Red Voltaire

Entrevista de Bachar al-Assad al Sunday Times

| Damasco
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Sunday Times: Señor Presidente, su reciente oferta de «diálogo político» ha sido firmemente rechazada por esos mismos grupos que usted debe pacificar para poner fin a la violencia: los rebeldes armados y la Coalición Nacional Siria, principal alianza de la oposición. Usted ofrece por lo tanto una rama de olivo solamente a la oposición leal, en su mayoría interna, que renuncia a la lucha armada y reconoce en efecto la legitimidad de su liderazgo [como presidente]. ¿Con quién está usted verdaderamente dispuesto a dialogar?

Bachar al-Assad: Para más precisión, permítame usted corregir algunas ideas falsas que circulan y que aparecen sobreentendidas en la pregunta que usted me hace.

Sunday Times: Bien.

Bachar al-Assad: En primer lugar, cuando anuncié «el plan» dije que me dirigía a quienes se interesan en el diálogo, porque no se puede proponer un plan basado en el diálogo a quien no cree en el diálogo. Así que fui muy claro al respecto.

En segundo lugar, ese «diálogo abierto» no debe tener lugar entre algunos grupos exclusivos sino entre todos los sirios y a todos los niveles. Es un diálogo sobre el futuro de Siria. Somos 23 millones de sirios y todos tenemos derecho a participar en la construcción del futuro del país. Algunos pueden verlo como un diálogo entre el gobierno y algunos grupos de la oposición «externa o interna» pero esa es una manera muy superficial de ver las cosas. Se trata de algo mucho más global y que concierne a cada sirio y todos los aspectos de la vida de Siria. El futuro de Siria no puede ser determinado únicamente por sus dirigentes sino por las ambiciones y aspiraciones de todo su pueblo.

El otro aspecto de este diálogo es que abre las puertas a los grupos armados para que puedan deponer las armas. Por cierto, para facilitar eso ya hemos concedido más de una amnistía. Ese es el único medio de instaurar el diálogo con esos grupos. Eso ya había empezado antes del anuncio mismo del plan y algunos ya han depuesto las armas y han vuelto a su vida normal. Pero ese «plan» hace que el proceso sea más metódico, públicamente anunciado y claro.

En cuanto a la oposición, otro error de Occidente es meter a todas las entidades, incluso heterogéneas, en el mismo saco, como si todo el que se opone al gobierno estuviera en esa oposición. Nosotros tenemos que ser claros sobre ese punto. Hay una oposición conformada por entidades políticas y hay también terroristas armados. Nosotros podemos emprender un diálogo con la oposición, pero no podemos dialogar con los terroristas. ¡Nosotros estamos luchando contra el terrorismo!

Hay una frase que se repite mucho [en Occidente]: «la oposición del interior en Siria» o «la oposición interna leal al gobierno»… ¡Los grupos de oposición deberían ser [considerados] patriotas y leales a Siria! Que la oposición sea interna o externa no es una cuestión de localización geográfica sino que tiene que ver con sus raíces, con sus recursos y sus representantes. ¿Están enraizados en la tierra siria? ¿Representan al pueblo sirio y los intereses sirios o representan los intereses de un gobierno extranjero? Esa es nuestra manera de ver el diálogo. Así lo hemos comenzado y así lo proseguiremos.

Sunday Times: La mayoría lo han rechazado, por lo menos si hablamos de los opositores del exterior, que sean han convertido en «la organización reconocida como Oposición» con, fundamentalmente, el mundo entero detrás de ella. La mayoría lo han rechazado y algunos de esos opositores han descrito la proposición que usted ha presentado como una «pérdida de tiempo». Otros han declarado que se trataba de una «retórica vacía» basada en una falta de confianza. ¡William Hague, ministro británico de Relaciones Exteriores, consideró que iba «más allá de la hipocresía»! ¡Los estadounidenses dijeron que usted estaba «negando la realidad»!

Bachar al-Assad: Yo no voy a comentar lo que han dicho esas supuestas organizaciones exteriores a Siria. Esas organizaciones no son independientes. Como sirios, nosotros somos independientes y sólo tenemos que responder a organizaciones independientes, y no es el caso [de esas organizaciones]. Entonces, vamos a interesarnos en otras alegaciones.

Sobre la «negación de la realidad», hace 2 años que Siria está luchando contra adversarios y enemigos. Usted no puede lograr eso si no tiene el apoyo del pueblo. Negando la realidad no se obtiene el apoyo del pueblo. En el Reino Unido, un estudio reciente muestra que una proporción importante de los británicos le está pidiendo a su gobierno que «no se meta en Siria» y que piensan que [el gobierno británico] no debería entregar equipamiento militar a los rebeldes en Siria. A pesar de eso, el gobierno británico sigue tratando de que la Unión Europea levante el embargo sobre las entregas de armas a los rebeldes en Siria y quiere entregarles «armamento pesado». ¡Eso es ignorar su propia opinión pública! ¡Eso es lo que yo llamo «negación de la realidad»!

