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Al reiniciarse el conflicto en el Alto Karabaj, vimos los drones Harop y Bayraktar TB2 de ‎Azerbaiyán destruir con mucha precisión los blindados, radares y sistemas de misiles antiaéreos ‎enemigos, contribuyendo decisivamente a la creación de bolsones en la profundidad de la defensa ‎del adversario [1].‎

Eso no sorprendió a los expertos militares porque recuerdan que en septiembre ‎de 2019 ‎los drones yemenitas penetraron fácilmente las defensas antiaéreas estratificadas de ‎Arabia ‎Saudita, que se basan en el uso del sistema de misiles tierra-aire Patriot y del avion radar ‎AWACS. ‎Aquellos drones sorprendieron totalmente a la defensa antiaérea saudita, instalada en un ‎terreno ‎plano, donde no puede beneficiarse de los obstáculos que podría ofrecer una ‎geografía ‎montañosa, como la del Alto Karabaj. El resultado fue la destrucción de la refinería de ‎Abqaiq y ‎las instalaciones petroleras de Khurais mediante golpes de muy alta precisión [2].‎

Ahora le toca al misil antitanque israelí Spike NLOS demostrar su eficacia. Azerbaiyán ‎posee ‎‎250 misiles de ese tipo –con alcance de 25 kilómetros– instalados a bordo de helicópteros ‎‎Mi-‎‎17. El sistema de direccionamiento o guía es de cámara electróptica TV/infrarroja, montado ‎en la ‎nariz del misil. Gracias a una fibra óptica conectada al misil, el operador ve en una ‎pantalla ‎la imagen transmitida por la cámara de televisión del misil y puede corregir la ‎trayectoria. ‎El largo del cable de la fibra óptica es de 8 kilómetros. El direccionamiento del misil ‎‎Spike NLOS ‎hacia los objetivos que puedan hallarse a más de 8 kilómetros del punto de ‎lanzamiento se realiza ‎a través de un transmisor-receptor de línea de datos. ‎

Esa vulnerabilidad puede aprovecharse únicamente con el uso de sistemas de ‎interferencia ‎eficaces, que sean capaces de “romper” los códigos cifrados de la línea de datos del ‎misil, a menos que ‎se logre descubrir esos códigos, lo cual es un proceso difícil con ‎probabilidades de éxito que ‎no van más allá del 60 al 70%, después de haber analizado el ‎espectro de frecuencias de decenas ‎de lanzamientos de misiles Spike NLOS gracias a un sistema ‎de guerra electrónica altamente ‎sofisticado y los equipos de análisis complejo están disponibles ‎únicamente en los ejércitos de ‎Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Rusia. ‎

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Rusia tiene más de 5 000 soldados en la República de Armenia. En la base militar de Gyumri ‎hay ‎una brigada rusa de 3 500 efectivos, equipada con tanques, con blindados de transporte ‎de ‎infantería BTR, blindados de transporte anfibio BMP, obuses autopropulsados, ‎lanzacohetes ‎múltiples Grad y sistemas de defensa antiaérea de corto alcance. En la base aérea ‎rusa 3624, ‎cerca de Ereván –la capital armenia– hay un escuadrón de aviones de combate MiG-‎‎29 y un ‎escuadrón de helicópteros Mi-24PMi-8MT. Las fuerzas antiaéreas rusas presentes ‎en Armenia ‎son el 988º regimiento de misiles antiaéreos de largo alcance, equipado con el ‎sistema S-300V4.‎

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Al día siguiente del inicio de la invasión azerbaiyana en el Alto Karabaj, aterrizó ‎en Armenia ‎un avión de carga de gran capacidad AN-124 de las fuerzas armadas rusas ‎proveniente de ‎Rostov del Don. Ese avión traía 100 toneladas de cargamento destinado a la ‎base militar 102 y ‎transitó por el espacio aéreo iraní para evitar el espacio aéreo de Azerbaiyán. ‎

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Posteriormente, un avión Il-80/86 de vigilancia de señales perteneciente a la escuadrilla de ‎vuelos ‎especiales de Moscú aterrizó directamente en el aeropuerto de Gyumri, donde ‎se encuentra la ‎base militar rusa 102 en suelo armenio. Ese avion no tiene ventanillas y dispone ‎de escudos y ‎antenas que permiten bloquear los pulsos electromagnéticos. En caso de ‎ataque nuclear, ‎los responsables rusos abordan 4 de esos aparatos, desde los cuales pueden ‎comunicarse con ‎las tripulaciones de los submarinos rusos portadores de misiles balísticos. Detalle ‎sorprendente: ‎ese avión militar ruso, capaz de transportar 42 toneladas de carga, transitó ‎a través del espacio ‎aéreo turco. ‎

