Voltairenet.org
 Red de Prensa No Alineados

Tribunas y análisis - 4 de mayo de 2005
Se extiende el debate sobre el «no francés»

Análisis

Los sondeos según los cuales los ciudadanos de numerosos Estados de la Unión Europea se oponen al proyecto de Tratado Constitucional van en aumento. Francia podría convertirse en el primer país que lo rechaza y su ejemplo se extendería dando lugar probablemente a su rechazo en otros países en los que ese texto debe someterse a un referéndum. La situación da lugar a una gran ofensiva mediática en Francia, al igual que en el resto de Europa, a favor del «sí»» francés.
En Francia, la cobertura mediática a favor del «sí» se encuentra al máximo dando la impresión de que existe una casta periodística monolítica y reacia al debate. Asumiendo el papel de sacerdotes razonables ante las pasiones populares, varios semanarios publicaron recientes titulares sobre las «mentiras» del «no». Aunque la ley impone un pluralismo interno a los medios audiovisuales, el Observatorio francés de los Medios señaló entre el 1ro de enero y el 31 de marzo de 2005, un 71% de intervenciones de personalidades favorables al «sí» en el conjunto de programas de televisión transmitidos, mientras que, en los noticieros de televisión, los defensores del «sí» acaparaban el 73% del tiempo dedicado a la expresión de opiniones.
El director de Le Monde, Jean-Marie Colombani, publica una tribuna que ilustra a la perfección el arquetipo de la argumentación favorable al «sí» y proclama, adaptando el titular del célebre editorial que publicó al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que somos «Todos europeos». Afirma así que hacer un referéndum es una mala decisión porque los franceses son incapaces de evaluar el asunto, que el rechazo del proyecto llevará a la catástrofe, que su adopción permitirá -por el contrario- progresos sociales y proporcionará más peso a la Unión Europea a nivel mundial y concluye pidiendo a los electores favorables al «no» que voten únicamente sobre el texto y no sobre la situación en Francia. Al hacer esto, Colombani pone implícitamente en tela de juicio el principio de soberanía popular y expresa inquietud ante la posibilidad que tienen las clases trabajadoras de penalizar indirectamente a las elites.
En el mismo diario, un colectivo de intelectuales alemanes presentes en París durante los Encuentros por la Europa de la Cultura que tienen lugar este martes y miércoles en la capital francesa a favor del «sí», denuncia, claro está, el «no» francés. Recurriendo al alarmismo, afirman que el rechazo al Tratado pondría en peligro las relaciones franco-alemanas, el lugar de Francia en Europa, la paz, la libertad y la democracia que la UE ha traído a sus miembros y podría provocar la división de Europa Oriental entre Alemania y el «imperio ruso». En otras palabras, rechazar la Europa de los 27 equivaldría a aislar a Francia y empujar a Alemania a repartirse con Rusia la Mittleeuropa. ¡Diablos!
En Libération, el investigador francés de la Brookings Institution, Justin Vaisse, anuncia que Francia debe aceptar el proyecto porque un rechazo favorecería a los neoconservadores en Estados Unidos. Este autor, quien aprobó la invasión de Irak y apoya ahora «la guerra contra la tiranía» de la administración Bush, retoma en su análisis la retórica atlantista del mal menor: apoyar ese Tratado equivale a ayudar a los miembros de la administración Bush que estén dispuestos a conversar con los europeos.

