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Por Ghaleb Kandil

Luego de las sucesivas derrotas que ha sufrido la agresión imperialista contra Siria, el levantamiento del pueblo egipcio contra el poder de la Hermandad Musulmana en su país ha dejado en estado de choque a los círculos estadounidenses-israelíes. Esto se evidenció en las confusas declaraciones y comentarios que siguieron a la destitución del presidente Mohamed Morsi, resultado de un levantamiento sin precedentes, tanto al nivel de la movilización popular como en cuanto a las consignas que corearon los millones de egipcios que se lanzaron a las calles.

La primera reacción de Washington fue incitar a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a recurrir histéricamente a la chequera para inyectar unos cuantos miles de millones de dólares al Tesoro egipcio.

Los estrategas estadounidenses creyeron que la toma del poder por la Hermandad Musulmana en ciertos países árabes garantizaría un nuevo periodo de hegemonía israelo-imperialista de al menos una decena de años, bajo un ropaje islamista. Esas previsiones se basaron en la tradición religiosa de los pueblos árabes, en las relaciones orgánicas que la Hermandad Musulmana había establecido con los centros de decisión occidentales a lo largo de las últimas décadas y en una serie de pronósticos absurdos que anunciaban la victoria de los «Ikhwans» en Siria y la perennidad de su poder en Egipto. Esos gobiernos [de la Hermandad Musulmana] establecerían entonces, en coordinación con Arabia Saudita, Qatar y Turquía, un nuevo eje que declararía la guerra a Irán y establecería una alianza abierta con Israel. La fitna [División o guerra entre musulmanes. NdlR.] sería su principal herramienta para destruir el eje de la resistencia en la región.

La resistencia de Siria ha sido una poderosa bofetada que desbarató los cálculos occidentales. La firmeza de Siria a la agresión universal en su contra se debe a la convergencia entre una sólida voluntad popular, un mando profundamente apegado a sus opciones nacionalistas y una institucion militar ideológica y patriótica. Esta ecuación ha permitido rediseñar un nuevo panorama internacional contra el cual se ha estrellado la dominación unilateral de Estados Unidos.

Luego del fracaso de las cartas qatarí y turca en la agresión contra Siria, Occidente recurrió a sus cartas de reserva saudita y jordana, basadas en el armamento masivo de los terroristas. Esto terminó en un nuevo fracaso. La tercera faceta del plan se basaba en el despliegue en Siria de un contingente militar palestino-egipcio, a través de la frontera jordana.

Mientras que la resistencia siria se consolidaba y se producían cambios en la correlación internacional de fuerzas, estalló en Egipto el levantamiento popular, arrasando las esperanzas de Washington y sus auxiliares sobre la aplicación de su tercer plan.

La rapidez de los países del Golfo en aportar a Egipto su ayuda financiera se inscribe en el marco de una medida preventiva tendiente a impedir el surgimiento de una nueva red de relaciones entre El Cairo, Moscú, Pekín y Teherán. Pero no pasa de ser un vano intento de retrasar la natural evolución de la nueva correlación internacional de fuerzas.

La Hermandad Musulmana ha salido del poder, al que no volverá en mucho tiempo. En Siria, el Estado está imponiéndose ante los terroristas y el crepuscular papel de Turquía en el complot contra Siria no podrá asumirlo ahora por una monarquía wahabita vacilante, minada por las rivalidades e intrigas de sucesión.

¿Será la solucion suicida a este cuadratura del círculo una agresión israelí contra Siria y el Líbano?

