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Complejo militaro-industrial

La industria del armamento tiene un carácter ambivalente. Es necesaria para garantizar la independencia de una nación, pero produce a la vez los medios que pueden servir para violar la independencia de otras naciones.
Además de ser el primer productor de armas a nivel mundial, Estados Unidos no sólo es el primer consumidor de armas del mundo sino también el primer exportador (acapara el 34% del mercado mundial). Le siguen Rusia (25% del mercado mundial), Alemania (10%), Francia (8%) y el Reino Unido (4%). En cuanto a los países importadores, China ocupa el primer lugar (con un 11% de las compras en el mercado mundial). Detrás vienen la India (7% de las compras), los Emiratos Árabes Unidos (6%), Corea del Sur (6%) y Grecia (4%) [Cifras SIPRI, 2009].
La mayor parte de las transacciones son legales, pero la imposición unilateral de embargos y los embargos impuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU han dado lugar a la aparición de un mercado paralelo. Contrariamente a lo que afirman los discursos oficiales, es imposible vender o transportar armas a espaldas del gobierno del país que las produce. El «tráfico» no es por lo tanto otra cosa que una violación no reconocida por los Estados de los embargos que ellos mismos dicen aplicar.
En Estados Unidos, la industria del armamento –que depende únicamente de los pedidos públicos– se confunde con una parte del poder ejecutivo estadounidense dando así lugar a lo que el general-presidente Eisenhower designó como «complejo militaro-industrial». En menor medida, se ha observado el mismo fenómeno en los demás grandes Estados productores de armas.
El mercado del armamento está evaluado en 1 200 millardos de dólares al año [1 millardo = mil millones], o sea alrededor de la mitad del monto del mercado de la energía y 10 veces menos que la ayuda al desarrollo. El enorme volumen de esa producción esconde importantes desigualdades cualitativas cuyo resultado es que, en numerosos aspectos, la industria estadounidense del armamento es ampliamente superada por la sofisticación tecnológica de sus competidores.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Blackstone y Jacob Rothschild, beneficiados con la desaparición del avión de Malaysia Airlines Ciudad de México (México) | 26 de abril de 2014
La búsqueda del vuelo MH 370 ha mostrado que Washington disponía de medios para seguir el desplazamiento del avión, que esos medios iban mucho más allá de lo que habían dicho las autoridades estadounidenses y que estas últimas demoraron además una semana en revelar lo que sabían sobre la desaparición del avión de la Malaysia Airlines. La búsqueda internacional del avión desaparecido también ha permitido saber que China no dispone de puertos de abastecimiento que le permitan desplegar su marina de guerra en una zona tan amplia. Pero, más allá de la desaparición del avión y de lo que esta ha permitido saber sobre las capacidades estratégicas de los participantes en la búsqueda, no podemos olvidar que este extraño incidente deja dos felices beneficiarios: Blackstone y Jacob (...)