La propaganda por el «sí» francés sobrepasa ampliamente el marco de la prensa francesa. Por ejemplo, el presidente del Parlamento Europeo, el socialista español Josep Borrel, retoma en El Periódico los argumentos de los defensores franceses del Tratado: los partidarios del «no» no entienden el texto y lo mezclan con otros asuntos. Borrel se lamenta de que, por culpa de esa campaña, otros problemas europeos, como el de los tejidos de fabricación china o la directiva Bolskestein, se vean paralizados ante los temores de los franceses. Ex consejero de Robin Cook, el laborista británico David Clark defiende el Tratado Constitucional de manera mucho más original e interesante en el Guardian. Según él, los franceses cometen un error al rechazar un texto que, contrariamente a lo que ellos creen, representa más progresos que retrocesos sociales. Sin embargo, el rechazo francés se debe sobre todo al deseo de Tony Blair de norteamericanizar la Unión Europea en vez de acercarse a Europa. Dicha política alejará cada vez más a los británicos de los europeos y Londres tendrá que pagar el precio de ese alejamiento cuando la economía europea arranque de nuevo.

En Estados Unidos, el espectro de la guerra de Vietnam apareció de nuevo en la prensa desde que empezaron los problemas de la ocupación estadounidense en Irak para ir desapareciendo después poco a poco de las páginas de los diarios. Este fin de semana, Estados Unidos se hizo particularmente discreto en cuanto al trigésimo aniversario de la caída de Saigón. Esa derrota, símbolo de que los pueblos son capaces de resistir y vencer al Imperio, sigue siendo una referencia para muchos movimientos de liberación a través del mundo. La novelista vietnamita Pham Thi Hoai, uno de los pocos autores que van más allá de la descripción de la caída de Saigón en la prensa mainstream estadounidense, redacta un texto ambiguo en Los Angeles Times. Estados Unidos desencadenó una guerra que costó cuatro millones de muertos y lanzó sobre Vietnam toneladas de substancias químicas cuyos efectos subsisten aún. Tienen, por tanto, el deber moral de ayudar a cambiar el régimen vietnamita que oprime a su pueblo. No dice, sin embargo, qué tiene que hacer Washington para cambiar la situación en su país. Pero ¿qué podría hacer Estados Unidos en ese país sin dar lugar otra vez a los males que la propia autora denuncia?
En The Age, el fiscal australiano Michael Sexton invita a sus propios compatriotas a hacerse un examen de conciencia. Cuando Estados Unidos dudaba aún en implicarse más en Vietnam, los australianos empujaron a Washington en ese sentido con la esperanza de que ese país se comprometiera con la ANZUS en caso de que hubiese problemas con Indonesia. Australia aprobó la guerra de Vietnam y no condenó nunca a los políticos que la apoyaron. Por eso está actualmente en deuda con Estados Unidos y no puede obtener nada de ese país. Aquella guerra convirtió a Canberra en vasallo de Washington.
El tono es muy distinto en la prensa rusa. Vremya Novostyey entrevista a dos ex generales del Ejército Rojo que fueron «consejeros militares» de la defensa antiaérea norvietnamita, Evgueni Antonov y Anatoly Khiupenen. Los dos se regocijan de los éxitos obtenidos en aquel entonces ante el enemigo estadounidense. Este ensalzamiento de una victoria rusa, o por lo menos de una derrota estadounidense, debe ser considerada en un contexto en que muchos consideran que una nueva guerra fría ha comenzado ya.

Red Voltaire




4 de mayo de 2005

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français
 English

Países
 Francia
 Unión Europea

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Todos europeos»

Autor Jean-Marie Colombani

Jean-Marie Colombani es presidente de la junta directiva y director de publicación del diario francés Le Monde. Fue uno de los grandes artesanos de la recapitalización de este diario que llevó a que fuera controlado por los principales grupos económicos franceses.

Fuente Le Monde (Francia)
Referencia

«Tous Européens», por Jean-Marie Colombani, Le Monde, 29 de abril de 2005.

