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IRIB: El ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius se cuenta entre los fervientes partidarios del levantamiento del embargo para entregar armas a los rebeldes sirios. Pero acaba de decir que su país no ha decidido aún el levantamiento de ese embargo porque Francia teme que esas armas caigan en manos de los extremistas. ¿Cómo explica usted esa reciente declaración del señor Fabius?

Thierry Meyssan: Primeramente, una observación semántica. Cuando el señor Fabius habla de «rebeldes sirios» no parece haberse informado sobre un hecho ya comprobado por el conjunto de la prensa, prensa que por demás le es favorable a él. Ese hecho es que la mayoría de las personas que él llama «rebeldes» no tienen nada de sirios. Segunda observación: Cuando el señor Fabius dice que quiere levantar el embargo para poder enviar armas a Siria, está escondiendo el hecho que eso ya se está haciendo. Francia ha enviado gran cantidad de armas a Siria durante los 2 últimos años, pero lo ha hecho secreta e ilegalmente. Cuando [Fabius] dice que quiere «levantar el embargo» eso quiere decir que quiere legalizar y probablemente desarrollar, intensificar, una práctica ilegal de Francia que ya era anterior.

Entonces, ¿por qué ahora da marcha atrás, después de haberse implicado tanto en Bruselas –y también en la ONU– para hacer progresar su punto de vista? Pienso que hay varias razones. La primera es que Francia ha alcanzado cierto grado de ridículo en los foros internacionales al proponer, en el mismo momento, que se votara en Nueva York una nueva convención para reprimir el tráfico internacional de armas. Y mientras que Francia desplegaba en Nueva York cierto número de argumentos, en el terreno –en Siria– hacía exactamente lo contrario… lo que pretendía combatir en derecho internacional.

También existe, seguramente, una presión externa. Francia forma parte, con el Reino Unido, Turquía, Qatar y Arabia Saudita, del grupo de rabiosos que quieren a toda costa atacar Siria y continuar la destrucción sistemática de su infraestructura. Pero Estados Unidos, por su parte, que ha participado ampliamente en alimentar ese tráfico de armas durante los 2 últimos años, como además lo reconoce a través de las filtraciones organizadas, primeramente en el New York Times y más tarde en otros periódicos durante las 3 últimas semanas… Estados Unidos está tratando, por el contrario, de cambiar de política y de mostrar que todo eso no ha traído más que desastres y que continuar por ese camino será todavía peor. Por lo tanto, todo parece indicar que es Washington quien ha pedido a Londres y París que abandonen el proyecto de legalizar los envíos de armas a Siria.

IRIB: El ministro francés de Relaciones Exteriores pretende que si no hay una decisión al respecto, que si no hay una transición política en el país, Siria se dividirá en dos bandos: el arco siro-iraní de un lado y al-Qaeda del otro. ¿Piensa usted que, también en este caso, lo que en realidad quiere Fabius es agitar la amenaza de al-Qaeda para justificar la obstinación de París con respecto a Siria?

T.M.: Parece que el señor Fabius sigue siendo muy desordenado cuando habla, porque decir que Siria va a dividirse… con Siria de un lado y al-Qaeda del otro es algo que no tiene mucho sentido. De hecho, cuando habla ahora del Frente al-Nusra (o sea, de la rama levantina de al-Qaeda) para decir que es un «peligro», [Fabius] se olvida de lo que él mismo dijo meses atrás. Yo recuerdo que cuando Estados Unidos clasificó el Frente al-Nusra como organización terrorista fue Laurent Fabius quien, en una conferencia de los «Amigos de Siria» en Marruecos, defendió al Frente al-Nusra diciendo que «la gente de al-Qaeda está haciendo un buen trabajo», y estoy citando [sus palabras].

Ahora, como Estados Unidos le haló las orejas, está empezando a cambiar de canción y a decir que, efectivamente, la gente de al-Nusra es gente peligrosa. Menos mal que se ha dado cuenta porque si sigue dándoles armas esa gente seguirá matando soldados franceses en Mali. Ya está comprobado que armas que Francia envió a Siria acabaron siendo utilizadas en Mali contra los soldados franceses. El problema con las declaraciones y los actos del señor Fabius no es tanto entender lo que quiere hacer, ni por qué cambia de opinión de un día para otro, sino buscar la coherencia de lo que hace y cómo va a poder asumir las consecuencias.

IRIB: Sobre la presión externa de la que usted acaba de hablar, Francia se enfrenta también a la intransigencia de Rusia y también de China.

T.M: La palabra «intransigencia», cuando se habla de respetar el derecho internacional, es también… bueno, es la palabra que usan el señor Fabius y su embajador, el señor Araud, en la ONU… bueno, es un término un poco ridículo… uno no se muestra «intransigente» porque se trate de respetar el derecho, simplemente se respeta [el derecho]. El señor Fabius, para justificar sus acciones, nos explica que «habría que restablecer el equilibrio» porque Rusia, Irán (y otros más) entregan armas al Estado sirio, para que se defienda de su agresor israelí, y que por eso habría de entregar armas a los grupos armados extranjeros implantados en Siria. Seguramente para que sigan destruyendo el Estado sirio, conforme al interés de Israel.

Mientras no se pruebe lo contrario, no se pueden poner en el mismo plano las armas que se utilizan para defender la Nación, entregadas a un Estado, y armas destinadas a combates más ligeros, como las que se entregarían a un grupo no estatal. El razonamiento del señor Fabius no es nada convincente. Mientras no se pruebe lo contrario, [Fabius] no ha podido aportar el menor elemento que demuestre que Rusia, Irán u otros hayan aportado al Estado sirio medios para asesinar, destruir su oposición interna. Jamás se ha demostrado eso. Me parece que no hay riesgo de que armas como los SS 300 puedan ser utilizadas contra la oposición interna, porque sólo sirven para derribar aviones enemigos que vienen a bombardear (…interrupción).