Red Voltaire
Político estadounidense habla

Entrevista a Ralph Nader, crítico de las corporaciones y tres veces candidato presidencial

Esta entrevista a Ralph Nader, gran conocedor de la estructura y configuración del poder en los EEUU a la cual ha estado confrontado durante años, es muy instructiva porque toca el fondo del problema de nuestras sociedades modernas: cuando el poder económico privado concentrado de las grandes corporaciones le quita el gobierno, es decir, la decisión política al pueblo, y que los gobernantes no son más que marionetas que ejecutan órdenes de las corporaciones, nos encontramos frente a lo que los diccionarios definen como fascismo, e incluso en una forma más avanzada.

| Nueva York (EE.UU.)
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Ralph Nader llegó a ser una conocida personalidad por desarrollar una campaña en defensa de los consumidores en Estados Unidos, Ralph Nader fue también candidato independiente a las elecciones presidenciales estadounidenses en 2000 y 2004 y el único que puso en tela de juicio la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre y los vínculos entre Israel y Estados Unidos. Es autor del libro: The Good Fight: Declare Your Independence and Close the Democracy Gap.
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AMY GOODMAN: La contienda por la elección [presidencial de los EEUU] de 2008 ha comenzado, y sólo se habla de la contienda por el dinero. Los aspirantes a presidente compiten entre ellos para conseguir decenas de millones de dólares para lo que se prevé será la elección más costosa de la historia. Pero casi nadie habla de dónde llega el dinero o dónde termina. Menos todavía han formulado preguntas persistentes sobre el control del EE.UU. corporativo no sólo sobre las elecciones, sino sobre la mayor parte de las decisiones políticas tomadas en, D.C.

Hoy, pasaremos esta hora con un hombre que ha pasado más de cuatro décadas cuestionando todo eso y más. Hablo del abogado del consumidor, del crítico de las corporaciones y del tres veces - ¿serán más? – candidato presidencial Ralph Nader. Lo entrevisté en junio al final de una conferencia llamada “La doma de la corporación gigante.” Comencé por preguntar Ralph Nader: ¿por qué realizar una conferencia de tres días sobre el poder corporativo, en lugar de discutir la guerra?

RALPH NADER: Bueno, ante todo, las corporaciones están muy involucradas en la maquinaria bélica. Hay que recordar la declaración del presidente Eisenhower sobre el complejo militaro-industrial. Hoy podría haberlo llamado el complejo industrial-militar, porque la parte industrial es ahora una influencia suprema sobre el presupuesto militar de EE.UU., que es ahora la mitad de todo el presupuesto operativo federal del gobierno, y también afecta la política exterior. Incluso Mr. Koppel ha escrito que el petróleo tiene mucho que ver con la invasión de Iraq. De hecho, continuó diciendo que tiene que ver sobre todo con petróleo en un artículo de opinión en el New York Times – Ted Koppel. De modo que la dominación, la soberanía corporativa sobre nuestra economía política está muy relacionada con nuestra política exterior, militar y económica, incluyendo el GATT [hoy OMC] y NAFTA [tratado de libre comercio entre México, EEUU y Canadá], que son arquitecturas de supremacía corporativa por sobre valores civiles y por sobre los derechos de los trabajadores, del entorno y de los consumidores.

AMY GOODMAN: Puede recapitular de esa conferencia de tres días – gente que impugna a las corporaciones, que tiene que ver con ellas de diferentes maneras – ¿cuáles piensa que son los principales problemas y las estrategias más efectivas para encararlas?

RALPH NADER: Bueno, el principal problema es que los caminos para desafiar al poder corporativo, para restringirlo, para desarticularlo en su actual forma concentrada, de sacarlo de la arena política, es que las corporaciones son entidades artificiales. No son seres humanos reales. No votan. No mueren en Iraq. No tienen niños. Son entidades que dominan cada vez más nuestra política, nuestro sistema electoral, nuestras universidades, que dominan casi todo, incluso ingresan en áreas que solían estar prohibidas por costumbre en nuestro país, como la comercialización de la infancia.

Y así, esta conferencia realmente desafía a las corporaciones en cada interrelación que afecta a la gente – contribuyentes, consumidores, trabajadores, comunidades, niños, atención sanitaria, salario mínimo, la variedad de oportunidades que la gente debería tener y que le están siendo negadas. Estamos en una etapa avanzada para convertirnos en un Estado corporativo, en el que – como advirtiera Franklin Delano Roosevelt en 1938 diciendo que cuando el gobierno esté controlado por el poder económico privado, el lo llamó fascismo. Y él consideraría que el control actual por el poder económico privado – es decir las corporaciones gigantes montadas a horcajadas sobre el mundo – es una forma aún más avanzada de lo que llamó fascismo: control del gobierno por intereses corporativos.

AMY GOODMAN: ¿Lo llamaría usted fascismo?

RALPH NADER: Sí. La definición clínica es lo que él dijo. Fue obviamente coloreado en un contexto diferente durante la Segunda Guerra Mundial, pero la definición clínica de “fascismo” es cuando el poder económico privado concentrado le quita el gobierno al pueblo, convierte al gobierno en un garante, un subvencionador, una cobertura del poder corporativo. Y las corporaciones tienen ahora sus ejecutivos en altas posiciones del gobierno. Tienen aquí 35.000 grupos de presión a tiempo entero, como las compañías farmacéuticas que obtienen toda clase de subsidios del Congreso. Y tienen 10.000 comités de acción política.