Resumen

Dentro de un mes, los franceses habrán dicho sí o no al tratado constitucional. Una decena de países seguirá sus pasos. Los demás, por tradición o por prudencia, dejan a sus Parlamentos la responsabilidad de la ratificación. La prudencia parlamentaria elemental fue abandonada en Francia en beneficio del máximo riesgo: un referéndum, es decir, un principio que todos los republicanos deberían rechazar a causa de su propensión a transformarse en plebiscito. Los electores corren el riesgo de pronunciarse sobre la confianza en el Presidente de la República y en su gobierno, en lugar de hacerlo sobre un texto complejo fruto de un compromiso. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga ya que esto permite a los franceses debatir un tema esencial.
El debate constituye una etapa. La mayoría de los electores nació después de la construcción de la Unión Europea y solo se enteró de los desórdenes que la Unión Europea alejó (la guerra, la pobreza, las dictaduras) a través de los libros de historia. En esas condiciones sería tentador creer que la paz, la prosperidad y la democracia son logros que podrían desarrollarse de otra forma. En ese sentido, todos nos hemos transformado en europeos. Simplemente, para estar seguros de seguir siéndolo, es preferible, mirándolo bien, decir que sí al texto que hace las veces de Constitución para Europa. En efecto, ese texto es el punto de tránsito hacia una Europa política. Ahora bien, en el futuro, el destino del mundo será el que decidan tres o cuatro pesos pesados: Estados Unidos y tal vez el conjunto latinoamericano, China, la India, y Europa si así lo decide. Si lo quiere. Este texto confiere a la Unión Europea una masa crítica organizada que le permitirá ejercer una influencia en las cuestiones mundiales.
Podemos considerar que el texto no va demasiado lejos, que es torpe adjuntarle la reproducción de los acuerdos existentes, que es impropio hablar de «Constitución» para designarlo. Pero hay un hecho cierto: una vez ratificado, el tratado le permitirá a Europa existir desde el punto de vista político cuando hasta ahora no era más que un gigante económico, comercial y monetario. Por el momento entre 25 y pronto entre 30, los Estados europeos tienen la tarea de desarrollar una Europa política. En Washington, Nueva Delhi y Pekín se espera una respuesta a la siguiente pregunta: ¿habrá mañana un europeo sentado a la mesa de los grandes?
El tratado dotará a la Unión Europea de una presidencia con una dimensión emblemática mucho más fuerte que en el caso de la antigua presidencia rotativa. Al nombrar de igual forma un ministro de Relaciones Exteriores, Europa adquiere presencia internacional. El tratado tiene otras cualidades. Asegura el funcionamiento de Europa al mismo tiempo más social, más democrático y más favorable a Francia. Este tratado es mucho más social: reconoce que hay misiones de servicio público que escapan a la esfera competitiva y la Carta de Derechos Fundamentales concede derechos que pueden ser invocados ante el Tribunal por todos los ciudadanos. Por ello, la Confederación Europea de Sindicatos y todos los partidos socialistas de Europa apoyan el texto. La Unión Europea será asimismo más democrática ya que los poderes del Parlamento serán fortalecidos. Y Francia sale ganando puesto que el proyecto de tratado aumenta su peso en el seno del Consejo Europeo, donde contará mañana con el 13,4% de los derechos de voto, contra 9% en el marco actual del tratado de Niza. Algo mucho más cierto en el caso del binomio franco-alemán, motor histórico de la construcción europea, cuyos derechos de voto pasarían del 18 al 31,4%.
Los resultados de los sondeos actuales son una prueba de desconfianza respecto del poder político que no supo aprovechar las lecciones de los resultados de las elecciones de 2004; pero también de desconfianza con relación a una Europa sospechosa de obstaculizar el modelo francés, incluso de destruirlo. El voto negativo es una protesta contra el desempleo y el sufrimiento social que de ello se desprende. Los electores seducidos por el no se equivocan de dirección: el desempleo es un problema francés. Europa constituye una posibilidad para Francia siempre que gane el «sí».


