Red Voltaire
Entrevista con Michel Chossudovsky

‎«Sin la desinformación, la OTAN se derrumbaría»‎

Michel Chossudovsky expone las conclusiones del coloquio internacional realizado ‎en Florencia, en ocasión del aniversario de la creación de la OTAN, y resalta que la ‎opinión pública no sabe prácticamente nada sobre esa supuesta alianza, sobre sus ‎verdaderos objetivos o su modo de funcionamiento ni sobre los crímenes que ha ‎cometido.‎

| Roma (Italia)
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De izquierda a derecha: el general Fabio Mini, un intérprete, Michel Chossudovsky (de pie), ‎Vladimir Kozyn, otro intérprete, Giulietto Chiesa y Manlio Dinucci (también de pie). ‎

Pregunta: ¿Qué resultado ha tenido el coloquio de Florencia?

Michel Chossudovsky: Ha sido un gran éxito, con la participación de personalidades provenientes de ‎Estados Unidos, Europa y Rusia. En el coloquio se expuso la historia de la OTAN, ‎se identificaron y se documentaron cuidadosamente sus crímenes contra la humanidad. Al final ‎del coloquio se presentó la Declaración de Florencia sobre cómo salir del sistema de la guerra. ‎

Pregunta: En la intervención introductoria que usted hizo afirmó que la OTAN no es una ‎alianza.

Michel Chossudovsky: Bajo lo que aparenta ser una alianza militar multinacional, el Pentágono ‎domina el mecanismo de adopción de decisiones de la OTAN. Estados Unidos controla ‎las estructuras de mando [de la OTAN], que están incorporadas a la cadena de mando de ‎Estados Unidos. El “Comandante Supremo Aliado en Europa” (SACEUR) es siempre un general ‎estadounidense nombrado por Washington. El secretario general de la OTAN, actualmente Jens ‎Stoltenberg, es esencialmente un burócrata que se ocupa de las relaciones públicas, no tiene ‎ningún papel en las decisiones. ‎

Pregunta: Otro problema que usted resaltó es el de [la existencia de] las bases militares ‎estadounidenses en Italia y en otros países europeos, incluyendo países del este de Europa, ‎a pesar de que el Pacto de Varsovia dejó de existir en 1991 y a pesar de la promesa que se hizo a ‎Gorbatchov de que [la OTAN] no se extendería hacia el este. ¿Para qué sirven esas bases?

Michel Chossudovsky: El objetivo tácito de la OTAN –que fue un tema importante de nuestro debate ‎en Florencia– ha sido implantar, bajo otra denominación, una ocupación militar de facto en ‎Europa occidental. Estados Unidos no sólo sigue ocupando las antiguas «potencias del Eje» de ‎la Segunda Guerra Mundial (Italia y Alemania) sino que además ha utilizado el emblema de ‎la OTAN para instalar bases militares estadounidenses por toda Europa occidental y, desde que ‎acabó la guerra fría, también en Europa oriental así como en los Balcanes, después de la guerra ‎de la OTAN contra Yugoslavia. ‎

Pregunta: ¿Qué ha cambiado en cuanto a un posible uso de armas nucleares?

Michel Chossudovsky: Inmediatamente después de la guerra fría se formuló una nueva doctrina nuclear, ‎concentrada en el posible uso preventivo de armas nucleares, o sea de ordenar un primer golpe ‎nuclear como medio de autodefensa. En el marco de las intervenciones militares de ‎Estados Unidos y la OTAN, presentadas como acciones para preservar la paz, se ha creado una ‎nueva generación de armas nucleares de «baja potencia» y «más utilizables» descritas como ‎‎«inofensivas para los civiles». Los responsables políticos estadounidenses las consideran como ‎‎«bombas para la pacificación». Se han eliminado los acuerdos heredados de la guerra fría, que ‎establecían ciertos límites. El concepto de «Destrucción Mutua Garantizada» [MAD, siglas en ‎inglés] vinculado al uso de las armas nucleares ha sido sustituido por la doctrina de la guerra ‎nuclear preventiva. ‎

Pregunta: Al principio de la administración Trump la OTAN era “obsoleta” pero ahora la Casa ‎Blanca está reactivándola. ¿Qué relación existe entre la carrera armamentista y la crisis ‎económica?

Michel Chossudovsky: La guerra y la globalización vienen juntas. La militarización respalda la ‎imposición de la restructuración macroeconómica en los países marcados como objetivos. Impone ‎el gasto militar para respaldar la economía de guerra en detrimento de la economía civil. Conduce ‎a la desestabilización económica y a la pérdida de poder de las instituciones nacionales. ‎

Por ejemplo, últimamente el presidente Trump propuso cortes presupuestarios en la salud, la ‎educación y las infraestructuras sociales mientras que solicita un gran aumento del presupuesto ‎del Pentágono. Al principio de su administración, el presidente Trump confirmó el aumento de los ‎gastos destinados al programa nuclear militar –iniciado por Obama– de 1 000 a 1 200 millardos ‎‎ [1] de dólares, afirmando que eso sirve para garantizar un mundo más ‎seguro. En toda la Unión Europea el aumento de los gastos militares, junto a la adopción de más ‎medidas de austeridad, está llevándonos al fin de lo que se había dado en llamar «el ‎Estado Providencia» (welfare state). ‎

Ahora la OTAN se ha comprometido, por presiones de Estados Unidos, a elevar sus gastos ‎militares y su secretario general, Jens Stoltenberg, declara que eso es necesario para «preservar la ‎seguridad de nuestra población». Las intervenciones militares van acompañadas de acciones ‎simultáneas de sabotaje económico y de manipulación financiera. El objetivo es conquistar tanto ‎los recursos humanos como los recursos materiales y las instituciones políticas. Los actos de ‎guerra apoyan un proceso de conquista económica total. El proyecto hegemónico de ‎Estados Unidos es transformar los países y las instituciones internacionales soberanas en ‎territorios abiertos a la penetración estadounidense. Uno de sus instrumentos es la imposición de ‎pesadas obligaciones a los países endeudados. La imposición de reformas macroeconómicas ‎letales ayuda a empobrecer vastos sectores de la población mundial. ‎

Pregunta: ¿Cuál debería ser el papel de los medios de difusión?

Michel Chossudovsky: Sin la desinformación que imponen, en general, casi todos los medios, ‎el programa militar de Estados Unidos y la OTAN se derrumbaría como un castillo de naipes. ‎Los titulares nunca mencionan los peligros inminentes de una nueva guerra con los armamentos ‎más modernos ni el peligro nuclear.

Nos presentan la guerra como una acción de pacificación. ‎Nos presentan a los criminales de guerra como pacificadores. La guerra se convierte en paz. ‎Invierten la realidad. Cuando la mentira se convierte en verdad, no es posible volver atrás. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio ‎

[1] 1 millardo = 1 000 millones

Artículo bajo licencia Creative Commons

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