Ahora bien, si se considera el lado cívico, hay muy poco, aunque como mostró esta conferencia, se ha logrado mucho, considerando la pequeña cantidad. Pienso, básicamente, que si se pudiera cuantificar el poder corporativo y el poder cívico en Washington, el poder cívico es probablemente un 1% del poder corporativo. Y, sí, mire lo que ha logrado. Y pienso que la esperanza que resulta de esta conferencia no es sólo que tenemos muchas soluciones que no aplicamos en nuestro país, porque la concentración del poder en manos de unos pocos permite que los pocos decidan por los muchos, pero tenemos mucho poder democrático no utilizado, poder cívico no utilizado, que puede ser desencadenado, organizado, para recuperar nuestro gobierno, si la gente dejara de creer que es impotente, lo que se le inyecta desde que entra a la escuela primaria. Usted conoce la vieja frase: “No se puede luchar contra la Municipalidad.”

Pero si queremos una sociedad en la que la gente tenga la oportunidad de alcanzar a cabalidad las posibilidades en la vida, ¿no le dice eso cuáles son las prioridades: concentrarse en subordinar las entidades corporativas a la soberanía del pueblo estadounidense, como lo implica la Constitución, para que sean nuestros sirvientes, no nuestros amos, para que tengan que competir contra otros modelos de desarrollo económico, como ser las cooperativas, como ser reemplazar las compañías privadas de seguro sanitario por Medicare [programa de seguro de salud de EE.UU., actualmente, salvo algunas excepciones, sólo para personas de 65 años o mayores, N. del T.] total, como la energía solar descentralizada que reemplace más y más a Exxon y a Peabody Coal y a la industria nuclear, como ser una redefinición de la eficiencia en la productividad como si importara la gente, no como si dominaran las corporaciones? Realmente definen nuestros términos económicos, y si definimos “eficiencia” como si la gente importara, tendríamos un masivo programa de eficiencia energética que, por cierto, reduciría las ventas de Exxon y de Peabody Coal y de Commonwealth Edison y de todo el resto, porque usaríamos menos electricidad y menos gasolina, porque democratizaríamos la tecnología.

En su lugar, tenemos lo que Andrew Kimbrell llamó en la conferencia: esas gigantescas corporaciones, que son dictaduras. Y tienen un poder inmenso sin nada que se aproxime en algo a una responsabilidad proporcionada. Son dictaduras altamente autocráticas que impiden que los derechos constituciones acompañen a los trabajadores cuando van a su lugar de trabajo. Pierden sus derechos constitucionales cuando ingresan al dominio corporativo.

Y por todo esto, es interesante que a nuestros dirigentes políticos no les guste discutir el tema. Quiero decir, todo político en esta ciudad sabe quién la dirige. Saben quién dirige el Departamento de Defensa, el Departamento del Interior, el Departamento de Agricultura, la Administración de Drogas y Alimentos [FDA]. Y existe sólo un ínfimo puñado de políticos que levante la bandera de la subordinación del poder corporativo a la soberanía del pueblo estadounidense. Los debates son estériles. Los debates son ejercicios en conferencias de prensa paralelas que repiten hasta el infinito las mismas palabras y frases evasivas. No enfrentan la ola de crimen corporativo. No enfrentan la destrucción de nuestra democracia. No enfrentan la usurpación de nuestros procesos electorales, a pesar de que pueden referirse a Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Teddy Roosevelt, Franklin Delano Roosevelt y otros , que han condenado el poder corporativo como una amenaza peligrosa hasta para una sociedad modestamente democrática.

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Amy Goodman es periodista norteamericana, dirige el programa radial Democracy Now, uno de los raros programas informativos progresistas y de buena audiencia en los Estados Unidos.
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AMY GOODMAN: De modo que si las corporaciones son dictaduras, queda la alternativa de regular una dictadura o librarse de ella.

RALPH NADER: Bueno, hay que hacer todas esas cosas. Por ejemplo, hay que fortalecer los instrumentos tradicionales que han frenado el crimen, el fraude, la violencia, los abusos, la intolerancia corporativos. Y son la regulación, la oportunidad adecuada para la litigación. Son las leyes contra los monopolios, que han sido caricaturizadas, pero que constituyen instrumentos poderosos si son correctamente aplicadas. Hay que dar más poder a los propietarios, a la gente de los fondos mutuos, a los accionistas pensionados. Son los dueños de la corporación, pero no tienen poder. Basta con imaginar la violación de los principios capitalistas. Esos tipos de arriba, que se pagan compensaciones de 10.000 a 12.000 dólares por hora, los presidentes de las compañías, han repudiado básicamente el principio cardinal del capitalismo, que es que si eres dueño de una propiedad, debes controlarla. Y ahora han dicho a sus dueños: “¡Váyanse al diablo! No se atrevan a decirnos cuánto debemos pagarnos. Después de todo, somos sólo sus asalariados.” Y por lo tanto, es un frente o iniciativa muy importante.

Tenemos que preguntarnos, por qué no hay más cooperativas. Con Internet, es posible desarrollar la adquisición cooperativa y desarrollar especificaciones para el tipo de coche o el tipo de póliza de seguro que la gente pueda comprar. Necesitamos sindicatos más fuertes. Necesitamos sindicatos diferentes de SEIU [Sindicato Internacional de Empleados de Servicio. N. del T.]. Necesitamos sindicatos como la Asociación de Enfermeras de California, que se considera como una poderosa fuerza de contraposición.

AMY GOODMAN: Explique esa diferencia.

RALPH NADER: SEIU es el heredero de la tradición de sindicalismo de las compañías, básicamente.

AMY GOODMAN: El Sindicato Internacional de Empleados de Servicio.

