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Tribunas y análisis - 3 de septiembre de 2005
Las elecciones en Alemania y el eje París-Berlín-Moscú
Análisis
El Focus de nuestra edición de ayer analizaba las complicidades internacionales en la masacre de Beslán mientras que la rúbrica Tribunas y Análisis se dedicaba a la polémica desatada en Rusia a raíz de la difusión de una entrevista concedida por Shamil Basáyev a la cadena ABC. Hoy, esta polémica vuelve a ganar actualidad en Estados Unidos gracias a una tribuna de Yuri Ushakov, embajador de Rusia en Washington, publicada por el Washington Times. La diplomacia rusa se propone utilizar el aniversario de la masacre de Beslán y la proximidad de la conmemoración de los atentados del 11 de septiembre para que Estados Unidos se enfrente a sus responsabilidades. En términos diplomáticos, pero firmes, Ushakov insta a Estados Unidos a abandonar su indulgencia para con los terroristas chechenos. El autor desea asimismo que este país muestre la misma rigurosidad con los países que protegen a los hombres de Basáyev así como con aquellos acusados de acoger a miembros de Al Qaeda. El embajador ruso recurre a la retórica de la «guerra global contra el terrorismo» para que Estados Unidos se dé cuenta de sus contradicciones.
Dicho texto es un ejemplo de las crecientes tensiones entre Moscú y Washington, sin posibilidades de aplacarse a medida que se acerca la cumbre sobre la reforma de la ONU a celebrarse en Nueva York en el mes de septiembre. Una vez más, el tema del terrorismo podría ser utilizado por la diplomacia rusa para debilitar las posiciones de Estados Unidos durante la cumbre.
Para hacer frente al imperialismo estadounidense, Moscú se había acercado a París y Berlín con el fin de crear un polo capaz de frenar la política de Washington. Esta alianza luchó activamente para impedir la guerra de Irak y siguió consolidándose posteriormente. Fuertemente criticada por los círculos atlantistas en Francia y Alemania, la alianza despertó sin embargo grandes esperanzas en las regiones que sufren con mayor rigor la política estadounidense. En febrero de 2003, el periodista y escritor jordano Tarek Massaroua publicó de esta forma en Alshaab.Com un llamamiento donde daba muestras de entusiasmo con respecto a esta política y donde reclamaba a grandes voces la participación del mundo árabe. Criticaba la actitud de los dirigentes del Medio Oriente que mantenían una actitud pasiva ante la política de Washington en lugar de asociarse a la iniciativa franco ¬germano rusa.
_La alianza no ha dejado de desarrollarse pero se ve hoy fuertemente amenazada por un cambio de mayoría política en Alemania. El 18 de septiembre tendrán lugar elecciones legislativas anticipadas con grandes posibilidades de éxito, según las encuestas, para los conservadores de la alianza CDU-CSU dirigida por Angela Merkel. Si tomamos en cuenta el tropismo atlantista de la candidata, esta anunciada victoria llena de júbilo a la prensa estadounidense.
El Washington Post publica un editorial no firmado, y que compromete por lo tanto a todo el equipo de redacción, donde expresa su deseo de que Gerard Schröder sea ampliamente vencido por su retadora. El diario de Warren Buffet denuncia la «retórica antiamericana» del canciller saliente y afirma que Angela Merkel se acercará a Estados Unidos y precipitará la «modernización» de la economía alemana. Sin embargo, el diario expresa un temor y es el posible éxito del Partido de Izquierda (Die Linkspartei) creado a partir de una escisión del SPD, y en cuyas filas encontramos a Oskar Lafontaine y a antiguos comunistas. Si este partido alcanzara buenos resultados podríamos imaginar un gobierno de gran coalición que reuniría a socialdemócratas y conservadores, y en el cual Angela Merkel no gozaría de total libertad. No olvidemos que en febrero de 2003 Angela Merkel firmó una profesión de fe atlantista en el Washington Post en la que no vacilaba en afirmar que para ella los vínculos de Alemania con Estados Unidos eran tan importantes como con la Unión Europea. Se comprometía entonces, ante los lectores del diario, a restablecer mejores relaciones entre Berlín y Washington tan pronto como ocupara el poder. Estas declaraciones entraban en total contradicción con las que había firmado apenas un mes antes conjuntamente con Alain Juppé, presidente entonces del partido de Jacques Chirac, el UMP, con motivo del cuadragésimo aniversario del Tratado del Elíseo entre Adenauer y De Gaulle.
