Red Voltaire
18 Agosto 2013
Opacidad y violación a los derechos humanos en nombre de la “seguridad nacional” / Organismos de seguridad nacional, fuera de control social / Los políticos pusilánimes / Contralínea: el Cisen y los cárteles, innovación informativa / Pemex y la izquierda partidista / La coalición estratégica Karol Wojtyla-Ronald Reagan / La pobreza, la miseria y las falacias “rigurosamente técnicas” / La coalición estratégica Karol Wojtyla-Ronald Reagan / Todas las víctimas / George Gordon Byron y su sublime poema: Caín / Nuevo golpe a los derechos del literato Enrique Aranda / Política pontificia: prioridades y trampas de Bergoglio / ¿El fin del periodismo impreso? / Cada vez mayor, sentimiento antiestadunidense en el mundo: Medea Benjamin / Las contradicciones de la Unión Europea ante el Hezbolá.
14 artículos
 
Primera de seis partes
Organismos de seguridad nacional, fuera de control social
por Zósimo Camacho, Rogelio Velázquez
02. Organismos de seguridad nacional, fuera de control social 18 de agosto de 2013
“Seguridad nacional”, el ardid para eludir la ley. En México, los organismos de inteligencia –civil y militar– no rinden cuentas del dinero público que ejercen ni de su desempeño profesional. Con frecuencia, estos organismos son utilizados para espiar ilegalmente a los adversarios políticos del régimen en turno y violar derechos humanos. Especialistas coinciden en que el término “seguridad nacional” se utiliza constantemente de manera caprichosa y unilateral para mantener en la opacidad los presupuestos –que superan los 73 mil millones de pesos anuales– y el uso de infraestructura gubernamental. Legisladores –integrantes de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional– reconocen que no cuentan con atribuciones legales para fiscalizar el desempeño del Cisen, las secciones Segunda y Séptima de la Sedena y la Unidad de Inteligencia Naval. Menos, para incidir en la agenda de riesgos de la nación (...)
 
 
04. Contralínea: el Cisen y los cárteles, innovación informativa 18 de agosto de 2013
Sobre la prensa escrita y los libros pesa, como grave amenaza cumplida, su lenta y agónica desaparición ante los embates y auge de los medios tecnológicos de comunicación modernos. Pero aún así, llevando valientemente hasta sus últimas consecuencias el periodismo de investigación, sigue cosechando victorias de veracidad para dar a los lectores mejor información sobre el quehacer de los poderes económicos (empresarial, banquero, financiero, etcétera), los poderes políticos (municipales, estatales y federales) e incluso sobre la presencia creciente y apabullante del poder del narcotráfico y la irrupción de poderes fácticos, como Televisa, Tv Azteca y sus apéndices en la radio, junto a ese inmenso poder del casi monopolio Radio Centro; y sobre los nuevos y aguerridos poderes de autodefensa comunitaria, paramilitares y otros grupos que a diestra y siniestra se multiplican. Es un periodismo, en el mejor de los casos, que hace las veces de contrapoder, como lo ha descrito Luis María Anson en su (...)