RALPH NADER: Sí, los Empleados de Servicio, Andrew Stern. Quiero decir, básicamente, pasa más – a veces uno piensa que pasa más tiempo con ejecutivos corporativos que con los trabajadores. Trata constantemente de colaborar con los ejecutivos corporativos de maneras que debilitan la moral, que debilitan los derechos y los horizontes de los trabajadores. Y de forma más perceptible, la manera como firma esos anuncios a página entera con la Cámara de Comercio de EE.UU. y todos los demás grupos de presión corporativos, diciendo que los estadounidenses deberían tener atención sanitaria universal. Sí, una estafa de atención sanitaria universal, más explotación de la atención sanitaria universal, no Medicare total para todos.

AMY GOODMAN: Pregunté a Ralph Nader sobre los sindicatos en la actualidad. Cómo pueden recuperar su impulso y poder en uno de sus momentos más débiles en la historia.

RALPH NADER: Primero, tienen que sentar las bases para un ataque contra la OMC y el NAFTA. La OMC y el NAFTA son básicamente una soga alrededor del cuello de los trabajadores, de los consumidores y del entorno limpio, para comenzar. Son una carrera final evitando nuestros tribunales y agencias reguladores. No hubiéramos podido tener air bags bajo la OMC, porque habrían sido considerados una acción unilateral según ese acuerdo de comercio global y una barrera comercial no arancelaria. Habrían sido considerados una norma demasiado exigente impuesta a la importación de coches, aunque sea el mismo estándar aplicado a los coches producidos en el interior.

Lo que hace la OMC, es impedir que seamos los primeros en el mundo. Reduce nuestros estándares de manera que nuestros trabajadores tengan que competir con el trabajo infantil brutalizado en países del tercer mundo. Imposibilita que se prohíba la importación de productos del trabajo infantil – es una violación de la OMC – aunque no puedas comprar un producto aquí en EE.UU. hecho por trabajo infantil en EE.UU. Es la mayor pérdida de soberanía – local, estatal y nacional – en la historia estadounidense. Es un sistema autocrático con tribunales secretos y procedimientos secretos de equivalencia.

Quiero decir: es simplemente una contradicción total que subvierte nuestra sociedad democrática. Así que lo primero que hay que hacer es invocar nuestro aviso de retiro de seis meses y renegociar acuerdos comerciales de mejora, con los que llevemos al resto del mundo a nuestros estándares, en lugar de acuerdos de empeoramiento que subordinan la salud y la seguridad a acuerdos comerciales. Es la primera vez que se hace. El comercio usualmente se limita al comercio, a acuerdos comerciales. Ahora, se han convertido en muy imperialistas, y subyugan a la salud y la seguridad, al consumidor, al medio ambiente, y a los derechos de los trabajadores.

Lo segundo que hay que hacer es lo que ningún político demócrata jamás expresará, tal vez con la excepción de Dennis Kucinich. Ningún político demócrata dirá: “Hay que revocar la tristemente Taft-Hartley contra los trabajadores de 1947.”

AMY GOODMAN: Explique lo que es.

RALPH NADER: Básicamente obstruye la organización de sindicatos, transfiere el control de los fondos de pensión de los sindicatos a la administración. Con todos esos billones de dólares, imagine el poder que podrían tener los trabajadores. Serían dueños de un tercio de la Bolsa de Valores de Nueva York. Podrían tener una verdadera influencia en la propiedad de las inversiones. E impide que los trabajadores se ayuden mutuamente, lo que llaman boicots secundarios, entre otras muchas provisiones de mala fama.

AMY GOODMAN: Quería preguntarle sobre esos acuerdos comerciales secretos que se hacen a puertas cerradas entre los demócratas y la Casa Blanca, que según los informes conforman el lenguaje que es redactado por la Casa Blanca. Rick MacArthur, editor de Harper’s, dijo en Democracy Now! que [el congresista] Rangel, [la presidenta de la Cámara] Pelosi dicen, ‘[...], nos estamos preparando para la elección de 2008. Tenemos que reunir mucho dinero.’ Están más próximos al ala Clinton del partido, que el ala favorable al así llamado libre comercio del partido, la parte del partido favorable al NAFTA, a favor de relaciones comerciales, permanentes, normales, con China. Y es una manera de decir a la comunidad corporativa [...] – Wall Street, Wal-Mart — […] el negocio está abierto, queremos conseguir vuestro dinero.” A fin de competir por dinero para la campaña, dice la lógica, los demócratas tienen que satisfacer a grandes donantes corporativos.

RALPH NADER: Los demócratas corporativos entraron de nuevo en acción. ¿Por qué debiera sorprendernos? Cuando se pregunta a demócratas en el Congreso: ¿Cómo os va frente a los republicanos para la próxima elección?” la primera respuesta tiene que ver con dinero. No con justicia. No con el programa. No con la movilización de la gente. Tiene que ver con los llamados para conseguir dólares corporativos. Esos dos partidos han vendido el gobierno de EE.UU. y al pueblo estadounidense al mejor postor. Y por eso tenemos una política económica de soberanía corporativa, y por eso los trabajadores están a diario en peligro de perder su seguridad económica y sus pensiones y su jubilación o sus puestos de trabajo o su salud y seguridad en el puesto de trabajo.

Sabe, hay que tender cuidado, Amy, con algo muy importante, y es el lenguaje. Estamos en el proceso de ver la corporatización de nuestras carreteras, la corporatización de nuestros sistemas acuáticos, y hay gente de nuestro lado que sigue utilizando la palabra “privatización.” Usan la expresión "delito de guante blanco" en lugar de utilizar la expresión “crimen corporativo.” Utilizan la expresión “sector privado” en lugar de “sector corporativo.”

