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La República Bolivariana de Venezuela ha tenido conocimiento a través de los medios de ‎comunicación social de la presentación de un supuesto “Marco para la Transición Democrática” ‎por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos, el día de hoy [1]. ‎

Al respecto, el Gobierno Bolivariano reitera que Venezuela es un país libre, soberano, ‎independiente y democrático, que no aceptará jamás tutelaje alguno, de ningún gobierno ‎extranjero. ‎

La política de los Estados Unidos hacia Venezuela ha extraviado su rumbo por completo. En una ‎semana ha divagado entre constantes contradicciones: transita desde la extorsión y amenaza a ‎funcionarios del Gobierno Bolivariano, incluyendo recompensas por su captura; hasta la ‎presentación de un adefesio de acuerdo para la instalación de un supuesto gobierno de transición ‎inconstitucional, desconociendo la voluntad democrática expresada por el pueblo venezolano en las urnas. ‎

La pseudo propuesta estadounidense confirma que los funcionarios de ese país desconocen por ‎completo el ordenamiento jurídico venezolano y el funcionamiento de sus instituciones. Llama la ‎atención, eso sí, que incorporen la curiosa decisión de retirarle la silla al diputado autoproclamado ‎ilegalmente como presidente interino, que fue escogido por ellos en 2019 como punta de lanza de ‎su estrategia golpista y que ha cumplido a pie juntillas las órdenes dictadas desde Washington, a ‎través de los caminos de la violencia y la persistente conspiración. ‎

Las acciones de la Administración Trump en los últimos días contra Venezuela, no pueden ‎catalogarse de otra manera: son miserables. Tratar de sacar ventajas geopolíticas en medio de la ‎más pavorosa pandemia mundial, sólo puede provenir de la miseria de personas sin la menor ‎sensibilidad y preocupación social, máxime si se considera que el pueblo de los Estados Unidos es ‎uno de los más afectados en el mundo, ante el estrepitoso fracaso del sistema de salud de ese país ‎y el manejo errático, improvisado e inhumano de la pandemia por parte de sus gobernantes. ‎

Es precisamente la Administración Trump la que debe hacerse a un lado, levantando las medidas ‎coercitivas unilaterales que hasta sus propios legisladores reconocen que impiden en la práctica ‎que Venezuela pueda adquirir insumos humanitarios para enfrentar el Covid-19. Es tiempo ya de ‎que abandonen su fracasada estrategia de cambio de gobierno por la fuerza en Venezuela, cesen ‎en su continuada y obsesiva agresión y se concentren en sus graves asuntos internos. ‎

Ni las amenazas, ni las estrategias extorsivas, ni la pretensión de imponer falsos acuerdos, ‎lograrán distraer la atención y las energías del Presidente Nicolás Maduro, de su Gobierno, de la ‎Fuerza Armada Nacional Bolivariana y del Estado venezolano como un todo, en la protección del ‎pueblo de Venezuela en momentos tan difíciles para la humanidad.

Venezuela se mantendrá ‎incólume ante cualquier agresión y unida en la defensa de su soberanía e independencia. ‎

Caracas, 31 de marzo de 2020

[1] «Marco para la transición democrática de Venezuela», Red Voltaire, 31 de marzo.