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Curayacu: huellas y vestigios de la guerra

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Abundante munición, botonería y utensilios de tropas invasoras.

Después de más de un siglo años aún podemos encontrar y rescatar parte del pasado histórico que comprende la guerra con Chile, no solo en este lugar sino en innumerables lugares de Lima. No es de extrañar (y ya lo hemos comprobado) que en un área de cualquier calle de San Juan de Miraflores, donde hubo batalla y esté libre de asfalto, al pasar el detector de metales se pueda encontrar balas o botones peruanos y chilenos.

Como va el avance de las zonificaciones de las playas del Sur, gran parte de este campo este campo se ha convertido en paseos y parques, quedando solamente el área del campamento de la foto y que creemos acabará en poco tiempo lotizado como otros de la zona. San Bartolo, Pachacamac, Lurín y otras zonas donde ha habido presencia de ejército también están desapareciendo y esperamos rescatar algunas piezas para un estudio más detallado de esta pasada guerra.

El 22 de diciembre de 1880, parte de las fuerzas chilenas desembarcaron en la actual zona de Santa María llamada caleta de Curayacu. “En esta operación pisaron tierra la 1ra. Brigada de la 2da. División al mando del coronel José Francisco Gana y compuesta de los regimientos de infantería, Esmeralda, Chillán y 3ro. de Línea que reemplazó al Buín. A esa brigada se agregó un escuadrón del regimiento de Cazadores Caballo, mandado por el teniente coronel José Francisco Vargas”, según se desprende del parte del Jefe del Estado Mayor General, Manuel Segundo Maturana.

Podemos encontrar también en el parte del general Manuel Baquedano y sobre todo en el relato del Soldado chileno Hipólito Gutiérrez abundante información al respecto:

“…llegamos y los desembarcamos el regimiento Chillán y el regimiento Esmeralda y el tercero de linia y la demás ente quedó a bordo de la segunda orden porque se decía del que el enemigo estaba un poco más aislante vistando que los desembarcáramos para venírsenos a la carga ya nosotros los echaron de carnada. Permitió Dios y Nuestra Señora del Carmen del que nada los sucedió. Este desembarque fue el día 22…” (sic)

Situación actual

Los registros fotográficos dejados y las disposiciones del estado mayor chileno al determinar zona de desembarco fueron evidentes. Se conoce, por el relato del soldado Hipólito Gutiérrez, que en el primer desembarco las tropas se establecieron un día en la zona y de ahí partieron para encontrarse en Lurín con el resto del ejército chileno. Posteriormente, durante los restantes días de diciembre y principios de enero esta zona siguió siendo utilizada para los fines antes mencionados.

Equipamiento y metodología

El objetivo era comprobar en el mismo terreno la presencia pasada de estos regimientos buscando algunos vestigios que pudieran dar los resultados deseados. Para ello se contaba con detectores de metales de frecuencia de pulso, posicionadores globales (GPS), equipos de comunicación y mapas topográficos. La metodología empleada fue la simple prospección al ras del suelo haciendo alguna excavación muy superficial casual que lo amerite. Cabe resaltar que gran parte de la zona ya está lotizada y en muchas partes existen edificios y casas por lo que solo quedaba buscar en las zonas públicas y cerros donde se practica motocross y en algunas zonas donde en épocas de verano se utiliza para el alquiler temporal de parqueos de vehículos.

Resultados

En un prolongado tiempo de prospección, en distintos años, se ha logró recoger a flor de tierra abundantes vestigios, identificando hasta 8 grandes fogatas o cocinas donde se reunía a comer gran parte de la tropa. Un dato curioso era que la madera empleada para las fogatas fue de los cajones que encontraron en la orilla del mar. Según el relato del soldado Hipólito Gutiérrez: “…de leña ái no había escasez porque al bordo de la playa habrían más de mil cajones de los que habían dejado los cholos adonde habían arrancado para más ailante; estos cajones estaban vacidos, eran para llenarlos de pólvora y hacerlos polvorazos al desembarcarnos, pero nosotros no les dimos lugar…”

Se halló en la zona abundante munición para fusil Comblain de las fábricas Gevelot, Albini Braedling, Charles Fusnot, Kinoch y Louis Bachmann & amp; Cía. Asímismo botonería chilena de varios tipos. Utensilios de cocina y herramientas para armas y otros usos.

Se encontró partes de documentación deteriorada por efectos del clima. Se ha logrado rescatar fragmentos de hojas donde se puede deducir que pertenecían a grupos que estaban aprendiendo a escribir ya que en estos se leía repetitivamente las letras del alfabeto de la “a” a la “z”. Se encontraron también fragmentos de cartas provenientes de San Fernando, al parecer personales pero por el deterioro ha sido imposible poder unirlas y traducirlas.

Conclusiones

Es de importancia mencionar que a pesar del poco tiempo de estadía de estos regimientos chilenos, que en número aproximado llegaban a 3000 elementos, se haya podido recoger importantes vestigios del paso del ejército chileno por esta zona y que forma parte de los movimientos previos a la batalla de San Juan.

Se registró cada zona a través de GPS, al igual que muchas de las piezas encontradas a fin de recrear las disposiciones mediante un mapa, para un estudio más profundo en el futuro.

Documentos adjuntos

 
 
Monedas
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Situación actual
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Utensilios
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