Declaraciones y expresiones de posición

Bachar al-Assad, presidente de la República Árabe Siria
«Las fisuras cuyas consecuencias estamos viendo en nuestra historia contemporánea comenzaron con el surgimiento de la Hermandad Musulmana y se agravaron después de la independencia debido al papel nocivo que ha desempeñado [la cofradía] en cierto número de países árabes, como Siria.
La Hermandad Musulmana dio origen a la primera fisura, fundamental, entre el arabismo y el Islam. Ella trató de crear dos patrias: una patria para los islamistas y otra para los nacionalistas. De esa manera, el pensamiento colonizador no ha dejado nunca de expresarse a través de guerras sucesivas, como la guerra del Líbano, que tuvo como objetivo la creación de una patria para los musulmanes y de otra para los cristianos. Es en eso que las consecuencias del activismo de la Hermandad Musulmana se han hecho más visibles en el terreno, siendo la más importante y la más peligrosa de ellas es la presencia de al-Qaeda, [organización] a la cual Occidente no dejó de prodigar su respaldo, teniendo como telón de fondo la revolución islámica en Irán; revolución que vino a respaldar la causa palestina y, por lo tanto, el núcleo mismo de la identidad para los árabes.
Este nuevo contexto ha empujado [la Hermandad Musulmana] a orientarse hacia la creación de una nueva discordia entre sunnitas y chiitas para destruir la relación entre los árabes y los persas, mientras que el 11 de septiembre y la invasión de Afganistán e Irak ensanchaban las fisuras entre los takfiristas y todas las ramas del Islam (…)
Nosotros hemos logrado resistir hasta ahora porque en Siria existe la conciencia de un pueblo capaz de impedir el pleno éxito de ese tipo de maniobras (…)
Es evidente que donde reina el caos, se impone el terrorismo. Cuando se debilitó el Estado afgano, se desarrolló allí el terrorismo. Y cuando Irak fue invadido, el terrorismo se propagó en ese país.
Hay Estados extranjeros que llegan a apoyarlo para alcanzar así sus propios objetivos. Eso es lo que sucedió cuando quisieron debilitar el Estado sirio con la esperanza de quebrar la inmunidad histórica de este país, sus posiciones y su resistencia (…)
¿Existe acaso algún parecido entre las acciones de estos wahabitas takfiristas y la conducta del Profeta Mahoma? Yo he conversado mucho sobre eso con dignatarios religiosos sirios o provenientes de los países del Levante. El Corán, el Hadith y la vida del Profeta predican lo contrario de lo que hacen ellos. El terrorismo es como el cáncer. Si usted lo corta sin eliminarlo totalmente, aparecen metástasis. Así que hay que erradicarlo. Pero no basta con la guerra para lograr su erradicación. Hay que agregar la educación, la cultura, la comunicación e incluso la economía (…)
Para nosotros, al igual que para la Resistencia y para todos los que nos apoyan, está claro el camino. El extranjero puede continuar con sus maniobras todo el tiempo que quiera. Nosotros alcanzaremos nuestros objetivos, a través de nuestra resistencia y de nuestra inmunidad interna. Lo lograremos sin vacilar y por nuestros propios medios. Ellos pueden seguir discutiendo. Nosotros haremos lo que juzgemos ser lo mejor en interés de Siria (…)
El ejército sirio está combatiendo en numerosas regiones del país. Si hubiésemos necesitado ayuda, habríamos podido obtenerla. En el caso de la batalla de Qoussair, esa cuestión tiene que ver más con la Resistencia libanesa que con la situación interna en Siria. Sobre todo porque la ciudad, situada en una zona fronteriza, está considerada como el patio trasero de la Resistencia. Una Resistencia fuerte necesita una verdadera profundidad (…)
En Egipto lo que estamos viendo es el fracaso del llamado “Islam político”, el fracaso de un tipo de administración que la Hermandad Musulmana quiso venderle no sólo a Egipto… Yo digo y repito que nosotros no aceptamos que el Islam se rebaje al nivel de la política.
»