Tenemos que dejar de utilizar el lenguaje de los oponentes, porque ellos lo controlan. Los demócratas deberían utilizar más a menudo las palabras “bienestar corporativo.” Deberían hablar de tomar medidas contra el crimen, el fraude y el abuso corporativos, que están estafando en todos los ámbitos a Medicare y a Medicaid [programa este último que brinda atención médica a algunos individuos y familias con ingresos y recursos escasos. N. del T.] y al contribuyente estadounidense. Pero eso se puede decir indefinidamente, porque no lo van a hacer mientras vean sus procesos electorales en términos de signos de dólar.

AMY GOODMAN: Ralph, hablemos de “NABear” las elecciones. Es la NAB [Asociación Nacional de Asociación Nacional de Organismos de Radiodifusión (NAB)]. El dinero que mencionó que están juntando esos candidatos, decenas de millones de dólares, será bastante más de mil millones en 2008. ¿Qué vería usted como un modo diferente de actuación de los medios? ¿Cómo ve usted que se pueda cuestionar a los medios? Explique cómo funciona el proceso ahora mismo.

RALPH NADER: Ahora mismo, los medios se concentran en la carrera de caballos: quién es el que junta más dinero. Los candidatos que juntan más dinero reciben más atención. Obtienen los sondeos más específicos. Los que no lo hacen, incluso si sus antecedentes son muy superiores y su retórica es muy superior, como Dennis Kucinich y Mike Gravel, apenas reciben alguna atención. De manera que las redes y los medios de masas han adoptado la elección de la riqueza. Eso es lo primero.

Lo segundo es que han posibilitado una forma privada de gobierno corporativo, conocido como la Comisión de Debates Presidenciales. Así que se creó esta comisión en 1987, para librarse de la Liga de Votantes Femeninas, que auspiciaba debates presidenciales, y fueron y obtuvieron dinero de Philip Morris y Ford y AT&T y de cerveza Coors, y ahora controlan el acceso principal a decenas de millones de estadounidenses. No importa en cuantos Estados te presentas como un candidato de tercera parte o independiente, si no llegas a participar en esos debates, no llegas a decenas de millones de personas.

¿Y quién guarda la entrada? Los partidos demócrata y republicano, que incluso dejaron fuera a Ross Perot en 1996, a pesar de que obtuvo 19 millones de votos en 1992. Le llamé, y dije: “¿Ross como se siente un multimillonario que ha sido excluido?” Y me dijo: “Tienes toda la razón.” Dijo: “Ni siquiera pude comprar treinta minutos de tiempo en el aire.” Le negaron la compra de treinta minutos en el aire para que pudiera presentar sus gráficos sobre el déficit.

Y, sí, esas estaciones de televisión están utilizando nuestra propiedad. Somos los dueños de las ondas radiofónicas. Somos los propietarios. Ellos son sólo inquilinos. Y utilizan gratis nuestra propiedad. No pagan ni siquiera lo que se paga por la matrícula de un coche. Y deciden quien está y quien no está en la televisión o en los debates nacionales. Así que si no se rompe esa conexión entre la Comisión de Debates y ABC, NBC, CBS, FOX, CNN, no se puede romper el poder de esa corporación llamada la Comisión de Debates y tener debates más diversos con más voces y alternativas, que, a propósito, son deseadas por el pueblo estadounidense. En el año 2000, por lo menos tres sondeos de opinión nacionales mostraron que la mayoría de la gente quería que yo y Buchanan estuviéramos en los debates nacionales, y no creo que haya sido sólo porque quería mantenerse despierta.

AMY GOODMAN: Sobre el tema del poder corporativo, repasemos los principales candidatos demócratas y donde se ubican. Hillary Rodham Clinton.

RALPH NADER: Hillary Rodham Clinton es una corporacionista. Está en el Comité de Servicios Armados del Senado, no levantó un dedo contra importantes contratos corruptos de sistemas de armas innecesarias o incluso de sistemas de armas. Hay gente por doquier en el Departamento de Defensa que piensa que deberíamos descartar el F-22, el Raptor, que ahora es un programa de más de 250.000 millones de dólares. El avión ha pasado de unos 40 millones a casi 200 millones. Dos o tres cabrían en esta pieza. Y ella nunca ha cuestionado nada de la corrupción, del fraude, aunque se queja de que no hay suficiente dinero para los programas para niños. Bueno, ella está en el Comité de Servicios Armados del Senado. Está señalizando que va a colaborar con el complejo militar-industrial.

Nunca ha adoptado una posición respecto a los subsidios a las corporaciones, las donaciones, los recortes de impuestos, los rescates. Sabe, estadios en Nueva York son subvencionados por los contribuyentes, mientras hay tanto en la Ciudad de Nueva York que se derrumba por falta de reparaciones.

Y finalmente, ni siquiera hace lo que hizo Spitzer. Su colega demócrata le sirvió de cobertura procesando a delincuentes, subió todo el camino a la gobernación en una victoria aplastante basada en sus procesos contra delincuentes corporativos. A la gente le gusta que se procese a delincuentes corporativos. Y ella ni siquiera auspicia una legislación dura contra el crimen corporativo y penas más duras, ley y orden para los delincuentes corporativos, en el Congreso de EE.UU.

Así que, si se quiere gentil con ella, se puede resumir diciendo que carece severamente de fortaleza de ánimo político. Sabe que es la favorita, y por eso va por el país haciéndole el juego a poderosos grupos de intereses y halagando a la gente. Ahora, tal vez se cansen de ella después de un rato. Tal vez digan que ya basta. ¿Queremos ocho años más con los Clinton? Y, sabe, te dan “dos por el precio de uno.”

AMY GOODMAN: ¿Qué significa eso: “ocho años más con los Clinton”? ¿Cómo resumiría usted los años Clinton-Gore?