En el Washington Times, los investigadores de la Fundación Konrad Adenauer, cercana a la CDU-CSU, critican al canciller saliente y denuncian que en su campaña electoral se emplearan argumentos contra un posible ataque a Irán por parte de Estados Unidos. Consideran, en cambio, que Alemania tiene el deber de mantenerse junto a Washington. Sus críticas a la política exterior de Gerard Schröder nos permiten hacernos una idea precisa de sus ambiciones en la materia: acercamiento a Estados Unidos y a los países atlantistas de Europa Oriental, distanciamiento respecto de Francia y Rusia, cuestionamiento del levantamiento del embargo de armas con destino a China y de la adhesión de Turquía. Un hecho aún más inquietante es que ambos autores se preguntan cuáles serían los efectos de un atentado de envergadura en Alemania antes de las elecciones. Sin excluir la posibilidad de que pudiera desencadenar un movimiento de simpatía hacia el poder instaurado, consideran que es mucho más probable que apareciera como un fracaso para Schröder y favoreciera a la candidata conservadora.
En cambio, en entrevista concedida a Sächsischen Zeitung, el ministro alemán de Relaciones Exteriores y dirigente de los ecologistas alemanes, Joschka Fischer, defiende sus resultados en la escena internacional. Considera que la política de apertura con relación a Rusia y China constituye la mejor manera de que esos países se abran. Recuerda asimismo su total oposición a una guerra contra Irán. Esperemos que con relación a este punto el ministro de Relaciones Exteriores no dé pruebas de las mismas ambigüedades manifestadas en el caso de Irak.
En entrevista concedida a Strana.ru, el presidente ruso Vladimir Putin viene personalmente en ayuda de Gerard Schröder. Recuerda que bajo la dirección de este último, Alemania y Rusia se acercaron de manera considerable en la escena internacional, que ambos países celebraron juntos al fin la victoria sobre el nazismo y que este entendimiento tuvo repercusiones importantes a nivel económico con el proyecto de construcción de un gasoducto. Esta entrevista forma parte de una gran campaña del Kremlin a favor de la reelección de Schröder. El pasado 29 de agosto, Vladimir Putin afirmó en una conferencia de prensa que Moscú apoyaría la atribución de un escaño permanente a Alemania en el Consejo de Seguridad de la ONU y que visitaría la República Federal el 8 de septiembre en el marco de una visita de Estado, sólo diez días antes de las elecciones.
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3 de septiembre de 2005
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Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«El canciller de la paz»
Autoras y autores
Andreas Jacobs, Karl-Heinz Kamp
Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Referencia «The ’peace chancellor’», por Andreas Jacobs y Karl-Heinz Kamp, Washington Times, 29 de agosto de 2005.
Resumen Gerhard Schröder ganó las anteriores elecciones basando su campaña en la política internacional. Se presentó como el canciller de la paz, desafiando a los Estados Unidos, lo que le dio el porcentaje que le faltaba para triunfar en la elecciones. Esta vez va a reutilizar ese método pero ahora no es necesario que funcione su retórica antinorteamericana.
Hay un gran paralelismo entre el caso iraquí y la crisis iraní y Schröder podría utilizarlo. La administración Bush afirmó que las armas nucleares iraníes podrían entregarse a grupos terroristas; Washington basa sus afirmaciones en los informes de los servicios de inteligencia y la Casa Blanca no excluye un ataque militar contra Irán. Pero, no existen otras similitudes. El programa nuclear iraní es un hecho establecido, no una simple afirmación de los servicios de inteligencia: las mentiras de Irán al Organismo Internacional de la Energía Atómica->http://www.iaea.or.at/] (OIEA) son un hecho y Alemania, conjuntamente con Francia y el Reino Unido, han tomado partido al lado de los Estados Unidos para impedir que Irán desarrolle sus ambiciones nucleares. El fracaso de las negociaciones es también el de Alemania y, por consiguiente, Berlín no puede dejar que Washington solucione solo el problema. Preconizar la paz ante Corea del Norte no sería tampoco una buena estrategia. Sin embargo, esos asuntos se abordarán después de las elecciones.