Pero van más lejos aún cuando declaran que quieren enviar una «ayuda militar» que presentan como «no letal», ¡cuando los datos de inteligencia, la ayuda financiera y los equipos de comunicación proporcionados son efectivamente letales! Los atentados del 11 de septiembre no fueron perpetrados con «ayudas letales». Fue la utilización y el entrenamiento en una tecnología no letal lo que causó esas atrocidades. El gobierno británico quiere enviar ayuda militar a los «grupos moderados», cuando sabe muy bien que esos grupos moderados no existen en Siria. Hoy en día todos sabemos que estamos luchando contra al-Qaeda o contra Jabhat al-Nusra –que es una emanación de al-Qaeda– y otros grupos de individuos adoctrinados con ideologías extremistas. ¡Eso es ir «más allá de la hipocresía»!

Ir «más allá de la hipocresía» es que usted me hable de «libertad de expresión» cuando usted prohíbe la difusión de los canales sirios de televisión en los satélites europeos, cuando usted llora por alguien que fue asesinado en Siria por los terroristas mientras que usted mismo impide que el Consejo de Seguridad adopte una declaración denunciando un atentado, como el de la semana pasada en Damasco –atentado que usted misma pudo ver– que dejó 300 sirios –entre los cuales había mujeres y niños– muertos o heridos… ¡todos civiles! Ir más allá de la hipocresía es cuando usted predica los derechos humanos mientras va por ahí –como en Irak, en Afganistán y en Libia– matando cientos de miles de personas en guerras ilegales. Ir más allá de la hipocresía es cuando usted habla de democracia mientras que sus aliados más cercanos son los regímenes más autocráticos del mundo, dignos de la época medieval. ¡Eso es hipocresía!

Sunday Times: Pero usted siempre se refiere a las personas que luchan aquí [en Siria] como terroristas. ¿Reconoce usted, aunque haya algunos que son de Jabhat al-Nusra o que pertenecen a al-Qaeda, que hay otros que son del ESL [Ejército Sirio Libre] o que están bajo la égida del ESL? ¿Reconoce usted que algunos son desertores y que otros son simplemente gente normal que iniciaron parte de la rebelión? Esos no son terroristas. Son gente que lucha por lo que creen justo por el momento.

Bachar al-Assad: Cuando nosotros decimos que estamos luchando contra al-Qaeda queremos decir que el grupo terrorista principal y más peligroso es al-Qaeda. Yo he dicho en varias entrevistas y discursos que ese no era el único grupo presente en Siria. El espectro va desde criminales de poca monta hasta traficantes de droga, hasta los grupos que secuestran y matan sólo por dinero, hasta los mercenarios y rebeldes armados. Es evidente que esos no tienen ni programa político ni motivación ideológica.

El llamado «Ejército Sirio Libre» no es la entidad que Occidente quiere hacerle creer a los lectores. Hay cientos de pequeños grupos, como han podido definirlos los organismos internacionales que trabajan con Annan y con Brahimi. No se trata, en ningún caso, de una sola entidad, no tienen un liderazgo [definido], no disponen de una jerarquía sino que son pandillas diferentes movidas por razones diversas. El «Ejército Sirio Libre» es simplemente la etiqueta, el paraguas utilizado para legitimar a esos grupos.

Eso no quiere decir que no haya existido un movimiento espontaneo al principio del conflicto. Había gente que quería cambios en Siria y yo mismo lo reconocí públicamente en varias ocasiones. Por eso he dicho que el diálogo no es [una respuesta] al conflicto en sí mismo sino que tiene que ver con el futuro de Siria, porque muchos grupos persisten en su voluntad de cambio y están ahora en contra de los terroristas. Siguen oponiéndose al gobierno pero no con armas. ¡El hecho de que usted tenga reclamos legítimos no legitima que usted recurra al uso de las armas!

Sunday Times: En el plan de 3 etapas que usted presentó, la primera etapa menciona el cese de la violencia. Por supuesto, de un lado está el ejército y del otro están los combatientes. Pero, en el caso del ejército, hay una jerarquía y si se quiere un cese del fuego hay un comandante que puede controlarlo. Pero, cuando usted propone el cese de la violencia o del fuego, ¿cómo puede usted esperar lo mismo de todos los grupos rebeldes que –según usted dice– están tan dispersos y sin dirección unificada? Esa es una de las exigencias que parece fundamentalmente imposible en el plan que usted propone. Después, usted habla de referéndum, pero dado el gran número de personas desplazadas dentro y fuera del país no parece que los resultados de ese referéndum puedan ser justos. Y finalmente, la tercera etapa de su plan, tiene que ver con las elecciones legislativas que se espera sean antes de 2014, ¡lo cual hace que la lista de realizaciones a alcanzar para esa fecha sea bastante larga! A partir de ahí, ¿cuáles son las verdaderas condiciones que usted plantea para la realización del diálogo? ¿No son algunas de las condiciones que usted sugiere o propone imposibles de concretar?

Bachar al-Assad: Eso depende de cómo miremos la situación. Primeramente, decimos que el principal elemento del plan es el diálogo, diálogo que decidirá el calendario de todo lo demás, incluyendo los procedimientos y detalles de ese mismo plan. El primer elemento implica el cese de la violencia. ¿Si no podemos parar esa violencia cómo podríamos llegar [a implementar] los otros aspectos, como el referéndum, las elecciones y todo lo demás? Pero decir que no se puede parar la violencia no es razón para no hacer nada. Sí, hay muchos grupos sin verdadera dirección, como los he descrito. Pero sabemos que su verdadera dirección está en los países que los financian y que les entregan armas y equipamiento, principalmente en Turquía, Qatar y Arabia Saudita. Si hay terceros países que realmente desean ayudar al proceso planificado, lo que tienen que hacer es presionar a esos [tres] países [que acabo de mencionar] para que cesen el aprovisionamiento a los terroristas. Como cualquier Estado soberano, ¡no negociaremos con terroristas!