Jeque Nabil Kaouk, vicepresidente del Consejo Ejecutivo del Hezbollah
«Los acontecimientos de Abra han revelado el verdadero rostro de la Corriente del Futuro, que no deja pasar una oportunidad de incitar a la discordia comunitaria y cuyo papel –consistente en cubrir y facilitar los proyectos de discordia– ha salido a la luz.
Es vergonzoso que quienes tenían como consigna “El Líbano primero” lleguen a favorecer la discordia primero. El Moustaqbal actúa de esa manera porque su plan para Siria ha fracasado y está tratando de compensar la pérdida de sus apuestas con un incendio del frente libanés. Está atacando al ejército [libanés] y encubriendo a los asesinos de los militares en Abra, Ersal y Trípoli. ¿Por cuenta de quién está tratando de denigrar al ejército, al pueblo y a la Resistencia? Ese partido es responsable de cada gota de sangre derramada de un oficial o un soldado.
Los que se entregan a la provocación, quienes arman a individuos y facilitan los planes de discordia son cómplices del crimen cometido en Abra. El mayor pecado de ese partido, desde su fundación hasta hoy, es que recurre a la exacerbación confesional, que nunca le será de utilidad ni le permitirá obtener progresos políticos en detrimento de la Resistencia, que es a su vez demasiado fuerte para dejarse arrastrar al camino de las polémicas y las provocaciones comunitarias.
»

Acontecimientos

  • Algunos quisieron convertir ayer la reunión de la Comisión parlamentaria de Defensa e Interior en un juicio contra el Ejército Libanés, incluso en una oportunidad de poner a la institución militar en el banquillo de los acusados. Pero la sesión se convirtió en una «presentación documental» sobre el terrorismo del llamado Ahmad al-Assir y su grupo. Los representantes del ejército proyectaron a los miembros de la comisión grabaciones de videos que muestran claramente cómo estallaron los enfrentamientos y la agresión de los partidarios de al-Assir contra el punto de control del ejército instalado cerca del perímetro de seguridad de Abra y cómo el jeque en persona ordenó a sus hombres «hacer pedazos» a los soldados cuando estos últimos se negaron a desmantelar el punto de control, como el jeque les había «ordenado». Los videos habían sido captados a través de las cámaras del perímetro de seguridad. En ellos se ve al jeque al-Assir, muy nervioso y tenso, exhortando a sus partidarios a tomar las armas y a dirigirse hacia el punto de control para desmantelarlo por la fuerza. Efectivamente, [sus milicianos] llegan hasta la barrera y comienzan a provocar a los militares antes de ejecutarlos, matando al oficial Samer Tanios y al soldado Rami Khabbaz. Después de matar o herir a todos los militares que se hallaban en el punto de control, vuelven al lugar donde está Ahmad al-Assir, quien mientras tanto se ha puesto su uniforme militar, para contarle lo que han hecho. El jeque aúlla entonces: «¡Háganlos pedazos!» Su hermano Amjad le responde: «Ya lo hice.» Otro video, filmado 2 días antes de los incidentes, muestra a al-Assir en el punto de control del ejército insultando a los militares y declarando: «Banda de animales. ¡Los vamos a degollar!» Los soldados dan muestra de gran serenidad, evitando responder a las provocaciones.
  • El primer juez de instrucción ante el tribunal militar, Riad Abou Ghida, interrogó ayer a 9 personas sospechosas de estar implicadas en los enfrentamientos entre el ejército y partidarios de Ahmad al-Assir en Abra. El magistrado liberó a 3 de los sospechosos y emitió órdenes de arresto contra los otros 6. Por otra parte, el juez de instrucción ante el tribunal militar, Fadi Sawan, interrogó ayer al jeque Ch., acusado de actos de terrorismo y de transportar armas, municiones y explosivos hacia Siria. El jeque Ch. acompañaba al jeque al-Assir en sus visitas a Siria. Se emitió una orden de arresto contra él.

