Siendo que por vez primera, desde 1879, pareciera ser que la justicia internacional pudiera dar parcial o totalmente razón al Perú en el contencioso marítimo a que llevamos a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el 2014, sin hesitaciones ni hipérboles, debiera ser declarado ¡Año de la Reafirmación del Mar de Grau!

En honor del marino piurano caído heroicamente el 8 de octubre de 1879 en Punta Angamos en lucha desigual contra más de cinco navíos chilenos, la soberanía del Perú en el Océano Pacífico se llama Mar de Grau y es precisamente parte de aquella, la que sostuvo la Nación como usurpada por Chile, la que ampliaría sus confines merced a un veredicto cuya fecha el 27 del mes en curso, marcará un simbolismo realmente espectacular.

Recordemos el punto 1 de la demanda peruana:

"1.- La controversia entre el Perú y Chile está referida a la delimitación del límite entre las zonas marítimas de los dos Estados en el Océano Pacífico, que comienza en un punto en la costa denominado “Concordia” conforme al Tratado del 3 de junio de 1929. La controversia entre el Perú y Chile también comprende el reconocimiento a favor del Perú de una vasta zona marítima que se sitúa dentro de las 200 millas marinas adyacentes a la costa peruana, y que por tanto pertenece al Perú, pero que Chile considera como parte del alta mar."

Y la decisión requerida a la CIJ es:

"13. El Perú solicita a la Corte que determine el curso del límite marítimo entre los dos Estados conforme al derecho internacional, según lo indicado en la Sección IV supra, e igualmente solicita a la Corte que reconozca y declare que el Perú posee derechos soberanos exclusivos en el área marítima situada dentro del límite de 200 millas marinas de su costa y fuera de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental de Chile."

Perú, siempre respetuoso de los tratados internacionales confía que Chile acate y ejecute de inmediato el fallo de la Corte de La Haya, sea cual fuere, porque una vez leído dicho documento se convierte en ley en ambas naciones y por encima de cualquier legislación interna tanto del Estado peruano como del chileno. He allí un binomio fundamental: actamiento y ejecución, indesligables e inmediatos.

Perú debe construir su unidad desde abajo y desde el hombre común de la calle y actuar con una dinámica moderna, inclusiva y proyectándose a un desarrollo potente para los próximos cien años y con miras al fortalecimiento de una Comunidad Latinoamericana de Naciones. Y para esto deviene imprescindible que Chile acate y ejecute ipso facto el fallo de La Haya.

No basta que los equipos diplomáticos, periodísticos y políticos estén listos para, en un caso que juzgamos lejano pero no imposible, denunciar cualquier dilación, pretexto o maniobra que pretenda sabotear la ejecución del fallo de La Haya, ante la OEA, NNUU y todos los organismos hemisféricos con capacidad vinculante.

Es preciso, también, impulsar el Frente Informativo Nacional que unifique, sanee de impurezas producidas por la ignorancia y yugule triunfalismos insolentes para producir un amplio esclarecimiento en Perú y en el mundo de cuáles las razones de la posición protestante peruana y para beneficio de los 30 millones de connacionales que tienen derecho a saber de qué se trata.

Los clubes electorales, los líderes de esas agrupaciones, la sociedad civil, el Perú entero, tiene que comprender y aprehender que el veredicto de La Haya puede significar el conjuro de 1879 y la edificación, en cambio, de un Perú libre, justo y culto, por voluntad de sus hijos y porque la historia nos debe muchas victorias que habrá que conseguir con denuedo y determinación de triunfadores.

Tengo la sospecha que plantear a Chile la complementariedad como política de Estado y la coordinación desde los pueblos, Estados, gobiernos y sociedades, constituiría un reto formidable. Ciertamente que para que todo esto germine y camine por alamedas lícitas y decentes existe el inexorable designio del acatamiento y ejecución inmediata del veredicto de la Corte de La Haya.

Es más que palmario que en el gobierno del presidente Humala hay funcionarios con demasiada imaginación extraviada. Ad portas lo más importante que le ha ocurrido al Perú desde 1879 y con una posición de serena y vigilante expectativa, declarar al 2014 como "Año de la Industria Responsable y del Compromiso Climático", provoca preguntar ¿en qué país viven esos bobos e ignorantes del designio histórico de la Patria?

¡2014 es el Año de la Reafirmación del Mar de Grau!

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