Sunday Times: Quienes lo critican a usted dicen que unas negociaciones auténticas y verdaderas podrían conducir al derrocamiento de usted y de su gobierno o régimen, que usted lo sabe y que es por eso que usted propone escenarios prácticamente irrealizables para el diálogo y las negociaciones.

Bachar al-Assad: De hecho, ¡lo que yo sé es lo contrario! Seamos lógicos y realistas. Si fuera así [como usted dice], esos enemigos, adversarios y opositores deberían favorecer el diálogo ya que piensan que conducirá a mi caída. Pero en realidad hacen lo contrario. Impiden que las «organizaciones de la oposición exterior siria» participen en el diálogo porque –a mi modo de ver– creen exactamente lo contrario de lo que dicen y saben que ese diálogo no conducirá a mi caída, sino que hará que Siria salga [del diálogo] verdaderamente fortalecida. Ese es el primer aspecto.

El segundo aspecto es que el conjunto del diálogo es sobre Siria, sobre el futuro de Siria y también sobre el terrorismo; no sobre puestos y personalidades. Por consiguiente, harían mejor en no desviar la atención del pueblo hablando de ese diálogo y de lo que pudiera aportar o no al presidente. No lo hago por mí mismo. A fin de cuentas, es una contradicción. ¡Lo que ellos dicen está en contradicción con lo que están haciendo!

Sunday Times: ¿Ha dicho usted que si ellos favorecieran el diálogo podrían provocar la caída de usted?

Bachar al-Assad: No. Si ellos dicen que pueden provocar mi caída, ¿por qué no participan entonces en el diálogo? Ellos dicen que el diálogo conducirá a la caída del presidente y yo los estoy invitando al diálogo. ¿Por qué no aceptan un diálogo para lograr mi caída? La respuesta es evidente. ¡Por eso digo que se contradicen!

Sunday Times: Señor Presidente, John Kerry, un hombre a quien usted conoce bien, ha comenzado una gira que lo llevará este fin de semana a Arabia Saudita, Qatar y Turquía, países con los que hablará de los medios de «facilitar su expulsión» [de usted]. A principios de esta semana, [Kerry] declaró en Londres, al igual que en Berlín, que el presidente Assad tenía que irse y también que una de sus primeras acciones sería elaborar proposiciones diplomáticas para persuadirlo a usted de abandonar el poder. ¿Lo invitaría usted a Damasco para discutir sobre eso? ¿Qué le diría usted? ¿Cuál sería el mensaje de usted en este momento, ante sus declaraciones [de Kerry] y lo que él ha preparado para decirle a sus aliados durante la visita de este fin de semana? Y, si es posible, ¿cómo lo describiría usted en función de las relaciones que ustedes han tenido en el pasado?

Bachar al-Assad: Yo prefiero describir a los políticos más que describir a las personas. Además, es muy pronto aún para juzgarlo. Sólo han pasado algunas semanas desde que fue nombrado secretario de Estado. Pero, ante todo, el punto que usted ha mencionado tiene que ver con cuestiones o asuntos internos sirios. Ningún tema sirio de ese orden se discutirá con extranjeros. Eso sólo lo discutimos entre sirios y en Siria. Así que no discutiré eso con nadie que venga del extranjero. Nosotros tenemos amigos y hablamos de nuestros problemas con los amigos. Escuchamos sus consejos pero, finalmente, la decisión es nuestra y somos nosotros, como sirios, quienes tenemos que pensar o hacer lo que es bueno para nuestro país.

Si alguien quiere «verdaderamente» –e insisto en la palabra «verdaderamente»– ayudar a Siria y ayudar al cese de la violencia en nuestro país, sólo tiene que hacer una cosa: puede ir a Turquía y sentarse con Erdogan para decirle que detenga el contrabando de terroristas hacia Siria, que pare el envío de armas, que no siga dando apoyo logístico a los terroristas. Y también puede ir a Arabia Saudita y a Qatar para decirles que cesen de financiar a los terroristas en Siria. Es lo único que cualquiera puede hacer en cuanto al factor externo de nuestro problema, pero ningún extranjero puede ocuparse del factor interno.

Sunday Times: Entonces, ¿cuál es su mensaje para Kerry?

Bachar al-Assad: Está muy claro. Hay que entender que lo estoy diciendo hoy no es un mensaje dirigido a Kerry solamente, sino a todos los que hablan de la cuestión siria: el pueblo sirio es el único que puede decirle al presidente que se quede o que se vaya. Yo lo digo claramente para que los demás no pierdan su tiempo y sepan en qué concentrarse.

Sunday Times: ¿Qué papel ve usted, si es que lo ve, para Gran Bretaña en el proceso de paz en Siria? ¿Ha habido contactos informales con los británicos? ¿Cuál es su reacción ante el apoyo de Cameron a la oposición? ¿Qué le diría usted si estuviese sentado ante él en este momento, sobre todo cuando Gran Bretaña está llamando a armar a los rebeldes?

