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Pueblos autóctonos

Los pueblos autóctonos son los descendientes de los primeros habitantes de las tierras que habitan. Como resultado de los procesos de colonización, los pueblos autóctonos se han visto marginados dentro de los Estados, que generalmente no los reconocen como pueblos diferentes, poseedores de su propia organización sociocultural y con modos de vida diferentes. Esta marginalización, que los confina a menudo en regiones de difícil acceso, ha permitido a los pueblos autóctonos conservar su identidad propia, pero ha provocado también su debilitamiento demográfico. Hoy por hoy, estos pueblos, divididos en 5 000 grupos, sólo representan un 4% de la población mundial. Generalmente ultraminoritarios en sus propios países (no pasan del 0,5% en Estados Unidos pero constituyen el 90% de la población en Groenlandia y el 60% en Bolivia y Guatemala), los pueblos autóctonos lograron el reconocimiento de sus derechos en el marco de la ONU en 2007, a pesar de la feroz oposición de los anglosajones (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Pero no disponen de medios jurídicos internacionales para concretar su aplicación.
Los movimientos autóctonos de Latinoamérica han logrado reconocimiento internacional gracias a la acción de algunos líderes, como la guatemalteca Rigoberta Menchú, el peruano Ollanta Humala, el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales. Su experiencia condujo a una reafirmación del Interés General y a la elaboración de nuevas normas democráticas en las que la soberanía popular no puede limitarse a la expresión de la voluntad de la mayoría.

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Ya no es la hora de nuevas y renovadas conquistas en nombre de nada. Rechazamos las coincidencias políticas, y religiosas que existen entre Bush y el Papa para criminalizar las luchas de los pueblos oprimidos.
Quito (Ecuador) | 18 de mayo de 2007
Ratificamos nuestro derecho ancestral e histórico al territorio y a los bienes comunes de la Madre Naturaleza, y reafirmamos su carácter inalienable, imprescriptible, inembargable e irrenunciable, aún a costa de nuestras vidas.
Ciudad de Guatemala (Guatemala)  | 30 de marzo de 2007