Esta foto, ampliamente difundida en la prensa internacional, muestra los funerales de un manifestante en Banias-Siria—Ahora bien, contrariamente a los titulares de los periódicos, la muchedumbre no considera al presidente Bachar el Assa responsable de dichas muertes. Al contrario, se ve a la derecha un retrato del presidente entre las banderas sirias. Los manifestantes asesinados lo han sido por tiradores emboscados en los tejados. Algunos han sido hechos prisioneros y han confesado su pertenencia a grupos amados por una rama de la familia real saudita, por miembros del partido harirista libanés y por los servicios secretos US

La batalla por Siria es decisiva

La sociedad siria pasa por un periodo de inquietud a consecuencia de los disturbios incesantes que han sacudido fuertemente la estabilidad y seguridad que han caracterizado a Siria durante los últimos años. Los riesgos de violencias confesionales son reales, alimentados por las prédicas sectarias en un país de diversificado tejido étnico-religioso, considerado hasta hace poco como el último refugio de las minorías en Oriente gracias a su régimen laico y a su identidad árabe.

El viento del cambio que barre al mundo árabe ha estimulado el movimiento popular en Siria que reclama reformas políticas, sociales y económicas. Pero importa observar que el presidente Bacahar el Assad, que ha promovido recientemente un amplio plan de reformas ha ido más allá de las reivindicaciones de determinados partidos de la oposición. Ha levantado el Estado de Urgencia y ha autorizado las manifestaciones pacíficas, mientras que se procederá a un debate nacional sobre los partidos y las medias con el objetivo de instaurar el multipartidismo. Figuras de la oposición han acogido favorablemente todas estas medidas, contrariamente a las que quieren sumergir al país en el caos de acuerdo con planificaciones que nada tienen que ver con la reforma y cuyas miras están puestas en destruir las constantes nacionales vinculadas directamente con el conflicto arábigo-israelita.

La voluntad de suscitar disturbios en Siria refleja una determinación foránea por debilitar a este país, considerado como el principal actor en la lucha por el porvenir de la región. Una serie de indicios y de pruebas irrefutables lo aseveran:

 La naturaleza y los vínculos exteriores de las principales fuerzas que provocan los disturbios. En total son tres: el antiguo vicepresidente Sabdel Halim Khaddam y sus partidarios, Ribal el Assad, el primo del presidente y su grupo; los Hermanos musulmanes y su entorno así como sus aliados en el Líbano, como el Partido de la Liberación Islámica. La mezcla de activistas izquierdistas o de liberales no juega sino un papel secundario en dicho bloque político conducido por los Hermanos musulmanes. Sobre el terreno, está claro que este conglomerado de fuerzas utiliza una red que goza de una cobertura estadounidense y de un apoyo multiforme aportado por el príncipe saudita Bandar Ben Sultan et el Primer ministro saliente en el Libano, Saad Hariri. Este mapa de fuerzas en presencia lleva a todo observador a enmarcar lo que acaece en Siria dentro de un proyecto israelo-US con el objetivo de reacomodar la región del Medio Oriente desmantelando el eje de resistencia. El slogan enarbolado por Saad Hari en el Líbano llamando al desarme de la Resistencia es su versión libanesa.

 Introducción de armas en Siria desde el Líbano, Irak y Jordania para ser utilizadas contra las fuerzas del orden sirias con miras a provocar baños de sangre. La determinación de utilizar la violencia, aun cuando las fuerzas del orden tienen instrucciones precisas de no disparar contra los manifestantes, las emboscadas tendidas a las unidades militares y los ataques lanzados contra posiciones del ejército son otras tantas provocaciones para desencadenar represiones sangrientas que ocasionarán victimas en ambos lados para que la sangra no deje de correr. Estos incidentes son obra de cédulas terroristas infiltradas en las filas de los manifestantes. En el pueblo de Nawa, cerca de Damasco, el ataque contra un puesto militar el viernes a ocasionado siete muertos y heridos en las filas de la tropa, que ha replicado haciendo numerosas víctimas entre los asaltantes y los manifestantes.

 Estados, partidos políticos, asociaciones y sociedades comerciales han echado mano de una gigantesca máquina de propaganda árabe e internacional perfectamente sincronizada, lo que prueba que nos encontramos ante un plan orquestado. Como lo han puesto de manifiesto los cables del departamento de Estado publicados por Wikileaks, el Congreso US y otras instituciones en los Estados unidos financian a cadenas de televisión sirias que emiten desde el extranjero así como páginas de Internet y a grupos de jóvenes formados en las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Cadenas de televisión, diarios y radios en el Líbano y en los países del Golfo, así como una organización religiosa sunita internacional, han sido movilizadas también para ejecutar dicho plan. Lo que significa que los medios de los que se ha echado mano son gigantescos y prueban hasta qué punto las implicaciones son importantes.