Existe un riesgo importante de atentado en Alemania justo antes de las elecciones, lo que podría influirlas. Ello haría que los alemanes se unieran en torno al poder, pero es más probable que, para los alemanes, ello echara por tierra las afirmaciones de Schröder sobre la seguridad que él hubiera dado a Alemania. Estaría fuera de lugar que Schröder utilizara el asunto de la política exterior ya que su balance en esa esfera no es bueno. Manejó mal la solicitud de un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, las iniciativas alemanas por la paz en el Medio Oriente son insignificantes y el eje «Alemania-Francia-Rusia» no ha hecho sino volver tirantes nuestras frágiles relaciones con los países de Europa Oriental. Además, la suspensión del embargo sobre las ventas de armas a China echó leña al fuego en las relaciones trasatlánticas y el debate sobre la adhesión turca es la debacle en Europa.
Esta vez la palabra «paz» no salvará a Schröder.

«Un voto alemán crucial»
Autor
Rédaction du Washington Post
Fuente
Washington Post (Estados Unidos)
Referencia «Germany’s Crucial Vote», por la redacción del Washington Post, Washington Post, 31 de agosto de 2005.
Resumen Por primera vez en cuatro años, Alemania vivirá unas elecciones fuertemente disputadas y, una vez más, Gerhard Schröder tratará de sacar ventaja empleando una demagógica retórica antinorteamericana. En uno de sus mítines, Schröder condenó por anticipado toda intervención militar contra Irán. Al hacerlo, olvidó los objetivos que mantuvo hace varias semanas en la Casa Blanca cuando afirmó que compartía las mismas ideas de George W. Bush con respecto a Irán y que la posesión de armas nucleares por Teherán era «inaceptable».
El canciller espera que esta artimaña funcione tan bien como su rechazo a la Guerra de Irak en 2002, lo que le permitió ganar las elecciones. Felizmente para las relaciones germano-estadounidenses, esto no deberá funcionar ahora y Angela Merkel deberá convertirse a la vez en la primera mujer canciller y en la primera proveniente de la Alemania Oriental. Se trata de un momento histórico para Alemania, sobre todo porque ello permitirá la aceleración y modernización de la economía alemana.
En estas elecciones, sin embargo, Angela Merkel no tendrá que enfrentarse solamente a la coalición verde-social-demócrata. También tendrá que enfrentarse a un nuevo partido izquierdista que combate la globalización y aboga por la retirada de las tropas alemanas de Afganistán. Este partido tendrá un papel que desempeñar en el próximo Parlamento. Si su influencia es demasiado grande, Alemania corre el riesgo de ver formarse un gobierno de «gran coalición». Para las relaciones germano-estadounidenses sería preferible que esto no ocurriese y es por ello que las elecciones alemanas serán seguidas con interés en el mundo industrializado.

«Gerhard Schröder es un hombre político muy responsable»
Autor
Vladimir V. Poutine
Fuente
Strana.ru (Rusia)
Referencia «Герхард Шредер - очень ответственный политик», por Vladimir Putin, Strana.ru, 24 de agosto de 2005. Texto adaptado a partir de entrevista.
Resumen Considero que Alemania desde hace mucho tiempo se ha convertido en un país normal, pero con Gerhard Schröder, se fortaleció la soberanía de su política exterior, ya que también se ha revelado como un socio confiable que defiende vehementemente nuestras relaciones bilaterales. Por primera vez en nuestra historia, invitamos a Moscú a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial que combatieron en el frente del Este.
El hecho de que los medios de comunicación y el mundo en general concedan tanta importancia a los encuentros de Francia, Alemania y Rusia, que incluso se hable de la formación de un eje, significa que esos encuentros son un instrumento eficaz de nuestra política exterior y un factor de la vida internacional. No somos el principal artífice de esta organización pero apoyamos su formato y la apoyaremos en el futuro.
En la actualidad, estudiamos la construcción de un nuevo gasoducto que debe ir directamente de Rusia a Alemania del Norte, ello representa empleos, estabilidad para la economía alemana. Somos uno de los principales compradores de autos alemanes y hay grandes perspectivas en la esfera de la alta tecnología, el cosmos, la aeronáutica, la química, la biología. Nunca olvidaremos las guerras pero ese pasado no debe impedirnos avanzar. Hace poco, durante una visita a Kaliningrado, la antigua Königsberg, ante la tumba de Kant recordé que era uno de los inspiradores de la teoría de solución pacífica de los problemas internacionales. Es uno de los fundadores del Estado democrático moderno, contribuyó en gran medida al desarrollo de las teorías filosóficas rusas y de la razón política en general.
