|

|
 |
|
Tribunas y análisis - 30 de noviembre de 2005
Yugoslavia: conmemoraciones y mala memoria
Análisis
El 21 de noviembre de 1995, los Acuerdos de Dayton ponían fin a los actos de violencia en Bosnia-Herzegovina y creaban una entidad estatal híbrida, basada en la división en comunidades, que validaba las principales reivindicaciones de las facciones nacionalistas bajo control internacional. La prensa internacional aprovecha este aniversario para preguntarse sobre las lecciones extraídas de este acuerdo.
El International Herald Tribune pone sus columnas a disposición de dos ex Altos Representantes para Bosnia-Herzegovina cuyas tribunas nos hacen pensar en un ajuste de cuentas.
Carl Bildt, quien ocupó ese puesto de 1995 a 1997 antes de convertirse en miembro del Consejo de Administración de la Rand Corporation, loa el proceso de Dayton y sus primeros momentos, pero considera que después (es decir, una vez que abandonó el puesto) la comunidad internacional (en otras palabras, sus sucesores) no fue muy lejos que digamos y hoy Bosnia paga el precio con graves dificultades económicas.
Paddy Ashdown, Alto Representante para Bosnia de 2002 hasta inicios de noviembre de 2005, asegura por su parte que la comunidad internacional hizo un excelente trabajo en Bosnia-Herzegovina, con excepción de los dos primeros años que siguieron a los acuerdos de Dayton (o sea, durante el mandato de Carl Bildt). Afirma que Bosnia-Herzegovina está resolviendo sus problemas económicos al mismo tiempo que se integra a la comunidad «euro-atlántica».
Ambos autores dan muestras de gran fervor atlantista. De esta forma, Carl Bildt alaba la acción de Estados Unidos y afirma que nada habría sido posible sin este país en 1995, mientras que Ashdown se vanagloria de que bajo su dirección Bosnia haya enviado tropas a Irak para colaborar con las fuerzas de ocupación anglosajonas.
En Der Standard, Wolfgang Petritsch, quien ocupó el puesto de Alto Representante para Bosnia entre Bildt y Ashdown, estima que se hizo un excelente trabajo a nivel económico si se piensa en el punto de partida (es decir, cuando ocupó el lugar de Bildt), pero se lamenta del giro neoliberal de las políticas económicas adoptadas en los últimos tiempos (en la época de Ashdown) y de la incapacidad de las fuerzas internacionales para detener a Karadzic y Mladic. Reconoce, sin embargo, que la posible adhesión de Bosnia a la Unión Europea será beneficiosa para todos ya que servirá de elemento de cohesión para el futuro.
En pocas palabras, estas tres intervenciones pueden resumirse de la siguiente forma: hice un buen trabajo, los problemas son fruto de los errores cometidos por aquellos que ocuparon el puesto antes o después de mí y el futuro de Bosnia-Herzegovina debe pasar por la integración a la comunidad euro-atlántica, integración prioritaria con relación al acercamiento a las antiguas partes de Yugoslavia. Las rivalidades personales se desencadenan en el campo atlantista en vísperas de algunas jugosas nominaciones.
Cuando todo parece indicar que ha llegado la hora de conmemorar las acciones de la Unión Europea, de la ONU o de la OTAN en Bosnia-Herzegovina, Srdjan Dizdarevic, presidente del Comité Helsinki para Bosnia-Herzegovina, señala en el diario comunista francés L’Humanité los problemas persistentes de Bosnia y ofrece una descripción poco brillante de la situación en el país: el sistema étnico-religioso que divide hoy al país impide que todo aquel que no pertenezca a una de las tres grandes comunidades pueda presentarse a una elección, la corrupción es generalizada, el nacionalismo se mantiene fuerte y el crimen organizado es poderoso. Nada que ver con la autoaprobación de los tres ex Altos Representantes.
En un extenso texto publicado por el diario comunista italiano Il Manifesto, Miodrag Lekic, ex embajador yugoslavo y ex candidato a las elecciones presidenciales en Montenegro, lamenta la situación en Bosnia. Lekic ofrece un análisis análogo de la situación actual en Bosnia y lo extiende a Kosovo. Observa que las divisiones entre las diferentes comunidades se mantienen. Para él, Dayton congeló la situación pero no resolvió nada a nivel de los derechos humanos en esas regiones. De esta forma se preocupa por los proyectos de independencia para Kosovo apoyados por el International Crisis Group de George Soros y emite sus reservas respecto de la «muerte natural» de Yugoslavia.