RALPH NADER: Los años Clinton-Gore fueron – ellos permitieron e incluso alentaron, con la reinvención de movimientos del gobierno, la consolidación ulterior del poder corporativo, agencia por agencia, departamento por departamento. Pasaron ocho años, y no hubo una sola norma de control químico emitida por la OSHA [Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de EE.UU., N. del T.] iniciada por el gobierno de Clinton. 58.000 trabajadores estadounidenses murieron de enfermedades relacionadas con su trabajo. Se pensaría que por lo menos hubieran emitido una norma. Y hay un inmenso rezago al respecto. Ha habido mucho trabajo científico.

No lo hicieron. No publicaron un estándar de eficiencia energética de los combustibles. ¿Dónde estaba Gore? Gore lo sabía. Calificó al motor de combustión interna, en su primer libro publicado en 1991, de importante amenaza para el planeta. Pero cuando fue vicepresidente, o lo amordazaron o acompañó a Clinton, quien desde el comienzo señalizó a las compañías automovilísticas: aquí tienen un pase de cuatro años; en realidad, vamos a gastar mil millones de dólares subvencionando un programa conjunto, que fue un desperdicio total de dinero, para desarrollar algún tipo de mejora de la eficiencia de los motores – una sociedad entre la Casa Blanca y las tres compañías automovilísticas. Así que los años Clinton-Gore fueron la evidencia definitiva de que el Partido Demócrata es ahora una subsidiaria absorbida por las corporaciones gigantes, con unas pocas luminosas excepciones, como George Miller, Dennis Kucinich, y algunos de los demócratas más antiguos, Ed Markey. Pero incluso Ed Markey ha perdido algo de su vigor en el área de las telecomunicaciones.

Washington, D.C. es territorio ocupado por las corporaciones. Los candidatos demócratas y republicanos luchan los unos contra los otros para ver quién va a llegar a la Casa Blanca y a comenzar a recibir órdenes de sus donantes corporativos. ¿Cuándo vamos a comprender que o es la gente la que controlará nuestro gobierno o vamos a ceder cada vez más el control a corporaciones globales que no tienen fidelidad hacia EE.UU., no tienen fidelidad a las comunidades, si no es para controlarlas o abandonarlas como les convenga a China comunista, con las industrias, o en otro sitio?

AMY GOODMAN: Usted mencionó a Al Gore. Es visto ahora como una importante voz respecto al medio ambiente. No sé si tiene que ver exactamente con un enfrentamiento con las corporaciones, pero estuvo en el poder durante ocho años. Así que ¿cuál es su evaluación de un candidato Gore a la presidencia?

RALPH NADER: Gore ha tenido un renacimiento ecológico. Vive una redención importante. Está haciendo algo muy importante. Ahora es básicamente un ciudadano a tiempo entero que alerta al mundo ante el peligro del calentamiento global y que tiene a algunas fuerzas bastante fornidas que lo respaldan, que respaldan sus esfuerzos. Tal vez sea restringido en cuanto a lo que hay que hacer, en cuanto a la democratización de la tecnología y la expansión de la energía solar. Estuve en la fila esperando, la firma del libro, cuando vino aquí a Washington. Había 300 personas en una librería, e hice cola y finalmente llegué a su escritorio, y fue muy cordial.

Todo el que piense que los verdes tuvieron la culpa de que perdiera la elección, debieran preguntarle a Gore. No sólo ganó la elección, él sabe cómo se la robaron. Sabe que él cometió algunos errores serios, incluyendo el que no haya ganado en su propio Estado de Tennessee, lo que lo habría llevado a la Casa Blanca. Pero fue muy cordial, y le dije: “Al,” – porque lo conozco desde hace años – dije: “Al, ¿cómo se siente uno cuando es liberado?” Dijo: “Muy bien.” Y es realmente la descripción de su estado actual. Es lisa y llanamente su testimonio. Cuando tuvo verdadero poder, no pudo utilizarlo.

AMY GOODMAN: Si llegara a ser presidente, ¿qué te hace pensar que vaya a continuar como si hubiera renacido?

RALPH NADER: No lo haría. Vea, los únicos políticos que se liberan una vez que son elegidos son los que salen de los movimientos de masas, de modo que saben a quienes responden. Y tenemos un sistema electoral en el que todos se lanzan al ruedo y luego van por ahí tratando de juntar dinero y esperan que las gentes sean espectadores en sus viajes de campaña por sus ciudades y Estados en lugar de ser participantes. Quiero decir, es lo que hacen. No hacen campaña con la gente, con los grupos de ciudadanos, con esas luchas a nivel local contra las granjas de cerdos o contra el que hagan volar las cimas de las montañas para la industria del carbón o el Centro Sur de Los Ángeles y la pobreza, etc. Se pasean ante de la gente. Y así no se conquista un puesto elegido y no se puede esperar que represente a la gente.

AMY GOODMAN: Barack Obama.

RALPH NADER: Gran capacidad. Sabe quién posee poder en el país. Fue un organizador comunitario en Chicago después de resultados récord en la Escuela de Derecho de Harvard. Podría haber ido y haberlo aprovechado. Pero, como dijo en su libro, ¿cómo puedes andar juntando esa cantidad de dinero de ese tipo de intereses y no dejar que te afecten? Y ahora está en competencia con Hillary para juntar 300 millones de dólares. Trata de hacerlo en gran parte en Internet en pequeñas cantidades, pero va de un sector económico a otro juntando dinero. Y así, la pregunta es si va a movilizar a la gente o si se va a pasear frente a la gente. Y si lo hace, no va a ser un vencedor de categoría si gana.