Bachar al-Assad: No hay contacto entre Siria y Gran Bretaña desde hace mucho tiempo. Si hablamos de su papel no podemos separarlo de su credibilidad, como tampoco podemos separar su credibilidad de la historia misma de ese país. Para ser franco, ya que estoy hablando con una periodista británica y a un público británico, Gran Bretaña ha desempeñado un papel importante [en nuestra región], un papel no constructivo en varios aspectos y desde hace décadas, ¡algunos dirían desde hace siglos! Les estoy diciendo la percepción que tenemos en nuestra región.

El problema con este gobierno [británico] es que su retórica superficial e inmadura no hace sino subrayar esa tradición de hostigamiento y de hegemonía. Francamente, ¿cómo puede esperarse que nosotros le pidamos a Gran Bretaña que desempeñe un papel en Siria cuando está decidida a militarizar el problema? ¿Cómo podríamos pedirle que desempeñe un papel para que la situación mejore y se estabilice? ¿Cómo podríamos esperar que [los británicos] contribuyan a disminuir la violencia cuando lo que quieren es enviar material militar a los terroristas y ni siquiera tratan de facilitar el diálogo entre los sirios? Eso no sería lógico. Yo creo que están trabajando contra nosotros y contra los propios intereses del Reino Unido. Este gobierno actúa de manera ingenua, confusa y poco realista. Si los británicos quieren desempeñar un papel, tendrían que empezar por cambiar eso y actuar de una manera más razonable y responsable. De aquí a ese momento, ¡nosotros no esperamos que un pirómano se comporte como un bombero!

Sunday Times: En 2011, usted dijo que no perdería su tiempo hablando con los cabecillas de la oposición. Me refiero a organizaciones externas cuya existencia, en realidad, usted apenas reconocía. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión recientemente? ¿Qué tipo de conversaciones tiene usted –si las tiene– con los rebeldes que son un factor y un componente importante en esta crisis? Eso teniendo en cuenta que su ministro de Relaciones Exteriores, Mouallem, declaró al comienzo de la semana y durante su visita a Rusia que el gobierno [sirio] está abierto a la discusión con la oposición armada. ¿Puede usted precisar?

Bachar al-Assad: Pero yo no he cambiado de opinión. Repito que este plan no es para ellos sino para todo sirio que acepte el diálogo. Por lo tanto, esta última iniciativa no refleja un cambio de opinión.

Además, desde el primer día de esta crisis, que comenzó hace 2 años, nosotros dijimos que estábamos dispuestos al diálogo. Nada ha cambiado desde entonces. Nosotros tenemos una posición muy coherente en relación al diálogo. Algunos pudieran pensar que yo he cambiado de opinión porque no reconocí la primera entidad [de la oposición] y que ahora estaría reconociendo la segunda entidad. Yo no he reconocido a ninguna de las dos. Más importante aún, el pueblo sirio no las reconoce y no las toma en serio. Cuando un producto fracasa en el mercado, lo retiran. Le cambian el nombre, le cambian la envoltura y lo vuelven a lanzar al mercado. Pero el producto sigue estando defectuoso. La primera y la segunda organización de la oposición son el mismo producto con una envoltura diferente.

En cuanto a la declaración de nuestro ministro, el señor Moallem, esa declaración era muy clara. Una parte de nuestra iniciativa es que estamos dispuestos a negociar con quien sea, incluso con los rebeldes que depongan sus armas. No trataremos con terroristas decididos a conservar sus armas para seguir aterrorizando a la población, matando civiles, atacando lugares públicos o las empresas privadas y destruyendo el país.

Sunday Times: Señor Presidente, todo el mundo mira a Siria y ve un país que está destruyéndose, con al menos 70 000 muertos, más de 3 millones de personas desplazadas y divisiones sectarias cada vez más profundas. Mucha gente en todo el mundo lo acusa a usted. ¿Qué les responde usted? ¿Se le puede acusar a usted por lo que ha pasado en el país que usted dirige?

Bachar al-Assad: Ustedes dan esas cifras como si fuera una pizarra numérica mientras que ciertos actores las usan a favor de su propia agenda política y esa es, desgraciadamente, la realidad. Para nosotros los sirios, e independientemente de su exactitud, cada uno de esos números representa un hombre, una mujer o un niño sirio. Cuando ustedes hablan de miles de víctimas, nosotros vemos miles de familias que han perdido seres queridos y que vivirán con ese dolor durante años y años. ¡Nadie puede sentir ese dolor más que nosotros mismos!

Si analizamos la cuestión de las agendas políticas, tenemos que plantearnos preguntas más importantes. ¿Cómo se han verificado esas cifras? ¿Cuántos combatientes extranjeros figuran en ellas? ¿Cuántos combatientes de 20 a 30 años? ¿Cuántos [de esos muertos] eran civiles, mujeres y niños inocentes? La situación en el terreno hace casi imposible obtener respuestas exactas a esas preguntas.

Todos sabemos cómo las cifras de muertos y heridos se han manipulado, en el pasado, para abrir el camino a «intervenciones humanitarias». El gobierno libio anunció recientemente que se exageró la cantidad de muertos «antes de la invasión» de Libia. Habló de 5 000 víctimas de ambas partes, mientras que las cifras que circularon en aquel momento [de la invasión] hablaban de decenas de miles de personas.

Los británicos y los estadounidenses, físicamente presentes en Irak durante la guerra, fueron incapaces de dar cifras precisas sobre las víctimas que murieron por causa de la invasión de ellos. Y ahora resulta que esas mismas fuentes son capaces de contar con toda precisión la cantidad de víctimas sirias. ¡Extraña paradoja!