El diario kuwaití Al Watan pone igualmente sus columnas a disposición de dos analistas para que hablen de las consecuencias de los Acuerdos de Dayton. Sin embargo, de manera implícita, parece que se piensa más en la reconstrucción del vecino Irak que en la de Bosnia.
El escritor y periodista kuwaití Mohamed Khalaf presenta el proceso iniciado en Dayton como el modelo de la reconstrucción de un Estado luego de un período de guerra. Exalta la asociación de despliegue militar, voluntad política, cooperación y financiamiento. No obstante, considera que será difícil instaurar un gobierno unificado.
Mucho más explícito, el director de la Rand Corporation y ex representante estadounidense en los Balcanes, James Dobbins, alaba también el trabajo realizado en Bosnia y considera que debe servir de fuente de inspiración para las acciones estadounidenses en Irak. En su opinión, Estados Unidos saldría ganando si se inspirara en lo que se hizo allí: es preciso estabilizar el país antes de dedicarse a la discusión institucional. Pide por consiguiente que los representantes iraquíes se reúnan para reflexionar sobre la forma de poner fin a lo que se presenta como una guerra civil y sugiere por lo tanto que se deje a un lado la constitución iraquí, aplazada para un momento ulterior.
La comparación entre Bosnia e Irak tiene sin embargo límites evidentes: Irak era un país donde no existía enfrentamiento entre las comunidades antes de una invasión que utilizó y sacó a relucir ampliamente las divisiones étnico-religiosas; cualquier intento de aplicar un «modelo bosnio» a los problemas iraquíes debería por lo tanto tropezar con la diferencia entre los problemas de ambos países. No obstante, el mito mediático de la «guerra civil» en Irak descansa en múltiples comparaciones con la Yugoslavia de los años 90. Si miramos bien, Yugoslavia pudo servir de modelo para atizar las tensiones entre comunidades. Fue allí donde el estado mayor estadounidense puso en práctica su teoría de las «peleas de perros»: aislar a una población, llevarla después a destrozarse entre sí de forma tal que ésta acepte cualquier decisión impuesta desde el exterior para recuperar la paz. El incendio de la biblioteca de Sarajevo, símbolo de la pluralidad cultural de Yugoslavia, preparó las condiciones para el saqueo de los museos de Bagdad, símbolo de la unidad nacional iraquí, bajo la mirada experta del embajador Galbraith, ex clínico del desmembramiento de Yugoslavia.
Algo sí es seguro, la guerra en Bosnia condujo a una satanización del nacionalismo serbio que abrió la puerta a una representación monocausal de los actos de violencia en Kosovo, lo que justificó la intervención y el fin de la escisión yugoslava con el desmembramiento de Serbia. Las operaciones militares de la OTAN, realizadas en esa ocasión fuera del marco del derecho internacional, llevaron también a la opinión internacional a aceptar el principio de acciones militares sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esta relación es recordada en The Guardian por la periodista Diana Johnstone (quien recientemente participara en la conferencia Axis for Peace 2005). Johnstone vuelve a analizar los mitos mediáticos que siguen caracterizando la representación del conflicto yugoslavo. Con motivo de la rehabilitación de su trabajo por parte del Guardian precisa que nunca quiso negar las atrocidades cometidas durante ese conflicto sino situarlas en contexto. De esta forma, quiso demostrar que el nacionalismo serbio no era peor que el nacionalismo croata en Bosnia o el albanés en Kosovo y que comparar a Milosevic con Hitler era una simplificación elaborada para provocar la emoción y no un análisis pertinente. Lo que es peor, estas amalgamas permitieron justificar la guerra contra Serbia, en franca violación del derecho internacional, abriendo de esta forma la puerta a las aventuras posteriores.
El no respeto del derecho internacional por parte de la primera potencia militar mundial es un peligro mucho peor para la paz mundial que el nacionalismo de un pequeño Estado, esta es una lección de la guerra en Yugoslavia que sigue siendo difícil de admitir.
Red Voltaire
|
 |
|

