El suicidio animal –aunque aún sea un tema controversial– debería ser la máxima alerta para la humanidad, pues somos responsables del estrés al que sometemos a las especies y el inminente peligro que les provocamos al contaminar y destruir sus entornos.

Por el incremento de las presiones que causa la humanidad a los ecosistemas marinos, el pasado 8 de junio –durante la conmemoración del Día Mundial de los Océanos– la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reiteró la alerta global que lanzó hace años para revertir la catástrofe, y que ha sido ignorada por los Estados miembros.

En el tema de contaminación masiva, la situación es alarmante. “Se calcula que cada año 6.4 millones de toneladas de residuos acaban en el mar. Entre el 60 y el 80 por ciento son plásticos, con picos de hasta el 95 por ciento en algunas zonas, según la asociación ambiental italiana Legambiente. El mayor porcentaje de ellos son bolsas, pero los envases de bebidas, las latas o los filtros de cigarrillos significan casi la mitad del total”, indica el informe Basura en los océanos, un reto internacional, de la organización civil española Retorna.

De acuerdo con la ONU, la contaminación por plásticos es una grave amenaza: “el plástico se degrada muy lentamente y contamina las vías fluviales durante mucho tiempo. Además, la polución de los plásticos perjudica la salud de los animales marinos, incluido el zooplancton, pues éste confunde las micro partículas con alimento. Los científicos temen incluso que tenga efectos dañinos en la salud humana”.

Pero los plásticos no son los únicos desechos peligrosos que amenazan los mares. También están los residuos tóxicos que las empresas (tanto locales como trasnacionales) vierten de forma legal e ilegal, además de los desagües de ciudades enteras.

Respecto de los materiales que se desechan en el mar en forma lícita, en México hay 70 permisos vigentes otorgados por el gobierno federal a igual número de empresas públicas y privadas e instituciones gubernamentales.

Entre éstos destacan los otorgados a Gas y Petroquímica de Occidente, SA de CV, para el vertimiento de diversos materiales para la planta de amoniaco de 2 mil 200 toneladas métricas por día en Topolobampo, Sinaloa, vigente de junio de 2015 a octubre de 2019; y a Typhoon Offshore, SAPI de CV, para desechar en el mar los restos de la plataforma petrolera Troll Solution, en Ciudad del Carmen, Campeche, con vigencia de marzo de 2016 a marzo de 2017.

También a Swiber Offshore México, SA de CV, para verter aguas residuales como producto de pruebas hidrostáticas de dos plem’s submarinas denominadas Plem 1 y Plem 2, a instalarse en la Sonda de Campeche, y con vigencia de noviembre de 2015 a noviembre de 2016.

Otra a la que se le permite contaminar las aguas marinas es Constructora Subacuática Diavaz, SA de CV. Su permiso es para desechar aguas residuales como producto de pruebas hidrostáticas en interconexiones submarinas asociadas a ductos en las plataformas de las regiones marinas, en la Sonda de Campeche, entre marzo de 2016 y enero de 2017.

En la lista también está Hoc Offshore, S de RL de CV, que puede verter aguas residuales como producto de pruebas hidrostáticas de la plataforma Kuil-B a la plataforma Kuil-A, en la Sonda de Campeche, con vigencia de mayo de 2015 a mayo pasado.

Tradeco Infraestructura, SA de CV, es otra empresa que tiene permiso de desechar en el mar aguas residuales como producto de pruebas hidrostáticas, vinculadas a la construcción del nuevo puente vehicular La Unidad, que va de Isla del Carmen a Isla Aguada, sobre la carretera federal 180, en Campeche; incluye aproches y alumbrado. Su vigencia: septiembre de 2014 a septiembre de 2016.

Además está Eseasa Construcciones, SA de CV, con permiso para desechar en el océano diversos materiales para construcción, operación y mantenimiento para patio de fabricación y mantenimiento de embarcaciones y estructuras marinas, en Ciudad Madero, Tamaulipas. Vigente de agosto de 2015 a septiembre de 2017.

También, la Comisión de Fomento al Turismo de Sonora, que puede verter al mar diversos materiales para el proyecto Home Port Turístico Puerto Peñasco, entre agosto de 2015 y noviembre de 2016.

El permiso de Vallarta Internacional, SA de CV, la faculta para desechar material pétreo, derivado de la modificación y ampliación de espigones del hotel Sheraton Bugambilias, en Puerto Vallarta, Jalisco, vigente de abril a junio de 2016.

La Comisión Federal de Electricidad es otra que tiene permitido desechar al océano diversos materiales del proyecto 296 Central de Ciclo Combinado Empalme I y 313 Central de Ciclo Combinado Empalme II, en Guaymas, Sonora, entre abril de 2016 y abril de 2018.

Por supuesto, además de esta contaminación legalizada está aquella que se hace en forma clandestina y a mayor escala.

Los océanos, nos recordó la ONU el pasado 9 de junio, son el corazón del planeta: “regulan el clima, alimentan a millones de personas, producen oxígeno, son el hábitat de una gran variedad de seres vivos y nos proporcionan medicinas y muchos más recursos”.

El constante perjuicio que les causamos es en realidad un daño contra nosotros mismos. Si no somos capaces de entenderlo y revertirlo, merecemos las consecuencias que tarde o temprano habremos de pagar.

Fuente
Contralínea (México)