Yo le digo simplemente que esas cifras en realidad no existen. ¡Son parte de la realidad virtual que quieren crear para favorecer su agenda y lograr una intervención militar con el pretexto de una intervención humanitaria!

Sunday Times: Si puedo permitirme insistir en ese punto en particular, aunque las cifras sean exageradas y no sean realmente precisas, hay grupos sirios que las corroboran y como quiere que sea lo cierto es que han muerto miles de sirios. Algunos eran combatientes, pero otros eran civiles. Algunos murieron en ofensivas militares realizadas, por ejemplo, por la artillería o la aviación en ciertos sectores. O sea, incluso si nos basamos en cifras inexactas, siguen culpándolo a usted por los civiles muertos en ofensivas del ejército. ¿Usted acepta eso?

Bachar al-Assad: En primer lugar, no podemos hablar de cantidad sin citar nombres. Las personas que han resultado muertas tienen nombres. Y después, ¿por qué murieron? ¿Dónde y cómo resultaron muertas? ¿Quién las mató? ¿Las bandas armadas, los grupos terroristas, los criminales, los secuestradores, el ejército? ¿Quién las mató?

Sunday Times: Una combinación de todas esas operaciones.

Bachar al-Assad: En efecto. Pero parece que usted da a entender que una sola persona es responsable de la actual situación y de todas las pérdidas de vidas humanas. Desde el primer día, la situación en Siria ha estado bajo la influencia de las dinámicas militar y política, que a su vez evolucionan con mucha rapidez. En ese tipo de situaciones, usted tiene los catalizadores y los obstáculos. Suponer que un solo bando es el responsable de todos los obstáculos mientras que el otro es responsable de todo lo que se logra es absurdo.

Han muerto demasiados civiles inocentes y hay demasiados sirios sufriendo. Como dije anteriormente, nadie siente más ese dolor que los propios sirios y es por eso que estamos convocando a un diálogo nacional. El problema no es acusarme o no, pero si usted habla de mi responsabilidad está claro que yo tengo la responsabilidad constitucional de proteger a Siria y a su pueblo de los terroristas y de los grupos radicales.

Sunday Times: ¿Cuál es el papel de al-Qaeda y de otros yihadistas y qué amenazas representan esos elementos para la región y Europa? ¿Teme usted que Siria se transforme en algo parecido a la Chechenia de hace varios años? ¿Le preocupa a usted el destino de las minorías, de perder usted la guerra o ante una guerra sectaria como en Irak?

Bachar al-Assad: El papel de al-Qaeda en Siria es el papel de al-Qaeda en cualquier lugar del mundo: asesinato, decapitación, tortura, prohibición de que los niños vayan a la escuela porque, como usted sabe, la ideología de al-Qaeda prospera allí donde existe la ignorancia. Ellos tratan de infiltrarse en la sociedad con sus oscuras ideologías extremistas ¡y lo logran!

Si ustedes tuviesen que inquietarse por algo en relación con Siria, no sería por las «minorías» que tendrían que inquietarse. Esa es una visión demasiado superficial porque Siria es un crisol de religiones, de confesiones, de etnias y de ideologías que, juntas, forman una mezcla homogénea que no reconoce proporciones o porcentajes. Habría que inquietarse más bien por la mayoría que son los sirios moderados, quienes, si no combatimos ese extremismo, podrían convertirse en minoría. ¡Y entonces Siria dejaría de existir!

Si ustedes plantean su inquietud desde ese último punto de vista tendrían que preocuparse entonces por el Medio Oriente, porque nosotros somos el último bastión del laicismo en la región. Si ustedes admiten eso, entonces el mundo entero tendrá que inquietarse por su estabilidad. Esa es la realidad que nosotros vemos.

Sunday Times: ¿Hasta qué punto es al-Qaeda una amenaza en este momento?

Bachar al-Assad: Es una amenaza más su ideología que por sus asesinatos. Es verdad que los atentados son peligrosos, pero también es irreversible el peligro que representa su ideología. Nosotros hemos estado advirtiéndolo desde hace muchos años, incluso antes del conflicto, y hemos enfrentado esa ideología desde los años 1970. Fuimos los primeros en la región que enfrentaron a esos terroristas que han revestido el supuesto manto del Islam.

Nosotros veníamos advirtiéndolo constantemente, sobre todo durante la década de la invasión y ocupación de Afganistán e Irak. Occidente se limita a reaccionar ante una situación determinada pero no actúa. Tenemos que empezar por ocuparnos por la ideología. Una guerra contra el terrorismo, sin atacar la ideología, no llevará a ninguna parte y no hará más que empeorar las cosas. Es una amenaza y un peligro, no sólo para Siria sino para toda la región.

Sunday Times: Recientemente, en específico ayer, se reportó que responsables estadounidenses declararon que podía revisarse la decisión de no armar a los rebeldes. Si eso llegase a suceder, ¿cuáles serían, en su opinión, las consecuencias en Siria y en la región? ¿Qué diría usted para poner en guardia en contra de eso, ahora que se está hablando de equipar «directamente» a los rebeldes con vehículos blindados y chalecos antibalas, además de garantizarles entrenamiento militar.