30 de noviembre de 2005
Desde
París (Francia)
Herramientas

Imprimir
Enviar
Todas las versiones de este artículo:

français
English
русский
Temas
EuCom : Control de Europa
Países
Bosnia y Herzegovina
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
|
 |
«Diez años después de Dayton I: Bosnia tiene aún un largo camino por recorrer»
Autor
Carl Bildt
Fuente
International Herald Tribune (Francia)
Referencia «10 years after Dayton I: Bosnia still has a way to go», por Carl Bildt, International Herald Tribune, 21de noviembre de 2005.
Resumen Hace diez años, negociamos durante tres semanas en una base de Ohio y pese a las dificultades, obtuvimos un acuerdo en Dayton sobre Bosnia. La verdadera cuestión no es saber cómo lo logramos, sino por qué semejante acuerdo no se logró antes. En 1995, Washington comprende que es necesario un acuerdo y eso es lo que lo hace posible. Es cierto que la acción militar del otoño influyó, pero sobre todo, lo decisivo fue el compromiso político.
Hoy día, hemos retrocedido en cuanto a Dayton y constatamos que el proceso iniciado hace diez años es el modelo en el cual se basa la reconstrucción de los Estados de la posguerra. En la actualidad, el país está pacificado y un millón de personas desplazadas regresaron a sus hogares, pero es necesario continuar esos esfuerzos. Al dejar Sarajevo, insistí en que se emprendieran esfuerzos económicos. Ahora bien, Bosnia no ha logrado todavía integrarse a la Asociación para la paz de la OTAN y la OMC. El desempleo supera el 40%. Hoy, Croacia negocia su adhesión a la Unión Europea, Serbia se integrará rápidamente a la UE una vez solucionado el problema kosovar. Bosnia debe despertarse.
Dayton fue un éxito pero el jurado sigue esperando pronunciarse sobre Bosnia.

«Diez años después de Dayton II: lecciones para estabilizar un Estado en decadencia»
Autor
Paddy Ashdown
Fuente
International Herald Tribune (Francia)
Referencia «10 years after Dayton II: Lessons for fixing failed states», por Paddy Ashdown, International Herald Tribune, 21 de noviembre de 2005.
Resumen ¿Cómo impedir que los Estados en decadencia se conviertan en refugios para terroristas? ¿Cómo convertirlos en democracias funcionales? ¿Cómo intervenir eficazmente en esos países? Un decenio de trabajo en Bosnia da las respuestas a esas interrogantes.
La situación en Bosnia, hace diez años, habría podido convertirla en un hueco negro, en una base para el terrorismo internacional y el crimen organizado, pero hoy día se trata de una democracia estable, con una economía floreciente, dispuesta a adherirse a la Unión Europea y a la Asociación para la Paz de la OTAN. Bosnia dispone en la actualidad de un ejército de 12 000 hombres que envió tropas a Irak en junio pasado.
Luego de Dayton, los dirigentes de los partidos nacionalistas bosnios, serbios y croatas intentaron bloquear el proceso para utilizar el sistema establecido a su favor. Esa es la razón por la cual, dos años después de Dayton, la comunidad internacional fortaleció los poderes del Alto Representante para Bosnia a fin de que suprimiera el bloqueo, lo que dio frutos. En la actualidad, Bosnia tiene un sistema democrático y una justicia competente. Bosnia adapta su economía para entrar a la Unión Europea. Radovan Karadzic y Ratko Mladic siguen siendo buscados pero creo que pronto serán detenidos.

«Diez años después de Dayton, Bosnia no es un Estado de Derecho»
Autor
Srdjan Dizdarevic
Fuente
L’Humanité (France)
Referencia «Les forces non nationalistes et la société civile peinent à se faire entendre», por Srdjan Dizdarevic, L’Humanité, 19 de noviembre de 2005.
Resumen Los partidos nacionalistas de todas las tendencias (SDA musulmán, HDZ croata y SDS serbio) mueven cielo y tierra para bloquear cualquier evolución por temor a perder el poder, y con frecuencia son apoyados por las autoridades religiosas de su campo. La tradición autoritaria del Estado todavía es fuerte en Bosnia, y los que militan por el cambio, los partidos no nacionalistas y la sociedad civil aún emergente, pasan mucho trabajo para hacerse oír.
Nacionalismo y corrupción están aquí indisolublemente ligados. Según un proverbio bosnio, «si cada país tiene su mafia, en Bosnia la mafia tiene su país «Tráfico de mujeres, de niños, de armas o de alcohol, aquí, todo se compra. Los partidos nacionalistas en el poder están poco interesados en que eso cambie, ya que ellos mismos mantienen su propia red de corrupción. Según Transparency International, organismo de vigilancia de la corrupción, aproximadamente
37 millones de euros al año serían desviados sólo en el sector de la reconstrucción y, según los europeos, unos 600 millones de euros –más que el presupuesto de la Federación Croata-Musulmana– pierde el gobierno cada año debido a los fraudes de tipo declaración de falsas empresas o empresas registradas ¡a nombre de personas fallecidas!
Hoy, en Bosnia, el Estado de Derecho sigue inexistente, aunque sólo fuere constitucionalmente, ya que los habitantes del país no son considerados como ciudadanos sino como miembros de una comunidad étnica; y esto tiene repercusiones, como a nivel electoral: así, un judío o un budista no pueden legalmente presentarse a una elección presidencial. Hay que ser representante de una de las tres comunidades étnicas. Por otra parte, las violaciones de los Derechos Humanos siguen siendo numerosas.