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Durante la guerra en Siria, Rusia puso a prueba sus técnicas antiterroristas, el armamento de ‎su ‎infantería, las bombas de su fuerza aérea y sus misiles crucero, contra los cuales ‎el enemigo ‎no podía defenderse. Siria fue, por consiguiente, un polígono de pruebas. ‎Sin embargo, las ‎‎142 toneladas de carga que llegaron de Rusia representan poco para ‎apertrechar a Armenia con ‎las municiones o el armamento pesado necesarios para detener la ‎ofensiva azerbaiyana. Además, ‎lo cierto es que, hasta ahora, Rusia no ha intervenido en los ‎enfrentamientos del Alto Karabaj y ‎no está interesada en intervenir. ‎

Lo que le interesa a Rusia es someter a prueba el ‎funcionamiento de sus nuevos sistemas de ‎guerra radioelectrónica, en condiciones lo más ‎cercanas posible a la realidad. Por eso creo que ‎los aviones de carga rusos transportaban ese ‎tipo de equipamiento para desplegarlo en Armenia. ‎

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Desde 2017, Rusia ha realizado grandes reestructuraciones, eliminando el equipamiento ‎obsoleto ‎de la base militar 102, en Gyumri, y reemplazándolo con equipamiento de ‎avanzada. ‎Los comunicados del ministerio ruso de Defensa mencionaban el traslado de sólo ‎algún ‎equipamiento electrónico destinado al ciberbatallón de la base 102 en Armenia: el ‎‎«sistema ‎InFauna», los medios de comunicación Auriga y los complejos Lieer-3. La base 102 ‎también ‎puede haber recibido otros tipos de equipamiento de guerra radioelectrónica. ‎

RB-531B InFauna es un dispositivo de interferencia incorporado en 2014 al ‎equipamiento ‎regular de las fuerzas armadas rusas. Va montado en los vehículos que garantizan la ‎protección de ‎los convoyes militares. Detecta a distancia el campo electromagnético de los ‎artefactos ‎explosivos que pueden ser activados por ondas de radio o teléfonos móviles y los hace ‎estallar. ‎InFauna dispone también de un generador de alta potencia que crea nubes de aerosol ‎para ‎enmascarar los grupos de vehículos protegiéndolos así de la detección optoelectrónica de ‎los ‎sistemas de búsqueda y localización del enemigo y de los misiles de direccionamiento preciso ‎por ‎láser. ‎

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Auriga-1.2V es otro dispositivo incorporado a las fuerzas armadas rusas en 2014. ‎Se compone ‎de varias miniestaciones móviles portátiles para la transmisión de video integradas ‎a las redes del ‎sistema centralizado MK VTR-016 del ministerio de Defensa. Cientos de esos ‎dispositivos, ‎desplegados a cientos o incluso a miles de kilómetros unos de otros, transmiten ‎información de ‎forma secreta. Eso es posible gracias al uso de los satélites rusos de ‎comunicación militar. Uno ‎de los componentes básicos de ese sistema es el servidor Huawei, el ‎más eficaz del mundo. ‎

RB-341V Lierer-3 es un sistema de recolección de información a través del ‎reconocimiento ‎aéreo y de recolección de datos a partir de las redes GSM. En caso de necesidad, ‎es capaz de ‎bloquear –interfiriéndola de manera selectiva– la señal de ciertos transmisores ‎solamente, que ‎pueden seleccionarse, por ejemplo, a partir de una red (internet, telefonía móvil, ‎línea de ‎transmisión de datos). Las estaciones que interfieren las señales están montadas en 2 drones ‎Orlan-10 y pueden delimitar la zona de interferencia concentrándose en objetivos ‎seleccionados ‎en un espacio determinado dentro de un radio de 6 kilómetros y garantizando la ‎interferencia ‎sin interrupción durante 24 horas. ‎

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En 2017, el diario ruso Izvestia reveló que el nuevo sistema RB-109A Bylina fue ‎utilizado ‎de manera experimental en los ejercicios militares Vest-2017, que contaron con la ‎participación ‎de los ejércitos de Rusia y Bielorrusia. El sistema de gestión ‎automatizada Bylina está ‎destinado a las brigadas de guerra radioelectrónica de las fuerzas armadas rusas. ‎Cada uno de los ‎‎4 mandos interarmas (distritos militares) de las fuerzas armadas de Rusia cuenta ‎con una brigada ‎de guerra radioelectrónica organizada en 4 batallones. Las brigadas motorizadas ‎y las brigadas de ‎tanques también incluyen una compañía de guerra radioelectrónica. ‎

RB-109A Bylina analiza automáticamente, en sólo segundos, todo el conjunto del ‎campo ‎electromagnético en el teatro de operaciones, detecta e identifica los transmisores del ‎enemigo y ‎determina los medios óptimos para contrarrestarlos. Para las unidades de diverso tipo y ‎las ‎subunidades de guerra radioelectrónica, lo más difícil es garantizar el uso eficaz de los sistemas ‎de ‎interferencia sincronizándolos en tiempo y espacio para no afectar sus propios medios ‎de ‎comunicación, de detección de blancos y de gestión del tiro. Gracias a la inteligencia ‎artificial ‎basada en el uso de algoritmos, Bylina es el único sistema del mundo capaz de resolver ‎ese ‎problema a nivel de todo el espacio donde se desarrollan las operaciones militares. ‎

