Desde el inicio de la guerra contra Siria, Turquía estuvo haciendo el papel de base de retaguardia para los mercenarios. En 2013, incluso desapareció una parte de la frontera y el gobierno turco administraba directamente las poblaciones turcomanas del norte de Siria. En marzo de 2014, el ejército turco llegó a penetrar en territorio sirio y tomó la ciudad de Kassab, de población fundamentalmente armenia.

Sin embargo, a mediados de junio de 2014, mientras el EIIL penetraba en la profundidad del territorio iraquí y el gobierno autónomo del Kurdistán iraquí hablaba de proclamarse independiente, Turquía cerró abruptamente parte de su frontera para impedir que los mercenarios del Frente al-Nusra y del Ejército del Islam buscaran nuevamente refugio en territorio turco [1].

En ese mismo momento. Estados Unidos reanudó el diálogo con Siria, durante un encuentro con la ministra de la presidencia siria, Bouthaina Chaabane, en Oslo.

Según la publicación estadounidense Stars & Stripes, la OTAN estudia en este momento la manera de cerrar herméticamente la frontera turco-siria, fundamentalmente mediante el despliegue de los drones del sistema Alliance Ground Surveillance (AGS) [2]

[1] «¿Cambió de estrategia el ejército turco?», Red Voltaire, 17 de junio de 2014.

[2] “Europe’s fear: Turkey’s porous border serves as gateway for ISIL’s spread”, John Vandiver, Stars and Stripes, 5 de julio de 2014.