La Comisión Europea presentó, el 28 de marzo de 2018, un plan para la creación de un «Schengen militar» [1].

Aunque la referencia a los acuerdos de libre circulación de Schengen sugiere lo contrario, este «Schengen militar» no es un proyecto europeo sino la imposición de un deseo de la OTAN. Su objetivo no es que las fuerzas de los países miembros de la Unión Europea puedan circular sin formalidades dentro de la UE sino conceder ese privilegio a las tropas de todos los países miembros de la OTAN, sean o no miembros de la Unión Europea, lo cual incluye las tropas de Estados Unidos, Canadá y Turquía.

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Ese proyecto no es resultado del últimamente tan traído y llevado «caso Skripal». La OTAN lo concibió hace 2 años y ya había aparecido en un informe del Parlamento Europeo de octubre de 2016. Según documentos internos de la OTAN, podría aplicarse tanto en caso de guerra contra Rusia como en caso de levantamiento popular en un Estado miembro de la alianza atlántica –no estaría de más preguntarse si las tropas estadounidenses podrán dedicarse a reprimir motines en los suburbios populares de las grandes ciudades de Europa.

De los 28 países miembros de la Unión Europea, 25 ya han recibido instrucciones para que entreguen mapas detallados de todas sus vías de comunicación, precisando incluso los trabajos que habría que realizar en sus carreteras, puentes y túneles para ponerlos en condiciones de ser utilizados por las tropas de la OTAN. También se ha solicitado a esos países que se pongan de acuerdo sobre el otorgamiento de las dispensas necesarias frente a las leyes y reglamentos que prohíben el transporte de armas y de material de guerra en general dentro de sus territorios.