«A nuestros amigos franceses»

Autor Colectivo de intelectuales alemanes

Wolf Biermann, poeta y cantante; Hans Christoph Buch, escritor; Günter Grass, escritor, Premio Nobel de literatura; Jürgen Habermas, filósofo; Klaus Harpprecht, escritor, ex asesor de Willy Brandt; Alexander Kluge, cineasta; Michael Naumann, escritor y ex ministro delegado para la cultura; Peter Schneider, escritor; Gesine Schwan, presidenta de la Universidad Europea Viadrina; Armin Zweite, historiador de arte; Werner Spiess, historiador de arte y ex director del Museo Nacional de Arte Moderno de París.

Fuente Le Monde (Francia)
Referencia

« A nos amis français », por un colectivo de intelectuales alemanes, Le Monde, 3 de mayo de 2005.

Resumen

Queridos amigos franceses, con gran inquietud observamos cómo se fortalece el no populista a la Constitución europea. ¿La mayoría de los franceses quiere en realidad enterrarse en el búnker común de los nacionalistas de derecha y de los nacionalistas de izquierda? No podemos aceptar esta capitulación de la razón. Un rechazo al tratado constitucional traería aparejadas consecuencias catastróficas para la obra de unificación a la que debemos la paz; para vuestros vecinos alemanes que saben que Europa solo puede construirse con la participación de Francia; para Polonia y los restantes nuevos miembros de la Unión, a los que Francia no debe dejar solos entre la Alemania unificada y el imperio ruso; para el equilibrio de las relaciones con Estados Unidos; para la propia Francia que se vería aislada al decir que no.
La Constitución no responde a todos nuestros ideales, pero constituye un compromiso honesto. Representa el fortalecimiento del Parlamento y de sus funciones de control; la limitación del derecho de veto a decisiones esenciales; la base de una política exterior y de defensa común sin la cual Europa no sería nada entre las potencias mundiales; la garantía de la productividad del mercado y, al mismo tiempo, la protección de nuestros derechos sociales. Amigos franceses, sería una locura hacer que la Constitución europea pagara las consecuencias de vuestro descontento hacia el gobierno. Por el contrario, Europa puede obligar a vuestro gobierno, a vuestros partidos, a vuestros hombres de empresa y a vuestros sindicatos a pensar y actuar de forma más productiva. El miedo no ofrece seguridad, pero representa siempre un signo de debilidad, incluso una incitación al suicidio. Sin valentía no habrá supervivencia. Ni para Francia. Ni para Alemania. Ni para Polonia. Ni para ninguno de los antiguos y nuevos miembros de la Unión Europea que, gracias a su Constitución, materializan un sueño secular. Es una deuda contraída con los millones y millones de víctimas de nuestras guerras insensatas y de nuestras dictaduras criminales.


«Europa dependiente o Europa igual»

Autor Justin Vaïsse

Ex redactor de discursos en el ministerio francés de Defensa (1998-1999), Justin Vaisse es investigador en la Brookings Institution, profesor de Historia en el Instituto de Estudios Políticos de París e investigador en el Centro de Historia de la Europa del Siglo Veinte. Es coautor con Pierre Hassner de Washington y el mundo.

Fuente Libération (Francia)
Referencia

« Europe vassale ou Europe égale », por Justin Vaisse, Libération, 02 de mayo de 2005.

