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La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) decidió esperar la IV Cumbre de las Américas, el 4 de noviembre en Mar del Plata, con un paro y una movilización nacionales.

En un documento titulado No al ALCA, Sí a la Integración de América, adoptado en reunión de su dirección nacional, se indica que en esa reunión Estados Unidos intentará, por un lado, profundizar los acuerdos del libre comercio.

Pero por el otro, remarca, se celebrará allí mismo “la Cumbre de los Pueblos de América, donde se rechazará la imposición de estas políticas neoliberales y, como contracara, se discutirán propuestas alternativas de distribución de la riqueza y soberanía popular”.

En el documento se establece explícitamente que “el paro y las protestas se harán en repudio a la presencia del presidente de Estados Unidos”.

Añade que cientos de organizaciones sociales, sindicales y políticas acudirán allí para celebrar la III Cumbre de los Pueblos y propender a la integración, como rechazo al modelo neoliberal, así como debatir y proponer políticas alternativas y soberanas.

“La CTA -acota- resolvió en su último Confederal participar activamente de la Cumbre, convocar a un paro y movilización en todo el país para el 4 de noviembre y organizar asambleas previas al encuentro de Mar del Plata en cada una de las provincias y ciudades del país para discutir una propuesta de distribución de la riqueza”.

Por su parte, Juan González, secretario de Integración para Latinoamérica de la CTA, opinó que la idea original del gobierno de George W. Bush -a quien calificó de genocida- era ratificar el ALCA en esta IV Cumbre, pero no puede.

Remarcó que el proceso de resistencia contra la pretensión estadounidense de imponer su Area de Libre Comercio de las Américas comenzó hace años y hoy es otra la realidad latinoamericana.

Claudia Baigorria, miembro de la dirección nacional de la CTA, puntualizó que otro lema de la movilización es “No a la militarización, Sí a la soberanía popular”, para rechazar, en particular la fuerte presencia castrense del gobierno de Estados Unidos en la llamada Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay).

Otra de las consignas, dijo, constata que los pueblos de América no son deudores, sino acreedores de la deuda social, histórica y ecológica.

Los latinoamericanos, opinó, debemos definir cómo vamos a cobrar esa deuda “porque hoy el problema es adónde van a parar los recursos que se producen y se generan en cada uno de nuestros países”.