El sistema dispone de una interfaz automática con cada puesto de mando del batallón, de ‎la ‎compañía subordinada y con cada sistema de guerra radioelectrónica individual. Los oficiales ‎de ‎la brigada de guerra electrónica sólo tienen que vigilar la dirección de la operación por el ‎sistema ‎RB-109A Bylina.‎

Ese sistema ya está en fase de ensayos en las fuerzas armadas rusas. Sin embargo, para ‎obtener ‎un panorama más completo de su eficacia, los especialistas rusos deben verificar ‎su ‎funcionamiento en las condiciones de un conflicto verdadero en el que intervienen aviones ‎de ‎combate de 4ª generación, drones de ataque, los misiles antitanques teledirigidos más ‎eficaces, ‎municiones de alta precisión, etc. Las fuerzas armadas de la Federación Rusa han ‎propuesto que, ‎de aquí al año 2025, todas sus brigadas de guerra radioelectrónica estén ‎equipadas con RB-‎‎109A Bylina. Para cubrir con la máxima eficacia un teatro de operaciones ‎tan vasto como la ‎cuarta parte o un tercio de un continente, una de las opciones sería montar el ‎sistema Bylina en ‎un avión del tipo IL-80/86.‎

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En términos de guerra radioelectrónica, las fuerzas terrestres rusas superan a las de cualquier ‎país ‎occidental. Los especialistas del Pentágono ya lo saben, además de que ya quedó ‎demostrado ‎durante los ejercicios militares radioelectrónicos rusos Electron 2016. ‎

Quienes todavía no creen que los rusos pueden bloquear las frecuencias de control de los ‎drones, ‎sólo tienen que recordar que el 1º de febrero de 2020, el equipamiento desplegado en la ‎base ‎aérea rusa de Hmeymim [en la República Árabe Siria] neutralizó un gran grupo de ‎decenas ‎de drones enviados simultáneamente desde el territorio bajo control de los yihadistas ‎aún ‎atrincherados en la gobernación de Idlib. Los sistemas de guerra radioelectrónica de la base ‎rusa ‎simplemente desactivaron los drones en vuelo. ‎

También vale la pena recordar que otros ataques anteriores realizados con drones contra la ‎base ‎aérea de Hmeymim fueron rechazados por el sistema antiaéreo Pantsir-S. Todos ‎los ejercicios ‎militares rusos realizados en 2020 han incluido acciones dedicadas específicamente ‎a la ‎neutralización de ataques con drones mediante el uso de los nuevos sistemas ‎‎Borisovlegebsk-2, ‎Rtut-BM, Lorandit, etc.‎

Borisoglebsk-2 RB-301B entró a formar parte de la dotación de las fuerzas armadas ‎rusas ‎en 2018. Se compone de una estación de recepción y análisis automático de frecuencias. ‎Detecta ‎los canales utilizados en el direccionamiento de los drones enemigos y los canales ‎de ‎direccionamiento del armamento de precisión, etc. Ese sistema dispone también de ‎transmisores ‎y de antenas de interferencia que interrumpen los canales de direccionamiento de los ‎artefactos ‎enemigos (telemetría y control, líneas de transmisión de datos y de video). Al ser ‎utilizado junto ‎con el sistema R-330Zh, Borisovebsk-2 es capaz de detectar, seguir y bloquear ‎el sistema de ‎navegación satelital (GPS) que los drones pequeños y medianos usan como sistema ‎de referencia. ‎

El dispositivo Rtut-BM es una versión modernizada del SM-2 soviético. Es capaz de ‎controlar ‎de manera remota la explosión de la ojiva de proximidad radial de los proyectiles de ‎artillería y de ‎los misiles guiados lanzados desde un vehículo aéreo enemigo. Las ojivas de ‎proximidad están ‎concebidas para estallar a entre 5 y 3 metros del blanco, de manera que ‎su metralla afecte al ‎operador y provoque a la vez daños materiales. Rtut-BM engaña a ‎la ojiva de proximidad y ‎la obliga a pasar del modo de direccionamiento de precisión a un modo ‎de detonación por ‎contacto con el suelo. En ese caso, la explosión de la ojiva se produce a ‎una altura de 300 a ‎‎500 metros. ‎

RP-377LA Lorandit es una estación portátil que busca las fuentes de emisiones de frecuencias ‎y ‎de interferencias en la gama que va de 3 MHz a 3 GHz.‎

[1] «Las operaciones militares en el Alto ‎Karabaj y su posible evolución», por Valentin Vasilescu, Red Voltaire, 22 de octubre de 2020.

[2] «Los drones de los huthis abrieron la caja de Pandora», por Valentin Vasilescu, ‎‎Red Voltaire, 28 de septiembre de 2019.