Revista de prensa

As-Safir (Diario libanés vinculado al 8 de Marzo), 12 de julio de 2013
Fuentes que siguen la investigación sobre el atentado de Bir el-Abed [Líbano] mencionan indicios actualmente sometidos a análisis pero se niegan a entrar en detalles y precisar en qué fase se encuentran las investigaciones. Las fuentes se limitaron a decir: «La investigación continúa en todas direcciones y todas las opciones están siendo tomadas en cuenta.»
Pero fuentes de seguridad han mencionado datos preliminares que actualmente se analizan. Según esas informaciones, el coche-bomba fue estacionado en el lugar del atentado por una mujer de pelo rubio (o teñido de rubio) y la carga explosiva, preparada de forma profesional, era de más de 35 kilogramos. Pero la onda expansiva se desplazó verticalmente, no horizontalmente. Las mismas fuentes indican que el lugar fue escogido con intenciones de provocar el mayor número posible de víctimas.

As-Safir , 12 de julio de 2013
Marlene Khalife
Los observadores no son optimistas en cuanto a la capacidad del Reino Unido para convencer a los demás países europeos de cambiar de opinión sobre la inscripción del ala militar del Hezbollah en la lista europea de organizaciones terroristas.
Lo que los británicos están tratando de hacer es únicamente dejar constancia de su intento de poner el ala militar del Hezbollah en la lista negra como una forma de quedar bien con Estados Unidos e Israel. Los ministros europeos de Relaciones Exteriores debatirán el tema en su reunión del 22 de julio, en Bruselas, en momentos en que se ha producido un evidente cambio en la posición búlgara. Al no existir elementos probatorios que incriminen al Hezbollah, toda posible inscripción de su ala militar en la lista terrorista podría ser impugnada. Resulta difícil tomar una decisión europea sobre la cuestión basándose [en consideraciones de orden] político.
Un diplomático europeo afirmó en ese marco que «no es posible acusar al Hezbollah de terrorismo por su participación en la guerra en Siria, dada la implicación de otras partes libanesas en ese conflicto». La cuestión, planteada en febrero pasado, resurge ahora debido a las constantes presiones que Estados Unidos ejerce sobre la Unión Europea, especialmente sobre Francia, para llevarla a sumarse a la decisión británica.
Según las informaciones provenientes de canales diplomáticos bien informados, los estadounidenses han pedido, con insistencia, a los europeos la inscripción del ala militar del Hezbollah en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea porque ven en ello una medida más importante que el levantamiento del embargo sobre las armas destinadas a la oposición siria.
Un experto en asuntos europeos subraya, sin embargo, que los europeos se interrogan sobre la utilidad de la inscripción del Hezbollah en la lista negra y también sobre el interés que puede presentar para Europa la adopción de esa medida. Otro diplomático se preguntó qué ganaría Europa con cerrar los canales de diálogo con el Hezbollah.

As-Safir , 10 de julio de 2013
El presidente del Parlamento [libanés], Nabih Berry, declaró que el atentado contra el barrio sur de Beirut debe acelerar más que nunca la formación de un gobierno de unión nacional. Los esfuerzos hacia la formación del gobierno se intensificaron ayer. El primer ministro designado, Tammam Salam, recibió al ex primer ministro Fouad Siniora y a un emisario del presidente de la República, el ex ministro Khalil Hraoui.
El presidente Berry dijo al señor Salam que el movimiento Amal y el Hezbollah negociarán con él la participación de los chiitas en el nuevo gobierno, independientemente del jefe de la Corriente Patriótica Libre (CPL), el general Michel Aoun. «Transmitiremos al señor Salam una larga lista de candidatos a los puestos ministeriales, [lista] en la que podrá escoger», dijo.
El presidente del Parlamento indicó que existen importantes divergencias entre el señor Aoun y los demás componentes del 8 de Marzo, «sobre todo en el plano interno». «A partir de hoy, cada cual es libre de sus decisiones en cuanto al gobierno o incluso el Parlamento», dijo el señor Berry. «Ya lo comuniqué al ministro Gebran Bassil» agregó antes de resaltar: «El acuerdo estratégico sobre la resistencia y el conflicto con Israel se mantiene.»

An-Nahar (Diario libanés vinculado al 14 de Marzo), 12 de julio de 2013
El jefe de las Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, reiteró su rechazo a la participación del Hezbollah en el nuevo gobierno debido a su implicación en Siria. Estimo, por otro lado, que el atentado contra el barrio sur [de Beirut] exige la rápida formación de un gobierno, tenga o no el aval del Hezbollah.

An-Nahar , 9 de julio de 2013
Los medios de la comisión ministerial a cargo del seguimiento de la cuestión de los rehenes libaneses en Siria indicaron que las negociaciones emprendidas por el director de la Seguridad Nacional, Abbas Ubrahim, con los secuestradores han llegado a un acuerdo casi definitivo. El arreglo concluido prevé la liberación de los 9 rehenes en dos tiempos, como contraparte por la liberación por parte de las autoridades sirias de las detenidas reclamadas por el Batallón Tempestad del Norte. En un primer momento, 4 o 5 rehenes libaneses serán liberados mientras que la mitad de las prisioneras sirias serán puestas en libertad. La segunda fase tendría lugar poco después de la primera.
Los mismos medios no han evocado la fecha de aplicación de este acuerdo por temor a que imprevistos de último minuto puedan ponerla en peligro.

Al-Akhbar (Diario libanés vinculado a la Resistencia), 12 de julio de 2013
Fuentes del Hezbollah aseguran que la relación entre el partido y la Corriente Patriótica Libre (CPL) es estratégica y que, si bien pueden aparecer divergencias sobre temas internos libaneses, se trata de algo muy natural entre «aliados libres» ya que esta alianza «no está dirigida por una embajada ni por ninguna parte extranjera».
Otras fuentes del 8 de Marzo agregan que el general Michel Aoun «no se diferencia en nada de los demás componentes de esta alianza en el plano político». En cuanto a la Resistencia, las posiciones del líder de la CPL son tan estables como las del 8 de Marzo y su visión sobre «la ofensiva takfirista en la región es clara y sólida». Otra fuente subraya que el secretario general del Hezbollah, sayyed Hassan Nasrallah, repite constantemente que «la Resistencia tiene una deuda con el general Aoun y confía en él».
Los aliados del Hezbollah indican que las divergencias con el general Aoun sobre la prórroga del mandato del comandante en jefe del ejército son «reales y naturales». El jefe de la CPL estima que ese cargo, destinado a los maronitas, no puede ser asignado sin que él sea consultado previamente sobre el tema, sobre todo tratándose de sus aliados.
Por su parte, lo que preocupa al Hezbollah es preservar su relación con el general Aoun y mantener al mismo tiempo la unidad entre los chiitas (en alusión a la relación con el presidente del Parlamento, Nabih Berry). En cuanto a la cuestión específica de Kahwaji, el Hezbollah tiene muchas preocupaciones y es posible que no haya concedido a ese tema la importancia que merecía ya que su prioridad era proteger la institución militar y su eficacia. El Hezbollah estima además que la situación del ejército bajo el mando de Kahwaji es «buena» y que no es posible encontrar un sustituto en las actuales circunstancias, que se caracterizan por profundas divisiones internas.