El otro día me molestó mucho cuando le escuché diciendo en público que quería expandir y modernizar las fuerzas armadas. Quiero decir, realmente, ¿necesitan las fuerzas armadas más submarinos Trident? ¡uh! ¿Necesitan más portaaviones? Ya es la mitad del presupuesto, del presupuesto operativo del gobierno de EE.UU. Y no queda un enemigo mayor. La Unión Soviética ya no existe, a menos que se piense que Moldovia sea una amenaza, y China comunista está pasando del comunismo criminal al capitalismo criminal.

Quieren nuestros puestos de trabajo y nuestra industria. No nos van a mandar misiles. Así que, por supuesto, exageran insensatamente otros peligros y se provoca su expansión: con la así llamada guerra contra el terrorismo y con una guerra criminal en Iraq, de la que incluso el jefe de la CIA de Bush y el general Casey y otros han dicho que está provocando la insurgencia, ampliándola y atrayendo a más gente de otros países para que se entrene en el sabotaje y en el terrorismo. Así que es una política antiterrorista verdaderamente poderosa. Se realiza una política contra terroristas mediante el terrorismo de Estado. Se realiza una política contra terroristas y se expande la cantidad de terroristas. Quiero decir que debiera ser un concepto que cabría fácilmente en la mente limitada de George W. Bush.

AMY GOODMAN: Pregunté a Ralph Nader sobre su evaluación de John Edwards.

RALPH NADER: Edwards tiene un buen planteamiento sobre la pobreza. Fue un no-no con los [inaudible] demócratas. Considere los discursos de Clinton. Es todo clase media. Nunca diría “pobreza.” Nunca hablaría de los 50 millones de estadounidenses que viven en una pobreza real y de las decenas de millones de otros estadounidenses que viven en un estado llamado – en una categoría llamada de “casi pobreza.” Y usted sabe que tiene que llegar a ser mucho más populista de una manera mucho más específica. Debería convertirse en el candidato de la energía solar. Debería convertirse en el candidato de la libertad de las comunicaciones. Debería ser el candidato de la vivienda asequible. Y sobre todo, debería convertirse en el candidato del mantenimiento de la ley contra los delincuentes corporativos, los explotadores corporativos. Y sabe cómo hacerlo, pero también tiene que juntar dinero.

AMY GOODMAN: Rudolph Giuliani.

RALPH NADER: Y podría agregar, que no es bueno en cuanto a la política exterior – Edwards no es bueno en cuanto a la política exterior. ¿Rudy Giuliani? Rudy Giuliani es un candidato de una sola nota. Nadie ha sacado más capital político de lo que podría ser llamado “sentido de la teatralidad del 11-S.” Quiero decir ¿qué hizo en realidad? Llegó a la escena más rápido que Bush ¿Verdad? No hizo nada por la masiva contaminación de los pulmones de los bomberos. En realidad, se opuso a sus plenos derechos de compensación. ¿O la policía o los voluntarios? Simplemente volvió la espalda a esa gente. Ha habido libros muy buenos que desinflan el fraude de Rudy Giuliani. También es un candidato autoritario. No apuestes tus libertades cívicas por Giuliani: Piensa que la ley PATRIOTA es débil. Por lo tanto es un lenguaje verdaderamente autoritario. Si se considera el lenguaje que está transmitiendo al país, da miedo.

AMY GOODMAN: ¿John McCain?

RALPH NADER: ¿John McCain? Es bueno en cuanto a la seguridad de los automóviles. Trata de hacer algo respecto a la reforma de las finanzas de las campañas electorales, aunque juega según las reglas convenidas y tiene que conseguir el dinero de los cabilderos de la K Street [calle en Washington, D.C. en la que están las más importantes firmas de cabildeo y relaciones públicas, N. del T.] No sé lo que se le metió en la cabeza. Quiero decir, tenía mucha autoridad para llegar a ser tan bueno al respecto como el senador Chuck Hagel, y para decir que era la guerra equivocada. Podría haberse opuesto. Pero insistió, y por eso va a tener problemas incluso para conseguir la postulación. Y si la consigue, no va a ser elegido. Los estadounidenses no elegirán a un republicano en 2008, pero decididamente no van a elegir a un republicano que está a favor de continuar la guerra en Iraq. Un 70% de los estadounidenses quiere ahora que salgamos de Iraq. Eso quiere decir que una parte muy importante de los votantes conservadores quiere que salgamos de Iraq. Y todos los candidatos republicanos de alguna importancia que se presentan quieren continuar esa guerra. Quieren la victoria.

AMY GOODMAN: Los no anunciados: Fred Thompson, el alcalde Bloomberg.

RALPH NADER: Bloomberg es el comodín. Fácilmente se podría convertir en una carrera entre tres personas si se presenta como independiente. Se habla de una candidatura Bloomberg-senador Hagel, y podría ser otra cosa que una simple reedición de Perot, podría ser realmente una candidatura victoriosa. Sabe, Bloomberg es una sorpresa para la mayoría de la gente. Tiene una etiqueta republicana. Es un ex miembro del partido demócrata. No creo que sea bueno en cuanto al bienestar corporativo. Pero tiene un modo de ser que realmente podría atraer a gentes que se llaman republicanos, independientes, demócratas. Viene del gran capital, pero no teme hablarle a las claras si así lo desea. Nadie puede decir que no haya cumplido con una nómina. Pero todavía esperamos a ver si el habla interna de la oficina de Bloomberg sobre una candidatura se materializará en la realidad.

AMY GOODMAN: El independiente no anunciado: Ralph Nader.

