El 30 de junio se deberá dar un primer adelanto de los acuerdos en transporte aéreo en el marco de la Alianza del Pacífico, donde los presidentes y ministros ya han aceptado concederse (sin definir aún ni precisarlas) frecuencias de terceras, cuartas y quintas libertades. En la reciente cita de Cali, se acordó que aquellas serían sin restricciones. ¿Y eso es conveniente para el Perú?

En conferencia de pocos días atrás el doctor Julián Palacín Fernández y en torno a la soberanía aérea de la Patria afirmó que la Ley de Aeronáutica Civil había sido trasgredida y con ello perforado el principio fundamental que demanda reciprocidad, equivalencias o compensaciones económicas, especialmente con los países limítrofes. Todas las frecuencias aéreas carecen de este requisito inequívoco e irrenunciable. Por ello Palacín sostuvo, con razón, que los funcionarios que debieron defender al Perú y esta expresión soberana en los cielos y que no lo hicieron, habían sido unos traidores.

Nótese sobre qué tendrá que pronunciarse Perú el 30 de junio:

TERCERA LIBERTAD: Desembarcar pasajeros, correo y carga embarcados en el Estado al que pertenece la línea aérea.

CUARTA LIBERTAD: Embarcar pasajeros, correo y carga con destino al Estado al que pertenece la línea aérea.

QUINTA LIBERTAD: Embarcar pasajeros, correo y carga y desembarcarlos en cualquier punto de una ruta razonablemente directa.

Recuérdese que en Cali, y con el asentimiento de la delegación peruana, se afirmó que todo debía caminar "sin restricciones".

Una imprescindible pregunta debe enderezarse a las autoridades en funciones: ¿estos otorgamientos alientan que Perú -no sólo el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez- sea una gran plataforma de ingreso y salida de pasajeros, carga, turistas y negocios -o sea un hub fundamental- o anemizan esa posibilidad porque no hay reciprocidades, equivalencias o compensaciones económicas del calibre requerido?

Honesto subrayar que Perú carece de aerolíneas que pudieran equipararse a las que hay en el sur o en el norte, verbi gracia en Chile o México por citar dos casos puntuales. En consecuencia la dación de quinta libertad representan beneficios mayores para los que tengan flotas de aeronavegación más potentes y modernas.

A pocos días de tomar una decisión fundamental tampoco debe dejar de decirse que el perfeccionamiento de los acuerdos sobre aeronavegación de ostentar una posición concesiva por parte del Perú, tendrá que pasar por el Congreso de acuerdo a lo preceptuado en el artículo 56 de la Carta Magna.

Si esto es así, ¿ha escuchado siquiera por casualidad a cualquiera de los grandes líderes de nuestros clubes electorales -a veces llamados o reputados como partidos políticos- expresar algo coherente sobre esta realidad? La pobreza intelectual e ignorancia de aquellos posibilita una respuesta negativa que es aún peor: ¡no han dicho absolutamente nada!

¿Cómo es que se ha producido el cuasi monopolio que ejerce Lan Chile con aviones con matrícula foránea y quiénes han permitido esta asimetría que puesta en parangón con las "líneas" locales, no resiste siquiera su sola formulación? La aeronave de "Lan-Perú" que sufrió despresurización en Cusco, llevaba la matrícula CC, es decir: Chile.

Juzgo importante que la DGAC se pronuncie si es que algo puede decir y otro tanto la Cancillería que debe tener, a no dudarlo, a custodios de la soberanía aérea dispuestos a dar su parecer y exigir respeto al Perú.

Parece que el fallo sobre el contencioso marítimo a que Perú llevó a Chile en La Haya, detonó declaraciones y poemas por doquier aquí y acullá y hasta las insólitas voces de conocidos enemigos de la posición peruana pretenden representar el sentimiento nacional sobre el que tienen testimonios escritos proditores que NO fueron citados en La Haya.

¿Quién se preocupa de los cielos y sus libertades?

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