En ese programa, según explica Monti, ocupa un lugar importante la acción en el frente internacional, porque el destino de un país ya no se decide dentro de sus fronteras sino que está estrechamente vinculado al del sistema de relaciones globales en el que se inserta ese país.

Está claro en qué consiste el «destino» de Italia: tendrá que vincularse más estrechamente al carro de la guerra de Estados Unidos, poniendo cada vez más nuestro territorio nacional a la disposición de los mandos y de las fuerzas armadas estadounidenses y participando, bajo las órdenes de Estados Unidos, en nuevas guerras de agresión bajo el pretexto oficial (que se repite en el programa) del «combate contra el terrorismo internacional».

En cuanto al apoyo que Italia tendrá que proporcionar, llamado a ser más importante que hoy en día, a los «procesos de verdadera democratización» en África del Norte y en el Medio Oriente, basta con ver el papel que ya desempeñó en la guerra contra Libia y el que esté desempeñando, en el marco de la OTAN, para tratar de poner de rodillas a Siria con fuerzas comandadas, armadas e infiltradas desde el exterior. Y la estrategia de Estados Unidos y la OTAN incluye nuevas guerras, a medida que su centro focal se desplaza hacia al este para contrarrestar a China y Rusia.

Al asumir tareas más importantes en el marco de esa estrategia, Italia podrá realizar también el otro objetivo enunciado en el programa, el de reforzar su posición en la Unión Europea. Una «unión» en cuyo seno las más grandes potencias rivalizan por tener más peso militar, comenzando por Alemania cuyo despliegue de fuerzas militares en el extranjero –según ha declarado Angela Merkel a principios de 2013– «cubrirá rápidamente todo el globo», cuya industria ocupa el tercer lugar mundial (después de las de Estados Unidos y Rusia) en materia de exportación de armamento y cuyos misiles Patriot están siendo emplazados en Turquía (con el despliegue de 400 militares alemanes) para imponer –en realidad– la no fly zone sobre el Siria.

Todo ello exige elevados gastos militares, gastos que los ciudadanos europeos están pagando a través de los recortes de los gastos sociales. Pero no eso lo que el PD (Partito democratico) [1] criticó en el parlamento el pasado 11 de diciembre, sino el hecho que «la eficiencia del instrumento militar de nuestro país se ha visto en peligro debido a los cortes irresponsables del anterior ejecutivo» (el gobierno de Berlusconi). El PD aprobó así la decisión del gobierno de Monti de «recalificar» el gasto militar, «para restituir la eficiencia y funcionalidad de las fuerzas militares».

No cabe duda de que Italia está bien posicionada.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio

[1El Partito democratico es un partido de centro-izquierda actualmente dirigido por Pier-Luigi Bersani. NdT.