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El jefe de la Ingeniería Militar estadounidense, Brian Trzaska, en la ceremonia de entrega –el 20 ‎de marzo de 2021– de los hangares construidos especialmente por el US Army en Israel para ‎los F-35. ‎

El vocero de las fuerzas armadas de Israel anunció el inicio de los bombardeos contra Gaza ‎especificando que «participan en la operación 80 aviones de guerra, incluyendo los F-‎‎35 Poderoso». Este es oficialmente el “bautismo de fuego” del caza de quinta generación de la empresa ‎estadounidense Lockheed Martin, en cuya producción también participa Italia como socio de ‎segundo nivel. ‎

Israel, país al que Estados Unidos ya ha entregado 27 ejemplares del F-35, decidió en febrero ‎pasado comprar no sólo 50 sino 75. Con ese fin, el gobierno israelí otorgó posteriormente una ‎asignación de 9 000 millones de dólares. De esa suma, 7 000 millones vienen de la «ayuda» ‎militar de 28 000 millones que Estados Unidos entrega gratuitamente a Israel y los otros ‎‎2 000 millones corresponden a un préstamo del Citibank estadounidense. ‎

Mientras que los pilotos israelíes que utilizarán los F-35 son entrenados por la fuerza aérea ‎estadounidense en Arizona y en Israel, la ingeniería militar del ejército de Estados Unidos ‎construye en Israel hangares especiales para esos aviones. Se trata de refugios reforzados para ‎garantizar la mayor protección posible a esos aparatos y concebidos de manera tal que facilitan su ‎rápido despegue cuando parten al ataque. ‎

Simultáneamente, las industrias militares israelíes Israel Aerospace y Elbit Systems, en estrecha ‎colaboración con Lockheed Martin, se esfuerzan por aumentar la potencia de los F-35 ‎entregados a Israel, rebautizados como Adir (Poderoso), para que tengan mayores posibilidades de ‎penetrar las defensas enemigas y extender su radio de acción. ‎

Por supuesto, nada de eso es necesario para bombardear Gaza. Entonces, ¿por qué Israel utiliza ‎contra los palestinos el avión de combate más avanzado proporcionado por Estados Unidos? ‎Porque está usando las viviendas civiles de Gaza como blancos en un polígono de tiro para ‎entrenar a los pilotos y poner a prueba el nuevo juguete. Y no importa si hay familias enteras en ‎las viviendas utilizadas como blanco. ‎

Los F-35 A, que se agregan a los cientos de cazabombarderos que Estados Unidos ya había ‎suministrado a Israel, están concebidos para realizar misiones de ataque nuclear, específicamente ‎con la nueva bomba estadounidense B61-12, artefacto que Estados Unidos –ademas de ‎comenzar a desplegarlos próximamente en Italia y en otros países europeos– tiene ‎intenciones de entregar también a Israel, que ya es la única potencia nuclear en el Medio Oriente ‎‎–con un arsenal nuclear de entre 100 y 400 armas atómicas. ‎

Si Israel multiplica por 2 el radio de acción de sus F-35, y además recibe de Estados Unidos los ‎‎8 aviones Pegasus de Boeing previstos para el reabastecimiento en vuelo de esos aviones de ‎combate, es porque está preparándose para asestar un golpe aéreo –que incluso pudiera ser ‎nuclear– contra Irán. Las fuerzas nucleares de Israel están integradas al sistema electrónico de ‎la OTAN en el marco del «Programa de Cooperación Individual». No hay que olvidar que Israel, ‎aunque no es miembro de la alianza atlántica, dispone de una misión permanente en el cuartel ‎general de la OTAN, en Bruselas. Por su parte, Alemania ya entregó a Israel 6 submarinos ‎‎Dolphin modificados para posibilitar el lanzamiento de misiles nucleares, asunto ampliamente ‎documentado en 2012 por la publicación alemana Der Spiegel.‎

En el caso de Italia, la cooperación militar con Israel está incluso plasmada en una ley de la ‎República –la Ley nº 94 del 17 de mayo de 2005 n° 94. Esa ley italiana establece que ‎la cooperación con Israel se extiende a todos los sectores, incluyendo las fuerzas armadas, las ‎industrias militares y hasta ciertas actividades que se mantienen en secreto ya que están ‎sometidas al «Acuerdo de Seguridad» entre los dos países. ‎

Israel suministró a Italia el satélite Opsat-3000, que transmite imágenes de muy alta resolución ‎para operaciones militares en teatros de guerra lejanos. Ese satélite está conectado a 3 centros ‎en Italia y a un cuarto centro en Israel, como prueba de la colaboración cada vez más estrecha ‎entre los dos países. ‎

Por su parte, Italia suministró a Israel 30 aviones de combate Aermacchi, producidos por la ‎empresa italiana Leonardo, para el entrenamiento de los pilotos israelíes. Y ahora es posible que ‎le suministre una nueva versión, el M-346 FA (Fighter Attack), que, según precisan desde ‎Leonardo, sirve tanto para el entrenamiento como para la realización de «misiones de ataque ‎contra objetivos terrestres con municiones de caída de 500 libras y municiones de precisión ‎capaces de aumentar el número de objetivos alcanzados simultáneamente». La nueva versión de ‎ese avión, subrayan desde Leonardo, está adaptada específicamente para «misiones en zonas ‎urbanas», donde los bombarderos pesados «se utilizan a menudo en misiones poco fructíferas y ‎con fuertes costos de operación». Así que es ideal para los próximos bombardeos israelíes ‎contra Gaza, que podrán realizarse entonces con «un costo de la hora de vuelo que se reduciría ‎hasta en un 80%» y que serán muy «fructiferos»… lo cual quiere decir que matarán muchos más ‎palestinos. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio