Red Voltaire
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Fuente de Pedro Naharro

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
11 de marzo de 2012
Ni al Estado o sus instituciones administrativas, judiciales y legislativas debe de imputárseles lo de fallido, en su significado de “resultar una cosa distinta y peor de lo previsto o esperado”, como propone nuestra asesora María Moliner (en su Diccionario de uso del español), sino a Felipe Calderón y al Partido Acción Nacional (PAN) con sus cantores, porristas y seguidores (entre ellos el clero político conservador). Calderón, panista-católico perverso ha sido un presidente fallido y del montón; y por su militarismo parecido al virrey Félix Calleja, tan mediocre como (¿alguien lo recuerda?) Pedro Vélez (quien encabezó el triunvirato encargado del Poder Ejecutivo de México, junto con Luis Quintanar y Lucas Alamán, a finales de diciembre de 1829), Melchor Múzquiz (militar y político, presidente de México en 1832), Valentín Canalizo (militar que gobernó el país durante 10 meses, entre 1843 y 1844) o el nefasto Mariano Arista (también político y militar, que gobernó la nación de 1851 a (...)
 
 
 
 
 
 
 
07. Revista Proceso: Cien años de Juan Rulfo. Reseñas de sus libros y cuentos Ciudad de México (México) | 20 de junio de 2017
I. Juan Rulfo (1917-2017), nuestro Pedro Páramo que, de El llano en llamas a sus cuentos ha creado una de las páginas más universales de la literatura mexicana, está siendo celebrado por su obra a 100 años de su nacimiento. Y en otra de sus publicaciones especiales en adición para ese objetivo, nada mejor que los textos periodísticos de la revista Proceso; donde revive la vida de este personaje a través de sus prosas recreadoras de recuerdos y realidades que con sus palabras nostálgicamente tristes, dieron a luz relámpagos permanentes del sentir, pensar y querer; redactadas con la paciencia de quien creía en el trabajo en alas de la libertad para escribir a la Mozart, lo que tenía en la cabeza. Leer las páginas de este número de Proceso es un punto de partida… o de regreso, para ir por primera vez o para regresar a las estremecedoras páginas rulfianas, para con su lectura recrear lo que nos relata. Así me parece que irrumpen los cinco capítulos que dividen las 86 páginas de esta reseña (...)