Resumen

Hay que juzgar el Tratado Constitucional por sus propios méritos y por la posibilidad o no de negociar un mejor tratado con nuestros 24 socios, pero también hay que tener en cuenta la posición de socios que no sean los de Europa, en especial, la de los Estados Unidos: ello permite comprender mejor, indirectamente, lo que representa esta Constitución. Si el texto fuera rechazado, y sobre todo por los franceses, esa noticia sería recibida con una gran burla y un sentimiento de victoria por los círculos conservadores y neoconservadores de Washington. Semejante voto debilitaría los círculos multilateralistas en provecho de los unilateralistas, pues el verdadero eje del debate no opone Europa a los Estados Unidos, sino que está desfasado y atraviesa ambas orillas del Atlántico.
En realidad, existen dos escuelas que se enfrentan. La primera predomina en Washington y reagrupa también a los círculos conservadores de Gran Bretaña o de Europa Oriental quienes exhortan a votar No. Para ellos, los Estados Unidos deben dominar al mundo, se trata de un «imperio generoso» al que sus aliados deben ayudar y seguir sin hacer preguntas. Según este concepto, las relaciones bilaterales de los Estados Unidos con los demás países predominan en la ONU y las «coaliciones a la carta» desempeñan el papel de multilateralismo. Para la segunda escuela, que reagrupa a los republicanos realistas y a la mayoría de los demócratas, los problemas de nuestro mundo globalizado, desde el terrorismo hasta el tráfico de drogas, no se pueden solucionar sin la cooperación institucionalizada. Ahora bien, esa segunda escuela, más cercana a los ideales que comparte la mayoría de los europeos, necesita de una Unión Europea que haga escuchar su voz en la escena internacional para que tenga un peso en los debates internos en los Estados Unidos y oriente a este país a la cooperación más que a la hegemonía. La correlación de fuerza interna en Washington refleja el estado del sistema internacional.
Si la Constitución es rechazada, los unilateralistas de la primera escuela serían fortalecidos. En realidad, la adopción de la Constitución no sería una varita mágica que nos daría de pronto una política unificada y coherente, pero aportaría avances tangibles que reafirmarían nuestros ideales y nuestros propios intereses, nuestra visión del mundo.


«La encrucijada francesa»

Autor Josep Borrell

Ex diputado español, secretario general del PSOE y ministro español de Industria y Medio Ambiente, Josep Borrell es presidente del Parlamento Europeo.

Fuente El Periodico (España)
Referencia

« La encrucijada francesa », por Josep Borrell, El Periodico, 2 de mayo de 2005.

Resumen

La política europea está profundamente afectada por la posibilidad de un «No» francés al referendo. El ambiente actual en las instituciones europeas refleja el fin de la visión romántica de la ampliación al Este. En lo adelante, lo que predomina es el miedo. Este miedo del gobierno francés por parecer débil es lo que ha dictado su actitud en cuanto a los textiles chinos, a la conmemoración del genocidio armenio para recordar que la adhesión turca no es para mañana, o también a la congelación de la directiva Bolkestein.
¿Cómo explicar lo que sucede en Francia? En primer lugar, hay que comprender que existen varios «No» en ese país. Hay un «No» por razones de soberanía que rechaza la construcción europea y que olvida que Dominique de Villepin pudo hacer su discurso en la ONU contra la guerra en Irak pues sabía que la economía francesa estaba protegida por el euro. El otro «No» tiene una visión contraria: el Tratado Constitucional no va muy lejos y ese texto abre la vía a la competencia social y tributaria. En realidad, están más preocupados por la situación del país que por el contenido del texto. Los de la izquierda piensan que el texto permitirá la renegociación. ¿Por qué, si los franceses dicen No, los demás socios aceptarían lo que ellos rechazaron la primera vez?
La campaña francesa está contaminada por los elementos que no tienen nada que ver con el texto, como por ejemplo la adhesión de Turquía. De todas formas, las dudas en Francia permiten por lo menos reactivar el debate sobre Europa.


«Deshacerse de un sueño para permanecer a flote»

Autor David Clark

David Clark es ex consejero especial de Robin Cook en el Ministerio de Relaciones Exteriores (1997-2001).

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia

« A dream jettisoned, like ballast, to keep him afloat », por David Clark, The Guardian, 2 de mayo de 2005.