Al-Akhbar ,12 de julio de 2013
Roula Ibrahim
Al día siguiente del lanzamiento de los 2 cohetes contra el barrio sur de Beirut, el pasado 26 de mayo, el jefe del Partido Socialista Progresista (PSP), Walid Joumblatt, pasó una de sus peores noches. Sintió que la tenaza de la fitna se cerraba sobre su cuello. Se dio cuenta de que, contrariamente a lo que él creía, la seguridad de la región de Aley no estaba garantizada. Así que recurrió a la «vieja guardia», reemplazando al responsable del PSP en Aley, Wissam Kadi –quien cubre la región de Chabar al-Gharbi, Beissour, Keyfoun, Aitate, Choueifat y Bchamoun–, por su predecesor, Zahi Ghosseini. Este último, quien responde al sobrenombre de Abou Ayad, ocupaba en el pasado funciones militares y debe controlar mejor el terreno en localidades delicadas, limítrofes con las zonas de influencia del Hezbollah.
Por otro lado, y conforme a un arreglo alcanzado en el marco de una comisión conjunta, el PSP –junto con responsables del Hezbollah– inspeccionó la región de Aley, sobre todo las colinas de Ras el-Jabal, 8-8-8 y Aitate, y todas las localidades que dominan Beirut. Hay que señalar que la coordinación entre ambos partidos en el terreno había sido suspendida hace 6 meses como resultado de la tensión provocada por el hecho que el señor Joumblatt acogía opositores sirios en la montaña. Pero ahora se han restablecido los mecanismos de coordinación. Además, el PSP ha reiniciado las patrullas en las regiones de Choueifat y Deir Qoubel, con el pretexto de querer proteger las localidades. Al cabo de una interrupción de 2 años, desde el inicio de la crisis siria, el PSP ha restablecido nuevamente, por iniciativa del señor Joumblatt, los contactos con el Partido Socialista Nacionalista Sirio (PSNS) sobre los temas de seguridad en la región. Pero el PSNS ha expresado reservas, exigiendo que las discusiones aborden todos los temas, incluyendo los de los servicios y el desarrollo. El jefe del PSP aceptó esas condiciones y,efectivamente, varias reuniones bilaterales han tenido lugar, sobre todo en Choueifat.
Finalmente, el señor Joumblatt ha realizado una apertura hacia drusos que no forman parte de su órbita, resaltando la necesidad de fortalecer la unidad de la comunidad.

Al-Akhbar , 11 de julio de 2013
Hassan Olleik
Fuentes de seguridad y políticas indican que el director de la estación CIA en Líbano pudiera haber entregado a los servicios de inteligencia libaneses dependientes del ejército y de las FSI [Fuerzas de Seguridad Interna] varios informes con información extremadamente sensible.
Según el primer informe, un grupo afiliado a al-Qaeda fabricó 2 cargas –de 7 toneladas cada una– antes de ponerlas a bordo de camiones para hacerlas estallar. Dichos explosivos iban a ser utilizados contra edificios del barrio sur y el atentado debía ser ejecutado por kamikazes de un grupo vinculado a al-Qaeda y activo en Siria.
Un segundo informe proveniente de la CIA habría indicado que un grupo vinculado a al-Qaeda al parecer introdujo en Líbano 2 toneladas de explosivo que debían ser utilizadas en ataques contra el ejército libanés, contra el Hezbollah, los embajadores de Arabia Saudita y Kuwait en Beirut y contra diplomáticos rusos y chinos.
En cuanto al tercer informe entregado por la CIA a los servicios libaneses de inteligencia, este contendría información detallada sobre el responsable de los lanzamientos de cohetes realizados desde el territorio sirio contra Baalbeck. Se trataría al parecer de un sirio, jefe de un grupo armado en las regiones que se hallan al oeste del Rif [la campiña] de Damasco.
Esos informes formaban parte del orden del día de la reunión celebrada el pasado jueves en el Palacio de Baabda, reunión presidida por el jefe del Estado, en presencia del primer ministro saliente Najib Mikati, de los ministros de Defensa, del Interior y de Telecomunicaciones así como de los responsables de la seguridad.