«En Bosnia, Europa es el factor de cohesión para la unión de los tres pueblos»
Autor
Wolfgang Petritsch
Fuente
Der Standard (Austria)
Referencia «Die drei Völker eint Europa», por Wolfgang Petritsch, Der Standard, 19 de noviembre de 2005.
Resumen Con el inminente inicio de las discusiones sobre la adhesión a Europa, la Unión Europea dispone de un instrumento que va a permitirle sustituir de forma progresiva las atribuciones del Alto Representante. Las numerosas reformas y adaptaciones que son necesarias para entrar en Europa harán estallar muy pronto el marco incompleto de Dayton. Esa es una carta de triunfo que debemos aprovechar, ya que sé por experiencia que los tres pueblos bosnios tienen al menos una visión común, la de la entrada a Europa.
Las distribuciones de los papeles según las cuotas étnicas eran necesarias en un país donde la guerra civil había destruido toda confianza entre las comunidades. Con el lento retorno de la confianza, por ejemplo en la policía y la administración, se podrá considerar la eliminación de esas medidas. El Acuerdo de Mravkovica-Sarajevo de 2002 ya es un primer paso que restablece la igualdad de derechos entre serbios, bosnios y croatas.
En cuanto al balance de los diez años de Dayton y la situación económica crítica en la cual se encuentra el país hoy día, con un 40% de desempleo, es necesario recordar la situación en el período inmediato de posguerra: más de 200 000 muertos, más de dos millones de refugiados, 90% de la infraestructura económica destruida. Además, Bosnia fue totalmente desindustrializada, ya que la antigua industria se basaba en la siderurgia y en el armamento. Lamento que se hayan aplicado ciegamente las recetas del dogma neoliberal, privatizando al máximo y abriendo los mercados a las inversiones extranjeras. Habría sido más razonable pasar por un período de transición y cierto proteccionismo de Estado lo que habría permitido la recuperación de la economía.
En mayo de 2002, anuncié la captura inminente de Karadzic y Mladic; el hecho de que estén todavía en libertad es no sólo una decepción para mí sino también un obstáculo a cualquier normalización. Mientras que Karadzic y Mladic sean considerados como héroes por una parte de la población serbia, estarán relativamente en seguridad. Por un lado existe el fracaso de la OTAN, y, por el otro, los políticos carecen de coraje, contrariamente a Djindjic, que osó entregar a Milosevic a La Haya. El hecho de que todavía hoy se vean a gente con prendas de vestir que cantan la gloria de esos dos criminales, muestra que en parte hemos fracasado en hacer comprender los pormenores de este trágico conflicto. Pero también hay que verlo como la expresión de una protesta ante lo que se entiende como una impotencia política que debe expresarse. También en nuestro país, Austria y en Alemania, existen personas que glorifican a un antiguo sistema sanguinario porque no encuentran su lugar en el actual.