Resumen

Uno de los indicadores más reveladores de los proyectos post electorales del New Labour es la forma en la cual un posible pase del Reino Unido al euro sirve para distraer la atención del escándalo de las asesorías jurídicas del Ministerio de Justicia antes de la Guerra de Irak. Para apreciar toda la significación de este desvío de la atención, hay que recordar que convertir a Gran Bretaña en una de las líderes de Europa era la idea central del proyecto de Blair de 2007 y que para ello había que adoptar el euro. Pero para poder permanecer en el poder hubo que abandonarla. Hoy día, luego de esa negación Tony Blair haría mejor en buscar el medio para abandonar su puesto de la forma más honorable. Lo mejor sería lo antes posible.
La situación actual lo confirma. Los trabajadores habrían podido plantear la cuestión europea y evitar el atolladero iraquí, pero los malos análisis de la situación lo echaron todo a perder. Cuando Tony Blair llegó al poder en 1997, era admirado en nuestro país y en Europa, y utilizaba la popularidad que despertaba en ambos contextos para fortalecer su legitimidad. Sin embargo, se negó a adoptar el euro, rechazando enfrentar a los euroescépticos cuando estaba en posición de fuerza. Por último, adoptó el lenguaje del adversario («veto», «soberanía», «línea roja», etc...) y priorizó la «relación especial» con Europa. Por consiguiente, siguió a los Estados Unidos al lodazal iraquí y abogó por americanizar la economía europea.
Debido a esa política, los franceses podrían rechazar el Tratado Constitucional, no por razones de soberanía como en Gran Bretaña, sino porque no quieren lo que consideran un viraje «neoliberal». Se trata de una mala apreciación del texto, pero el color de la Comisión Barroso no los tranquiliza. Si Francia acepta el No, la Unión Europea se fragmentará y Francia y Alemania se acercarán; si Francia acepta el Sí, los laboristas deberán organizar un referendo que no pueden ganar. De todas formas, Blair parecer decidido a alejar a Gran Bretaña de Europa. Pero, cuando Alemania haya terminado de digerir el coste de la reunificación, la economía europea resurgirá y se verá la fragilidad de la economía británica.


«Las nubes de la guerra se ciernen aún sobre Vietnam »

Autor Pham Thi Hoai

Pham Thi Hoai es una novelista vietnamita, autora de La Messagère de cristal y de Menu de Dimanche. Es la animadora del foro Talawas.Org.

Fuente Los Angeles Times (Estados Unidos)
Referencia

« Clouds of War Still Hover Over Vietnam », por Pham Thi Hoai, Los Angeles Times, 29 de abril de 2005. Este texto ha sido adaptado de un artículo más extenso publicado en el sitio Opendemocracy.Net.

Resumen

Cuando yo nací ya había guerra. Durante 15 años la viví a diario. Pero yo no fui una niña infeliz. En Vietnam del Norte, en los años 60-70, yo creía que la guerra iba a durar siempre, igual que las nubes en el cielo. Pero en 1975 vimos el avance de las banderas rojas en nuestros mapas escolares. Todos los días un alumno ponía una bandera roja sobre una nueva ciudad tomada en Vietnam del Sur. Cuando terminó la reconquista, lloré como los demás, pero en mi caso fue por miedo: ¿qué iba a pasar ahora cuando ya no había guerra?
Durante la primera década posterior a la guerra, vivimos bajo el mismo régimen reglamentario que existía durante esta, basado en el mismo rigor ideológico. En el Sur se encarcelaba a la gente, se confiscaban las propiedades y se hacían purgas entre los intelectuales. Estalló una guerra con Cambodia, después con China y la unificación provocó aislamiento internacional, pobreza y represión. La política de apertura llegó más tarde y en 1994 se levantó el embargo estadounidense.
Hoy, para la mayoría de los estadounidenses, la guerra pertenece al pasado y ya sólo se habla de ella como elemento de comparación con otros conflictos. En Vietnam, sin embargo, no es posible olvidar esa guerra que mató a cuatro millones de personas y diseminó grandes cantidades de productos químicos. Además, esa guerra fue una victoria total para el comunismo, que sigue utilizando ese argumento para mantenerse en el poder 30 años después de su terminación. Nuestros valores tradicionales han desaparecido y las más nobles aspiraciones del comunismo han sido reemplazadas por la corrupción, por conflictos étnicos velados, violaciones de los Derechos Humanos y desigualdades sociales. Todo eso se mantiene y seguirá siendo tan evidente como las nubes en el cielo hasta que las cosas cambien.