Bachar al-Assad: Usted sabe que el crimen no sólo tiene que ver con la víctima y el criminal, sino también con el cómplice y el apoyo, ya sea apoyo moral o logístico. Yo he dicho varias veces que Siria se hallaba en una «falla» geográficamente hablando y también política, social e ideológicamente. Por consiguiente, tratar de jugar con esa falla tendrá graves repercusiones en todo el Medio Oriente. ¿Ha mejorado la situación en Libia? ¿Y en Mali, en Túnez, en Egipto? Una intervención no mejorará las cosas sino que irán de mal en peor. Europa, Estados Unidos y otros pagarán tarde o temprano el precio de la inestabilidad en esta región, cosa que no han tenido en cuenta.

Sunday Times: ¿Qué mensaje tiene usted para Israel, después de sus ataques aéreos contra Siria? ¿Cómo responderá usted a un futuro ataque, sobre todo teniendo en cuenta que Israel ha declarado que atacaría de nuevo si lo creyera necesario?

Bachar al-Assad: Siria ha respondido siempre, pero a su manera y no necesariamente de inmediato. Hemos respondido a nuestra manera y los israelíes saben lo que queremos decir con eso.

Sunday Times: ¿Puede usted desarrollar [lo que acaba de decir]?

Bachar al-Assad: Sí. Respuesta no quiere decir por misil por misil o bala por bala. No tenemos por qué anunciar nuestra manera de responder. Los israelíes saben de qué estoy hablando.

Sunday Times: ¿Puede decirnos cómo?

Bachar al-Assad: No tenemos por qué hacer ese tipo de anuncio.

Sunday Times: En Jordania vi un niño de 7 años…

Bachar al-Assad: ¿Un niño sirio?

Sunday Times: Un niño sirio que había perdido un brazo y una pierna por un tiro de misil en Herak. Cinco niños de su familia habían muerto en esa explosión. Como padre, ¿qué puede usted decirla a ese niño? ¿Por qué han muerto tantos civiles inocentes en ataques aéreos, a veces en bombardeos del ejército y a veces, cito, en «los tiroteos de los shabiha»?

Bachar al-Assad: ¿Cómo se llama?

Sunday Times: Tengo su nombre… Se lo daré después.

Bachar al-Assad: Como ya dije, todas las víctimas de esta crisis tienen un nombre y cada víctima tiene una familia. Por ejemplo, el pequeño Saber tiene 5 años y perdió una pierna, perdió a su madre y otros miembros de su familia mientras estaba tomando el desayuno en su domicilio familiar. El pequeño Rayan tiene 4 años y vio degollar a sus dos hermanos porque habían participado en una manifestación. Ninguna de esas familias tenía filiación política.

Los niños son el eslabón más débil de cualquier sociedad y, por desgracia, a menudo pagan el peor tributo en caso de conflicto. Como padre de niños pequeños, yo sé lo que es ver a un hijo afectado por una herida ligera. Así que, ¿qué decir en caso de heridas graves o de muerte, que es lo peor que puede suceder a uno o varios miembros de una familia?

En todos los conflictos, uno vive acontecimientos dolorosos que afectan a toda la sociedad. Esa es justamente la principal razón que nos incita fuertemente a luchar contra el terrorismo. Los verdaderos humanistas, los que sienten nuestro dolor ante aquellos que hemos perdido, ante nuestros hijos, deberían animar a sus gobiernos a prohibir el contrabando de armas y de terroristas y a impedir que los terroristas reciban equipamiento militar de cualquier país.

Sunday Times: Señor Presidente, de noche, acostado en su cama, ¿oye usted las explosiones en Damasco? Como tantos otros sirios, ¿siente usted inquietud por su propia familia? ¿Teme usted que en algún momento se vea amenazada su propia seguridad?

Bachar al-Assad: Yo veo las cosas de una manera totalmente diferente. ¿Puede alguien tener la seguridad de que su familia y él mismo pueden mantenerse protegidos cuando todo el país está en peligro? En realidad, ¡NO! Si su país no es seguro, usted no puede estarlo. Así que, en vez de preocuparse por usted mismo y por su propia familia, usted tiene que preocuparse por cada ciudadano y por cada familia de su país. Es una relación mutua.

Sunday Times: Usted conoce las preocupaciones internacionales sobre las armas químicas de Siria. ¿Es posible que su ejército las utilice como último recurso contra sus adversarios? En caso de respuesta afirmativa, ¿por qué? ¿Comparte usted el temor internacional de verlas caer en manos de los rebeldes islamistas? ¿Qué es lo peor que pudiera suceder?

Bachar al-Assad: Todo lo que dicen los medios [de difusión] y la retórica de los responsables políticos sobre las armas químicas cae en el campo de la especulación. Nosotros nunca hemos discutido ni discutiremos nunca con nadie sobre nuestro armamento. Lo que debería preocupar al mundo son las sustancias químicas que han llegado a manos de los terroristas. Ya se han divulgado secuencias de video que los muestran ensayando materias toxicas en animales ¡y también amenazando al pueblo sirio con hacerlo morir de esa manera! Hemos compartido esos videos con otros países. En eso tendría que concentrarse el mundo en vez de esforzarse inútilmente inventando titulares descabellados sobre las armas químicas sirias para justificar una intervención en Siria.

Sunday Times: Yo sé que usted no dice si esas armas se hallan en lugar seguro o no. Pero existen temores de que alguien pueda apoderarse de ellas.

Bachar al-Assad: Eso es la ambigüedad constructiva. Ningún país habla de sus capacidades en ese campo.

