El G7, en su papel de “buró ejecutivo” del Occidente colectivo, se reunió en Italia del 13 al 15 de junio, con intenciones de anunciar fuertes medidas a favor de Ucrania y en contra de Rusia.

Pero, exceptuando a la primer ministro italiana Giorgia Meloni, los demás jefes de Estado y/o de gobierno del G7 están atravesando graves dificultades electorales en sus países. Eso, y el hecho que el G7 ya no es lo que solía ser, limitó las decisiones del grupo a la asignación a Kiev de un préstamo de 50 000 millones de dólares, sin que se sepa de dónde saldrá esa suma.

Alemania, Francia e Italia cuentan con Estados Unidos, sobre todo porque Hungría asume la presidencia rotatoria de la Unión Europea a partir del 1º de julio. El gobierno de Hungría es contrario a la guerra en Ucrania y eso paralizará el apoyo de la UE a Kiev durante los próximos 6 meses, así que Ucrania sólo tenía unos pocos días para firmar algún tipo de acuerdo con la Unión Europea. Con la mayor precipitación, Charles Fries, un alto funcionario francés que trabaja con el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, redactó el borrador de un acuerdo entre la UE y Kiev.

En su Declaración Final, los miembros del G7 afirman: «Reafirmamos nuestro apoyo inquebrantable a Ucrania, por el tiempo que sea necesario. Con nuestros socios internacionales estamos decididos a seguir suministrando recursos militares, presupuestarios, humanitarios y financieros a Ucrania y a su pueblo.»

• En cuanto terminó la cumbre del G7, sus miembros corrieron a Suiza para participar en una «Cumbre por la paz en Ucrania» a la que Rusia no estaba invitada. Pero, cuando comenzó ese encuentro, el presidente ruso, Vladimir Putin, ya había lanzado en Moscú su propia proposición de paz para Ucrania: reconocimiento de los referéndums populares de adhesión de Crimea y de las regiones del Donbass y de la Novorrosiya (sin el oblast de Odesa) a la Federación Rusa y renuncia a la adhesión de Ucrania a la OTAN a cambio de un cese inmediato de las hostilidades.

Ucrania y Estados Unidos habían invitado a esa conferencia 160 de los 192 Estados miembros de la ONU, pero sólo 91 aceptaron participar… y sólo 75 aceptaron firmar la insípida declaración final.

Suiza, país que acogió la conferencia, anunció que se convocará otra “conferencia de paz para Ucrania”, que ya no tendría lugar en Occidente, se basaría en una propuesta de China y Brasil y contaría con la participación de Rusia.

Aunque que las potencias del G7 trataron de ridiculizar a Rusia y a China, en estos días se vio que la influencia de Washington y Londres se ha derretido como nieve al sol.

• Fue en medio de ese panorama, desastroso para Occidente, que el jefe del gobierno israelí, Benyamin Netanyahu, disolvió su gabinete de guerra, luego de la renuncia del general Benny Gantz y mientras el enviado especial de Estados Unidos, Amos Hochstein, se hallaba en Tel Aviv.

El ejército israelí anunció inmediatamente que observaría cada día una “pausa táctica”, entre las 08 y las 19 horas, que podría aprovecharse para el envío y distribución de ayuda humanitaria.

Esta decisión del ejército fue inmediatamente calificada de «inaceptable» por el primer ministro Netanyahu.

Según el Washington Post, el Pentágono estadounidense se dispone a enviar a Israel 1 800 bombas de 907,18 kilogramos y 1 700 bombas de 226,8 kilogramos.

El general Herzi Halevi, jefe del estado mayor israelí, que acaba de presentar al gobierno un plan de salida del conflicto en Gaza, viajó a Bahréin, donde participó en una reunión secreta con los jefes de los estados mayores de Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y del propio Bahréin, países que -exceptuando sólo a Arabia Saudita– están implicados en un proceso de normalización con Israel. En el marco de ese proceso, el gobierno de Israel está obligado a informar a esos interlocutores sobre la marcha de los acontecimientos.

Y, precisamente en ese marco, el general Herzi Halevi informó a sus interlocutores sobre un plan israelí de ataque contra Líbano –agresión que podría iniciarse el 22 de junio. Esa información surge acompañada de un trasfondo de revelaciones no confirmadas sobre el supuesto programa militar nuclear de Irán. Por supuesto, las minutas de la “reunión secreta” en Bahréin acabaron publicadas en todos los medios de prensa del Medio Oriente.