Se trata de una batalla decisiva para el porvenir de la región. Si Bachar el Assad sale vencedor, habrá revitalizado, modernizado y rejuvenecido a la vez la vida política en Siria y desembarazado al sistema sirio de sus impurezas., tales como la corrupción y la burocracia. Habrá preservado la independencia política de su país, confirmándola como actor esencial en la región refortaleciendo el eje de la resistencia.

Tal es el proyecto de Bachar el Assad de instaurar un sistema regional del que sería excluido Israel, que es el objetivo. En consecuencia, la prosecución de reformas para aislar a las fuerzas desestabilizadoras, apoyadas y financiadas por el extranjero, fortalecerá la inmunidad regional siria y permitirá la emergencia de una Siria fuerte, independiente, democrática y resistente.

Al-Jazeera y el fin del profesionalismo

Durante años los partidarios de la resistencia árabe han mantenido los ojos cerrados sobre el hecho de que la cadena satelital qataria, Al-Jazeera, ha introducido al israelita en la conciencia colectiva y en los hogares de los árabes El israelita ya no era presentado como un criminal, un ocupador y un espoliador de la tierra palestina sino como un “adversario”, Otro con quien cabía discutir e intercambiar opiniones y permitirle exponer pretextos a sus crímenes.

Ante las críticas, la dirección y los periodistas de Al-Jazeera han desarrollado todo un entramado de argumentos basado en las nuevas tecnologías de la comunicación y en los nuevos valores del periodismo propugnando el slogan: “La opinión y la contra-opinión “

Los detractores de la cadena que han denunciado la “normalización mediática” con Israel han puesto en sordina sus críticas cuando Al Jazeera se ha erigido en defensor de las grandes causas árabes y de los movimientos de resistencia en Palestina, Líbano e Irak.

Sin embargo, los acontecimientos de Bahrein y de Siria han causado impacto en muchas personas que han visto cómo la cadena pasaba de un campo al otro sin consideración alguna de los valores profesionales y éticos que ella pretende defender silenciando completamente la represión sangrienta de la revolución pacífica bahreïnia e ignorando los movimientos de protesta en Arabia saudita y en otros países del Golfo. Al- Jazeera, que ha construido una gran parte de su reputación y de su gloria en las denuncias de los excesos perpetrados por las fuerzas estadounidenses en Irak y en Afganistán, se ha vuelto de la noche a la mañana una ferviente defensora de la intervención de la OTAN en Libia mostrando únicamente un aspecto de los sucesos acaecidos en ese país.

La cobertura por parte de Al- Jazeera de los acontecimientos en Siria constituye un verdadero escándalo. El tratamiento profesional de la información se ha visto sustituido por incitaciones a la protesta, por llamadas a la movilización, por la exageración de los hechos tanto en lo referente al número de manifestantes como a la ocultación de los ataques contra las fuerzas del ejército. El viernes pasado los presentadores y periodistas de la cadena se han transformado desde la primera hora de la mañana en militantes políticos. Los llamados a manifestarse pasaban como rodetes con imágenes antiguas o filmaciones fechadas semanas antes que mostraban a grupos de manifestantes – En voz off el presentador no deja de recordar los llamados a la protesta afirmando que el pueblo sirio considera que la supresión del Estado de Urgencia, la víspera, por el presidente Bachar el Assad es « insuficiente ».

La cadena procede a continuación a una cobertura directa de las manifestaciones luego de la oración del viernes. Exagerando las cifras y abultando los balances, acusa a las fuerzas del orden de haber disparado con total ignorancia de los ataques contra militares y policías. Hace pasar en directo por la antena testigos algunos de los cuales parecen ser usurpadores.

El emir del Qatar, Ben Jasssem, propietario de Al Jazeer, es quien decide la política de Al Jazeera y quien está implicado a fondo, a petición de los Estados Unidos, en el complot de destrucción de Siria. Los periodistas tan solo ejecutan la línea editorial impuesta por el propietario y los que no están de acuerdo se van, como lo ha hecho el director de la oficina de la cadena en Beyrut, Ghassam Ben Jeddo. Según informaciones seguras el historial sirio ha sido confiado al corresponsal de Al Jazeera en Pakistán, el sirio Ahmad Zeidane, conocido por sus simpatías hacia Al Qaida y los Talibanes. Al parecer, el emir Ahmad no ha tenido en cuenta las consecuencias de estas decisiones, sobre todo si los resultados del complot contra Siria no se acomodan a los deseos de Israel y de US.

Traducción
Javier Zugarrondo
Fuente
New Orient News ">New Orient News