«Balcanes, un vacío por llenar»
Autor
Miodrag Lekic
Fuente
Il Manifesto (Italie)
Referencia «Balcani, vuoto a perdere», por Miodrag Lekic, il Manifesto, 28 de octubre de 2005. Una traducción al francés puede encontrarse en Le Grand Soir.info: «Balkans, vide à perdre».
Resumen Mientras aún se espera la respuesta de los historiadores a la cuestión de saber si Yugoslavia murió de muerte natural, si fue asesinada, si se suicidó o si otros la «suicidaron», en el año 2005 se conmemora el aniversario de su larga desintegración y agonía.
En la geopolítica de los aniversarios, este año recordamos los inicios de dos «protectorados»: el de Bosnia-Herzegovina, que ya data de una década y los seis años del protectorado sobre Kosovo. Los Acuerdos de Dayton pusieron fin a los combates en Bosnia después de varios años de sangrientos compromisos que, en determinado momento, asumieron el carácter de bellum omnium contra omnes. Característico de un acuerdo diplomático, con elementos de un tratado internacional y por ello, completamente atípico, se pretendió imponer también un modelo de sistema constitucional. Fue así como surgió un complejo aparato político-burocrático. Y aunque se obtuvieron algunos resultados positivos, sobre todo en lo concerniente a los refugiados (cerca del 50% pudieron asentarse), el aparato estatal se presenta como algo descomunal, muy oneroso y a menudo ineficaz. Además, según opinan casi todos los analistas políticos, es innegable que Bosnia acoge todavía hoy a tres poblaciones en gran parte étnicamente divididas entre sí y que la pacificación, también hoy, está garantizada por la presencia de un contingente de tropas correspondiente a la Unión Europea.
En Kosovo, durante estos últimos meses, se han presentado diversas propuestas destinadas a encontrar una solución definitiva. Al cabo de años de haberse aferrado a la fórmula «primero un standard, después un estatus» que instaló el peor status quo en una región como esa que vive en una especie de «oscuridad mediática», hoy se vislumbran los primeros indicios de un renovado interés internacional. El 24 de octubre, tras el debate en el Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas decidieron abrir formalmente las negociaciones para definir el estatuto de la provincia.
Numerosos observadores coinciden en reconocer que la situación económica y de derechos humanos es en la actualidad, en muchos sentidos, es peor que la existente hace seis años. El 25 de enero de este año elInternational Crisis Group, al cual pertenecen, entre otros, Zbigniew Brzezinski, Marti Ahtasaari, el general Wesley Clark, George Soros y Emma Bonino, presentó un documento que prevé la independencia de Kosovo. Otro grupo, la International Commission on the Balkans, presidido por Giuliano Amato, y financiado por cuatro fundaciones privadas, presentó en abril una propuesta semejante.

«Bosnia diez años después de los Acuerdos de Dayton»
Autor
Mohamed Khalaf
|
Mohamed Khalaf est écrivain et journaliste dans le quotidien koweïtien Al Watan.
|
Fuente
Al Watan
Referencia ««دايتون» البوسنة بعد عشر سنوات من», por Mohamed Khalaf, Al Watan, 24 de noviembre de 2005.
Resumen Al cabo de diez años de la firma de los Acuerdos de Dayton, Bosnia no oculta su angustia y su miedo a un futuro incierto. Un miedo que no cesa de aumentar con los múltiples intentos estadounidenses de imponer una nueva constitución ajena a estos acuerdos, con el pretexto de crear una cohesión política acorde con los cambios internos y con la nueva correlación de fuerzas existente en el país.
Esos acuerdos, por muy limitados que sean, sin duda han dejado huellas en la historia de Bosnia y de toda la región. Determinaron el cese de una guerra étnica que hizo correr mucha sangre sin que evitaran encerrar a las diferentes comunidades, como enemigas, en una misma celda. ¡Fue la solución para poder reinstaurar el orden y fundar una federación! Esos acuerdos, impuestos por miles de soldados de la OTAN y por miles de dólares, lograron devolver la vida al Estado de Bosnia. También hicieron posible el retorno de un millón de refugiados que abandonaron sus refugios durante la guerra.
Así, después de diez años de negociaciones y de la designación de diversos cuadros institucionales de conformidad con las diferencias raciales y culturales, la comunidad internacional multiplica sus esfuerzos tratando de convencer a los diferentes protagonistas para que modifiquen el texto de los Acuerdos de Dayton, modificación significativa que permitirá elaborar una nueva constitución capaz de regir el país sin excluir a ninguna comunidad.
Será necesario crear condiciones de cooperación entre los diversos representantes de las comunidades en Bosnia y los responsables en el escenario internacional, tales como la Unión Europea o la Organización de las Naciones Unidas, cooperación ésta cuyo objetivo último es fundar un Estado con un solo presidente, un gobierno unido y un parlamento representativo de todas las comunidades.

