Los miembros de la OTAN no se atrevieron abordar el tema de Ucrania en la cumbre del G20.

La imagen mediática que nos presentaron en los últimos días fue la de un Putin al que Obama supuestamente puso contra la pared, tanto en Pekín como en Brisbane, al extremo de haberse visto obligado a irse antes de tiempo de la cumbre del G20. Exactamente lo contrario de lo sucedido.

En Pekín, en ocasión de la cumbre de la APEC [1], Obama concluyó con China un acuerdo –tan «histórico» como nebuloso– que prevé la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero de aquí al año 2030. Por su parte, Putin concluyó con China 17 acuerdos operativos de importancia estratégica, siendo el más importante el acuerdo –válido por 30 años– en virtud del cual Rusia garantizará a China entre 30 000 y 40 000 millones de gas de metros cúbicos de gas natural a través de un corredor energético que se extenderá desde la Siberia oriental hasta la China noroccidental. La realización de ese proyecto convertirá a China en el principal importador de gas ruso.

También se firmaron acuerdos sobre proyectos energéticos conjuntos en la región de Arkangels y en el extremo oriente ruso. Las mayores compañías energéticas rusas –Gazprom, Rosneft y Lukoil– están a punto de comenzar a cotizar sus acciones en la Bolsa de Hong Kong, y no en dólares sino en monedas asiáticas como el yuan chino, el dólar de Hong Kong y el dólar de Singapur. El proceso de desdolarización de los intercambios comerciales, al que mucho teme Estados Unidos, da un nuevo paso adelante con el acuerdo entre el Banco Central de Rusia y el Banco Popular de China. Además, el Exim Bank, que financia la exportaciones e importaciones de la República Popular China, ha efectuado inversiones en varios bancos rusos –como Vnesheconombank, Vtb y Rosselkhozbank– afectados por las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

Otro acuerdo importante tiene que ver con la creación en China y Rusia de grandes centros dedicados a la alta tecnología, destinados particularmente al desarrollo de los sistemas satelitales de navegación internacional –el Glonass ruso y el Beidu chino– que representan alternativas al uso del sistema GPS estadounidense. Ese acuerdo incluye la instalación en China de varias estaciones terrestres del sistema ruso Glonass.

El jefe del estado mayor ruso, Valeri Gerasimov, anunció además que Pekín y Moscú han llegado a acuerdos sobre «numerosos proyectos de cooperación militar». Uno de ellos tienen que ver con el caza furtivo chino J-31, análogo al F-35 estadounidense. Ese interceptor, dotado de 2 motores rusos, pudo ser visto en vuelo durante la Feria Aeroespacial de Zhuhai, en la China meridional, mientras el presidente estadounidense Obama se hallaba de visita en Pekín.

Los vínculos entre los dos países «representan una tendencia irreversible», declaró el presidente Xi en su décimo encuentro con el presidente Putin desde su entrada en funciones, en marzo de 2013. Como prueba de ello, los dos presidentes anunciaron que China y Rusia celebrarán juntos, en 2015, el 70º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Un clima análogo pudo verse en Brisbane (Australia), donde se desarrolló un G20 inconcluso, que anunció como objetivo un crecimiento de 2,1% de aquí al año 2018 (esa cifra es la media estadística entre una China cuyo PIB crece en un 8% anual y una Italia prácticamente paralizada).

Pero lo más importante fue lo que sucedió en Brisbane al margen del G20: la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). El PIB total de esos 5 países, a la par con el poder adquisitivo, es más alto que el del G7. Esos 5 países representan más del 20% del producto bruto y del comercio mundial y el comercio interno de los BRICS se ha multiplicado por 2 en 5 años, alcanzando los 300 000 millones de dólares.

En Brisbane, los cinco líderes confirmaron la creación, dentro del grupo BRICS, de un Banco para el Desarrollo con un capital de 100 000 millones de dólares (en los que China aporta 41 000 millones) y de un Fondo de Reserva de otros 100 000 millones de dólares destinados a garantizar liquidez de respaldo a los países miembros.

El «liderazgo estadounidense en la region Asia-Pacífico» que Obama proclamó en Brisbane tendrá que contar con los cambios del mundo.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión en francés de Marie-Ange Patrizio

[1Siglas de Asia-Pacific Economic Cooperation, encuentro conocido en español como Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Nota de la Red Voltaire.