RALPH NADER: Es demasiado temprano para decir algo. Es demasiado temprano para decir algo. Si yo fuera a presentarme – y no he decidido nada – el mayor problema es que me pongan en las papeletas de voto. Los demócratas presentaron veintiún juicios ilegítimos en contra nuestra. Ganamos la mayoría, pero fue muy desgastador. En Pensilvania, consiguieron un juez demócrata, utilizando una firma legal republicana, Reed Smith, para que me calculara daños y perjuicios de 81.000 dólares en costos de transcripción y de experto en grafología por defender nuestro derecho a estar en la papeleta, de los que nos libraron mediante toda clase de travesuras. Fuimos los primeros en la historia legal estadounidense que tuvieron que pagar costos legales para defender su derecho a estar en la papeleta. Así que las obstrucciones al acceso a la papeleta representan la intolerancia política de la política estadounidense. Es muy difícil lograr que liberales que aman los derechos civiles y las libertades civiles y que son demócratas, se exciten por la obstrucción sistémica de cincuenta leyes estatales a un nivel u otro, que pueden ser utilizadas por demócratas o republicanos contra candidatos de un tercer partido.

E históricamente, Amy, es de donde han provenido todas las grandes ideas. En el Siglo XIX fueron el partido contra la esclavitud, el partido por el sufragio femenino, el partido de los agricultores, todas las cosas de las que leemos brevemente en nuestros libros de historia los que impulsaron esos movimientos por la justicia social antes de que uno o los dos partidos se aprovecharan. Así que son - ¿sabe lo que quiero decir? ¿Qué sucedería en la naturaleza si se prohibiera que las semillas brotaran? ¿Qué sucedería si el gran capital sofocara los pequeños negocios? Es lo que hace la dictadura elegida de dos partidos con toda una gama de candidatos locales, estatales y nacionales que quisieran dar al pueblo de EE.UU. más voces y alternativas.

AMY GOODMAN: ¿Cómo piensa que deberían organizarse los movimientos de masas para responsabilizar a los políticos, hacerlos más responsables ante los movimientos ciudadanos, civiles, de no-ciudadanos, que ante las corporaciones?

RALPH NADER:Bueno, comencemos con las cosas fáciles, como el que la mitad de la democracia es alzar la voz. ¿Así que por qué los trabajadores que han perdido sus puestos de trabajo o sus pensiones a industrias que han ido a China comunista con los subsidios y el aliento del Departamento de Comercio de EE.UU., por qué no se unen y manifiestan? Quiero decir: ¿quién les impide unirse y manifestarse? ¿American Idol? ¿Es lo que lo causa? Quiero decir: dejemos de inventar excusas para nosotros mismos. Consideremos a los agricultores, la cantidad decreciente de agricultores. Tienen grandes causas importantes que a veces concuerdan con las causas ecológicas, y todo el problema de la ingeniería genética y el desposeimiento de pequeñas granjas familiares por las corporaciones de grandes proveedores y las grandes corporaciones compradoras. ¿Por qué no vienen a Washington, tal como lo hacían hace veinte años, con sus tractores? ¡Que los vean!

¿Por qué, por ejemplo, no puede una coalición de grupos existentes – la Coalición Urbana, la NAACP [Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color], los sindicatos, los consumidores, los grupos ecologistas, los grupos de vecindario – en cada ciudad, auspiciar sesiones de auditorio para los mayores candidatos o cualesquiera candidatos que quieran invitar de los que pasan por Nueva York o Boston o Houston o Denver o Los Ángeles o St. Louis o Miami? No podrían ser rechazados. Y podrían decir: “Queremos que estéis aquí en el anfiteatro y respondáis a nuestra agenda. Somos los que van a decir no. Somos los que van a decir sí.”

AMY GOODMAN: Quiero terminar con la atención sanitaria. Pienso que es uno de los temas críticos del día que son explicados tan poco. Si hubiera un sistema de atención sanitaria en este país diseñado por usted, ¿cómo sería?

RALPH NADER: Bueno, sería como Medicare total para todos, en el que el gobierno sería el pagador. El gobierno paga ahora más de un 50% de la cuenta por la atención sanitaria. Inmensas sumas desperdiciadas por fraudes infligidos por esas corporaciones contra Medicare y Medicaid, por ejemplo: las compañías farmacéuticas recibiendo toda clase de subsidios corporativos. De manera que el gobierno ya cubre más de un 50% - el gobierno federal, estatal y local. Así que es gobierno total – se llama un solo pagador, lo que significa que casi puede eliminar 200 mil millones de dólares de fraude y abuso en la facturación computerizada, lo que ha sido documentado por la Oficina General de Contabilidad y por el principal experto en el tema, que debiera aparecer en su programa, Malcolm Sparrow, catedrático en la Universidad Harvard. Y cuando dije: “¿200 mil millones de dólares, señor Sparrow?” él dijo: “Es el cálculo más bajo.” Es sólo el fraude y el abuso de facturación computerizados en la industria sanitaria.

Reduciría dramáticamente los gastos de administración. Una doctora estuvo en la audiencia hoy – no, ayer, creo – y dijo que el gasto administrativo per capita en este país en la atención sanitaria es de casi 1.900 dólares. En Canadá, es de menos de 500 dólares. Así que es más eficiente. Hay menos crimen corporativo. Cubre a todos. Salva vidas. 18.000 personas mueren en este país, según el Instituto de Medicina, porque no se pueden permitir la atención sanitaria. Son seis 11-S por año. Y los resultados son mejores. En los países occidentales, los resultados en cuanto a mortalidad infantil, en cuanto a la expectativa de vida, en términos de menores niveles de ansiedad – no tienen que preocuparse por perder los ahorros de toda una vida por una trágica enfermedad – son todos mejores que en el sistema de EE.UU.

AMY GOODMAN: ¿Y qué piensa usted que sería necesario para lograrlo?