Al-Akhbar , 10 de julio de 2013
Ibrahim al-Amine
La lógica así como datos y estimados políticos y de seguridad han llegado desde hace mucho tiempo a la siguiente conclusión: una determinada parte, cuya identidad no es un misterio, se está preparando para cometer una serie de crímenes en Líbano, tomando directamente como blanco las zonas bajo la influencia del Hezbollah, que no ignoraba a su vez que partes árabes e internacionales, e incluso libaneses, iban a dar apoyo a tales actos de violencia.
Leyendo entre líneas las reacciones libanesas ante el atentado de Bir el-Abed, puede comprobarse que una determinada parte libanesa está colaborando activamente con los enemigos de la resistencia para arremeter contra ella. Prueba de ello es el discurso cada vez más vehemente que se eleva contra el Hezbollah y que lo presenta como una fuente de peligro, tanto para su público como para el resto de los libaneses. Ese ataque viene acompañado de una campaña sin precedente tendiente a romper toda forma de contacto social, político, cultural y personal entre sunnitas y chiitas.
Esa parte libanesa solicita constantemente a sus socios externos que la respalden en esta campaña anti Hezbollah. Se ha vuelto algo normal solicitar el apoyo de Occidentte, de Israel, de todos los grupos takfiristas y de todo tipo de pandillas.
Peor aún, esa misma parte se dedica ahora a defender al criminal y a justificar su acto, incitándolo así a reincidir hasta que la resistencia haga las concesiones que se le quieren imponer en el plano libanés y regional. Los componentes libaneses de esa parte han perdido todo sentido de las responsabilidades, en la medida en que ahora tienen como única preocupación la de seguir cayéndole simpáticos a Occidente y garantizar que sus amos no los acusen de haber fracasado por enésima vez en esta misión.
Ante la actual atmósfera, sería bueno recordar el 8 de marzo de 1985, cuando una poderosa explosión sacudió la principal arteria de Bir el-Abed. El objetivo de la carga explosiva era entonces el difunto Sayyed Mohammed Hussein Fadlallah. Pero murieron cerca de 90 habitantes de la región. Algún tiempo después, la investigación permitió identificar a los ejecutores de aquella masacre. Eran un grupo de libaneses directamente vinculados a la CIA.
Años más tarde pudo conocerse otra parte de la verdad en un libro del célebre periodista estadounidense Bob Woodward, quien reveló que «la CIA obtuvo de Arabia Saudita financiamiento para muchas de sus operaciones de entonces» y que «el enlace entre el régimen saudita y la inteligencia estadounidense no era otro que el embajador del rey en Washington, Bandar ben Sultán, quien al parecer transfirió 3 millones de dólares a una cuenta bancaria secreta en Suiza para financiar la operación ya pactada por ambas partes».
Un nuevo crimen ha sido perpetrado a sólo decenas de metros del lugar donde se cometió el de hace 28 años. Quienes dieron la orden de ejecución y sus ejecutores deben temer, donde quiera que se encuentren, la cólera del Hezbollah, cuya fuerza de disuasión ya ha probado su eficacia.