«La guerra que introdujimos silenciosamente»

Autor Michael Sexton

Michael Sexton es procurador general de la provincia australiana de Gales del Sur. Es el autor de War for the Asking: How Australia Invited Itself to Vietnam.

Fuente The Age (Australia)
Referencia

« The war we gatecrashed », por Michael Sexton, The Age, 28 de abril de 2005.

Resumen

Esta semana conmemoramos dos aniversarios importantes referentes a la Guerra de Vietnam. Hace 40 años, Australia entraba en la guerra y, hace 30, Saigón caía en manos de las fuerzas norvietnamitas. _ A fines de 1964 y comienzos de 1965, en Washington estaba en su apogeo el debate sobre la injerencia en Vietnam. Desde mediados de los años 50, los Estados Unidos tenían asesores militares en Vietnam del Sur, pero no tropas de tierra. El debate proseguía y los asesores de Johnson no comprendían que Vietnam del Norte no podía ser vencido con el tipo de guerra que los Estados Unidos podían entablar. Mientras el debate continuaba en Washington, en Canberra se decidía empujar a los Estados Unidos a involucrarse en la guerra, y Australia enviaba un batallón a combatir en Vietnam incluso antes de que los estadounidenses lo solicitaran. La diplomacia australiana presionó también a los Estados Unidos para que incrementasen los bombardeos sobre Vietnam del Norte. _ El objetivo perseguido por Australia era vincular fuertemente a la ANZUS para poder contar con apoyo en caso de un conflicto con Indonesia. Contrariamente a lo que se afirma hoy, la guerra no era impopular. En los Estados Unidos, los políticos que decidieron esta guerra perdieron prestigio mientras que nuestros dirigentes ocuparon después altas responsabilidades. Para los Estados Unidos, esa guerra determinó la manera de entablar las siguientes. Para los australianos, puso en peligro las oportunidades de obtener algo por parte de los Estados Unidos.


«Los Vietnamitas se las arreglaban para que nosotros no tuviéramos el mando»

Autor Evgueni Antonov

Evgueni Antonov es ex general-mayor del Ejército soviético. En 1969 y 1970 fue responsable del equipo de especialistas militares soviéticos encargados de la DCA para el ejército popular vietnamita.

Fuente Vremya Novostyey (Rusia)
Referencia

«Вьетнамцы старались, чтобы мы не командовали », par Evgueni Antonov, Vremya Novostyey. Este texto ha sido adaptado de una entrevista.

Resumen

Al inicio de la guerra, unidades completas de lanza-misiles «Zenith» partieron de la URSS hacia Vietnam. El 2do batallón de Briansk, por ejemplo, partió en su totalidad. Allí probamos el nuevo material, lo mejoramos para escapar de los misiles y aprendimos a tirar contra objetivos de pequeño tamaño. Sólo utilizamos dispositivos de lanzamiento tierra-aire C-75, pues los primeros C-125 aparecieron en Egipto. Los vietnamitas querían los C-125, pero ello implicaba que el material pasara por China y nosotros temíamos que una parte no llegara a su destino. Yo llegué sobrevolando Afganistán, Pakistán, la India y Birmania, no había otro camino. Los acuerdos con esos países eran válidos en cuanto a personas, pero no para las armas, y los barcos norteamericanos hacían peligroso el traslado por mar. Los vietnamitas recibieron los C-125 pero ya la guerra había terminado. También querían lanza-misiles «Strela-1», pero nosotros no queríamos que se divulgara su tecnología. _ Desde el inicio comprendimos que los norteamericanos no estaban preparados para esa guerra. Sus aviones volaban a una altitud de buen alcance para nosotros, y sin formación táctica. ¡El mayor Proskurnin fue condecorado por dar en cuatro blancos con sólo tres misiles! Los Estados Unidos habían subestimado nuestros medios y se conmocionaron después de sufrir graves pérdidas. Empezaron a volar más bajo y se convirtieron en un buen blanco para la artillería vietnamita. En 1972 los norteamericanos desencadenaron la operación «Linebacker 2», cuando los B-52 bombardearon todo el Norte del país. Después comprendieron que allí ya no había blancos que atacar, pues las armas estaban escondidas en las montañas. El napalm fue utilizado en el Sur para hacer salir de la selva a los combatientes. Los vietnamitas no autorizaron a los especialistas rusos a participar en las decisiones militares, pero nosotros tratamos de obtener informaciones sobre las operaciones en el Sur, saber cuándo iban a extenderse hacia Cambodia o hacia Laos. Fue imposible, el partido estaba muy alerta.


