Red Voltaire
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Criminalización de la protesta social
por Álvaro Cepeda Neri
26 de febrero de 2012
En casi todos los países, sobre todo los que siguen su proceso político de liberalización hacia la democracia o más democracia con liberalismo político y para conquistar mejoras económicas, se sancionan penalmente las protestas de vanguardias de los pueblos que dan la cara y se exponen a sufrir homicidios, palizas (que pueden causar toda clase de lesiones) o hasta ser encarcelados; permanecer sujetos a procesos que intencionalmente se alargan, para después de años dictarles sentencias draconianas o dejarlos en libertad (porque no hay delito que perseguir y ni siquiera un “usted disculpe”). Incluso, gobiernos de Estados con democracias consolidadas criminalizan manifestaciones públicas contra abusos de poder, que demandan soluciones a problemas o reclaman violación a los derechos universales consignados en documentos constitucionales y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (documento declarativo adoptado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones (...)
 
 
 
 
 
 
 
Sedición, paramilitares
Uribe, fiel a compromisos
por Rafael Ballén
Bogotá (Colombia) | 3 de septiembre de 2007
Es el único programa estratégico del presidente Uribe. El compromiso no es de ahora sino desde la primera campaña. Desde antes aún: desde la Gobernación de Antioquia. Por eso, escribir un artículo o ensayo breve o extenso sobre el propósito de Uribe de convertir los delitos de concierto para delinquir, masacres y genocidios en el delito político de sedición no pasa de ser unas notas puestas a pies de página de todo lo que ha ocurrido en los cinco años del actual gobierno. He ahí la razón por la cual la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, en la que rechaza como delito político los horrendos crímenes de los paramilitares, está apoyada en setenta y siete pies de página. El asunto no es de un par de artículos o de unos incisos nuevos en el Código Penal. El punto es una maniobra política de largo alcance paramilitar, auspiciada por su mayor facilitador, el presidente (...)
 
18 de marzo de 2012
Los recursos que Pemex maneja en el extranjero, a través de sus 10 empresas “privadas” constituidas en paraísos fiscales, “no son públicos”, señala el director general de la paraestatal. En entrevista con Contralínea, reconoce que el monto, por más de 1 billón 200 mil millones de pesos, se opera fuera del presupuesto público. Sin embargo, asegura que no se realiza de forma discrecional, y que todo el dinero se invierte en la empresa del Estado. Suárez Coppel rechaza la solicitud que hizo la Auditoría Superior al Congreso, para que las compañías del llamado Grupo PMI se vuelvan paraestatales: esto complicaría la participación de Petróleos Mexicanos en los mercados internacionales, considera Con una seriedad similar a la que imprime su traje color gris oxford y su corbata color vino, Suárez Coppel también habla acerca del dinero que la paraestatal ha enviado al extranjero, a través de inversiones, transferencias financieras y compra-venta de productos petrolíferos, y que maneja al margen del (...)
 
10. El movimiento como antítesis y síntesis del cambio Ciudad de México (México) | 19 de agosto de 2012
El gran reto de las manifestaciones populares –entre ellas la del Yo Soy 132, estimuladas por el sucio proceso electoral– es cómo trascender ese ámbito de corto plazo sin hundirse en el desencanto disolvente que, eventualmente, puede provocar la calificación de las elecciones, la cual, torciéndole el cuello a la Constitución y a las leyes secundarias en la materia, forzará la legalización y la legitimación de la entronización de Enrique Peña Nieto. Pese a la montaña de tropelías cometidas por el priísta y la coalición de la derecha que lo acompaña en su aventura golpista, que en una nación republicana justificarían la anulación de los resultados y la reposición del proceso como única salida para limpiarlo y restablecer el estado de derecho y la credibilidad en el sistema, el comportamiento de las autoridades electorales no permite esperar un desenlace distinto al conocido en 1988 y (...)