«La constitución iraquí, de Dayton a Bagdad»
Autor
James Dobbins
Fuente
Al Watan
Referencia «الدستور العراقي من دايتون إلى بغداد», por James Dobbins, Al Watan, 24 de noviembre de 2005.
Resumen Hace diez años, los diplomáticos estadounidenses encerraron en Dayton a los representantes de las diversas comunidades religiosas de Yugoslavia. En aquellos momentos, dichos representantes fueron llamados a elaborar una constitución que permitiese encontrar una solución para la guerra «civil» en que se debatía el país.
Los protagonistas de los Acuerdos de Dayton lograron poner fin a la guerra en Bosnia, pero sin aplicar un plan destinado a administrar el país. Esto, además, es lo que justifica el hecho de que Bosnia siga bajo el protectorado de la comunidad internacional, que garantiza la seguridad en dicho territorio mediante las fuerzas de la ONU y que ha designado allí a un gobernador administrativo que goza de plenos poderes.
En el Bagdad de hoy, tal como ocurrió en Dayton hace diez años, se requieren las mismas condiciones para solucionar el problema. Las tres comunidades principales, a saber, los sunnitas, los chiítas y los kurdos deben decidir en conjunto su destino. No obstante, aunque los acuerdos entre las comunidades bosnias han posibilitado un cese al fuego en el país, no han permitido, sin embargo, la instauración de un gobierno independiente.
Es cierto que existe una gran diferencia entre el comportamiento de la operación constitucional en el Bagdad de nuestros días y el que tuvo lugar en Dayton hace diez años. La diferencia que más salta a la vista tiene que ver con la comunidad internacional y con su compromiso ante los dos países en cuestión. Hace diez años, la prioridad de los dirigentes internacionales era garantizar la estabilidad y la seguridad en Bosnia antes de pasar a la segunda fase, o sea, la de elaborar la constitución del país. Infelizmente, los protagonistas de ayer ya no pueden desempeñar hoy el mismo papel en Irak. Y lo que es peor aún, los Estados Unidos, contrariamente a lo ocurrido en Bosnia, obligan a que se aplique una constitución en Irak antes de solucionar allí los problemas de orden y de seguridad. Una constitución impuesta y basada en las negociaciones actuales sólo puede provocar una división del país en tres partes rivales que no vacilarán en desencadenar una guerra civil peor que la existente en el país en estos momentos.
Los Acuerdos de Dayton constituyeron una gran proeza para la diplomacia estadounidense y su representante Richard Holbrooke. Por su parte, el actual embajador en Irak, Zalmay Khalilzad, se ha enfrentado a una situación más complicada sin tener muchas cartas que jugar.

«La guerra en Bosnia ha sido brutal, pero no un holocausto»
Autor
Diana Johnstone
Fuente
The Guardian (Reino Unido)
Referencia «The Bosnian war was brutal, but it wasn’t a Holocaust», par Diana Johnstone, The Guardian, 23 de noviembre de 2005.
Resumen El 17 de noviembre, el Guardian presentó sus excusas a Noam Chomsky y rectificó los errores concernientes a mi trabajo y al de Emma Brockes. Sin embargo, a pesar de los desmentidos, se sigue teniendo la impresión de que mi trabajo consiste en negar las atrocidades cometidas.
Mi libro Fools’ Crusade: Yugoslavia, Nato, and Western Delusions, publicado en 2002, es un análisis documentado del contexto histórico y político de las guerras de desintegración yugoslava. Insiste en aspectos subestimados tales como la política alemana hacia las minorías, las políticas eslovenas, las divisiones entre políticos bosnios musulmanes y la historia turbulenta de Kosovo. Yo no me propuse tratar lo ocurrido en Srebrenica, sino enfocar su tratamiento mediático. Estudié la forma en que los medios de comunicación masiva se centraron en este hecho en detrimento de otros, cómo siempre han utilizado los cálculos más altos en cuanto a la cifra de muertos sin que ello pueda comprobarse formalmente y cómo han simplificado una realidad compleja multiplicando las analogías con Hitler o con el Holocausto. Los medios de comunicación han reemplazado el análisis por el maniqueísmo y la emoción. Se estigmatizó todo lo que no siguiera esta interpretación.
Durante este período, la izquierda europea se definió en lo tocante a su rechazo al nacionalismo, y consideró que el peor nacionalismo de todos era el serbio. Por el contrario, los nacionalismos croatas o albaneses fueron minimizados. Esto culminó con la guerra de la OTAN contra Serbia en violación del derecho. Sin embargo, este ataque contra el derecho, así como los Estados Unidos, representan una mayor amenaza para el mundo que el nacionalismo serbio.

|
|
|
 |
 |
|
 |