«Una sola vez bastaba para obtener una condecoración»

Autor Anatoly Khiupenen

Fue comandante de una compañía de lanza-misiles DCA, y responsable de los técnicos rusos de 1972 a 1975 en la República Democrática de Vietnam. Anatoly Khiupenen es jubilado, ex general de División del Ejército ruso.

Fuente Vremya Novostyey (Rusia)
Referencia

«Награждать можно было за одно пребывание во Вьетнаме», por Anatoly Khiupenen, Vremya Novostyey, 29 de abril de 2005. Este texto ha sido adaptado a partir de una entrevista.

Resumen

La amplitud de la participación rusa en la guerra de Vietnam es exagerada. Allí sólo hubo un total de 6 000 especialistas militares soviéticos. Trece murieron allí, de los cuales 3 ó 4 perdieron la vida en combate. Al principio, soldados de dos batallones de lanza-misiles antiaéreos partieron para entrenar a los vietnamitas en el manejo de los C-75. Nuestros hombres combatieron al menos en los inicios. Los pilotos sólo daban clases. A partir de 1966, los especialistas soviéticos solamente se encargaban del material.
Fuimos allí porque los vietnamitas estaban construyendo el socialismo y pidieron ayuda a Moscú para luchar contra los Estados Unidos. Los norteamericanos habían sustituido a los franceses derrotados en 1954, sabiendo que allí había petróleo, carbón, gas y oro... El que controle a Vietnam controla el Sudeste Asiático. De los dos millones de soldados norteamericanos que fueron a Vietnam, 57 000 murieron y la cifra de heridos es aún mayor.
Para la operación «Linebacker 2», los norteamericanos emplearon los nuevos aviones F-111, la aviación estratégica hacía al menos tres vuelos nocturnos y la aviación táctica operaba de día. Bombardeaban por zonas de 1 km de largo y 150 m de ancho; después nada quedaba en pie. Pero el choque fue ganado por los artilleros vietnamitas, que derribaron 81 aviones, entre ellos 34 B-52. Los batallones de lanza-misiles antiaéreos fueron condecorados de manera colectiva, al menos en Vietnam se condecora a título individual. De los nuestros, se condecoró primero a los que habían derribado aviones norteamericanos, a los demás por haber entrenado a los vietnamitas, una sola vez bastaba para recibir una distinción. En Rusia se revisaron numerosos manuales después de esa guerra; el ejército aprendió mucho de esa experiencia, los aviadores, por ejemplo, sacaron muchas lecciones de los daños causados a los aparatos norteamericanos.


 



Temas
Cuestiones nucleares
Cuestiones nucleares


Países
Alemania
Alemania


001. El Nerón del Siglo XXI. George W. Bush presidente


002. Cowboys del Infierno


«Proyecto Censurado 2009»


 

Sobre la Red Voltaire - RSS - ¿ Cómo participar en la Red Voltaire?

  

Top