Sunday Times: Otro tema también muy comentado. ¿Cuáles son los papeles del Hezbollah, de Irán y de Rusia en la guerra sobre el terreno? ¿Sabe usted si hay combatientes del Hezbollah en Siria y qué hacen? ¿Qué armas le han entregado a usted sus aliados rusos e iraníes y qué otras formas de respaldo le están aportando?

Bachar al-Assad: La posición de Rusia en materia de armamento es muy clara. Los rusos nos aportan armas defensivas, de conformidad con el derecho internacional. El Hezbollah, Irán y Rusia apoyan a Siria en su lucha contra el terrorismo. Rusia ha sido muy constructiva, Irán nos ha apoyado muy favorablemente y el papel del Hezbollah es defender el Líbano, no Siria. Nosotros somos un país de 23 millones de habitantes con un ejército nacional fuerte y con fuerzas de policía. No necesitamos combatientes extranjeros para defender nuestro país. La pregunta que deberían hacernos es más bien sobre el papel de otros países –Qatar, Turquía, Arabia Saudita, Francia, el Reino Unido y Estados Unidos– que apoyan el terrorismo en Siria, directa o indirectamente, política o militarmente.

Sunday Times: Señor Presidente, permítame interrogarle sobre su propia posición. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, el señor Lavrov, declaró que Lakhdar Ibrahimi se había quejado de la poca flexibilidad del régimen de usted y que, aunque parece que usted nunca dice NO, tampoco parece decir SÍ. ¿Piensa usted que una solución negociada sea posible mientras sea usted presidente?, pregunta que muchos se plantean.

Bachar al-Assad: No espere usted que un político le responda «sí» o «no» en un sentido absoluto, aunque no se trate de preguntas en la que usted marca con una cruz la respuesta correcta o incorrecta. En cambio, usted puede esperar de un político que hable de una visión. La nuestra es muy clara. Hemos propuesto un plan. Quien quiera trabajar con nosotros puede hacerlo sobre la base de ese plan. Eso está muy claro y es inútil perder tiempo. Dicho esto, la pregunta que usted me hace refleja «la personalización del problema sirio» que predican los medios occidentales para hacer creer que todo el conflicto tiene que ver con el presidente y con su propio futuro.

Si ese pretexto es correcto, mi partida tendría que poner fin a los combates, lo cual es claramente absurdo. Los precedentes recientes –en Libia, en Yemen y en Egipto– así lo demuestran. Lo que buscan es evadir la parte fundamental del problema: el diálogo, las reformas y la lucha contra el terrorismo. La herencia de sus intervenciones en nuestra región han sido el caos, la destrucción y el desastre. Por consiguiente, ¿cómo pueden justificar una nueva intervención? ¡No pueden! Así que se concentran en culpar al presidente, en tratar de empujarlo a que se vaya, en cuestionar su credibilidad, en preguntarse si vive en una burbuja y afirman que niega la realidad. ¡Y así convierten al presidente en centro del conflicto!

Sunday Times: Algunos funcionarios extranjeros han llamado a juzgarlo a usted ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra como responsable, en última instancia, de los abusos del ejército. ¿Teme usted las acciones de esa Corte u otras acciones futuras en futuros procesos judiciales en Siria?

Bachar al-Assad: Cada vez que se habla de un problema que tiene que ver con la ONU, ustedes sacan la cuestión de su credibilidad. Todos sabemos que durante los últimos 20 años, sobre todo como resultado del derrumbe de la Unión Soviética, la ONU y todas las organizaciones que de ella dependen son, sin excepción, víctimas de la hegemonía en vez de ser bastiones de la justicia. Se han convertido en herramientas politizadas para crear inestabilidad y atacar a los países soberanos, ¡lo cual contradice la Carta de la ONU! Lo que tendríamos que preguntarnos es si van a juzgar a los dirigentes estadounidenses y británicos por haber atacado Irak en 2003 y por haber provocado medio millón de muertos, sin hablar de los huérfanos, de los inválidos y de los nacidos con malformaciones. ¿Van a juzgar a los estadounidenses, a los británicos, a los franceses y a los demás que el año pasado se metieron en Libia, sin mandato de la ONU, para allí segar nuevamente cientos de vidas? Seguro que no van a hacerlo. La respuesta es muy clara.

Por cierto, ¿sabe usted que el envío de mercenarios a cualquier país es un crimen de guerra. según los principios de Nuremberg y según la Carta de Londres de 1945? ¿Van a juzgar a Erdogan ante ese mismo tribunal por haber enviado mercenarios a Siria? Si tuviésemos las respuestas correctas a esas preguntas podríamos seguir hablando de las organizaciones por la paz y de la credibilidad de esas organizaciones.

La respuesta que yo tengo es muy breve: ¡Cuando alguien defiende su país no tiene en cuenta nada más!

Sunday Times: Mirar hacia atrás es algo maravilloso, señor Presidente. Si usted pudiese retroceder en el tiempo 2 años atrás, ¿manejaría usted las cosas de otra manera? ¿Cree usted que hubiesen podido o que habrían podido hacerse de otra manera? ¿Qué errores cometidos por sus propios partidarios trataría usted de enmendar?

