Durante su estancia en Maalula, a 56 kilómetros de Damasco, el presidente Bachar al-Assad suscitó inquietud entre los miembros de su seguridad personal al mezclarse con la multitud.

Una semana después de la liberación de Maalula, que había caído en manos de las bandas extremistas afiliadas a al-Qaeda, el presidente sirio Bachar al-Assad visitó esa histórica ciudad, donde celebró el domingo de Pascua con los habitantes, en un ambiente de alegría matizada de tristeza por los daños que ha sufrido la localidad. Mientras visitaba diferentes lugares de la ciudad, fundamentalmente el célebre monasterio de Mar Sarkis [San Sergios y Bacchus] que fue saqueado y dañado por los terroristas, el líder sirio reafirmó du decisión de luchar contra «la barbarie y el oscurantismo que amenazan la patria».

Al dirigirse a los habitantes que se agolpaban a su alrededor, el presidente Assad aseguró que el pueblo y el Estado reconstruirán Siria, que «será aún más bella que antes».

«Ni el peor de los terroristas podrá aniquilar nuestro patrimonio ni nuestra civilización», declaró el presidente sirio. «Maalula, como los otros sitios que forman parte del Patrimonio de la Humanidad y de la civilización siria, resistirá siempre ante la barbarie y el oscurantismo que amenazan la patria», precisó el presidente Assad.

Elías Zakhem, un joven habitante interrogado por la AFP, se hizo eco de las declaraciones de su presidente: «Hemos regresado y hemos encontrado todo destruido. Pero, si Dios quiere, viviremos aquí nuevamente y reconstruiremos. Esta es nuestra ciudad.»

El presidente sirio verifica los destrozos causados por los yihadistas en Mar Sarkis, uno de los monasterios de Maalula, localidad de mayoría cristiana a unos 60 kilómetros de Damasco.

Los periodistas pudieron ver en Maalula casas destruidas por los incendios y ventanas rotas. En el orfelinato del monasterio Mar Takla [San Tecla] podían verse ropas de niños por el suelo.

La visita del presidente Assad en Maalula confirma la supremacía del Estado sirio en el plano militar y también en materia de simpatía popular, a pesar de la guerra universal desatada contra Siria por una coalición que Estados Unidos encabeza y que se compone esencialmente de los países de la OTAN y las monarquías árabes del Golfo, con el activo respaldo de Israel.

Varios factores demuestran el predominio del Estado sirio:

 Primero: Al recorrer los 55 kilómetros del trayecto entre Damasco y Maalula, al norte de la capital, el presidente Assad demostró que el Estado controla el terreno y que las amenazas terroristas no le impiden reunirse con su pueblo. Anteriormente, el pasado 10 de marzo, el líder sirio también había visitado –en la localidad de Adra, situada en las afueras de Damasco– un centro de albergue para personas desplazadas de sus hogares por los ataques de los extremistas.

 Segundo: En Ain el-Tineh, de camino hacia Maalula, el presidente se dio un verdadero baño de multitudes. Se unió a su pueblo, sin escolta, demostrando así que su popularidad se mantiene intacta a pesar de 3 años de guerra y de ser objeto de una campaña de escarnio sin igual en la historia contemporánea.

 Tercero: Con su visita en Maalula, ciudad cristiana cuyos habitantes todavía hablan la lengua de Cristo, el arameo, el presidente Assad se posiciona no como el protector de las minorías como tratan de hacer creer los medios occidentales, sino como el garante de una Siria pluralista, tolerante y moderna, donde todas las creencias religiosas gozan de la protección de un Estado que garantiza los derechos de todos sus ciudadanos. Esa fue la Siria del pasado y así seguirá siendo en el futuro.

 Cuarto: El Estado sirio reafirma su supremacía política frente a mercenarios carentes de proyecto y manipulados desde el extranjero.

En este sentido, el presidente del Parlamento sirio, Mohammad al-Laham, anunció que la elección presidencial tendrá lugar el próximo 3 de junio. «Fijo la fecha de la elección de un presidente para la República Árabe Siria, para los ciudadanos residentes en Siria, para el martes 3 de junio», proclamó el señor al-Laham ante el Parlamento sirio, reunido en sesión solemne.

El presidente del Parlamento precisó que la presentación de candidaturas comenzará el martes y terminará el 1º de mayo,

Hechos

  • Un periodista árabe israelí fue puesto bajo arresto domiciliario luego de haber visitado el Líbano por sospechas de haberse unido a una «organización hostil», o sea al Hezbollah, informó la prensa israelí. Según el Shin Beth (el servicio de seguridad interna de Israel), Majd Kayyal, de 23 años, residente en Haifa, ciudad del norte de Israel, fue arrestado el 12 de abril de 2014 luego de haber viajado al Líbano el 23 de marzo, pasando por Jordania, para participar en un evento organizado por el diario libanes As-Safir. La noticia del arresto de Majd Kayyal fue retenida por la censura [en Israel] desde el sábado, hasta que un tribunal levantó ayer la orden de censura. El joven periodista fue puesto bajo arresto domiciliario hasta el 21 de abril, fecha fijada para el inicio de su juicio, anunció la policía [israelí] en un comunicado. Un vocero del Shin Beth precisó a la AFP que «el sospechoso parece haber sido reclutado por una organización hostil y fue arrestado el 12 de abril por la policía, que procedió a interrogarlo». Recordó que el Líbano «es un país enemigo» al que los israelíes no pueden viajar. La madre del señor Kayyal, [la señora] Suhair Badarni, confirmó que su hijo trabajaba para [el diario libanés] As-Safir y que «su familia no considera el Líbano como un país enemigo. Están tratando de impedirnos que tengamos contactos con los países árabes vecinos». Para la asociación Adalah, que defiende los derechos cívicos de los israelíes árabes, el objetivo de esta censura era «impedir el debate sobre la prohibición a los palestinos con ciudadanía israelí de viajar a ciertos países».
  • Desconocidos dispararon, en la madrugada del lunes [20 de abril de 2014], contra Ali Khalil, un hombre de origen palestino, en el barrio al-Sefsaf de Ain el-Heloue [campamento de refugiados palestinos en el sur del Líbano], reporta la Agencia Nacional de Información (ANI, la agencia oficial libanesa). El agredido murió posteriormente a causa de las heridas recibidas. Según la LBCI [Lebanese Broadcasting Corporation International], Ali Khalil era sobrino de Oussama Chehabi, un responsable de Fatah al-Islam. No se han determinado la identidad de los agresores ni las causas del asesinato, que ha incrementado la tensión en el campamento palestino. El hecho se produce a pocos días de la muerte de Cheikh Arsan Sleimane, también a causa de las heridas sufridas en un hecho similar registrado una semana antes. Cheikh Arsan Sleimane era el responsable local de la Asociación de Proyectos Islámicas (los Ahbache), un grupo sunnita moderado.
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