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Gaza: ¿de qué lado está Italia?

Las palabras tranquilizantes de la ministra italiana de Exteriores Federica Mogherini para evitar que el conflicto de Gaza se extienda a Europa no tendrán el efecto esperado. Italia, al igual que Alemania y otros Estados miembros de la OTAN, ha firmado una serie de acuerdos militares que la asocian a la masacre de Gaza.

| Roma (Italia)
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Para complacer a Washington, Italia se ha implicado desde 2005 en el apoyo militar a Israel. En la imagen, Federica Mogherini con el secretario general de la OTAN.

Al hacer uso de la palabra ante la Cámara [de Italia] sobre la «crisis de Gaza», la ministra de Relaciones Exteriores Federica Mogherini invitó al parlamento y a la opinión pública a «no ceder a la lógica de la parcialidad, a la idea de que hay que escoger de qué lado del conflicto hay que ponerse».

En realidad, Italia ya escogió su bando desde hace mucho tiempo, al institucionalizar –dándole fuerza de ley y con un amplio consenso bipartidista– la cooperación militar con Israel.

El memorándum de entendimiento sobre la cooperación [militar] entre Italia e Israel, ratificado por el Senado en 2005 –gracias a los votos del Democratici di sinistra-Ulivo alineado con la centroderecha– y la Cámara, se convirtió en la ley n° 94 del 17 de mayo de 2005.

La cooperación entre el ministerio de Defensa y las fuerzas armadas de Italia e Israel abarca «la importación, exportación y tránsito de material militar», «la organización de las fuerzas armadas» y «la formación/entrenamiento». Para ello están previstas «reuniones de los ministros de Defensa y de los jefes de estado mayor» de ambos países, «intercambio de experiencias entre los expertos», «organización de actividades de entrenamiento y maniobras» y «participación de observadores en las maniobras militares». La ley también prevé la «cooperación en la investigación, en el desarrollo y en la producción» de tecnologías militares mediante «el intercambio de datos técnicos, información y hardware». También se estimulan «las industrias respectivas en la investigación de proyectos y materiales» de interés común.

Con esta ley las fuerzas armadas y la industria militar de Italia están implicadas en numerosas actividades sobre las cuales nadie –ni siquiera el parlamento– está informado. Y es porque esta ley establece que esas actividades están «sujetas al acuerdo sobre la seguridad» y son por lo tanto secretas. Como Israel posee armas nucleares, también es posible utilizar secretamente alta tecnología italiana para potenciar las capacidades de ataque de los vectores nucleares israelíes.

En el marco de ese arreglo Italia está entregando a Israel los primeros de los 30 aviones M-346 de entrenamiento avanzado, fabricados por Alenia Aermacchi (Finmeccanica), que también pueden ser utilizados como aviones de ataque contra objetivos terrestres en operaciones bélicas reales. A Israel se le está anticipando gran parte del costo (400 millones de un total de 1 000 millones) a través de un consorcio del que forman parte Unicredit y un fondo de pensiones vinculado.

Por su parte, Italia se comprometió a comprar en Israel –con un gasto ascendente a más de 1 000 millones de dólares– el sistema satelital óptico de alta resolución Optat-3000 que sirve para identificar los objetivos que deben ser destruidos, más 2 aviones Gulfstream 550 que, transformados por Israel Aerospace Industries garantizan el mando y control en operaciones de ataque en teatros de operaciones distantes.

Todo esto no es más que la parte visible del iceberg de un acuerdo no sólo militar sino también político, mediante el cual Italia de hecho ayuda a Israel a ahogar en sangre el derecho de los palestins –reconocido por la ONU– a tener su propio Estado soberano.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

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