RALPH NADER: Requeriría que aproximadamente un millón de personas invirtiera 800 millones de horas durante un período de dos años en distritos parlamentarios clave. Cerca de un 25% del Congreso ya está a favor. Y una vez que los políticos de Washington escuchen el tronar de la gente, verá un cambio que sorprenderá hasta a los más cínicos entre nosotros. Tienen que escuchar el tronar de la gente y unas 2.000 personas organizadas en cada distrito parlamentario, que estén en conexión con el sentimiento popular son todo lo necesario. Y ellos pueden decírselo todo en su propia familia, en cuanto a tragedias debidas al sistema de atención sanitaria – rechazos, mala práctica, corrupción, insensibilidad, postergaciones. Puede realizarse.

AMY GOODMAN: ¿Importa todavía George W. Bush?

RALPH NADER: Sí, importa, porque es una amenaza para la seguridad nacional. Es un destructor de nuestra Constitución, un violador de nuestros estatutos, un revocador de nuestras regulaciones. Es un belicista. Es un criminal de guerra, clínicamente un criminal de guerra. Y sigue a cargo. Y lo dije hace algún tiempo: es una gigantesca corporación en la Casa Blanca que se disfraza de ser humano, aunque a veces me pregunto por la palabra “humano.” No pienso que sea posible ver a una persona más obsesionadamente compulsiva, con tanto menosprecio por las tradiciones de nuestro país, incluyendo las tradiciones conservadoras, motivo por el cual tantos libertarios y conservadores como Pat Buchanan se le han opuesto una y otra vez.

Lo que es importante es volver básicamente a la autodeterminación. ¿Creemos realmente en el autogobierno? ¿Creemos realmente en el gobierno responsable? ¿Y creemos realmente en que la supremacía del pueblo deba ser reinstalada por sobre la supremacía de lo que Jefferson llamó los intereses adinerados y lo que son actualmente las corporaciones gigantes? Y pienso que aparte de los varios instrumentos de responsabilidad que hemos discutido aquí en esta conferencia como ser la regulación; la litigación, el poder del inversionista; sistemas de acceso público, cuando las corporaciones no están interesadas, como la Tennessee Valley Authority; sindicatos más fuertes; consumidores organizados; cooperativas; es esto lo que necesitamos realmente en un sentido amplio; necesitamos ejercer la propiedad que ya poseemos de los grandes bienes públicos de EE.UU., desde las ondas radiofónicas públicas a las tierras públicas, a la investigación y desarrollo público, a los billones de dólares en fondos de pensión laborales, todos los cuales son de propiedad del pueblo y están controlados por las corporaciones. Y así, no es tan difícil teóricamente ¿no es cierto? ¿Devolver el control a los propietarios? Es un principio conservador básico.

Lo segundo que tenemos que hacer es desplazar cada vez más las operaciones de las corporaciones por operaciones mejores: más energía eficiente, más energía renovable, más uniones crediticias que sean responsables ante sus pequeños inversionistas, más Medicare, reemplazando las corporaciones de seguros de salud. En todo el país, vemos ejemplos de desplazamiento de corporaciones, y es realmente un movimiento muy poderoso y excitante, si llega a tener una magnitud de importancia.

Y luego, tercero, tenemos que subordinar estructuralmente, constitucionalmente – de todas maneras – a este robot llamado la entidad corporativa, no a sus empleados o su gente. El robot debe ser subordinado a la supremacía de los derechos humanos de individuos reales. Y eso tampoco debería ser algo difícil de promocionar, si comenzamos a hablar más a menudo de estas cosas, si no dejamos sólo a Democracy Now! para que hable de eso, si no lo dejamos sólo para una emisión ocasional de televisión, ¿sabe? Una emisión ocasional, una emisión muy ocasional en la televisión.

Tenemos que aumentar nuestros niveles de expectativa. Todo comienza con el aumento de nuestros niveles de expectativa sobre el tipo de sociedad que deseamos y el tipo de mundo que deseamos dejar a nuestros descendientes. Si no nos motivan suficientemente nuestros grandes reformadores del pasado y nuestros patriotas cívicos del pasado, los luchadores contra la esclavitud, por los derechos de las mujeres y todo el resto del movimiento por la justicia social, si eso no basta para motivarnos, basta con contemplar este país, y ver las tragedias, el desposeimiento, la injusticia, las exclusiones, la falta de respeto, los fraudes, los robos, el uso de dólares del contribuyente contra los propios pequeños contribuyentes, la falta de salud y seguridad, los cientos de miles de vidas perdidas cada año por enfermedades profesionales y mala práctica médica y la contaminación del aire y el agua y la denegación de atención sanitaria, etc. – ¿quién llora por toda esa gente?

Y tenemos que dejar de buscar excusas para nosotros mismos. Es la clave de todo. Tenemos que multiplicar nuestras propias energías cívicas con nuestros vecinos, nuestros parientes, nuestros colegas, nuestros amigos. Cuando eso suceda, cuando el de boca en boca se haga cargo como el principal sistema de comunicaciones en este país, nada podrá detenerlo. Tenemos que reemplazar el lenguaje altisonante por la conversación. Y tenemos que lograr que sea evidente para millones de personas que el esfuerzo por la justicia es una de las mayores satisfacciones. Sin justicia, no existen la libertad ni la emancipación, no existe algo como la realización de las posibilidades de la vida. Y quiero agradecer a la gente que vino a esta conferencia, y nos entregó sus energías y se revitalizó y espero que vaya por el país y haga lo mismo. Gracias.

AMY GOODMAN: El ex candidato presidencial, hablando en una conferencia de tres días sobre “La doma de la corporación gigante.” Hablé con él en Washington, D.C. en junio.

Fuente: Democracy Now (EEUU) http://www.democracynow.org/article.pl?sid=07/07/09/131226.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

Amy Goodman

Journalist

 
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