15-4-2013

Escribí ayer: Hoy, 14-4-2013, 7 pm, día de las Américas y venezolano también, tendré una reunión importante con el congresista Sergio Tejada Galindo, presidente de la megacomisión que investiga al ex mandatario Alan García, en la casa de un hombre de bien, presidenciable, en Surco.

Se me convoca para un trabajo en sinergia, me ha subrayado el convocante, por 2da. vez, para tratar mi posible participación profesional (la 1ª. abortó), dentro del campo penal, en la labor que el congresista Tejada acomete, con heterogéneas y serias dificultades, que, sin duda, podrían serlo para mí, aunque ellas no me han corrido hasta hoy.

La abogacía tiene sus riesgos, que ya los viví en los casos Guvarte (1983), Perciles (1987), Kouri (2000) y Alan García mismo (1992) cuando fui su defensor por escaso tiempo. En las 4 ocasiones, entre otras, mi trabajo abogadil fue en el Congreso de la República.

Asisto a la reunión de esta noche sin ninguna suerte de ilusión histórica, pues conociendo la idiosincrasia congresal no hay por qué tener nublada la percepción. Desconozco, sin duda, qué se propone de mí Tejada Galindo, a quien no conozco, salvo por su destacada actuación parlamentaria, promisoria a cuál más.

Escuchándolo, con fina atención, recién tendré la oportunidad de saber, analizar y sopesar del encargo pretendido. Soy abogado no siempre a la mano y de la más fácil defección, muy difícil en otros, cuando el asunto controversial por acometer, no calza, a mi juicio, en una metafísica solipsística del derecho sin sesgo.

Escribo hoy: Es la segunda vez que el mismo publicitado congresista aborta el encuentro preparado con antelación, esfuerzo y desprendimiento. Supongo que el seguro lugar escogido, una fina residencia surcana, llevaba el sello de secreto, tipo SIN montesinista.

El abogado convocante, un hombre de bien y presidenciable, me pidió una cita sin tema, fue a mi oficina, ya que por celular, me dijo, no se trata asunto tan delicado y puntual. Cuando llegó hizo una explicación amplia sobre la sinergia en el trabajo requerido y recién supe de qué y quién se trataba. De ribetes nacionales, riesgosos y de moral pública.

Advertí que por el repudiable festival de 3,207 conmutaciones de pena, a condenados por tráfico ilícito de drogas, otorgadas ilícitamente por el Gran Patrón del Mal, con sello y firma en resoluciones supremas, violando la Constitución, leyes especiales y normas de derecho internacional, requerían mi pronta y modesta contribución abogadil. Se la han perdido, en éste y otros temas que pretendían mi concurso, ¿a escondidas?

No más aceptaré otra presunta reunión con tan extraño personaje: Sergio Tejada Galindo; quizá está ensoberbecido por el rol protagónico e importante que despliega, pero que se porta malcriado e influenciable.

Por 2da. vez aduce una postergación porque ha sido “llamado con urgencia”, a no sé dónde, por no sé quién, tal vez por alguien palaciego con capacidad de abortarle sus citas de trabajo patrio. ¡No era cierto, entonces, que los congresistas, de toda laya, por su rango constitucional, no estaban sujetos a mandato imperativo!

¡C´est la vie, pour toi et moi, ici et partout, maintenant et toujours!

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