L’Orient-Le Jour (Diario libanés en lengua francesa vinculado al 14 de Marzo)
Scarlett Haddad (13 de julio de 2013)
Una fuente cercana al Hezbollah estima que si al inicio de los acontecimientos en Siria reinaba la confusión, su evolución puede verse hoy con toda claridad. La fuente explica que ahora es evidente que los estadounidenses y los europeos, así como los israelíes, están desde el principio detrás de lo que sucede en Siria. Ellos consideran que tienen en la región un solo enemigo, cuya cabeza es Irán, el cuerpo es Siria y los brazos y piernas son el Hezbollah y el Hamas.
Comenzaron tratando de cortar los miembros de ese enemigo desencadenando una guerra contra el Hezbollah en 2006 y luego otra contra el Hamas en 2009. Inútilmente.
Creyeron entonces que podían atacar la cabeza, imaginando primero un ataque contra instalaciones nucleares y después multiplicando las sanciones económicas. Inútilmente.
Decidieron entonces golpear el cuerpo, o sea Siria, para separar así la cabeza de los miembros. Para ello aprovecharon lo que se ha dado en llamar «la primavera árabe» en Egipto y Túnez, y sobre todo la experiencia adquirida en Libia, para provocar un movimiento similar en Siria.
Comenzaron así las primeras manifestaciones con reclamos democráticos. Quienes elaboraron el proyecto creyeron que el régimen de Bachar al-Assad era frágil y que caería rápidamente. Pero al ver que las manifestaciones no lograban movilizar multitudes ni ocupar una plaza simbólica para presionar al régimen, los padrinos del proyecto optaron por la revuelta armada. Fue en ese contexto que el ex emir de Qatar declaró, en 2011: «El mes del ramadán será sangriento este año en Siria y el régimen caerá a fin de mes.»
Los acontecimientos no marcharon en ese sentido y los enemigos del régimen decidieron entonces recurrir a la carta del Consejo de Seguridad [de la ONU] para cubrir una operación militar limitada o la imposición de una zona de exclusión aérea. Pero encontraron la firme oposición de Rusia y de su aliada, China.
Recurrieron entonces a la fibra religiosa y confesional, la única capaz de movilizar multitudes y atraer combatientes. Fue así que, en respuesta a los llamados de varios ulemas extremistas, como el jeque Yussef Karadaui, confluyeron hacia Siria yihadistas provenientes de todas partes del mundo, reforzando las filas de la oposición y convirtiéndose en la fuerza principal en el campo de batalla. Este último plan funcionó porque los yihadistas resultaron ser feroces combatientes que no temen a la muerte ya que la consideran la puerta al paraíso.
Pero su modo de vida y sus prácticas provocaron de inmediato una reacción de rechazo en la población siria, que rápidamente se desencantó con la oposición. Así que los padrinos occidentales ya no pueden seguir encubriendo tales actos, ni tampoco una oposición islamista, a la que por cierto combaten en Mali y que multiplica los atentados contra ellos mismos en Libia y Afganistán. Se produce, por lo tanto, en este momento un intento de rectificar y de empujar al Ejército Sirio Libre a retomar la iniciativa y a expulsar a los islamistas. Pero hasta ahora no ha habido en el terreno resultados significativos en ese sentido.
Por el contrario, son cada vez más numerosos en los medios occidentales los reportajes y análisis que mencionan el debilitamiento de la oposición, sus divergencias internas y su incapacidad para recuperar la iniciativa ante las fuerzas del régimen, que están ganando terreno.
Por cierto, después de haber exigido la partida del presidente sirio Bachar al-Assad, Occidente se hace ahora más discreto sobre ese punto declarándose dispuesto a una solución política negociada. Así apareció la idea de la conferencia Ginebra 2. Pero el problema, como ha declarado el nuevo jefe de la CNS [Coalición Nacional Siria, que reagrupa a la oposición exterior. NdlR.], Ahma al-Jarba, es que la oposición no quiere participar en esa conferencia en su actual estado de debilidad. Así que hay que darle la posibilidad de que obtenga alguna victoria en el terreno para que acepte participar. ¿Pero cómo? El flujo de armas y fondos está beneficiando sobre todo a los extremistas de al-Nusra, a los que ningún país occidental puede cubrir oficialmente.
En ese contexto, la fuente cercana al Hezbollah precisa que la principal preocupación de Occidente consiste ahora en impedir que el régimen sirio se anote una rotunda victoria. El compromiso tendría entonces que basarse en la siguiente ecuación: ni gran victoria ni gran derrota para llevar al régimen y a la oposición a concluir un acuerdo.
Pero, por el momento, prosigue el derramamiento de sangre ya que el régimen quiere aplastar a la oposición, que a su vez aún espera lograr invertir la situación en el terreno.
La próxima cita política seria debería tener lugar en septiembre, durante la cumbre del G20. Hasta entonces, todo indica que seguirá la violencia…

Fuente
New Orient News