El enviado especial de Estados Unidos, Amos Hochstein, corrió inmediatamente a Beirut. Hochstein es además el coordinador de Asuntos Energéticos de la administración Biden y la cuestión israelo-libanesa no entra en principio en su área de competencia. Pero, el estadounidense Amos Hochstein es nacido en Israel, adquirió la nacionalidad israelí e hizo su servicio militar… en Israel. Así que, el “perfil” de este diplomático estadounidense es tan “neutral” como el de una cumbre de paz para Ucrania sin la presencia de Rusia. De hecho, Hochstein reclamó a todos sus interlocutores libaneses que soliciten al secretario general del Hezbollah, Hassan Nasrallah, que presione al líder del brazo armado del Hamas en Gaza, Yayah Sinwar, para que acepte el plan de paz que Estados Unidos presentó al Consejo de Seguridad de la ONU.

Mientras todo eso sucedía, el Hezbollah mostró parte de su nuevo armamento, que viene a modificar el equilibrio de fuerzas en la región.

• Hace 2 semanas, el Hezbollah difundió un video que muestra como uno de sus misiles guiados destruye un lanzador de misiles del sistema israelí de defensa antiaérea Cúpula de Hierro.

• La semana pasada, el Hezbollah utilizó varios misiles antiaéreos, obligando un avión de guerra israelí que había penetrado en el espacio aéreo libanés a huir precipitadamente hacia Israel, lo cual demuestra que la resistencia libanesa dispone ahora de misiles antiaéreos tierra-aire (Cf. VAI 1503).

• Por demás, mientras que el enviado estadounidense Amos Hochstein conversaba con figuras del gobierno libanés, el Hezbollah difundió 9 minutos de imágenes, grabadas por sus drones, sobre la base naval más importante de Israel y el puerto israelí de Haifa.

Los drones del Hezbollah también filmaron la fábrica de la firma militar israelí Rafael Advanced Defense Systems Ltd (RAFAEL es el acrónimo hebreo correspondiente a “Autoridad para el Desarrollo del Armamento”), que fabrica elementos del sistema israelí de defensa antiaérea Cúpula de Hierro y todo tipo de misiles antiaéreos israelíes.

En otras palabras, ante un ataque a gran escala de Israel contra Líbano, el Hezbollah sugiere que podría destruir el sistema israelí de defensa antiaérea Cúpula de Hierro y que lanzaría una lluvia de cohetes y misiles sobre el territorio enemigo. En esa situación, el Hamas podría reanudar sus salvas de cohetes sobre Israel, que ya no podría interceptarlos. El movimiento yemenita Ansar Allah ha confirmado, por su parte, que lanzaría misiles balísticos sobre Israel y las milicias chiitas iraquíes también han confirmado que se sumarían a una ofensiva contra Israel.

El 18 de junio, el general Oded Basiuk, jefe de las fuerzas israelíes de la región militar del norte de Israel, aprobó «planes operativos para una ofensiva en Líbano».

En un discurso pronunciado el 19 de junio, el líder del Hezbollah, Hassan Nasrallah, advirtió a Israel y Chipre: «Espérennos por vía terrestre, marítima y aérea (…) Lo que le espera a Israel en el Mediterráneo será de la mayor envergadura.»
Seguidamente agregó: «La apertura de los aeropuertos y de las bases chipriotas al enemigo israelí para atacar a Líbano significaría que el gobierno chipriota participa en la guerra.» Reino Unido tiene dos bases militares en Chipre, que además es miembro de la Unión Europea. Los aviones y barcos británicos estacionados en Chipre realizan misiones de espionaje sobre la franja de Gaza.

En su discurso del 19 de junio, el líder del Hezbollah dejó entrever que la resistencia libanesa puede haber recibido armamento ruso de alta tecnología: «Hasta ahora hemos combatido sólo con una parte de nuestras armas y hemos obtenido nuevas armas que no revelaremos. Podrán verse en el campo de batalla.»

Si Israel ataca Líbano, Irán utilizará contra el Estado hebreo sus misiles hipersónicos. El pasado 14 de abril, Irán demostró que nadie, ni siquiera los ejércitos occidentales, tiene actualmente la posibilidad de interceptar esos misiles.

El anuncio de un posible ataque de Israel contra Líbano es para el ministro israelí Benyamin Netanyahu una manera de presionar a Washington. Lo que no parece probable es que Israel esté dispuesto a suicidarse. En realidad, Netanyahu espera que la administración decida salvarlo a él, al menos por ahora, y que le permita reanudar su operación de limpieza étnica contra la población palestina.

Independientemente de lo que pueda suceder en lo adelante, Occidente ya ha perdido su aureola y su influencia sobre el resto del mundo.

Al cabo de 5 siglos de dominación occidental, el mundo está viviendo un cambio de era.

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