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En el aeropuerto militar de Ghedi, en la provincia italiana de Brescia, han comenzado los trabajos ‎para la construcción de la principal base operativa de los aviones de guerra F-35A de la fuerza ‎aérea italiana, capaces de portar bombas nucleares [estadounidenses]. ‎

La empresa de Bari Matarresse Spa, que ganó la licitación con una oferta de 91 millones ‎de euros, construirá allí un hangar de más de 6 000 metros cuadrados para el mantenimiento de ‎esos aviones y un inmueble para el puesto de mando y los simuladores de vuelo. Este último estará ‎dotado de un sistema de aislamiento acústico para «evitar que se filtren conversaciones». ‎

La instalación tendrá dos pistas, dotadas cada una de 15 hangares que albergarán los aviones ‎listos para el despegue. Esto último confirma lo que habíamos publicado hace 3 años, en la ‎edición de Il Manifesto correspondiente al 28 de noviembre de 2017, cuando señalamos que ‎el proyecto –iniciado por la entonces ministro de Defensa Roberta Pinotti– preveía el despliegue ‎de al menos 30 cazabombarderos F-35A.‎

El área destinada al despliegue de los F-35, cerrada y bajo estrecha vigilancia, estará separada del ‎resto del aeropuerto y el acceso a ella será estrictamente limitado ya que, junto a los nuevos ‎aviones desplegados en Ghedi estarán también, en un depósito secreto que no aparece en los ‎proyectos, las nuevas bombas nucleares estadounidenses B61-12.‎

Al igual que las actuales bombas nucleares estadounidenses B-61 –que son parte del armamento ‎de los Tornado PA-00 de 6º Stormo, las nuevas bombas nucleares B61-12 estarán bajo control ‎de la unidad especial estadounidense 704th Munitions Support Squadron de la fuerza aérea de ‎Estados Unidos (US Air Force), «responsable de la recepción, almacenamiento y mantenimiento ‎de las armas de la reserva de guerra estadounidense destinadas al 6º Stormo OTAN de la fuerza ‎aérea italiana». Esa misma unidad de la US Air Force tendrá como tarea «apoyar directamente ‎la misión de ataque» del 6º Stormo. ‎

Pilotos italianos ya se entrenan actualmente en las bases aéreas estadounidenses de Luke y ‎de Eglin, en la Florida, para utilizar los F-35, incluso en misiones de ataque nuclear bajo las ‎órdenes de Estados Unidos. ‎

Otros F-35, también armados las bombas nucleares estadounidenses ‎B61-12 o con posibilidades de portarlas, ya están desplegados en la base aérea italiana de Amendola, donde ya acumulan más de ‎‎5 000 horas de vuelo. A esos aviones se agregarán también los F-35 de la US Air Force ‎desplegados en Aviano (Italia), igualmente con un lote de bombas nucleares B61-12.‎

El nuevo avión de guerra estadounidense F-35A y la nueva bomba nuclear [también ‎estadounidense] B61-12 constituyen un sistema de armas integrado: la utilización de este avión ‎incluye el uso de la bomba. El actual ministro italiano de Defensa Lorenzo Guerini (Partido ‎Democrático) ha confirmado que Italia mantiene su compromiso de adquirir un total de 90 aviones ‎F-35, incluyendo 60 unidades del tipo F-35A, con capacidad nuclear. ‎

La participación italiana en el programa del F-35, como socio de segundo nivel, encadena todavía ‎más a Italia al dispositivo militar de Estados Unidos. La industria militar de Italia, encabezada por ‎la firma Leonardo, que administra el complejo de los F-35 en Cameri (provincia de Novara), está ‎cada vez más integrada en el gigantesco complejo militaro-industrial estadounidense, bajo la ‎égida de Lockheed Martin, la mayor empresa militar del mundo y fabricante del F-35.‎

Al mismo tiempo, Italia –Estado no nuclear y firmante del Tratado de No Proliferación, que ‎le prohíbe claramente recibir y mantener armas nucleares en suelo italiano– sigue desempeñando ‎la cada día más peligrosa función de base avanzada de la estrategia nuclear Estados Unidos-‎OTAN contra Rusia y otros países. ‎

Dado el hecho que cada F-35 puede ser portador de 2 bombas nucleares B61-12, los 30 aviones F-‎‎35A destinados a Ghedi ya representan el despliegue de 60 bombas atómicas. Según la Federación ‎de Científicos de Estados Unidos, la nueva bomba nuclear «táctica» B61-12 que Estados Unidos ‎desplegará en Italia y en otros países europeos a partir del año 2022, al contar con mayor grado ‎de precisión y ser desplegada en instalaciones cercanas a los posibles blancos, «tendrá la misma ‎capacidad militar que las bombas estratégicas desplegadas en Estados Unidos». ‎

Y, finalmente, está la cuestión, que aún sigue sin definirse, de los costos. En mayo de 2020, ‎el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense, estimó el precio medio de un F-35 en ‎‎108 millones de dólares, precisando sin embargo que ese es «el precio del avión sin motor»… y ‎el motor cuesta alrededor de 22 millones. ‎

Pero después de comprado, aunque sea a un precio algo menor, como promete Lockheed Martin, ‎comienza para cada F-35 el gasto que implica la actualización continua de cada aparato, la ‎formación de las tripulaciones y el costo del uso mismo del avión. Una sola hora de vuelo de un F-‎‎35 –según la documentación de la US Air Force– cuesta más de 42 000 dólares. Eso significa ‎que sólo las 5 000 horas de vuelo contabilizadas por los F-35 de Amendola ya han costado al ‎contribuyente italiano 180 millones de euros. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio