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La ley por mano propia sólo es crimen

Ficción y realidad modernas andan imbricadas, en íntima anastomosis. Eso me acaba de relatar, con pelos y señales, un colega abogado, quien experimenta un asedio de marca mayor, de un excliente suyo, desquiciado por donde se le mire, malévolo confeso y claramente matonesco.

Ayer, 3-10-2017, este sujeto fue temprano a su casa y oficina, acompañado de otros sujetos misteriosos, quienes tocaron el timbre con superlativa insistencia, propia de cacos fingiendo, pero no fueron atendidos por nadie, pues allí los moradores están con sobre aviso, por si las moscas. En tiempos de mafias a granel no se puede menos, pues hasta los que llegan y aspiran a la presidencia del país las organizan, ya que les son rentables.

No contentos con su proeza, a todas luces buscando intimidar, un acomedido acompañante del mafioso excliente, desde el interior de un vehículo, y de su propio celular que está registrado mucho tiempo atrás, llamó al celular del colega a las 8.57 AM y como no le contestaron se histerizó y timbró de nuevo cuatro veces más: a las 8.58 AM, 9.00 AM, 9.09 AM y 9.26 AM. Nadie ni nunca les respondió. El malévolo de marras, también desde su celular, lo hizo a las 11.54 AM, tal como lo llamó al asediado colega una tercera persona a las 1.51 PM, un abogado de nombre Miguel y en algún momento, de la misma mañana de ayer, llamaron al celular de una cuarta persona indagando por el buscado letrado.

Obviamente, todo el acontecer de este iter criminis se encuentra registrado, al lado de otro acervo probatorio. El colega que vive el asedio guarda celosamente todos los números telefónicos en cuestión. Las propias empresas que prestan estos servicios hacen lo mismo, por lo que nos atrevemos a subrayar que se trata de un acosador hondamente desquiciado, que ha perdido los papeles, acicateado por el torbellino mental que experimenta, pues me dicen que hasta su cara es lombrosiana, con perdón de don César Lombroso del 1876.

Por supuesto, al interno de las personas que están detrás de este relato, y concernidas por diversas razones, se ha identificado al personaje de esta tamaña maledicencia, a fin de que tomen sus propias precauciones. El paso que sigue será la denuncia penal, que yo mismo aconsejo al colega. La decisión será de él y nadie más que de él. Esperemos noticias.