Estimo que Schröder encarna en la práctica los valores políticos fundamentales de Alemania, sobre todo en lo que respecta a Irak. Con independencia de acontecimientos ulteriores, espero que se conserven los numerosos logros en las relaciones germano-rusas, obtenidos gracias a su valeroso canciller.

«Entrevista de Fischer al Sächsischen Zeitung»
Autor
Joschka Fischer

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Joschka Fischer es ministro alemán de Relaciones Exteriores (proviene del partido ecologista).
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Fuente
Sächsischen Zeitung
Referencia «Interview von Bundesaußenminister Fischer mit der Sächsischen Zeitung», por Joschka Fischer, Sächsischen Zeitung, 18 de agosto de 2005. Texto adaptado a partir de entrevista.
Resumen Ninguna región de Alemania se beneficia tanto de la Unión Europea como la región oriental, sin embargo sus habitantes se muestran fríos para con ella. Estoy íntimamente convencido de que en las regiones fronterizas de Sajonia, la situación con Polonia y la República Checa va a mejorar para llegar a una situación parecida a la que existe en el Oeste, en las fronteras con Holanda, Bélgica o Francia. Para muchos, Bruselas puede parecer demasiado lejana pero si tenemos una Europa débil, pagaremos un alto precio; China, India, Estados Unidos y Japón no esperan por nosotros. Nosotros solos, como economía humana, somos demasiado pequeños para esta nueva economía global.
Un ataque militar contra Irán constituye el peligro de una escalada que ya nadie podría controlar. Debemos concentrarnos sólo en los instrumentos pacíficos de la democracia. La nuclearización de Irán trastocaría la estabilidad en toda la región.
Pienso que es un error creer que podemos doblegar a grandes países como China o Rusia esgrimiendo el garrote. Sin embargo, no se pueden adaptar, en función del poderío de un país, los valores fundamentales para la paz y la estabilidad aceptados internacionalmente. No recuerdo una visita a Moscú en la cual no se hayan abordado las cuestiones de Chechenia o la libertad de prensa. Rusia es indispensable para la estabilidad de Europa. Es por ello que nos hicimos fuertes al no dejar que se produjeran elecciones trucadas en Ucrania. De no ser así, hubiéramos caído en una relación con Rusia de fatales consecuencias: hay que pensar en las zonas de influencia. Hubiera prevalecido la fuerza sobre el derecho.
La tragedia en Chechenia sólo puede resolverse políticamente, no hay respuesta fácil. Es necesario, conservar la integridad territorial de Rusia y al mismo tiempo evitar ese vacío favorable a los terroristas para poder garantizar los derechos de los habitantes. No podemos ignorar lo que cometieron los terroristas islamistas contra las fuerzas rusas. La tragedia de Beslán no fue una conspiración de los servicios secretos rusos. Hay que analizar los hechos en toda su complejidad. Vamos a tratar de encontrar una solución aceptable para ambas partes con la Unión Europea y con la OSCE.

«Una lucha común»
Autor
Yuri Ushakov
Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Referencia «A common struggle», por Yuri Ushakov, Washington Times, 1° de septiembre de 2005.
Resumen El mes de septiembre es un mes triste para Rusia y Estados Unidos. El mundo recuerda las atrocidades de Beslan y del 11 de septiembre. Ambas tragedias fueron provocadas por abominables actos terroristas. El mundo debe recordar lo que hay que hacer para combatirlo y cómo una política de doble rasero puede afectar nuestra cooperación. Organizada y planificada por Shamil Basáyev, la masacre de Beslán es una herida abierta para Rusia. Los ofrecimientos de ayuda recibidos de Europa y Estados nos han ayudado a aliviar un poco nuestro dolor. Espero que los gobiernos se unan contra el terrorismo y lo primero que hay que hacer al respecto es prohibir que se brinde refugio a los terroristas.
En ese campo todavía queda mucho por hacer. Se espera que se dé un nuevo paso en ese sentido en la cumbre de Nueva York de 2005. Los actos perpetrados por personas como Bin Laden, Basáyev u otros han hecho que se les incluya en la lista de los terroristas internacionales. Esa gente no debe tener acceso a los medios masivos de comunicación. Fue por eso que protestamos enérgicamente cuando la ABC entrevistó a Basáyev. Ello le proporcionó una tribuna para justificar sus actos.
El establecer una distinción entre Basáyev y Bin Laden legitima los actos terroristas y socava la unidad de las naciones contra el terrorismo.

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