Bachar al-Assad: Esa pregunta puede usted hacérsela a un presidente que haya sido el único responsable de los hechos. En nuestro caso, en Siria, nosotros sabemos que intervienen muchos actores exteriores. Partiendo de este presente, usted tiene que juzgar retrospectivamente a cada uno de esos actores. Mirando hacia atrás, debe usted preguntarle a Erdogan: ¿Habría usted enviado terroristas a matar sirios y les habría usted proporcionado todo tipo de apoyo logístico? Mirando hacia atrás, debe usted preguntarle a Qatar y a Arabia Saudita: ¿Habrían ustedes financiado terroristas, redes de al-Qaeda o cualquier otra organización terrorista para matar sirios? Mirando también hacia atrás, debería usted hacer esas mismas preguntas a los funcionarios estadounidenses y europeos: ¿Habrían proporcionado ustedes un paraguas político a los terroristas que matan civiles inocentes en Siria?.

En Siria, hemos tomado dos decisiones. La primera es impulsar el diálogo. La segunda es luchar contra el terrorismo. Si mirando hacia atrás, usted le pregunta a cualquier sirio ¿Diría usted NO al diálogo y SÍ al terrorismo?, yo no creo que haya ni una sola persona en sus cabales que esté de acuerdo con eso. Por lo tanto, mirando hacia atrás, yo pienso que nosotros comenzamos con el diálogo y que vamos a continuar el diálogo. Mirando hacia atrás, nosotros dijimos que íbamos a luchar contra el terrorismo y seguiremos combatiendo el terrorismo.

Sunday Times: ¿Nunca ha pensado usted vivir en el exilio si las cosas llegaran a ese extremo? ¿Dejaría usted su país si ello pudiese aumentar las posibilidades de paz en Siria?

Bachar al-Assad: Repito de nuevo: no se trata del presidente. Yo no pienso que ningún patriota o ciudadano pueda pensar en vivir fuera de su país.

Sunday Times: ¿Usted nunca se irá?

Bachar al-Assad: Ningún patriota concibe vivir fuera de su país. Yo soy como cualquier patriota sirio.

Sunday Times: ¿Hasta qué punto lo sacudió a usted la bomba que mató a varios de sus más altos generales el pasado verano, incluyendo a su cuñado?

Bachar al-Assad: Usted ha mencionado a mi cuñado, pero esto no es una cuestión de familia. ¡Cuando se asesina a altos funcionarios es una cuestión nacional! Un crimen de ese tipo hace que uno se sienta más decidido a combatir el terrorismo. Eso no tiene nada que ver con lo que usted siente sino más bien con lo que tiene que hacer. Estamos más decididos en nuestra lucha contra el terrorismo.

Sunday Times: Para terminar, señor Presidente, ¿puedo interrogarle sobre mi colega Marie Colvin, quien resultó muerta en un bombardeo contra un centro de un centro de prensa de la oposición en Baba Amro, el 22 de febrero del año pasado? ¿Fue ella un blanco previamente seleccionado, como han sugerido algunos, porque había condenado las destrucciones en las televisiones estadounidenses y británicas o simplemente fue que no tuvo suerte? ¿Oyó usted hablar de su muerte en aquella época y, si es así, qué reacción tuvo usted?

Bachar al-Assad: Por supuesto que oí hablar de ella en los medios. Cuando un periodista va a las zonas de conflicto, como usted en este mismo momento, para cubrir un hecho y transmitirlo al mundo, yo pienso que es un trabajo muy valiente. Toda persona honesta, ya se trate de responsables o de miembros del gobierno, debería apoyar los esfuerzos de los periodistas porque eso ayudará a aclarar lo que sucede en el terreno y desmontará la propaganda, allí donde existe. Desgraciadamente, en la mayoría de los conflictos, algún periodista ha pagado el precio más alto. Es siempre triste cuando un periodista resulta muerto porque los periodistas no están con ninguna de las partes y ni siquiera son parte del problema. Sólo tratan de cubrir el hecho.

Hay una guerra mediática contra Siria para impedir que se conozca la verdad en el mundo exterior. También han muerto 14 periodistas sirios desde el comienzo de la crisis, y no todos han caído en el campo de batalla. Algunos han sido asesinados en sus domicilios, fuera de sus horas de trabajo, han sido secuestrados, torturados y posteriormente asesinados. Otros siguen desaparecidos. Varios edificios de la televisión siria han sido atacados por los terroristas y sus bombas. Y actualmente los sistemas satelitales europeos han prohibido la difusión de los canales de televisión sirios.

Hoy se sabe cómo los rebeldes han utilizado a los periodistas a favor de sus propios intereses. Está el caso del periodista británico que logró escapar…

Sunday Times: ¿Alex Thompson ?

Bachar al-Assad: Sí. Los terroristas lo llevaron hacia una trampa mortal para acusar de su muerte al ejército sirio. Por eso es importante entrar legalmente en el país, tener una visa. No fue ese el caso de Marie Colvin. No sabemos por qué y no está claro. Si usted entra ilegalmente, no puede esperar que el Estado se haga responsable.

Contrariamente a la creencia popular, desde el comienzo de la crisis cientos de periodistas de todas partes del mundo –entre ellos ustedes– han obtenido una visa de entrada en Siria y han podido reportar libremente, desde Siria, sin interferencias en su trabajo y sin obstáculos para hacer su trabajo.

Sunday Times: Muchas gracias.

Bachar al-Assad: Gracias a ustedes.

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Mouna Alno-Nakhal, realizada para Mondialisation.ca.

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